domingo, 3 de julio de 2005
Paranoia
A veces soy muy paranoica. Como cuando, al encontrar que la ropa que había dejado en el lavadero de abajo estaba llena de pedazos de papelitos, pensé que la mujer de ahí le había tirado un papel a la máquina cuando yo no estaba.
Al ver que los papelitos tenían numeritos y caras de próceres, me calmé: nadie me puede odiar tanto como para tirar plata en mi lavarropas.
Al ver que los papelitos tenían numeritos y caras de próceres, me calmé: nadie me puede odiar tanto como para tirar plata en mi lavarropas.
sábado, 25 de junio de 2005
Trabajo
El trabajo me sigue encantando, aunque tengo las manos y la espalda hechas mierda. Es un ambiente re copado, me cago de risa; aunque me exploten me encanta, aprendo mucho. El tema es cuando no tenga más que aprender. Pero ahí me puedo poner a innovar. ¡Porque me dan un montón de responsabilidades para haber estado menos de un mes!
Mis compañeros me llaman “la loca de las tijeras”, porque les conté de cuando me lastimé el ojo con una tijera, accidente por el que nunca vi bien con el ojo derecho. Una de mis frases célebres es: “pero no me clavé la tijera, sólo me saqué un pedacito”.
Hubo otra guerra de masa de brownie. Esta vez los integrantes fueron: la chilena, el mismo chico del otro día, y el “pastelero jefe”. Como éste empezó a gritar que después la masa de brownie no iba a alcanzar, empezaron a usar el mousse de chocolate que yo estaba haciendo en una palangana. Lo loco es que no me incluyen a mí, por suerte. En un momento el pastelero (lo vamos a llamar Pitufo de ahora en más), miró una heladera y dijo “la torta de coco ya fue, ¿no?” (está desde antes que yo esa torta). Le dije que sí, la agarró, y mientras el otro chico (lo llamaremos Básquet), agarraba a la chilena de atrás, Pitufo le trató de estampar la torta de coco bañada en chocolate en la cara. Digo trató porque la torta parecía de utilería, rebotó en la cara de ella y le pegó en los dientes a Pitufo, que quedó bastante adolorido.
La Raulito se tomó unos días, y me enteré ayer que ellos también la llaman así: cualquier cosa les echo la culpa.
Hoy estuve sola con Pitufo y Básquet y hubo un diálogo muy lindo para mí:
Pitufo: …porque queremos poner nuestro propio negocio nosotros dos.
Básquet: Te venís con nosotros.
Pitufo: Sí, ya le dije, sí o sí se viene.
Básquet: O te matamos.
Pitufo: No tiene opción, es o venir o la muerte.
(pausa)
Pitufo: Y si te vas a la mierda vos, avisá un mes antes así nos vamos nosotros también.
Y esa fue la alegría del día. Mucho mejor que la alegría del miércoles, que fue el yanqui que me hacía sonrisitas en el colectivo.
Comentario colgado, o no tanto: Cómo me gusta la gente zurda!!!
Otro comentario: el lunes hacemos brownies especiales. Esos no los vendemos.
Mis compañeros me llaman “la loca de las tijeras”, porque les conté de cuando me lastimé el ojo con una tijera, accidente por el que nunca vi bien con el ojo derecho. Una de mis frases célebres es: “pero no me clavé la tijera, sólo me saqué un pedacito”.
Hubo otra guerra de masa de brownie. Esta vez los integrantes fueron: la chilena, el mismo chico del otro día, y el “pastelero jefe”. Como éste empezó a gritar que después la masa de brownie no iba a alcanzar, empezaron a usar el mousse de chocolate que yo estaba haciendo en una palangana. Lo loco es que no me incluyen a mí, por suerte. En un momento el pastelero (lo vamos a llamar Pitufo de ahora en más), miró una heladera y dijo “la torta de coco ya fue, ¿no?” (está desde antes que yo esa torta). Le dije que sí, la agarró, y mientras el otro chico (lo llamaremos Básquet), agarraba a la chilena de atrás, Pitufo le trató de estampar la torta de coco bañada en chocolate en la cara. Digo trató porque la torta parecía de utilería, rebotó en la cara de ella y le pegó en los dientes a Pitufo, que quedó bastante adolorido.
La Raulito se tomó unos días, y me enteré ayer que ellos también la llaman así: cualquier cosa les echo la culpa.
Hoy estuve sola con Pitufo y Básquet y hubo un diálogo muy lindo para mí:
Pitufo: …porque queremos poner nuestro propio negocio nosotros dos.
Básquet: Te venís con nosotros.
Pitufo: Sí, ya le dije, sí o sí se viene.
Básquet: O te matamos.
Pitufo: No tiene opción, es o venir o la muerte.
(pausa)
Pitufo: Y si te vas a la mierda vos, avisá un mes antes así nos vamos nosotros también.
Y esa fue la alegría del día. Mucho mejor que la alegría del miércoles, que fue el yanqui que me hacía sonrisitas en el colectivo.
Comentario colgado, o no tanto: Cómo me gusta la gente zurda!!!
Otro comentario: el lunes hacemos brownies especiales. Esos no los vendemos.
viernes, 24 de junio de 2005
Querido remisero:
¿Por qué me cambiaste de radio justo cuando venía el tema de Damien Rice?
Locutor: El siguiente tema es de la banda de sonido de la película “Closer” (suspiro mío, sonrisa interna), protagonizada por Julia Roberts y… “click” trece coma seis grados la temperatura actual en la ciudad de Buenos Aires… (puta madre).
¿Tenías miedo, remisero, de que la cosa se ponga romántica y seamos sólo vos y yo en el auto? Bien que igual te gustaba mirar cómo me maquillaba por el espejo retrovisor en los semáforos. ¿Te gustaba ver cómo se deslizaba el lápiz labial por mi boca, seguido por mi dedo?
Yo no te impedí mirar, me hubieras dejado and so it is.
Después, cuando empezaron a sonar canciones como “You look wonderful tonight”, “I have nothing”, o una que decía “you mean the world to me”, me di cuenta de que no era por temor a lo romántico.
Debés estar cansado de ese tema. Es entendible, no todos pueden escucharlo veinte veces en una tarde y no hartarse, y además suspirar cada vez, como yo.
Locutor: El siguiente tema es de la banda de sonido de la película “Closer” (suspiro mío, sonrisa interna), protagonizada por Julia Roberts y… “click” trece coma seis grados la temperatura actual en la ciudad de Buenos Aires… (puta madre).
¿Tenías miedo, remisero, de que la cosa se ponga romántica y seamos sólo vos y yo en el auto? Bien que igual te gustaba mirar cómo me maquillaba por el espejo retrovisor en los semáforos. ¿Te gustaba ver cómo se deslizaba el lápiz labial por mi boca, seguido por mi dedo?
Yo no te impedí mirar, me hubieras dejado and so it is.
Después, cuando empezaron a sonar canciones como “You look wonderful tonight”, “I have nothing”, o una que decía “you mean the world to me”, me di cuenta de que no era por temor a lo romántico.
Debés estar cansado de ese tema. Es entendible, no todos pueden escucharlo veinte veces en una tarde y no hartarse, y además suspirar cada vez, como yo.
lunes, 20 de junio de 2005
Narciso sin espejo
Yeya era mi abuela. Yo tenía catorce años cuando se murió. Un día fui a su casa, que estaba huérfana desde hace una semana, así como mi mamá y sus hermanas. Me dijeron que elija algo de su cómoda. Yo miré un ratito lo que había ahí, y pensé: “¿me podré elegir ese espejo antiguo gigante colgado ahí arriba?”.
Había muchos perfumes. A ella le encantaban los perfumes caros. Me llamó la atención uno cuya tapa era una flor.
Un narciso.
Lo agarré, mirándolo por unos instantes como un tesoro, sabiendo que desde ese día sería importante para mí. Y así fue que me acompañó hasta hoy. A veces pienso que es una forma de llevar a Yeya siempre conmigo. Y también, a esta altura, es parte de mí; la gente que me conoce y lo huele lo asocia automáticamente conmigo.
¿Algún día dejarán de fabricarlo? Si es así, ¿perderé el nexo con mi abuela? ¿Estaría desapareciendo otra fracción de ella en el mundo? ¿O algo mío? ¿Perderé mi esencia? Eso pasa cuando la esencia viene de afuera. Mi esencia no la voy a perder. Tampoco la conexión con Yeya. Además, mis primitas me llaman “Yeye”, que aunque esté pronunciado “ieie”, también me recuerda a ella. Igualmente, si tuviera mucha plata, llenaría todo un estante de mi placard de Narcisse de Chloé, por las dudas.
Había muchos perfumes. A ella le encantaban los perfumes caros. Me llamó la atención uno cuya tapa era una flor.
Un narciso.
Lo agarré, mirándolo por unos instantes como un tesoro, sabiendo que desde ese día sería importante para mí. Y así fue que me acompañó hasta hoy. A veces pienso que es una forma de llevar a Yeya siempre conmigo. Y también, a esta altura, es parte de mí; la gente que me conoce y lo huele lo asocia automáticamente conmigo.
¿Algún día dejarán de fabricarlo? Si es así, ¿perderé el nexo con mi abuela? ¿Estaría desapareciendo otra fracción de ella en el mundo? ¿O algo mío? ¿Perderé mi esencia? Eso pasa cuando la esencia viene de afuera. Mi esencia no la voy a perder. Tampoco la conexión con Yeya. Además, mis primitas me llaman “Yeye”, que aunque esté pronunciado “ieie”, también me recuerda a ella. Igualmente, si tuviera mucha plata, llenaría todo un estante de mi placard de Narcisse de Chloé, por las dudas.
My buddy left me
Hay cuatro cervezas Budweiser abiertas en la puerta de heladera. Las compré en dos lugares diferentes, y fueron elaboradas en distintas fechas. Misteriosamente, todas tienen gusto feo, no tienen gas, y están como fermentadas (más de lo normal). Es mi cerveza número uno; ¿ahora me falla? ¿Qué hago ahora? Y no soy yo, a mi hermana le parece lo mismo. Puaj.
Si alguien sabe qué le está pasando a la Bud, por favor avise.
Si alguien sabe qué le está pasando a la Bud, por favor avise.
sábado, 11 de junio de 2005
Nuevo trabajo
Les voy a hablar de mi nuevo trabajo. ¡Es lo más! Trabajo de pastelera, me encanta. Se me pasan volando las horas, estoy aprendiendo mucho, estoy feliz. No se imaginan las cosas ricas que hago.
