miércoles, julio 25

Métodos de lavado y limpieza masculinos

En realidad no sé si será un rasgo estrictamente masculino, pero los dos hombres con los que me tocó convivir tenían (mi marido los sigue teniendo, porque sigo viviendo con él...) estos métodos característicos a la hora de lavar ropa o platos.

- El eterno remojo
Paso 1) Poner medias y calzoncillos (o las prendas deseadas) en un balde, con agua y jabón. Dejar en el baño; si es dentro de la bañera mejor, o al lado del bidet.
Paso 2) Olvidarse de que están ahí.
Paso 3) Disfrutar de la ropa lavada y seca, ya que su concubina o esposa probablemente necesitó el balde y no le quedó otra que lavar su ropa.

Este método se debe usar con moderación, o el resultado puede variar: tanto ropa interior como agua jabonosa semi podrida pueden terminar adentro de su mochila o arriba de su computadora, si se repite demasiado frecuentemente.
Es importante que haya un sólo balde en la casa.

- El eterno remojo, variante rejillas o trapitos amarillos.
El día en que el susodicho decide lavar los platos, se encuentra con que la "ballerina" no está en un estado que le agrade.
Paso 1) Llenar un bol y ponerle lavandina, agua y el trapito.
Paso 2) Jurar, frente a las quejas de su mujer de que lo va a tener que enjuagar ella metiendo la mano en lavandina, de que el trapito se va a desintegrar, y de que va a quedar el bol ese como un arma desteñidora en la cocina, que lo va a enjuagar antes de irse a dormir.
Paso 3) Olvidarse del trapito y del bol en la cocina o el lavadero.
Paso 4) Encontrar todo en perfecto estado al día siguiente, especialmente sus manos y su ropa.

Éste método se puede usar sin limitaciones, ya que de todas formas el hombre en sí no lavará los platos muy frecuentemente.

- La asadera sorpresa.
Paso 1) Sorprender a su concubina o esposa con un "yo lavo" muy amoroso y bien dispuesto.
Paso 2) Meter las asaderas grasosas y costrosas en el horno, y las ollas con puré o queso pegado arriba del centrifugador en el lavadero.
Paso 3) Olvidarse de estos elementos "que había distribuido en esos lugares porque no podía lavar con demasiadas cosas en la mesada".
Paso 4) Actuar sorprendido frente a las recriminaciones de su mujer al encontrar tantas sorpresas al día siguiente.

Éste método debe usarse moderadamente, y se puede combinar con un "eterno remojo", variante asadera u olla.

Toda la panza guardada

Mi tía me pasó tres pantalones de embarazada.
Últimamente se me está complicando mucho. No me entra ningún jean excepto uno tiro baaaajo que tampoco es una comodidad, los pantalones sueltitos de verano no me abrigan, y vivo a jogging, pero el elástico también molesta; además no queda bien jogging, botitas y tapadito, por ejemplo.

Creo que es la primera vez que voy a decir (y sentir) lo siguiente: ¡qué cómodos que son los pantalones tiro alto! La sensación es de un gran alivio en la panza, que se reparte a todo el cuerpo.

Así que ahora seguramente me empiezan a dar el asiento en los colectivos. Con esos pantalones se nota más la panza.

Lo que sí, en la parte de las botamangas son mucho más angostos que mis pantalones. No son bombilla, tipo The Ramones, pero tampoco son anchos, onda te tapo la zapatilla. Hoy le pedí un par de agujas a mi abuela: me voy a tejer unas polainas.

jueves, julio 19

Todavía no termino de caer

Pistas:

- Me hice las tetas, pero de forma natural.

- Desde hace tres meses que me asquea el pochoclo y el queso derretido (de sólo pensar en éste último... puaj).

- En diciembre/enero van a venir mi mamá, el esposo, mi hermanito, mi suegra, tal vez mi papá, mi hermano, mis cuñados, y en una de esas mi suegro, y no es por las fiestas. Además, mis hermanas no se van a El Bolsón.

- El total de cerveza que tomé desde abril es: 3 vasos y 14 traguitos robados.

- Por fin voy a poder usar o decidir no usar el vestido con florcitas blancas y detalles de encaje.

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¿Adivinaron?
¡Estoy embarazada!

Alegríalegríalegría. Y muchas cosas más que ya desplegaré por acá (ahora sería poner: ansias, sorpresa, nervios, goce, conciencia, espera, felicidad, caricias, cambios, paz, incredulidad, amor, crecimiento, infinitud, sentidos, y... aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh! mucho más.)

Nuestro bebé no está sólo. También hay mariposas en mi pancita.
(¿serán lilas y ocre?)

miércoles, julio 11

Simple como el blanco

Con Pablo estuvimos un poco enfermitos. El domingo a la noche nos quedamos viendo películas hasta tarde, y el lunes nos levantamos a las... 17! Y sólo porque mi hermana tocó el timbre. Cuando entró, al saludarla, le dije "tenés el cachete frío", y ella dijo "¡está nevando!". Y lo repitió un par de veces. Fue extraño ver la nieve a través de la ventana de nuestro cuarto piso. Era algo "surreal", como lo diría en inglés -según la traducción sería "surrealista", pero no sé si me gusta. Es más coloquial en inglés, es distinto.
Filmamos la nieve, y comprendimos por qué hacía tanto frío y por ende nos daba fiaca levantarnos de la cama.
Mi hermana nos contó que la gente estaba en la calle, riendo, sacando fotos, jugando.
Y ahí me imaginé y sentí que la alegría de la gente había subido unos grados. Que si hubiera un medidor de alegría y otro de preocupaciones de la población de la zona, el primero habría subido, y el segundo habría bajado drásticamente. Puede ser que esté acostumbrada a la nieve, o a ver la mayoría de lo que se me presenta como si fuera algo nuevo, único y fuera de lo normal, pero en vez de asombrarme me puse a pensar que sería bueno que la gente logre tener ese estado del lunes a la tarde en otros momentos, sin que suceda algo casi sobrenatural.
Es jodido no alienarse, no perderse, no olvidarse. El golpe de frío puede haber despertado muchas "almas" dormidas; eso seguro. Espero que sigan despiertas, o que hayan aprendido cómo despertarse y que es lindo hacerlo. Aunque sea un poquito, como logro yo a veces espiando a través de mis ojos aún lagañosos, al darme cuenta de que todo es tan simple... y tan lindo.

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Vivo con las manos heladas. Me gusta cerrar los puños y sentir los extremos de mis dedos enfriando mis palmas. O mis palmas calentando mis dedos. Es que en el departamento hace bastante frío. No demasiado, pero tampoco es para estar sin mi saco de lana gigante y mi pantalón de polar amarillo patito. No me gusta usar la estufita eléctrica que tenemos, porque te calentás cuando estás cerca, pero después vas el otro extremo de la casa y te sentís en la Antártida.
El sábado hice masitas, y como hacía tanto frío y necesitaba que la manteca esté en punto "pomada", la puse, envuelta como viene en su papel metálico, arriba del CPU de la compu. Funcionó a la perfección; recomiendo el método. El calor es perfecto, ni muy excesivo ni muy leve (como sucede al ponerla arriba del DVD). Y no se escapó ni un poquito de manteca, así que no arruina aparatos electrónicos.

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El otro día salí a comprar batatas y durante todo el camino entre casa y el almacén, de ida y de vuelta, el aire estuvo impregnado de un olor particular. No era olor a panadería, no era olor a hojas quemadas, no era olor a lluvia. Era olor a queso gruyère (ciertamente tampoco era muy agradable).
Los ratones de la zona se deben haber vuelto locos.