lunes, julio 26

Suicidal Tendencies

Hay veces que siento que me quiero matar. Y lo que me dicen personas de mi alrededor con las que hablamos del tema en general, es que yo tengo los huevos, cosa que no creen que sea buena, porque yo lo haría.

Pero cuando estoy en esos momentos, que se parecen a este post, enseguida pienso:

"bueno, digamos que lo hago. Digamos que ahora estoy muerta. No me gustaría tener mi vida, as fucked up as I feel it is, aunque sea como una wild card? tomarla como un regalo, hacer lo que quiera... como si estuviera soñando."

Y así me siento, y así decido seguir viviendo, porque puede que sea una vida de mierda pero vale la pena vivirla, aunque sea para reírse de sus propias miserias. Me gusta la idea de vivir como si fuera dentro de un sueño, pese a que sólo es por un tiempito, después del cual se cae de nuevo en una desilusión de la vida y una se la quiere quitar de nuevo.

Y es por eso que está bueno suicidarme de vez en cuando, para nacer de nuevo.

domingo, julio 25

Saboreando...

En mi infancia, no era demasiado común comer golosinas. El momento de la golosina, entonces, era muy especial. Era cuestión de disfrutar el sabor al máximo posible, comiendo bocados chicos, hasta que se terminaba el chocolate o alfajor. Alargábamos esos instantes lo más que podíamos, al punto de competir a ver a quién le duraba más; el afortunado hacía desear a los demás.
Cuando mis papás se iban a Bariloche, ya que tenían unos clientes ahí (y de paso se iban juntitos un finde), sí o sí nos tenían que traer "lentejitas" de chocolate de "El Turista". Son como los M&Ms, que en esa época no existían (al menos donde yo vivía). Cuando terminábamos de comer cada uno sacaba su bolsa de lenjetitas y las usábamos para hacer formas en la mesa. Así uno tenía una flor de lentejitas, otra tenía una casita... era divertido (como cuando hacíamos formas con los gajos de mandarina). Yo comía los colores parejito, no vaya a ser que me quede sin alguno. Cuando quedaban uno de cada color era más difícil pero más especial comerlos, era como mirar un arcoiris en el momento en el que el sol va tomando más fuerza y la llovizna es casi inminente en su retirada. Lo triste era cuando a alguno ya se le había terminado la bolsa y los demás sacaban su tesoro en el momento del postre.
A medida que fui creciendo, me pude ir comprando golosinas a mi discreción, además mis papás no me decían más que estaba comiendo demasiadas cosas dulces. Por eso, perdió su valor especial.
Hoy estuve con mis abuelos, con mi papá, con mis tíos, y pude ver por qué siempre me pongo triste en su casa de Ramos Mejía. Es porque los días que paso con ellos no van a estar para siempre. Y sentí lo mismo que sentía con las golosinas cuando era chiquita. Me dí cuenta de que hace tiempo que trato de disfrutar cada momento que paso con ellos como si fueran las lentejitas de colores disolviéndose en mi boca.
Cuando estoy en la casa de mis abuelos tengo como una tristeza constante, como una nostalgia a futuro. Me doy cuenta de que lo que está pasando y las personas que están a mi lado no van a estar siempre conmigo, y me da una melancolía de la clase más rara, la melancolía por el momento que estoy viviendo.
Por lo menos mis hermanos y yo no competimos en ésta; al contrario, a ellos también los disfruto.

martes, julio 20

Qué se hace con la bronca?