Pero sigamos la rutina, y contemos sobre mis compañeros. El jefe, el pastelero, me encanta (aunque le tengo “miedo”), y ya me tomó, como suelen hacer, como la prolija, la organizada y, además de todo, su protegida (¡sólo después de 2 semanas! me siento como en la primaria cuando las maestras me amaban, salvo la de 4to. grado, pero eso es otra cosa. Y no, no soy oreja). El otro chico (son todas personas de mi edad a lo sumo, menos una) también me trata así. Hoy le dijo a una compañera, que había mojado el piso: “si se cae Ceci te cago a palos”. Y así fue que lo gastó y yo me puse colorada. Bueno, con éste compañero me quedo sola un cuarto del día, y nos llevamos bien. Después hay una mujer que es re camionera, es muy gracioso cómo es, es “la raulito”. También hay una chilena, que es una colgada, es pasante, y se manda cagadas todo el tiempo (es la que había mojado el piso, ya que se olvidó la canilla abierta, y el agua cayó también en una bolsa de 50 kg. de azúcar). Es un cago de risa. Todos la gastan a ella y ella gasta a todos. La otra pasante… ni fu ni fa.
También trabajé un par de días en la parte de restaurante, de Maitrê (pero ya fue). Lo que quería contar era que uno de los cocineros de ahí me preguntó… MI SIGNO, respondiendo al prototipo de empleada de panadería, como me dijo alguien al leer los posts sobre mi anterior trabajo (¿será empleada de panadería en sus tiempos libres?). Cuando le dije “capricornio”, dijo “¿ah, sos de las cabras que vienen a salvar al mundo?”. Ahí le comenté que en el horóscopo chino soy cabra (lo que me hace una cabra de capricornio, doblemente cabra, cabrona, cabrera). Se puso re contento. Estaba bueno trabajar ahí, por los compañeros y el lugar, pero no era lo mío, no sirvo para ser el centro de algo, la imagen, lo que conecta todo. Menos para un trabajo que me expone tanto (antisocial).
Una moza del restaurante era re chispita:
Mozachispa: Preguntan cada cosa… un tipo me preguntó recién si teníamos algo con gluten.
Yo: Jeje. Ah, tal vez era diabético, ¿los diabéticos no comen eso? Ah, no, comen sin gluten.
Mozachispa: Sí, es al revés. O tal vez era diabético y se quería suicidar.
En un ambiente así, formal y un poco estirado, fue muy gracioso.
Volviendo a la pastelería (feliz porque al otro trabajo lo odiaba, y cuando estaba decidida a decirle al dueño que no me sentía bien en el de maitrê (estaba mitad y mitad, haciendo los dos), el pastelero me dice que él prefiere que me quede ahí todos los días), les cuento que:
- Hoy hicimos la típica ronda de preguntar la edad, y de nuevo escuché el “no parecés ni ahí”, acompañado de algunas caras de miedo frente nuevo respeto encontrado al ver que soy mas grande (¡ridículos!).
- Soy la chica movimiento envolvente, y a no pensar mal: es una forma de mezclar que es delicada, con una técnica especial que no deja que la preparación se baje. Siempre “la prolija”, ¿vieron?
- Acá también hacen la típica broma de gritarte “¡nooooooooooo!” cuando estás haciendo algo, haciéndote creer que te mandaste una cagada tremenda.
- Ya me caí. Fue así: Estaba por hacer diez bizcochuelos en una súper batidora nueva que había llegado, y le voy a preguntar algo al pastelero, botellón de esencia de vainilla en mano. El piso estaba mojado, y en el medio de la cocina me caí de costado, revoleando el botellón, que por suerte era de plástico. Cuando me levanté fue hermoso ver al pastelero y al chico que hace las entregas contenerse la risa en un esfuerzo mortal al preguntarme si estaba bien. Me levanto, rodilla adolorida y agradecida de que no me pasó nada que implique algún tipo de atención porque mis piernas parecían las de un futbolista, pregunto lo que tenía que preguntar y me dirijo a la batidora nueva. Cuando estoy poniendo vainilla, siento algún tipo de descontrol alrededor mío, implicando mucho ruido. Uno de los batidores, que no se estaba usando, se había caído, desde la parte de arriba, adentro de la batidora en movimiento (en la que entran unos 40 litros o más, es grossa), previo rebotar en mi cabeza. Mucho quilombo, vuela el caño batidor mientras apago la batidora, viene el chico de las entregas y con la mejor cara de póker me dice “¿estás bien?”. Fue increíble que en un minuto y medio me pasen dos cosas, una de ellas muy riesgosa (bueno, y si me caía con una olla de almíbar a 120º C también era muy peligroso, pero no fue el caso). Ahora soy conocida como la catrasca, tiro algo y me gastan. Hoy se cayó la raulito al piso y se recagaron de risa. Ahí me reconocieron que se esforzaron mucho cuando me caí yo, porque no había suficiente confianza como para reírse.
- Ayer hubo una guerra de masa de brownies entre dos chicas. Fue entre la raulito y la chilena. En un momento se metió el chico con el que me quedo sola: él le agarraba las manos a la chilena mientras le ponía brownie en la cara, y la raulito la tenía agarrada con la mano izquierda de la nuca. Es impresionante lo grossa que es esa mina (y la chilena es mínima, usa talle XXS). Hay fotos y todo, estuvo espectacular. Lo peor es que después vino gente a ver la cocina, y ellas tenían todo el uniforme marrón.
Y así termino con el tema pastelería por ahora: el que llegó hasta acá se gana una minitorta. Cuando tenga más confianza como para llevármelas (ya me llevé alfajores de maicena), las entrego.
Ah, y si mis compañeros de trabajo llegan a este blog por alguna razón: por favor, raulito, no te enojes, en serio.
Pero sigamos la rutina, y contemos sobre mis compañeros. El jefe, el pastelero, me encanta (aunque le tengo “miedo”), y ya me tomó, como suelen hacer, como la prolija, la organizada y, además de todo, su protegida (¡sólo después de 2 semanas! me siento como en la primaria cuando las maestras me amaban, salvo la de 4to. grado, pero eso es otra cosa. Y no, no soy oreja). El otro chico (son todas personas de mi edad a lo sumo, menos una) también me trata así. Hoy le dijo a una compañera, que había mojado el piso: “si se cae Ceci te cago a palos”. Y así fue que lo gastó y yo me puse colorada. Bueno, con éste compañero me quedo sola un cuarto del día, y nos llevamos bien. Después hay una mujer que es re camionera, es muy gracioso cómo es, es “la raulito”. También hay una chilena, que es una colgada, es pasante, y se manda cagadas todo el tiempo (es la que había mojado el piso, ya que se olvidó la canilla abierta, y el agua cayó también en una bolsa de 50 kg. de azúcar). Es un cago de risa. Todos la gastan a ella y ella gasta a todos. La otra pasante… ni fu ni fa.
También trabajé un par de días en la parte de restaurante, de Maitrê (pero ya fue). Lo que quería contar era que uno de los cocineros de ahí me preguntó… MI SIGNO, respondiendo al prototipo de empleada de panadería, como me dijo alguien al leer los posts sobre mi anterior trabajo (¿será empleada de panadería en sus tiempos libres?). Cuando le dije “capricornio”, dijo “¿ah, sos de las cabras que vienen a salvar al mundo?”. Ahí le comenté que en el horóscopo chino soy cabra (lo que me hace una cabra de capricornio, doblemente cabra, cabrona, cabrera). Se puso re contento. Estaba bueno trabajar ahí, por los compañeros y el lugar, pero no era lo mío, no sirvo para ser el centro de algo, la imagen, lo que conecta todo. Menos para un trabajo que me expone tanto (antisocial).
Una moza del restaurante era re chispita:
Mozachispa: Preguntan cada cosa… un tipo me preguntó recién si teníamos algo con gluten.
Yo: Jeje. Ah, tal vez era diabético, ¿los diabéticos no comen eso? Ah, no, comen sin gluten.
Mozachispa: Sí, es al revés. O tal vez era diabético y se quería suicidar.
En un ambiente así, formal y un poco estirado, fue muy gracioso.
Volviendo a la pastelería (feliz porque al otro trabajo lo odiaba, y cuando estaba decidida a decirle al dueño que no me sentía bien en el de maitrê (estaba mitad y mitad, haciendo los dos), el pastelero me dice que él prefiere que me quede ahí todos los días), les cuento que:
- Hoy hicimos la típica ronda de preguntar la edad, y de nuevo escuché el “no parecés ni ahí”, acompañado de algunas caras de miedo frente nuevo respeto encontrado al ver que soy mas grande (¡ridículos!).
- Soy la chica movimiento envolvente, y a no pensar mal: es una forma de mezclar que es delicada, con una técnica especial que no deja que la preparación se baje. Siempre “la prolija”, ¿vieron?
- Acá también hacen la típica broma de gritarte “¡nooooooooooo!” cuando estás haciendo algo, haciéndote creer que te mandaste una cagada tremenda.
- Ya me caí. Fue así: Estaba por hacer diez bizcochuelos en una súper batidora nueva que había llegado, y le voy a preguntar algo al pastelero, botellón de esencia de vainilla en mano. El piso estaba mojado, y en el medio de la cocina me caí de costado, revoleando el botellón, que por suerte era de plástico. Cuando me levanté fue hermoso ver al pastelero y al chico que hace las entregas contenerse la risa en un esfuerzo mortal al preguntarme si estaba bien. Me levanto, rodilla adolorida y agradecida de que no me pasó nada que implique algún tipo de atención porque mis piernas parecían las de un futbolista, pregunto lo que tenía que preguntar y me dirijo a la batidora nueva. Cuando estoy poniendo vainilla, siento algún tipo de descontrol alrededor mío, implicando mucho ruido. Uno de los batidores, que no se estaba usando, se había caído, desde la parte de arriba, adentro de la batidora en movimiento (en la que entran unos 40 litros o más, es grossa), previo rebotar en mi cabeza. Mucho quilombo, vuela el caño batidor mientras apago la batidora, viene el chico de las entregas y con la mejor cara de póker me dice “¿estás bien?”. Fue increíble que en un minuto y medio me pasen dos cosas, una de ellas muy riesgosa (bueno, y si me caía con una olla de almíbar a 120º C también era muy peligroso, pero no fue el caso). Ahora soy conocida como la catrasca, tiro algo y me gastan. Hoy se cayó la raulito al piso y se recagaron de risa. Ahí me reconocieron que se esforzaron mucho cuando me caí yo, porque no había suficiente confianza como para reírse.
