lunes, noviembre 26

Mudanzas de noviembre

Esta mudanza es por amor. La mejor de las razones.

Nos mudamos l@s 6 junt@s.

                                                          (dibujo que hizo Casiel ayer en lo de mi mamá)

Algunas cosas:

- Impresionante la cantidad de cosas que tengo. Mi mamá y mi amiga Luna entusiasmadísimas por venir y "ayudarme" con la mudanza (léase: tirar de todo). Pero estamos medio ajustad@s de tiempo, así que no puede ponerme mucho a clasificar para tirar, para regalar, etc. Sólo lo estoy haciendo con la ropa y ya voy 5 bolsas de consorcio de ropa para dar. Supuestamente sigo la limpieza ya mudad@s. ¡Espero hacerlo!!! "Mal Feng Shui, si no", diría mi mamá.
Estoy "cruel" con las cosas, estoy más desapegada y más práctica. Pero no es instantáneo, tengo que analizar bien cada cosa y bueno, lleva tiempo.

- ¡Estoy feliz!!! Aunque no caiga del todo. Es más, mientras más caigo más feliz estoy. Cuando era todo conceptos, me costaba. Al ver la casa dada vuelta, me pongo cada vez más contenta. Qué lindo que así sea.

- Mudando mis libros me doy cuenta de cuántas ganas tengo de leer. Espero, al llegar, sacarlos de su encierro en más de un sentido. Para colmo.... no sólo hay unión de nosotr@s 6. ¡También hay unión de bibliotecas!!! Lo primero que me dijo Edu (él ) al "bromear" sobre la mudanza es que ya tenía lugar para mis libros. Jeje. Los dos muy entusiasmados por esa unión literaria.

- Hicimos champagne de sauco. ¡Mi bebida preferida!!! Fue re lindo hacer eso junt@s en su (nuestra) casa, al mismo tiempo que comenzaba la mudanza. Todavía no se pueden abrir: faltan unos días. ¡Brindaremos con la mejor bebida, y hecha por nosotr@s con tanto amor!!!



- El día que decidimos mudarnos ya, charlamos del tema después de recorrer -conocer, en mi caso- la chacra y que me presente a los saucos en flor. Nos tiramos en el pasto a hablar y, entre idas y venidas de niños salvajes cosquilleros, decidimos esto tan lindo. Cuando lo decidimos reimos, nos abrazamos, nos besamos, casi que rodamos por el pasto, llenos de felicidad (y de bichitos), mientras justo venían corriendo los niños a lo lejos, entre flores y árboles. Muy película tipo Jane Eyre, o La Familia Ingalls. Sólo que no era el final feliz sino el comienzo feliz. ¡Cuántos capítulos maravillosos y maravillantes se sienten venir!

- Obvio que hay ciertos miedos. Pero lindos.

- Me dí cuenta de que (como saben mis lectores fieles) siempre tuve muy marcado cierto estado de melancolía, no sólo por el pasado sino por el presente, por presentes imaginarios imposibles, futuros inciertos y a veces sin sentido...
Y que desde que conocí a Eduardo no sólo se me fue mucho eso sino que además tengo una especie de ansiedad del futuro con él. Felicidad por compartir momentos y ansiedad de ir viviendo cosas junt@s. Sin querer apurarlas, pero sabiendo que se va a ir desplegando este camino junt@s y con muuuchas ganas de recorrerlo. Conocernos, crear junt@s, crecer junt@s. Amarnos.