miércoles, marzo 25

Casiel y la fruta

Antes de la siesta fuimos a la esquina a comer murra (moras salvajes). Su boquita hermosa quedó violeta. Por suerte, esta vez mi remera no.

Recién le hice una papilla con una manzana de la chacra de mi papá, medio durazno de la chacra de unos amigos vecinos, dos ciruelitas del terreno de al lado de lo de mi mamá (que es de mi tía), y media pera (bueno, del supermercado... todo no se puede).

Desde hace semanas, a todo lo que sea comestible Casiel le dice "banana". Cuando ve que le estoy preparando algo, empieza "ba-na-na, na-na-na". La sílaba del medio es más aguda, es muy gracioso escucharlo "na-naaa-na".

Me pedía murras así, mientras yo trataba de no pincharme para rescatarle alguna bien madura. Cuando nos ve comiendo y tiene hambre, también repite varias veces "¡ba-naa-na!".

Lo más gracioso es a la noche cuando le doy teta semi-dormida: mientras nos acomodo dice, bajito y también semi-dormido, "na na na"; me muero de risa y de ternura.

El mejor regalo

Almuerzo dominguero en la casa de mi papá.
Yo les contaba sobre el prisma que colgamos en la ventana de la cocina de nuestra casa:

Yo: Me lo regaló mi amiga Halina. Es el mejor regalo, porque todos los días soleados te acordás de la persona que te lo regaló cuando se te llena la casa de colores.
Hermano: Ay, qué poética...
Padre: Nosotros tenemos uno en nuestro cuarto.
Mujer de mi padre: (a él) ¿Quién nos lo regaló?
Padre: Laura (la mejor amiga de ella)
Yo: Eh... bueno, parece que no es tan así.

Y jajajás.

martes, marzo 17

Morada

Ya tengo internet en casa.
Y hoy empecé una carrera a distancia.

No sé cuándo podré postear. Quería contar la mudanza de ciudad y de provincia pero es largo, al ritmo en el que vengo voy a tardar unos días.

Lo que sí sé es que estoy haciendo mermelada con moras salvajes que cosechamos en la esquina.

Eso lo dice todo.

Bueno, no dice que en esta nueva vida más natural y sana el pan integral me sale como si fuera aglomerado, pero eso es un detalle.

Ah, y feliz aniversario a mi marido, aunque no me lea (algún día lo leerá y se enterará que en las bodas de algodón lo saludé por acá).

Ah-bis, Casiel sigue despertándose con los queridísimos teros!!! Qué bronca... ¿se acostumbrará?