- Ayer hubo una guerra de masa de brownies entre dos chicas. Fue entre la raulito y la chilena. En un momento se metió el chico con el que me quedo sola: él le agarraba las manos a la chilena mientras le ponía brownie en la cara, y la raulito la tenía agarrada con la mano izquierda de la nuca. Es impresionante lo grossa que es esa mina (y la chilena es mínima, usa talle XXS). Hay fotos y todo, estuvo espectacular. Lo peor es que después vino gente a ver la cocina, y ellas tenían todo el uniforme marrón.
Y así termino con el tema pastelería por ahora: el que llegó hasta acá se gana una minitorta. Cuando tenga más confianza como para llevármelas (ya me llevé alfajores de maicena), las entrego.
Ah, y si mis compañeros de trabajo llegan a este blog por alguna razón: por favor, raulito, no te enojes, en serio.
lunes, 30 de mayo de 2005
Irrelevancias cotidianas de la última semana
- La semana pasada mi hermana perdió sus llaves, que estaban en un llavero mío. En el llavero, que era un destapador de cerveza ya roto hace años, se leía "Don't say I'm a bitch like it's a bad thing". ¿Será la señal del cierre de una etapa, o será que mi hermana es colgada y nada más? Lo peor es que dice que las perdió adentro de la casa. Imaginen el descontrol.
- Antes de ayer, en una pausa de libros y apuntes, se me ocurrió abrir el diccionario en cualquier página y poner el dedo sin mirar, encontrando la palabra que me defina en este momento de mi vida.
La palabra fue "¡najencia!". Que haya sido una exclamación, y no una palabra un poco más común, ya indica algo. Me define un grito. Y un grito desconocido.
Quiere decir: "Exclamación de germanía algo usada en el lenguaje achulado o informal para echar a alguien de un sitio".
La frase quiero huir de mí sigue marcando mis días, y no sólo eso, sino que hasta el diccionario me echa.
- Anoche mi hermana hizo una observación sobre algo que contradice cualquier pensamiento inductivo al respecto. Dijo que yo me cambio de ropa enfrente de ella, me cambio enfrente de "mi chico", pero no me cambio enfrente de los dos. Wow... interesante, ¿no?
- Hace cuatro días me desperté a las 7 A.M. con fiebre. Dije "soy hebras de luz distribuidas como una pista de autitos" (me refería a los scalextric). Eso sí que es delirar.
- El viernes, mi hermana y yo llevamos 10 envases de cerveza al supermercado para que nos devuelvan la plata que habíamos pagado por ellos (obviamente con los correspondientes tickets de compra y a cambio de otros productos. Se acabaron las épocas en que comía gracias a los envases de cerveza). Ella estaba poniéndolos en la máquina, base primero, acostados, cuando empieza a hacer sonidos que indican que le está pasando algo desagradable. Suelta el envase que acababa de poner en la máquina, baja el brazo, y de adentro de su campera empieza a caer un arroyito de cerveza. Era interminable. Fue muy gracioso, y obviamente la sección que visitamos después fue la de desodorantes, porque olía como Courtney Love a las cinco y media de la mañana.
- En algún momento del fin de semana, mi blog superó las 10.000 visitas. No estuve atenta, no sé quién habrá sido el/la visitante afortunado/a, así que se quedó sin el viaje la Patagonia gratis.
- En el feriado de la semana pasada me grabé un disco con los tangos que cito en el post anterior, en el orden en el que los nombro, como para representar bien el camino que formaron esas palabras que enmarcaban mis pensamientos y mis sentimientos. Lo escucho a la noche antes de dormirme, y en el colectivo. Así que si alguien se sube a un colectivo y ve a una chica de pelo lacio largo con un discman haciendo pucheritos, soy yo.
- El martes cada vez que entraba al cuarto me sentía un Jedi o la nenita de Monsters Inc. El foquito anda mal (no sé si está falseada la rosca, algo así), y a veces hay que pegarle o moverlo porque se apaga de la nada. Ese día, cada vez que entraba al cuarto, cambiaba la intensidad de la luz. Amagaba a apagarse pero enseguida volvía a la normalidad. Y no es que yo hacía viento cuando entraba. Yo sé que estamos hechos de energía, pero me cagaba toda cada vez que entraba al cuarto y el foquito notaba mi presencia. ¿Será que él también me echaba? (¿O será verdad que soy hebras de luz?)
- Hoy conseguí trabajo. Mañana empiezo, pero ya hablaré de eso en otro post. Además en este momento es muy relevante, así que no va acá.
- Antes de ayer, en una pausa de libros y apuntes, se me ocurrió abrir el diccionario en cualquier página y poner el dedo sin mirar, encontrando la palabra que me defina en este momento de mi vida.
La palabra fue "¡najencia!". Que haya sido una exclamación, y no una palabra un poco más común, ya indica algo. Me define un grito. Y un grito desconocido.
Quiere decir: "Exclamación de germanía algo usada en el lenguaje achulado o informal para echar a alguien de un sitio".
La frase quiero huir de mí sigue marcando mis días, y no sólo eso, sino que hasta el diccionario me echa.
- Anoche mi hermana hizo una observación sobre algo que contradice cualquier pensamiento inductivo al respecto. Dijo que yo me cambio de ropa enfrente de ella, me cambio enfrente de "mi chico", pero no me cambio enfrente de los dos. Wow... interesante, ¿no?
- Hace cuatro días me desperté a las 7 A.M. con fiebre. Dije "soy hebras de luz distribuidas como una pista de autitos" (me refería a los scalextric). Eso sí que es delirar.
- El viernes, mi hermana y yo llevamos 10 envases de cerveza al supermercado para que nos devuelvan la plata que habíamos pagado por ellos (obviamente con los correspondientes tickets de compra y a cambio de otros productos. Se acabaron las épocas en que comía gracias a los envases de cerveza). Ella estaba poniéndolos en la máquina, base primero, acostados, cuando empieza a hacer sonidos que indican que le está pasando algo desagradable. Suelta el envase que acababa de poner en la máquina, baja el brazo, y de adentro de su campera empieza a caer un arroyito de cerveza. Era interminable. Fue muy gracioso, y obviamente la sección que visitamos después fue la de desodorantes, porque olía como Courtney Love a las cinco y media de la mañana.
- En algún momento del fin de semana, mi blog superó las 10.000 visitas. No estuve atenta, no sé quién habrá sido el/la visitante afortunado/a, así que se quedó sin el viaje la Patagonia gratis.
- En el feriado de la semana pasada me grabé un disco con los tangos que cito en el post anterior, en el orden en el que los nombro, como para representar bien el camino que formaron esas palabras que enmarcaban mis pensamientos y mis sentimientos. Lo escucho a la noche antes de dormirme, y en el colectivo. Así que si alguien se sube a un colectivo y ve a una chica de pelo lacio largo con un discman haciendo pucheritos, soy yo.
- El martes cada vez que entraba al cuarto me sentía un Jedi o la nenita de Monsters Inc. El foquito anda mal (no sé si está falseada la rosca, algo así), y a veces hay que pegarle o moverlo porque se apaga de la nada. Ese día, cada vez que entraba al cuarto, cambiaba la intensidad de la luz. Amagaba a apagarse pero enseguida volvía a la normalidad. Y no es que yo hacía viento cuando entraba. Yo sé que estamos hechos de energía, pero me cagaba toda cada vez que entraba al cuarto y el foquito notaba mi presencia. ¿Será que él también me echaba? (¿O será verdad que soy hebras de luz?)
- Hoy conseguí trabajo. Mañana empiezo, pero ya hablaré de eso en otro post. Además en este momento es muy relevante, así que no va acá.
miércoles, 18 de mayo de 2005
Anoche
Dormías en el cuarto. Me puse tu campera, sin saber por qué. Respiré tu olor, que es como mío. Aspiraba, llenándome los pulmones de vos y tratando de completar tu espacio adentro de la campera.
Sabía que te ibas. No sabía cuándo y menos sabía cómo.
Odio mis premoniciones, ¿sabés?
Ahora estoy envuelta en tu campera de nuevo. Hace unas horas le decía a Spinetta en un sueño que mi niñez, mi vejez y mi madurez están plegadas en una misma unidad que es mi presente, y que eso se ve en mis ojos honestos, mi expresión melancólica y mi sonrisa perenne.
Tal vez no debería pensar tanto en mí, o soñar conmigo. Pero todo es mí, aunque piense en cualquier otra cosa. Como en vos, durmiendo en mi cama.
Siempre sola. Las personas me distraen de ese sentimiento con el que miro al mundo, que está bañado de cierto halo tragédico frente a la magnificencia y al mismo tiempo banalidad de las cosas. Creo que es esa la clave de mi anhelo de soledad. Dicen que lo que nos hace humanos es relacionarnos y realmente llegar a otras personas. Lo acepto. Pero no puedo evitar querer estar sola para sentir las cosas con esa luz tenue y cálida que se crea a mi alrededor cuando nada me distrae y puedo sentir, pensar, recordar e imaginar tranquila. Como ahora, envuelta en tu campera.
Soy como una bolsa de arpillera llena de mierda, repartiéndola por donde voy. No sé a quién le escuché esa frase, creo que a mi viejo, o tal vez es una adaptación libre de cualquier otra cosa. Sé que no soy mala, ni siquiera hago cosas teñidas de maldad. Pero últimamente siento una profunda atracción hacia temas como Quiero huir de mí (todo el dolor regado por el mundo / parece que se adhiere en mi caida... / Y vivo en un abismo tan profundo, / lejos de lo mundano de la vida). No me siento más como un fantasma. Asumo mi corporalidad, asumo mi presencia, y la rechazo. Alguien me dijo una vez que frente a las apariciones hay gente que reacciona naturalmente: es más, lo hacen con cierta paz y felicidad. Pero que también hay gente que se espanta, personas a los que un hálito frío les recorre el cuerpo y no entienden nada (son mil fantasmas, al volver / burlándose de mí, / las horas de ese muerto ayer...). Creo que se puede comparar con el estoicismo frente a la vida. Hay gente que toma las desgracias como algo natural, el yang del yin, y hay gente que se congela, que pierde un poco de vida en cada infortunio. Después hay gente como yo, que, sin demasiadas desgracias, igual se siente así (dan ganas de balearse en un rincón).
