lunes, diciembre 6

Más luz en diciembre

Me mudé de nuevo. Los últimos tres diciembres de mi vida fueron de mudanza.
El cambio es para mejor. En síntesis: ahora tengo porta-rollo para el papel higiénico en el baño. Ahora tengo patio. Ahora tengo cajones en la cocina. Ahora tengo espacio. Placard. Ahora tengo hall, escalera, más ventanas. Ahora tengo negocios más copados cerca. Y a mi mamá. Y a mi amiga. Y mucho más (la canilla de agua fría está a la derecha y la de agua caliente a la izquierda, por ejemplo).
Pensaba en Casiel y todos los cambios que vivió este año (un mes en Buenos Aires el año pasado, mudanza en diciembre al volver, nacimiento de Elián, separación, empezar el jardín en agosto...y mudanza de nuevo). Aunque sea otro cambio, realmente creo que esto es para mejor.

Feliz.

Y a Elián y Casiel les encanta la casa nueva.



(acá trabajo)

Lo mío se llama "cómo envejecer diez años en diez meses". Estuve muy exigida mucho tiempo (pero en serio, cosa de no parar un segundo y cosa de que dormir 6 horas sea un lujo). Lo sigo estando. Muchas veces no sólo es como si fuera madre soltera: además de no cubrir ciertos espacios, él me complica otros.
Fueron meses de mucho crecimiento. Agradezco todo lo que viví porque estoy muy contenta con lo que soy hoy. No soy "perfecta" pero soy mucho mejor. Me permito equivocarme (y permito que se equivoquen los demás), y mi vara de medición cambió mucho. Creo que al principio de este blog hablaba de la vara con la que mido a los demás y la vara con la que me mido... y estoy segura de que ahora hice leña con esa vara. Para dar calor a mis hijos y a mi. Y darnos luz.
Qué bueno.