Odio el machismo. Me saca. Maldito curso de "Women´s Studies" que hice que me abrió los ojos a la mierda de la inigualdad de oportunidades/posibilidades/exigencias/valoraciones entre los dos sexos que está en... TODOS LADOS!!! Hasta yo soy machista. Obvio, si crecí en una cultura/sociedad así. Lo bueno es darme cuenta.
Me revienta que no me hablen a mí cuando subo a un taxi con un hombre. Tal vez estoy con mi hermano que no se ubica ni un poco en Capital y le preguntan a él, a lo que dice "si, si..." y me mira con cara de "qué se yó".
Esa es UNA cosita muy pequeña que me molesta. Cotidiana. Hay mil. Me dan ganas de pegarles a los mozos, a los que piden direcciones en la calle que aunque yo les esté hablando lo miran a "mi chico", o hasta a los pibitos que piden monedas, porque se las piden al HOMBRE, no a mí. Y yo les daría!
Obvio que hay temas más jodidos como las inigualdades de derechos, por ejemplo en el trabajo, o la frenación de acceso a la política (argumento típico: a ellas no les interesa), o los roles preestablecidos, así como una pre-determinación de los espacios que pueden ocupar las mujeres en la sociedad, espacios secundarios y "accesorios" al hombre. "Mi chico" me decía (pobre, le quemo la cabeza): que no hay diferencias en el trabajo. Y yo le decía que hay pruebas, que en el mismo puesto, con las mismas horas, la mujer gana menos que el hombre, sólo por ser mujer (hay informes).
Quiero hacer algo pero no sé cómo. Tal vez empiece un blog feminista. Ah, esa palabra. Muchos la ven como un sinónimo de "anti-hombres". Hay de ese feminismo (hay muchas clases, te lo dice alguien que tomó un cuatrimestre al respecto), pero también hay uno pro-igualdad de condiciones. Uno que no quiere ocupar el lugar del hombre imitándolo, porque eso sería seguir con los códigos de la sociedad patriarcal, sino que busca conocerse y abarcar espacios que le sean afines sin obstáculos falsos y con las mismas posibilidades que el hombre, según sus características propias. Porque es obvio que hombres y mujeres son muy diferentes. Una sociedad utópica permitiría que ambos sexos se desarrollen en plenitud sin molestarse. Pero no existe una sociedad sin pujas por poder, no? Se tendrían que buscar otro enemigo. Será que en el momento en que el hombre y la mujer estén al mismo nivel, lo logren por tener un enemigo en común, léase niños, enfermos, viejitos, travestis, otras razas, lo que sea?
No está bien.
Muchos piensan que "la mujer ya alcanzó su lugar", porque después del largo camino que recorrió (que fue bien largo, es cierto) en el siglo XX, ya es suficiente. Pero no: falta mucho, lo que pasa es que en el momento no es tan fácil verlo (como sucede con tantas cosas...). Yo quisiera ver con claridad qué hay que cambiar (cosas concretas), para ir logrando un cambio. Así como veo con claridad que la mujer tiene que votar, cosa que no pasaba a principio del siglo pasado. Cosas que de acá a un siglo van a ser vistas como algo de trogloditas. Onda "cómo permitían que les hagan eso, o que no les dejen hacer tal cosa" (la sola palabra "dejar" es terrible en lo que implica).
Con este tema yo me entusiasmo y no termino más. Hay mucho que quiero decir. En una época me dedicaba a buscar recortes machistas, recortes de revistas que querían dar un modelo estipulado de la mujer que la ataba a un rol secundario, al servicio del hombre. O que demostraban que era considerada "menos". O en los que tenían más valor sus atributos estéticos que lo que realmente había hecho (como una nota en el diario de una mujer política, en la que se hablaba más de lo que tenía puesto que de lo que había logrado... cosa que NUNCA pasaría con un hombre, salvo con el saco cruzado abierto de Mr.K).
Hay muchas minorías. Sólo por tener una orientación sexual "diferente" (gays/lesbianas/bi) o por tener una elección de género "diferente" (travestis), o de sexo (transexuales) ya se cierran muchas puertas, aunque sean un poco menos en algunos casos que en otros de los nombrados. Y se abren otras mil ventanitas, de las que salen prejuicios, discriminaciones, desvaloraciones, y cosas similares.
En este momento me atengo al feminismo, pero yo quiero defender a muchas minorías, tengo alma de luchadora. Ojalá que a lo largo de mi vida logre algo. Y no me olvide (otra lista tengo que hacer).
Yo siempre trato de explicar lo que es el feminismo para mí porque hay muchos prejuicios y malentendidos. Desde el nombre. Se podría pensar que feminismo es el machismo de las mujeres. Pero no el mío.
Cuando le dije a la profesora de esa clase que me abrió los ojos que estaba muy enojada por las cosas de las que me estaba dando cuenta, me dijo que era una "stage", y me preguntó qué iba a hacer con la ira que tenía.
Espero algún día hacer algo constructivo.

lunes, julio 12

10 things I overrate

- dormir

- chocolate

- chicos castaño claro o rubios

- árboles

- gente zurda

- cartas escritas a mano

- viejitos y viejitas

- extranjeros que hablan otro idioma

- hacer fiaca en la cama

- besos en el cuello

domingo, julio 11

Chechi

Cuando era chiquita pensaba mucho todo. Bueno, eso no cambió mucho. Sólo que ahora tengo más experiencias para preformar mis pensamientos, no son sólo ideas aprendidas revoloteando en el aire.