Me siento como una escultura de arcilla condenada a estar eternamente fresca. Marcada por gente, dedos, golpes. Con la textura de la vida marcada en la piel. No sé por qué te cuento esto a vos. A vos no te lo cuento, no se lo cuento a nadie. Además, ¿qué me podés decir? (tú compras el carmín / y el pote de rubor / que tiembla en tus mejillas, / y ojeras con verdín / para llenar de amor / tu máscara de arcilla. / Tú, / que tímida y fatal / te arreglas el dolor / después de sollozar). No, no te hablo a vos. Para hablarte a vos tendría que hablar de vos y de mí. Pero queda sólo silencio, como cuando ya no sé qué decirte y te habla mi panza con sus ruidos nerviosos.
“Vos no te podés quejar”, me digo. “La vida no te trata mal”. Pero no, no se mide todo en lo exterior. También se mide adentro, en las partes que se te atrofiaron, las que se pudrieron, las que te olvidaste, las que te inventaste, las que te robaste, las que te forzaron a poner.
La noche me seduce, sacándose de a poco las capas de su cómplice vestimenta, mientras yo me interno en mis pensamientos aferrada a esta prenda tuya (en esta noche tan fría y tan mía / pensando siempre en lo mismo me abismo).
Los libros me miran y se ríen. Ellos son ahora un misterio hermético para mí; los colecciono, los huelo, los apilo, los quiero, los espío. Pero no puedo, no me siento capaz de leerlos, de acercarme (ríe siempre, milonguera, bullanguera, casquivana, / para qué quieres amargar tu vida / pensando en esas cosas que no pueden ser. / Corre un velo a tu pasado, sé milonga, sé mundana). Yo no quiero que la literatura sea algo así en mi vida, algo que nunca pude lograr y me acompañe para siempre (contame tu condena, / decime tu fracaso, / ¿no ves la pena que me ha herido?), pero lo siento imposible, cada vez más lejano.
Vos sabés que no puedo dormirme escuchando tango porque mi corazón se acelera, no al ritmo de la música, sino al ritmo de las palabras que transmiten desesperación, tristeza, decepciones, desencuentros. Así como este piso es un excelente conductor del sonido, yo soy la portadora ideal de esos sentimientos, y soy como un imán para ellos (late un corazón, / déjalo latir... / Miente mi soñar, / déjame mentir...). La gente. La gente me decepciona, yo los decepciono, yo me decepciono entre ellos. Es todo un engaño, una inercia, alejándonos de la verdad de cada uno, con algunos acercamientos cada vez más espaciados (dentro de mí mismo me he perdido, / ciego de llorar una ilusión). En un momento escribí que nunca voy a alcanzar el barco que me lleva, pero que estoy segura de que me estoy acercando. Hoy no sé si me estoy acercando, alejando, o es un ida y vuelta constante a la simpleza, las esencias, el contacto verdadero. Definitivamente se siente como un alejamiento, así como la escultura de arcilla va perdiendo su forma original (sé que fue todo de barro, / de barro mi vida, / de barro mi amor).
¿Será éste el momento en el que, colgando de un ventanal al infinito, los dedos de la única mano que me sostiene se están cansando, y dudan que alguna vez haya existido la seguridad, a punto de entregarse —entregarme— a la caída por entero? (¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón! / La vida es una herida absurda).
No sé si estoy sola. Con tu campera como sudario, me duermo. Cierro los ojos, lejos tuyo, lejos de todos, pero cerca.
Cerca.
Sabía que te ibas. No sabía cuándo y menos sabía cómo.
Odio mis premoniciones, ¿sabés?
Ahora estoy envuelta en tu campera de nuevo. Hace unas horas le decía a Spinetta en un sueño que mi niñez, mi vejez y mi madurez están plegadas en una misma unidad que es mi presente, y que eso se ve en mis ojos honestos, mi expresión melancólica y mi sonrisa perenne.
Tal vez no debería pensar tanto en mí, o soñar conmigo. Pero todo es mí, aunque piense en cualquier otra cosa. Como en vos, durmiendo en mi cama.
Siempre sola. Las personas me distraen de ese sentimiento con el que miro al mundo, que está bañado de cierto halo tragédico frente a la magnificencia y al mismo tiempo banalidad de las cosas. Creo que es esa la clave de mi anhelo de soledad. Dicen que lo que nos hace humanos es relacionarnos y realmente llegar a otras personas. Lo acepto. Pero no puedo evitar querer estar sola para sentir las cosas con esa luz tenue y cálida que se crea a mi alrededor cuando nada me distrae y puedo sentir, pensar, recordar e imaginar tranquila. Como ahora, envuelta en tu campera.
Soy como una bolsa de arpillera llena de mierda, repartiéndola por donde voy. No sé a quién le escuché esa frase, creo que a mi viejo, o tal vez es una adaptación libre de cualquier otra cosa. Sé que no soy mala, ni siquiera hago cosas teñidas de maldad. Pero últimamente siento una profunda atracción hacia temas como Quiero huir de mí (todo el dolor regado por el mundo / parece que se adhiere en mi caida... / Y vivo en un abismo tan profundo, / lejos de lo mundano de la vida). No me siento más como un fantasma. Asumo mi corporalidad, asumo mi presencia, y la rechazo. Alguien me dijo una vez que frente a las apariciones hay gente que reacciona naturalmente: es más, lo hacen con cierta paz y felicidad. Pero que también hay gente que se espanta, personas a los que un hálito frío les recorre el cuerpo y no entienden nada (son mil fantasmas, al volver / burlándose de mí, / las horas de ese muerto ayer...). Creo que se puede comparar con el estoicismo frente a la vida. Hay gente que toma las desgracias como algo natural, el yang del yin, y hay gente que se congela, que pierde un poco de vida en cada infortunio. Después hay gente como yo, que, sin demasiadas desgracias, igual se siente así (dan ganas de balearse en un rincón).
Me siento como una escultura de arcilla condenada a estar eternamente fresca. Marcada por gente, dedos, golpes. Con la textura de la vida marcada en la piel. No sé por qué te cuento esto a vos. A vos no te lo cuento, no se lo cuento a nadie. Además, ¿qué me podés decir? (tú compras el carmín / y el pote de rubor / que tiembla en tus mejillas, / y ojeras con verdín / para llenar de amor / tu máscara de arcilla. / Tú, / que tímida y fatal / te arreglas el dolor / después de sollozar). No, no te hablo a vos. Para hablarte a vos tendría que hablar de vos y de mí. Pero queda sólo silencio, como cuando ya no sé qué decirte y te habla mi panza con sus ruidos nerviosos.
“Vos no te podés quejar”, me digo. “La vida no te trata mal”. Pero no, no se mide todo en lo exterior. También se mide adentro, en las partes que se te atrofiaron, las que se pudrieron, las que te olvidaste, las que te inventaste, las que te robaste, las que te forzaron a poner.
La noche me seduce, sacándose de a poco las capas de su cómplice vestimenta, mientras yo me interno en mis pensamientos aferrada a esta prenda tuya (en esta noche tan fría y tan mía / pensando siempre en lo mismo me abismo).
Los libros me miran y se ríen. Ellos son ahora un misterio hermético para mí; los colecciono, los huelo, los apilo, los quiero, los espío. Pero no puedo, no me siento capaz de leerlos, de acercarme (ríe siempre, milonguera, bullanguera, casquivana, / para qué quieres amargar tu vida / pensando en esas cosas que no pueden ser. / Corre un velo a tu pasado, sé milonga, sé mundana). Yo no quiero que la literatura sea algo así en mi vida, algo que nunca pude lograr y me acompañe para siempre (contame tu condena, / decime tu fracaso, / ¿no ves la pena que me ha herido?), pero lo siento imposible, cada vez más lejano.
Vos sabés que no puedo dormirme escuchando tango porque mi corazón se acelera, no al ritmo de la música, sino al ritmo de las palabras que transmiten desesperación, tristeza, decepciones, desencuentros. Así como este piso es un excelente conductor del sonido, yo soy la portadora ideal de esos sentimientos, y soy como un imán para ellos (late un corazón, / déjalo latir... / Miente mi soñar, / déjame mentir...). La gente. La gente me decepciona, yo los decepciono, yo me decepciono entre ellos. Es todo un engaño, una inercia, alejándonos de la verdad de cada uno, con algunos acercamientos cada vez más espaciados (dentro de mí mismo me he perdido, / ciego de llorar una ilusión). En un momento escribí que nunca voy a alcanzar el barco que me lleva, pero que estoy segura de que me estoy acercando. Hoy no sé si me estoy acercando, alejando, o es un ida y vuelta constante a la simpleza, las esencias, el contacto verdadero. Definitivamente se siente como un alejamiento, así como la escultura de arcilla va perdiendo su forma original (sé que fue todo de barro, / de barro mi vida, / de barro mi amor).
¿Será éste el momento en el que, colgando de un ventanal al infinito, los dedos de la única mano que me sostiene se están cansando, y dudan que alguna vez haya existido la seguridad, a punto de entregarse —entregarme— a la caída por entero? (¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón! / La vida es una herida absurda).
No sé si estoy sola. Con tu campera como sudario, me duermo. Cierro los ojos, lejos tuyo, lejos de todos, pero cerca.
Cerca.
lunes, 9 de mayo de 2005
Últimamente
Ella sólo puede pensar en una cosa.
Entonces decide poner a prueba sus habilidades expresivas. ¿Podría enfrascar con palabras cualquier cosa, logrando una tensión lo suficientemente armónica como para tener sentido en conjunto?
Con la libreta en una mano y la tinta verde secándose lejos del papel, ella prefiere reposar su cabeza en la almohada, cerrar los ojos, sentir el calor del velador recorriendo su rostro, y seguir pensando.
Para luego apagar la luz y esperar en sus sueños.
Pero allí no aparece.
Entonces decide poner a prueba sus habilidades expresivas. ¿Podría enfrascar con palabras cualquier cosa, logrando una tensión lo suficientemente armónica como para tener sentido en conjunto?
Con la libreta en una mano y la tinta verde secándose lejos del papel, ella prefiere reposar su cabeza en la almohada, cerrar los ojos, sentir el calor del velador recorriendo su rostro, y seguir pensando.
