domingo, febrero 8

¡Tilo corazón!

Hace unas horas estaba en mi cama, pensando mil cosas, triste, y después de una charla (o un fin de semana) que me había hecho bastante mal (desde hace meses que me estoy separando y hay altibajos, obvio. A veces se siente que es como estirar el corte de algo hacia la eternidad, sosteniendo el cuchillo, casi detenido: es obvio que el pulso va a flaquear y va a mandar cualquiera. Pero también, dado cómo somos, cómo nos queremos, cómo se dio todo lo nuestro, muchas otras veces se siente que está o estuvo bueno hacerlo así, con presencia, respeto, amor, comunicación).

Miro para la ventana abierta y... ¿qué veo en una de las plantas?



¡Tilo!

Me acordé de este post: Calmate, Ceci

¡Gracias, tilo vecino!

Encima el trébol que lo recibió tiene hojitas como corazones. Re lindo.



Después bajé un par de discos, me hice una lista de música llamada "ordenando la casa un domingo de febrero", y me puse a ordenar. Pero no con té de tilo -tampoco quería relajar. Me hice unos mates con menta y melisa.