No entendía a los grandes. Pero no me refiero a que no entendía sus formas de pensar o sus prioridades... esas cosas aceptaba no entender. No entendía su forma de encarar la vida. No los veía felices... siempre preocupados. I mean... sabía que tenían muchas cosas de las que preocuparse, pero no entendía por qué no encaraban la cotidianeidad con optimismo y energía.

Yo siempre pensaba en el futuro, en mi vida como grande. Un día le dije a mi papá que yo podía ser lo que quisiera. Que si empezaba en ese momento y realmente me dedicaba, podía ser por ej. bailarina clásica, o hasta astronauta. Él no la podía creer. Le hacía cada planteo!!!

Bueno, una vez se me ocurrió hacer una lista de cosas que no quería que pasen cuando sea grande. Como un reminder, para no tener ciertas carácteristicas de los grandes que no entendía y que me parecía que les hacían la vida más fea. Si la hice, me gustaría encontrarla, ya que no recuerdo todo lo que quería poner. Me acuerdo un par:

- Correr. Si a mí me pedían que vaya a buscar algo a mi cuarto, yo iba corriendo, no como en una carrera pero corriendo al fin. No entendía la pasividad, lentitud, y falta de energía de los grandes. Nunca corrían sin razón. Sólo por deportes, que casi no hacían, o si se les perdía el colectivo o algo así (o una vez que le dije a mi mamá que le jugaba una carrera hasta la puerta de mi escuela desde la esquina... me ganó, yo pensé que se había olvidado de cómo correr.) Por eso decidí correr todo lo que pueda. Tengo que ir al kiosco? voy corriendo. Al baño? corriendo. A abrir la puerta abajo? corriendo. Claro, eso en la lista. Ahora tengo menos estado físico y energía que Garfield (ya que sale la peli... aparte hoy me hice una super lasagna).

- No ser injusta y dictatorial con mis hijos sólo porque son más chiquitos o simplemente porque son hijos míos (sirve para sobrinos, nietos, alumnos, etc. etc.). No me refería a razones por las que te dicen "esto no se hace" que no podés saber, sino injusticias gratuitas. Aprovechamientos del poder de los grandes. Juré no aprovecharme, y juré no olvidarme lo que es estar ahí, en ese lugar en el que todos estuvimos, que es el de ser chiquitos.

Hay más, como no dejar de tocar el piano, no dejar de jugar (bueno, esa la cumplí), y seguro hay muchas más copadas que me olvidé... lo que daría por tener esa lista!!!

De todas formas si hay algo de lo que estoy contenta es el tener siempre de compañía a la Ceci chiquita, ya que nunca se fue de mi lado. Trato de mirar la vida tan despierta y puramente como ella, que puede ser que para su edad era medio distorsionada y pre-ocupada, pero tal vez eso fue justamente el nexo necesario que hizo posible la conexión tan presente de mi infancia y mi adultez. (AUCH! Duele poner adultez).

lunes, julio 5

Asadito nocturno

Maldito el portero que se le ocurrió hacer un asado (en su parte de la terraza) justo el día que cuelgo mis sábanas a secar al sol.
Toda la noche soñando con choripanes, tira de asado, y mucho, mucho humo.

sábado, julio 3

No puedo massss

No puedo pensar, no puedo pensar más!!! Sólo quiero dormir. No hay que dejar el estudio para el último momento posible, porque NO ES POSIBLE! No se puede vivir con tanto stress, no dormir en más de 40 horas... tener que armar algo con sentido en ese estado. Es imposible.

Aunque, según los consejos de mi mamá, haya puesto una vela a la izquierda de la puerta de entrada, a la izquierda e mi cuarto, y haya cerrado la tapa del inodoro y la puerta del baño, para que no se vaya el conocimiento por la cloaca, no me ayuda a estar mejor mentalmente. Hago el trabajo, pero es un estado que no quiero estar de nuevo. Tengo que aprender a estudiar.

Ni siquiera me ayudó el espejito en la puerta del baño pegado con cinta adhesiva. El Feng Shui no es para emergencias.