Para luego apagar la luz y esperar en sus sueños.
Pero allí no aparece.
miércoles, 4 de mayo de 2005
Pasan los años...
Y se siente cada vez más cómo la truculenta mano del devenir nos quita el aire con su fiebre frenética de hálitos vitales.
No más libertad total. Nunca la hubo, y siempre la hay, pero ahora ni siquiera se siente. Cada movida significativa parece ser tropezar sobre la primera ficha de una espiral de dominó que se cierra sobre sí misma, anulando todos los demás caminos posibles.
Todo tiene consecuencias, una estrella que brilla opaca y roba la vida a millones que quedan flotando en la ignorancia, como las respuestas a las preguntas que nadie va a hacer.
Damos vueltas sobre nosotros mismos, en cada giro (o elección) eclipsando o iluminándonos desde adentro, en ese juego de luces con la fatalidad que nos constituye como personas.
Y acá me encuentro en un ida y vuelta, subiendo y bajando esta escalera casi eterna, tan larga como las ilusiones que solía tener, aunque ahora sólo me dedique a correr, subiendo, bajando, reconociendo algunas texturas, salteando otras. Pero como gritó Enrique en la novela que estoy leyendo, nadie regresa, nunca, a ningún sitio.
El día que la mano se cierre del todo, se entenderá que no importa el dominó, no importan las espirales que tan macabras nos parecían, no importa el ida y vuelta.
Importa girar en la luz. Girar con gracia, girar dando manotazos en el vacío, girar torpemente, girar sintiendo toda la gravedad del aire que nos rodea. Volver, dejar, escapar, buscar, mirar. Mirar de verdad. Girando como sea pero festejando la propia luz.
Por supuesto que ya será demasiado tarde.
No más libertad total. Nunca la hubo, y siempre la hay, pero ahora ni siquiera se siente. Cada movida significativa parece ser tropezar sobre la primera ficha de una espiral de dominó que se cierra sobre sí misma, anulando todos los demás caminos posibles.
Todo tiene consecuencias, una estrella que brilla opaca y roba la vida a millones que quedan flotando en la ignorancia, como las respuestas a las preguntas que nadie va a hacer.
Damos vueltas sobre nosotros mismos, en cada giro (o elección) eclipsando o iluminándonos desde adentro, en ese juego de luces con la fatalidad que nos constituye como personas.
Y acá me encuentro en un ida y vuelta, subiendo y bajando esta escalera casi eterna, tan larga como las ilusiones que solía tener, aunque ahora sólo me dedique a correr, subiendo, bajando, reconociendo algunas texturas, salteando otras. Pero como gritó Enrique en la novela que estoy leyendo, nadie regresa, nunca, a ningún sitio.
El día que la mano se cierre del todo, se entenderá que no importa el dominó, no importan las espirales que tan macabras nos parecían, no importa el ida y vuelta.
Importa girar en la luz. Girar con gracia, girar dando manotazos en el vacío, girar torpemente, girar sintiendo toda la gravedad del aire que nos rodea. Volver, dejar, escapar, buscar, mirar. Mirar de verdad. Girando como sea pero festejando la propia luz.
Por supuesto que ya será demasiado tarde.
Cambio de trabajo
Los posts panadería se van a acabar, pero no porque tenga otros más interesanteas para poner, sino porque cambio de trabajo, si todo sale bien.
Antes de cerrar el tema panadería, quiero remarcar que es importante recordar que los pechos femeninos se caracterizan por ser protuberancias. Y es muy factible que los ocho cocineros que trabajan con vos en una panadería mientras decorás masitas, no te van a avisar que tenés dos manchas de chocolate redondas en esa parte del cuerpo. Y que lo más probable es que te avives recién cuando termines y bajes las masitas, cuando una compañera te dice que estás manchada, y recién ahí te des cuenta de que tenés las tetas bañadas en chocolate.
Antes de cerrar el tema panadería, quiero remarcar que es importante recordar que los pechos femeninos se caracterizan por ser protuberancias. Y es muy factible que los ocho cocineros que trabajan con vos en una panadería mientras decorás masitas, no te van a avisar que tenés dos manchas de chocolate redondas en esa parte del cuerpo. Y que lo más probable es que te avives recién cuando termines y bajes las masitas, cuando una compañera te dice que estás manchada, y recién ahí te des cuenta de que tenés las tetas bañadas en chocolate.
miércoles, 27 de abril de 2005
Post panadero III, y trataré de que se acaben por ahora.
Me cambiaron de horario en la panadería. Ayer fue mi primer día a la mañana y como tengo compañeras nuevas, empezó el típico cuestionario. Pero esta vez, cuando una me preguntó la edad y me dijo que no parecía ni ahí, yo le dije "ah, por lo boluda?". Es que me tienen cansada.
Justo ahora me cambian de turno, cuando la encargada me tenía apadrinada y encima me daban los trabajos "para prolijas", que obviamente son mejores. Me tengo que ganar buena reputación de nuevo.
A la mañana hay un pastelero que trabaja con nosotras abajo. Me asusta todo el tiempo por ser la nueva. Cuando estoy haciendo algo me grita "¡NO!" sólo para que me asuste, o me dice "ya te mandaste una cagada", o "no te quiero ver poner eso ahí, eh". Ayer me dijo "¿vos estuviste cocinando con un panadero?", y cuando le digo que no, me dice "porque tenés toda la pierna blanca". No sé cómo, tenía el costado del muslo derecho lleno de harina. No sé qué quiso decir el pastelero.
Después les voy a contar los típicos chistes verdes de panadería, como por ejemplo los que surgen cuando una compañera le pregunta al cliente si se lleva puestos los cuernitos, o cuando un tipo le dice a otra compañera cuando ésta le da una baguette "¿a vos te gusta doblarla, no?". Uno fue adrede, el otro no.
Hoy vino un tipo a averiguar por el aviso que dice "se necesita empleado para delivery con carnet y moto, entregar CV". Cuando le dije los requisitos, dice "ah, es necesario saber conducir? yo no manejo". Para mí que sólo entró a charlar para mandarse todos los sanguchitos que teníamos para degustación (léase: los que están demasiado viejos para vender").
Un punto para mi percepción: La turrita-que-se-maneja-como-si-fuera-la-hija-del-dueño-pero-no-lo-es, resultó ser la novia del hijo del dueño. Con razón...
Justo ahora me cambian de turno, cuando la encargada me tenía apadrinada y encima me daban los trabajos "para prolijas", que obviamente son mejores. Me tengo que ganar buena reputación de nuevo.
A la mañana hay un pastelero que trabaja con nosotras abajo. Me asusta todo el tiempo por ser la nueva. Cuando estoy haciendo algo me grita "¡NO!" sólo para que me asuste, o me dice "ya te mandaste una cagada", o "no te quiero ver poner eso ahí, eh". Ayer me dijo "¿vos estuviste cocinando con un panadero?", y cuando le digo que no, me dice "porque tenés toda la pierna blanca". No sé cómo, tenía el costado del muslo derecho lleno de harina. No sé qué quiso decir el pastelero.
Después les voy a contar los típicos chistes verdes de panadería, como por ejemplo los que surgen cuando una compañera le pregunta al cliente si se lleva puestos los cuernitos, o cuando un tipo le dice a otra compañera cuando ésta le da una baguette "¿a vos te gusta doblarla, no?". Uno fue adrede, el otro no.
Hoy vino un tipo a averiguar por el aviso que dice "se necesita empleado para delivery con carnet y moto, entregar CV". Cuando le dije los requisitos, dice "ah, es necesario saber conducir? yo no manejo". Para mí que sólo entró a charlar para mandarse todos los sanguchitos que teníamos para degustación (léase: los que están demasiado viejos para vender").
Un punto para mi percepción: La turrita-que-se-maneja-como-si-fuera-la-hija-del-dueño-pero-no-lo-es, resultó ser la novia del hijo del dueño. Con razón...
viernes, 15 de abril de 2005
Primeros días en la panadería
¿Alguien vio alguna vida por ahí? Porque perdí la mía. No tengo tiempo para nada, quedo muerta. Espero acostumbrarme al laburo y tomármelo de una forma más relajada, porque así no existo. No estoy estudiando, no llego a hacer nada. Una cagada.
Aparte de eso, el laburo está bien, las compañeras son bastante piolas, y estoy aprendiendo muchas cosas.
Ya tengo una enemiga, una turrita que no es la encargada y me manda a hacer bocha de cosas y ella no hace nada, come todo el día. Ni que fuera la hija del dueño... (no lo es). Ella no sabe que es mi enemiga todavía. También tengo una que admiro pero le tengo miedo (esas dos sensaciones casi siempre vienen juntas en mí), que es la encargada. Hay una re buena, que me cae bien, y una graciosa que a veces está de mal humor, pero casi siempre es buena onda.
La primer semana no me dieron franco los soretes, así que laburo 10 días seguidos.
Encima debo estar pagando por ser la nueva, porque me mandan a limpiar más que a ninguna otra. No paro. Ellas boludean bastante. Limpiar el baño se denomina "mirar el baño". "¿Podés ir a mirar el baño?" (loca, si me mandás a limpiar la mierda de todos, por lo menos llamalo por su nombre).
Antes de irnos comemos sanguchitos de miga. Horribles: los de choclo. Igual lo comí todo como una chica buena.
Es feo: El chirrido que hace el horno constantemente, que es como el sonido que aparece en la película "The Ring" cuando se ven los videos maléficos (miedo!).
Como soy la nueva, mis compañeras cuando se aburren averiguan sobre mi vida. Lo curioso es que hay cierto patrón (no, no el jefe, quiero decir "pattern, está bien?): el primer día me preguntaron mi edad. Cuatro de ellas, por separado, lo hicieron, y todas dijeron "ah, ¿25? parecés menos". El segundo día, 3 chicas me preguntaron, en distintos momentos: "vos ya tenés experiencia en panadería?" (sí, boluda, por eso estoy usando 5 kilómetros de papel para envolver 3 vigilantes...). El tercer día fue el más raro, ya que 2 de ellas me preguntaron mi signo zodiacal (¿Se ponen de acuerdo?). El cuarto día, 4 de ellas me preguntaron, cada una por su lado, si tenía novio y con quién vivía (¿Qué es? ¿El nivel de confianza que avanza? ¿Están cumpliendo con algún plan de acción?). No sé qué me preguntarán mañana... ya veremos.
