sábado, enero 16

Internet!

Nos tuvimos que mudar. Ahora vivimos en el pueblo. Conseguimos algo barato y donde entramos bien. Lo único malo es el baño, que es muy chiquito, y que el lugar es una especie de PH así que compartimos un par de paredes. El baño lo quise pintar para quizás tenerle más aprecio (aunque no creo parir a mi hijo en el baño esta vez), así que compré un litro de pintura de un color ocre anaranjado fuerte (como verán en mi blog, me gustan esos tonos). Mi artística madre me acompañó la segunda vez que fui a la pinturería (la primera no me decidí y Pablo no me ayudó en absoluto). Elegí un color algo fuerte dentro de lo que me recomendaba mi mamá. Pablo estuvo una noche pintando el baño así podíamos venir a la casita a instalarnos. No me dijo nada, es un santo. Cuando vengo a la casa, pareciera que en una esquina hay una puerta a otra dimensión, las puertas al infierno, o un antro resplandeciente. La pintura hacía un efecto con la luz que impresionaba. Entrabas al baño y eras naranja. Así que con mi baño naranja aleph ya estoy mudada acá. Lo que sí, le puse un foquito blanco y mejoró. Tenía uno de 25. Hay que ser miserable para dejar sólo 2 foquitos, cuando te vas de un departamento, y de 25 w. Y tapar los agujeros de las paredes con bollitos de papel ¿Nunca escucharon hablar del enduido?

Me traje mis amapolas en flor y se murieron. Las caléndulas y otras que no sé el nombre están re bien. Y las amapolas bebé que traje también.

Chicas: Cuando se vistan para salir no se preocupen por si tal remerita les marca el rollo o los salvavidas. Fui a un cumpleaños/fiesta de salsa con una remerita roja muy linda con volados, y la mayoría de la gente que me saludó no se dio cuenta que estaba embarazada. Nadie se fija!!! Después, cuando me ofrecían un trago y mi hermana los retaba, reaccionaban sorprendidos ante mi tremendo bombo.

Con Pablo tenemos un tema con la ropa, especialmente los joggings. Yo se los robo, más ahora con la panza. Las medias también. Y él me roba las remeras grandes, los buzos y una campera que me compré cuando usaba camperas gigantes de hombres (y guardé para el futuro padre de mis hijos). Hace unos meses me dice “encontré un pantalón con unos elásticos acá (agarrándose la cintura), negro, tuyo”. Yo: “¿sí?”. Él: “me lo probé arriba del short, y me iba bien, aunque no tenía bolsillos”. Yo: “¡Es de embarazada! ¡No me digas que te lo probaste! ¿Me lo ibas a pedir???”. Y tuve que hacer que se lo pruebe para reirme un rato. ¡Hasta es tipo bombilla! (de esos que se afinan hacia los tobillos) era muy gracioso.

Casiel ya tiene dos años. Su cumple estuvo muy lindo: simple, con gente linda, cosas ricas y mucho amor. Mi panza está muy grande y el bebé ya tiene hipo todos los días. Nombre no decidimos todavía. Hay uno dando vueltas pero no estamos seguros. Cuando tenga internet (en una semana) miraré las listas de nombres para seguir decidiendo junto a Pablo y Casiel.


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¡Ya tengo Internet! Y tengo 30 años.

Y tenemos cocina, ya que nuestros padres nos regalaron una (otra cosa que no tenía esta casita).

Estreno cocina e inodoro por primera vez en mi vida (cambiamos el inodoro del baño también). Como que cumplo un ciclo, ¿no? Del principio al fin de los alimentos.

No sé si le hará gracia a la víctima (Luna), pero tengo que contar que le pedí a esta amiga que me compre unos libros en inglés en Capital, y cometí un error. Fue, los compró, y cuando volvió a su casa vio que "Billy Elliot" no era una novela, era una cosa rara basada en la peli. Supuso que eso no me servía y fue de nuevo a la librería a cambiarlo por la supuesta novela (Yo le puse "Billy Elliot, de Charles Dickens"). Ahí me llamó y me dí cuenta: ¡puse Billy Elliot en vez de Oliver Twist! Soy una estúpida, pobre Luna.