Recordar: No ponerme la máscara negra que no es a prueba de agua cuando llueve.
Aparte de eso, el laburo está bien, las compañeras son bastante piolas, y estoy aprendiendo muchas cosas.
Ya tengo una enemiga, una turrita que no es la encargada y me manda a hacer bocha de cosas y ella no hace nada, come todo el día. Ni que fuera la hija del dueño... (no lo es). Ella no sabe que es mi enemiga todavía. También tengo una que admiro pero le tengo miedo (esas dos sensaciones casi siempre vienen juntas en mí), que es la encargada. Hay una re buena, que me cae bien, y una graciosa que a veces está de mal humor, pero casi siempre es buena onda.
La primer semana no me dieron franco los soretes, así que laburo 10 días seguidos.
Encima debo estar pagando por ser la nueva, porque me mandan a limpiar más que a ninguna otra. No paro. Ellas boludean bastante. Limpiar el baño se denomina "mirar el baño". "¿Podés ir a mirar el baño?" (loca, si me mandás a limpiar la mierda de todos, por lo menos llamalo por su nombre).
Antes de irnos comemos sanguchitos de miga. Horribles: los de choclo. Igual lo comí todo como una chica buena.
Es feo: El chirrido que hace el horno constantemente, que es como el sonido que aparece en la película "The Ring" cuando se ven los videos maléficos (miedo!).
Como soy la nueva, mis compañeras cuando se aburren averiguan sobre mi vida. Lo curioso es que hay cierto patrón (no, no el jefe, quiero decir "pattern, está bien?): el primer día me preguntaron mi edad. Cuatro de ellas, por separado, lo hicieron, y todas dijeron "ah, ¿25? parecés menos". El segundo día, 3 chicas me preguntaron, en distintos momentos: "vos ya tenés experiencia en panadería?" (sí, boluda, por eso estoy usando 5 kilómetros de papel para envolver 3 vigilantes...). El tercer día fue el más raro, ya que 2 de ellas me preguntaron mi signo zodiacal (¿Se ponen de acuerdo?). El cuarto día, 4 de ellas me preguntaron, cada una por su lado, si tenía novio y con quién vivía (¿Qué es? ¿El nivel de confianza que avanza? ¿Están cumpliendo con algún plan de acción?). No sé qué me preguntarán mañana... ya veremos.
Recordar: No ponerme la máscara negra que no es a prueba de agua cuando llueve.
martes, 12 de abril de 2005
Panadera
Conseguí trabajo en una panadería. Hoy fue mi primer día. Estoy muerta y me duele todo, debe ser por haber estado tan tensionada todo el día.
Está bueno, le traje facturitas a mi hermana y todo.
No es exactamente lo que buscaba, pero es dentro del rubro, y me mantengo atenta a otras oportunidades.
¡Y logré que mi día libre sea el día de salsa!
Así que no sé si voy a tener mucho tiempo para postear, leer y comentar otros blogs (además estoy preparando finales). Pero seguro voy a tener muchas situaciones para contar.
Tengo un olor a pan en las manos...
Parezco una abuela.
(fue raro escribir sin nombrar un corpiño)
Está bueno, le traje facturitas a mi hermana y todo.
No es exactamente lo que buscaba, pero es dentro del rubro, y me mantengo atenta a otras oportunidades.
¡Y logré que mi día libre sea el día de salsa!
Así que no sé si voy a tener mucho tiempo para postear, leer y comentar otros blogs (además estoy preparando finales). Pero seguro voy a tener muchas situaciones para contar.
Tengo un olor a pan en las manos...
Parezco una abuela.
(fue raro escribir sin nombrar un corpiño)
sábado, 9 de abril de 2005
Observaciones
Observación 1.
Lo primero que hago al llegar a casa: lavarme las manos y sacarme las lentes de contacto. Esa sensación es sólo comparable a la de volver al hogar después de un largo día y sacarse el corpiño.
Así que ahora los hombres que usan lentes de contacto entienden a las mujeres con respecto al uso de corpiño, y las chicas que no usan lentes de contacto comprenden mejor a las personas que sí.
Y las mujeres que usan corpiño y lentes de contacto entienden cómo me siento yo cuando llego a casa.
Observación 2.
Queda comprobado que peor que soñar que estás desnuda caminando por la calle, es soñar que vas desnuda por la calle y nadie se da cuenta.
Lo primero que hago al llegar a casa: lavarme las manos y sacarme las lentes de contacto. Esa sensación es sólo comparable a la de volver al hogar después de un largo día y sacarse el corpiño.
Así que ahora los hombres que usan lentes de contacto entienden a las mujeres con respecto al uso de corpiño, y las chicas que no usan lentes de contacto comprenden mejor a las personas que sí.
Y las mujeres que usan corpiño y lentes de contacto entienden cómo me siento yo cuando llego a casa.
Observación 2.
Queda comprobado que peor que soñar que estás desnuda caminando por la calle, es soñar que vas desnuda por la calle y nadie se da cuenta.
jueves, 7 de abril de 2005
Post polirubro
Hoy fui a clases de salsa, después de tanto tiempo de querer ir. Es un proyecto que tengo desde el primer o segundo post de este blog (¿será la marca del cierre?). Estuvo muy muy bueno. Fui con mi hermana. Antes de ir, nos tomamos un par de chopps de cerveza, para juntar coraje y estar más desinhibidas. En el camino mi hermana me pidió que en la clase me fije si se le desabrochaba el corpiño, cuyas tiras se había cruzado "para que no se le escapen".
Al llegar había dos o tres principiantes y un par de nuevas como nosotras. Empezamos a bailar y llegaron dos chicos. Cuando tuvimos que bailar en parejas, el profesor decidió que yo era un varón. Ahí me marcó para siempre. Si la primera vez que bailo en pareja soy el varón, ¿cómo me voy a acostumbrar a ser mujer? Igual me gustó ser el hombre (ese va a ser el problema). Rotamos todos los varones con todas las mujeres, estuvo muy bueno. Lo malo fue que con mi hermana nos tentamos cuando nos tocó bailar juntas (¿la cerveza? ¿la boludez innata?).
Cuando terminó, camino a casa, conversamos sobre la clase:
Yo: Hay que aprenderse el 1,2,3, es lo básico.
Ella: Sí, el 1,2,3 es la solución a todo.
Ahí no sé si se refería a la salsa, al postre instantáneo, a algo más, o si es su filosofía de vida. No pregunté por las dudas.
Al llegar a casa practicamos, nos reímos mucho y creamos un esquema con todos los pasos aprendidos, que el que quiera dése una vuelta y se lo mostramos.
Hace un rato se estaba por ir a dormir, y me dice "tengo el corpiño desabrochado, andá a saber desde hace cuánto lo tengo así, ¿ves por qué te decía que te fijes? Capaz un chabón me agarraba la espalda y agarraba las tiritas...". Yo me reí tanto que no llegué a decirle que yo fui chabón y no noté nada, así que o no lo tenía desabrochado o no se notaba.
-----------
Y ahora empieza la segunda sección, que es la laboral.
Estoy buscando trabajo de ayudante de cocina, en algún restaurante o panadería. Creo que es en este momento donde se nota lo inadaptada social que soy. Camino, entro a lugares, entrego curriculums. Me quedo muda, tartamudeo, me pongo colorada. Me choco mesas, me voy sin saludar, no me animo a entrar. Y así es mi búsqueda laboral.
De a poco me va saliendo mejor. Ojalá que consiga algo pronto, quiero trabajar YA. Si saben de algún lugar que necesite gente en la cocina, avisen.
Al llegar había dos o tres principiantes y un par de nuevas como nosotras. Empezamos a bailar y llegaron dos chicos. Cuando tuvimos que bailar en parejas, el profesor decidió que yo era un varón. Ahí me marcó para siempre. Si la primera vez que bailo en pareja soy el varón, ¿cómo me voy a acostumbrar a ser mujer? Igual me gustó ser el hombre (ese va a ser el problema). Rotamos todos los varones con todas las mujeres, estuvo muy bueno. Lo malo fue que con mi hermana nos tentamos cuando nos tocó bailar juntas (¿la cerveza? ¿la boludez innata?).
Cuando terminó, camino a casa, conversamos sobre la clase:
Yo: Hay que aprenderse el 1,2,3, es lo básico.
Ella: Sí, el 1,2,3 es la solución a todo.
Ahí no sé si se refería a la salsa, al postre instantáneo, a algo más, o si es su filosofía de vida. No pregunté por las dudas.
Al llegar a casa practicamos, nos reímos mucho y creamos un esquema con todos los pasos aprendidos, que el que quiera dése una vuelta y se lo mostramos.
Hace un rato se estaba por ir a dormir, y me dice "tengo el corpiño desabrochado, andá a saber desde hace cuánto lo tengo así, ¿ves por qué te decía que te fijes? Capaz un chabón me agarraba la espalda y agarraba las tiritas...". Yo me reí tanto que no llegué a decirle que yo fui chabón y no noté nada, así que o no lo tenía desabrochado o no se notaba.
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Y ahora empieza la segunda sección, que es la laboral.
Estoy buscando trabajo de ayudante de cocina, en algún restaurante o panadería. Creo que es en este momento donde se nota lo inadaptada social que soy. Camino, entro a lugares, entrego curriculums. Me quedo muda, tartamudeo, me pongo colorada. Me choco mesas, me voy sin saludar, no me animo a entrar. Y así es mi búsqueda laboral.
De a poco me va saliendo mejor. Ojalá que consiga algo pronto, quiero trabajar YA. Si saben de algún lugar que necesite gente en la cocina, avisen.
viernes, 25 de marzo de 2005
Esencialmente
Para hacer scones, como en muchas otras preparaciones, hay que mezclar primero los ingredientes secos. Me gusta mirar este punto del proceso porque los granos de azúcar brillan en la opaca harina, como si fueran diamantes en el lecho de un río que se ha secado por siglos de incomprensión. Sus destellos son espaciados pero constantes.
Esta imagen representa lo que siento en este mundo de gente. Para cada uno de nosotros hay determinadas personas que brillan más. No. No es que brillan más. Sólo brillan.
Cuando encontramos una de esas personas (si es que eso pasa alguna vez), la conexión es inmediata e imperturbable. No solamente se siente como si hubiésemos estado juntos en el azucarero, sino también como si en el pasado hubiéramos sido parte de la misma planta, y en el intercambio de palabras y gestos estemos recuperando la savia que nos unía.
Esta conexión no nace de la necesidad. Porque no nace; es parte de nosotros como lo es cada hueso y cada grito contenido. No necesariamente se adecua al conjunto de propiedades de cada uno para alguien supuestamente especial. Se quiera o no, sea en el momento justo o en el peor momento posible, existe esa conexión ineludible con alguien así. Es esencial; va más allá de actitudes, opiniones, posiciones.
Algunos quieren hacer todo más light poniéndole edulcorante en vez de azúcar, o más suave, con azúcar impalpable. Obviamente no es lo mismo, no está el brillo, es una farsa.
Generalmente, para que los gránulos de azúcar se unan, hay que poner huevo.
Pero las masas tienen vida propia, y salen bien sólo cuando quieren.
Esta imagen representa lo que siento en este mundo de gente. Para cada uno de nosotros hay determinadas personas que brillan más. No. No es que brillan más. Sólo brillan.
Cuando encontramos una de esas personas (si es que eso pasa alguna vez), la conexión es inmediata e imperturbable. No solamente se siente como si hubiésemos estado juntos en el azucarero, sino también como si en el pasado hubiéramos sido parte de la misma planta, y en el intercambio de palabras y gestos estemos recuperando la savia que nos unía.
Esta conexión no nace de la necesidad. Porque no nace; es parte de nosotros como lo es cada hueso y cada grito contenido. No necesariamente se adecua al conjunto de propiedades de cada uno para alguien supuestamente especial. Se quiera o no, sea en el momento justo o en el peor momento posible, existe esa conexión ineludible con alguien así. Es esencial; va más allá de actitudes, opiniones, posiciones.
Algunos quieren hacer todo más light poniéndole edulcorante en vez de azúcar, o más suave, con azúcar impalpable. Obviamente no es lo mismo, no está el brillo, es una farsa.
Generalmente, para que los gránulos de azúcar se unan, hay que poner huevo.
Pero las masas tienen vida propia, y salen bien sólo cuando quieren.
jueves, 24 de marzo de 2005
No hay química
Yo no sé si es porque cuando era chica mi papá me dijo que para él los gatos tenían una energía maléfica o siniestra, porque de verdad la tienen, o porque no me caen bien y listo, pero no los puedo tolerar.
La tía de "mi chico" se fue por Semana Santa, y estamos cuidando su casa y su gata. Por más que sea un buen lugar para estar solos (sí, relativamente solos en realidad), estoy considerando no ir más. No sólo me molesta la gata sino que me da miedo.
Especialmente cuando se me queda mirando, y no puedo hacer nada para ahuyentarla. Ahí le grito a él "¡sacame la gata!" (porque no la toco ni loca). Es algo químico, no puedo dominarlo.
Hasta tuve pesadillas.
Además, para mí que lo presiente (no hay que ser muy perspicaz), y se ensaña conmigo, durmiendo en la bolsa que tiene mi ropa interior (¡fetichista!), o tirando, de todos los elementos que había en el escritorio, el único que era mío, que era también el más difícil de tirar.
No sé que voy a hacer.
La tía de "mi chico" se fue por Semana Santa, y estamos cuidando su casa y su gata. Por más que sea un buen lugar para estar solos (sí, relativamente solos en realidad), estoy considerando no ir más. No sólo me molesta la gata sino que me da miedo.
Especialmente cuando se me queda mirando, y no puedo hacer nada para ahuyentarla. Ahí le grito a él "¡sacame la gata!" (porque no la toco ni loca). Es algo químico, no puedo dominarlo.
Hasta tuve pesadillas.
Además, para mí que lo presiente (no hay que ser muy perspicaz), y se ensaña conmigo, durmiendo en la bolsa que tiene mi ropa interior (¡fetichista!), o tirando, de todos los elementos que había en el escritorio, el único que era mío, que era también el más difícil de tirar.
No sé que voy a hacer.
miércoles, 23 de marzo de 2005
Todo es interpretación
Tenemos la necesidad de clasificar todo. Algo totalmente terrenal despierta en nosotros un conjunto de sensaciones, sentimientos, o nos remite a algo no tan terrenal, y al escribirlo, al pensarlo, al encerrarlo con palabras, lo matamos, al mismo tiempo que cobra vida algo que llega más allá de nosotros. No como nuestra extensión sino como nuestro aliento, robado por el viento, cada vez más ajeno, cada vez más de nadie y de todos, disolviéndose en el terreno común que nos ancla.
Como por ejemplo, en este momento podría decir:
Anochece.
En aire se espesa. Estiro la mano y siento que se escurre entre mis dedos, lo refriego por mi cuerpo y me contagio de la nostalgia de este ocaso.
Las cosas aparecen bajo una perspectiva nueva, como si el mercader de la desdicha, que nos quería hacer pagar de más, entrecerrase los ojos, mostrando la verdadera materialidad de sus artículos.
Todo toma un aroma extraño. Hasta lo puedo saborear. Dulce. Dulce y viejo, como la soledad de los niños a la hora de la siesta.
No hay sonidos fuera de este cuarto que es el único testigo viviente del atardecer, que se brinda a nosotros dos confiándonos su secreto de la jornada. Se puede escuchar cómo rebota la luz en las paredes, en una guerra cromática con el cuadro de Van Gogh de la pared. El sol ya es tan sólo el recuerdo de una presencia en la ciudad, y el último rayo de luz rebota en mí, para terminar en el Campo de trigo con cuervos, haciendo bailar levemente a una brizna amarilla, en el momento en que cae el telón. Terminó la función.
Como por ejemplo, en este momento podría decir:
Anochece.
En aire se espesa. Estiro la mano y siento que se escurre entre mis dedos, lo refriego por mi cuerpo y me contagio de la nostalgia de este ocaso.
Las cosas aparecen bajo una perspectiva nueva, como si el mercader de la desdicha, que nos quería hacer pagar de más, entrecerrase los ojos, mostrando la verdadera materialidad de sus artículos.
Todo toma un aroma extraño. Hasta lo puedo saborear. Dulce. Dulce y viejo, como la soledad de los niños a la hora de la siesta.
No hay sonidos fuera de este cuarto que es el único testigo viviente del atardecer, que se brinda a nosotros dos confiándonos su secreto de la jornada. Se puede escuchar cómo rebota la luz en las paredes, en una guerra cromática con el cuadro de Van Gogh de la pared. El sol ya es tan sólo el recuerdo de una presencia en la ciudad, y el último rayo de luz rebota en mí, para terminar en el Campo de trigo con cuervos, haciendo bailar levemente a una brizna amarilla, en el momento en que cae el telón. Terminó la función.
martes, 22 de marzo de 2005
Soy un poco:
Nena: porque antes de cruzar la calle me quedo arriba del cordón, y para cruzarla le doy la mano a "mi chico".
Ridícula: Como cuando le dije a una vendedora de ropa: “te puedo hacer una pregunta «fashion»?”
Vengativa: Porque cuando mi amiga (la chorra) me perdió el DNI en un pub (de adentro de MI cartera), decidí regalar sus cosas por ahí (que las tenía yo).
Indecisa: Porque en realidad no estaba segura, y empecé a preguntar a desconocidos qué debería hacer.
Controlada: Porque sólo regalé sus cigarrillos, y dejé su celular.
Miedosa: Porque hago pis con la puerta abierta.
Asquerosa: Porque cuando hay gente me olvido de ese detalle.
Antisocial: Porque muchas veces screeneo mis llamadas.
Egoísta: Como cuando "mi chico" tiene fiebre y me gusta abrazarlo y dormir bien juntos, porque está calentito.
Freaky: Porque a veces me olvido que es intimidante y me quedo mirando a alguien fijamente por mucho tiempo.
Influenciable: Porque cuando escucho Hoy puede ser un gran día de Serrat comienzo a disfrutar cada cosa que hago, sea lo que sea.
Cambiante: Porque eso me dura dos horas máximo.
Loca I: Porque en la facu, cuando hay una chica con pelo muy largo y sedoso sentada adelante mío, me dan ganas de tocarlo. Y a veces me da miedo llegar a hacerlo.
Loca II: Como cuando, discutiendo con "mi chico", me enojé mucho y le tiré la ojota por la ventana del cuarto piso. Acto seguido: Él en pantuflas, yo aguantándome la risa, a hablar con los tipos de donde arreglan subtes para que nos la alcancen.
Loca III: Porque a veces pienso que a la gente me la imagino para no sentirme sola. Pienso que soy la loca del edificio que habla sola, ya que en realidad no estoy viviendo con mi hermana, o todavía no llegó.
Tímida: Porque me pongo colorada, nerviosa y muy insegura ante situaciones nuevas o en las que me siento expuesta.
Descarada: Porque al ser tímida, me cuesta lo mismo hablar en clase que decirle a alguien eso que nadie se anima, o gritar en la calle (si me voy a poner colorada igual… por qué no hacer lo que me parezca?).
Frontal: Porque no sólo le digo cualquier cosa a cualquiera, sino que a veces no dejo que me digan las cosas como no son. Como cuando, al darme una excusa, les digo "en realidad es que…xx, no?" (esto también califica para ser pushy e insoportable).
Maniática: Porque me lavo las manos cada vez que entro a alguna casa, tengo una tabla para verduras y quesos y otra para carnes, un trapo de piso para la cocina y otro para el baño, en los baños públicos tiro la cadena "protegiendo" mi mano con papel higiénico, y si puedo abro la puerta así también. Cosas que para mí son sentido común puro, pero se suponen anormales (al menos todas juntas).
Rara: Porque nunca miro atrás cuando me voy.
También soy un poco caprichosa, golosa, rencorosa, dramática, insegura, atrevida, dulce, enojona, observadora, admiradora. Pero si sigo no termino más.
Ridícula: Como cuando le dije a una vendedora de ropa: “te puedo hacer una pregunta «fashion»?”
Vengativa: Porque cuando mi amiga (la chorra) me perdió el DNI en un pub (de adentro de MI cartera), decidí regalar sus cosas por ahí (que las tenía yo).
Indecisa: Porque en realidad no estaba segura, y empecé a preguntar a desconocidos qué debería hacer.
Controlada: Porque sólo regalé sus cigarrillos, y dejé su celular.
Miedosa: Porque hago pis con la puerta abierta.
Asquerosa: Porque cuando hay gente me olvido de ese detalle.
Antisocial: Porque muchas veces screeneo mis llamadas.
Egoísta: Como cuando "mi chico" tiene fiebre y me gusta abrazarlo y dormir bien juntos, porque está calentito.
Freaky: Porque a veces me olvido que es intimidante y me quedo mirando a alguien fijamente por mucho tiempo.
Influenciable: Porque cuando escucho Hoy puede ser un gran día de Serrat comienzo a disfrutar cada cosa que hago, sea lo que sea.
Cambiante: Porque eso me dura dos horas máximo.
Loca I: Porque en la facu, cuando hay una chica con pelo muy largo y sedoso sentada adelante mío, me dan ganas de tocarlo. Y a veces me da miedo llegar a hacerlo.
Loca II: Como cuando, discutiendo con "mi chico", me enojé mucho y le tiré la ojota por la ventana del cuarto piso. Acto seguido: Él en pantuflas, yo aguantándome la risa, a hablar con los tipos de donde arreglan subtes para que nos la alcancen.
Loca III: Porque a veces pienso que a la gente me la imagino para no sentirme sola. Pienso que soy la loca del edificio que habla sola, ya que en realidad no estoy viviendo con mi hermana, o todavía no llegó.
Tímida: Porque me pongo colorada, nerviosa y muy insegura ante situaciones nuevas o en las que me siento expuesta.
Descarada: Porque al ser tímida, me cuesta lo mismo hablar en clase que decirle a alguien eso que nadie se anima, o gritar en la calle (si me voy a poner colorada igual… por qué no hacer lo que me parezca?).
Frontal: Porque no sólo le digo cualquier cosa a cualquiera, sino que a veces no dejo que me digan las cosas como no son. Como cuando, al darme una excusa, les digo "en realidad es que…xx, no?" (esto también califica para ser pushy e insoportable).
Maniática: Porque me lavo las manos cada vez que entro a alguna casa, tengo una tabla para verduras y quesos y otra para carnes, un trapo de piso para la cocina y otro para el baño, en los baños públicos tiro la cadena "protegiendo" mi mano con papel higiénico, y si puedo abro la puerta así también. Cosas que para mí son sentido común puro, pero se suponen anormales (al menos todas juntas).
Rara: Porque nunca miro atrás cuando me voy.
También soy un poco caprichosa, golosa, rencorosa, dramática, insegura, atrevida, dulce, enojona, observadora, admiradora. Pero si sigo no termino más.
sábado, 19 de marzo de 2005
Bagaje
Ella recolectó ladrillos toda su vida, con materiales que fue encontrando por el camino; ladrillos de sal, de decepción, de leche, de angustias, de recuerdos, de arena en los ojos, de nudo en la garganta. Les dio forma, les suavizó las aristas, los apretó contra sí y los encastró.
Así armó de a poco lo que la llevaría, como dos muletas, por el mundo. Conformando sus deseos, sus preguntas, sus debilidades, sus intolerancias, sus ideales, sus prejuicios, su temperamento. Especialmente su temperamento.
Ella se derrumba de vez en cuando. Sobre todo cuando abre los ojos y enfrente suyo encuentra al espejo que la acechaba desde hace tiempo, y en él se descubre, inmortal, intangible, inexistente.
Ahí es cuando ella toma un ladrillo y rompe el espejo. Los pedazos flotan en el aire unos instantes que parecen eternos, con un dejo de reproche, y luego caen al piso.
Y ella vuelve a su engaño.
Así armó de a poco lo que la llevaría, como dos muletas, por el mundo. Conformando sus deseos, sus preguntas, sus debilidades, sus intolerancias, sus ideales, sus prejuicios, su temperamento. Especialmente su temperamento.
Ella se derrumba de vez en cuando. Sobre todo cuando abre los ojos y enfrente suyo encuentra al espejo que la acechaba desde hace tiempo, y en él se descubre, inmortal, intangible, inexistente.
Ahí es cuando ella toma un ladrillo y rompe el espejo. Los pedazos flotan en el aire unos instantes que parecen eternos, con un dejo de reproche, y luego caen al piso.
Y ella vuelve a su engaño.
jueves, 17 de marzo de 2005
Nuevo encabezado
Así me vio mi mamá.
Gracias a toda la gente que me ayudó a poner el dibujo!
Y puse hace días una foto abajo de todo, a ver quién la veía. Una sola persona me la mencionó.
Y sí, es mío el arco iris.
Gracias a toda la gente que me ayudó a poner el dibujo!
Y puse hace días una foto abajo de todo, a ver quién la veía. Una sola persona me la mencionó.
Y sí, es mío el arco iris.
sábado, 12 de marzo de 2005
Adaptación
Mi hermana se está acostumbrando a la ciudad, al piso del departamento que se despega y hay que armarlo de nuevo, a la murciélaga que vive en la ventana del cuarto, a no ser tan colgada.
Porque si pensaban que yo soy colgada, no se imaginan lo que es ella.
Secuencia primeros días en el departamento:
Día 1: Se va. A los dos minutos, siento "toc toc". y una vocecita que me llama del otro lado de la puerta, y me dice "me olvidé las llaves...".
Día 2: Salimos, y tenemos que volver porque se olvidó el celular.
Día 3: Pierde la billetera camino al tren.
Día 4: Casi infarta a una viejita del quinto piso, tratando de entrar a su depto. en vez de al nuestro. Para colmo, de todos los departamentos que hay, eligió justo el de la señora paranóica que tiene ataques de pánico.
Y, más tarde ese día: Salimos, y cuando estamos en el pasillo me dice "ay, me olvidé los zapatos!".
ESTABA DESCALZA!
Porque si pensaban que yo soy colgada, no se imaginan lo que es ella.
Secuencia primeros días en el departamento:
Día 1: Se va. A los dos minutos, siento "toc toc". y una vocecita que me llama del otro lado de la puerta, y me dice "me olvidé las llaves...".
Día 2: Salimos, y tenemos que volver porque se olvidó el celular.
Día 3: Pierde la billetera camino al tren.
Día 4: Casi infarta a una viejita del quinto piso, tratando de entrar a su depto. en vez de al nuestro. Para colmo, de todos los departamentos que hay, eligió justo el de la señora paranóica que tiene ataques de pánico.
Y, más tarde ese día: Salimos, y cuando estamos en el pasillo me dice "ay, me olvidé los zapatos!".
ESTABA DESCALZA!
viernes, 11 de marzo de 2005
Más feria
Este post venía pensado desde mi pueblito, y es sobre la feria artesanal.
Las últimas ferias estuve recopilando frases de "el viejito del puesto de madera de enfrente", al que de ahora en más llamaremos Geppetto.
Frase 1: "hay un tango que dice «la que no sabe bailar que se vaya a limpiar la casa». Yo me buscaba las que limpiaban..."
Frase 2: "¡Qué rico para comer con la salsita del Vitel Toné!" (a una señora que pasaba con su perrito todo chiquito, blanquito y peinado).
Frase 3: No te voy a molestar más, Laurita. Falta poco. 40 años nada más, me dijeron que a los 104 (tiene 64 años Gepetto! está re bien!!!).
También le hace apuestas a los clientes. "Si emboco los dos baleros al mismo tiempo, me comprás uno". Y, un balero en cada mano, lo hace. La mayoría del tiempo el cliente ya está seis puestos más adelante, pero a veces le compran al perder la apuesta en la que nunca accedieron participar.
No sólo Gepetto dice frases dignas de remarcar. Recopilé una frase arpía de mi vecina de puesto, una señora que hace lámparas. Otra señora mayor que se mentiene re bien. Yo no sé cómo hacen. Hay que ir más seguido a la feria.
La cosa es dijo un comentario ácido respecto a esta tal "Laurita", que está enfrente suyo.
Laura (puesto de dulces al lado de Geppeto) estaba sentada sobre un caballito de madera del señor. Más bien recostada, o haciendo una postura de yoga, que consistía en sentarse sobre el lomo, pierna izquierda cayendo del mismo lado del caballo llegando hasta el piso, pierna derecha reposando sobre la cabeza del equino, dejándola caer hacia adelante.
Comentario de la vecina: "mírenla a Laurita, siempre montada".
Después vino Gepetto, y le dijo a mi tocaya vecina, que debe tener casi su edad: "cuando termina Laurita te toca a vos la vuelta a caballito".
Por último quería mencionar el regateo más ridículo y gracioso que me hicieron:
Mujer de unos cuarenta y tantos años, pelo corto, campera en pleno enero. Después de mirar mucho las piezas y elegir las que llevaba, agarra una taza, estira el brazo hacia adelante y me dice: "Mirala... se quiere venir conmigo a la costa!". Haciendo pucherito y cara de simpática al mismo tiempo.
Y... ¡aguante el canje! Es muy usado en mi pueblito, como se imaginarán. Gracias a él (y a la generisodad de mi mamá) me pude traer dulces ricos (de Laurita, of course), y algunas cosas lindas.
A veces se exceden con el canje, o llega a lo absurdo, como cuando una psicóloga que conocía aceptó rollos de papel higiénico al por mayor como pago (¿sería algún mensaje en especial?), o también, a la mujer de mi papá, que también es psicóloga, una paciente le pagó algunas veces con un pan casero quemado que parece el pan con el que matan un pato de un golpe en la película "Un Gran Chico".
En fin...
Las últimas ferias estuve recopilando frases de "el viejito del puesto de madera de enfrente", al que de ahora en más llamaremos Geppetto.
Frase 1: "hay un tango que dice «la que no sabe bailar que se vaya a limpiar la casa». Yo me buscaba las que limpiaban..."
Frase 2: "¡Qué rico para comer con la salsita del Vitel Toné!" (a una señora que pasaba con su perrito todo chiquito, blanquito y peinado).
Frase 3: No te voy a molestar más, Laurita. Falta poco. 40 años nada más, me dijeron que a los 104 (tiene 64 años Gepetto! está re bien!!!).
También le hace apuestas a los clientes. "Si emboco los dos baleros al mismo tiempo, me comprás uno". Y, un balero en cada mano, lo hace. La mayoría del tiempo el cliente ya está seis puestos más adelante, pero a veces le compran al perder la apuesta en la que nunca accedieron participar.
No sólo Gepetto dice frases dignas de remarcar. Recopilé una frase arpía de mi vecina de puesto, una señora que hace lámparas. Otra señora mayor que se mentiene re bien. Yo no sé cómo hacen. Hay que ir más seguido a la feria.
La cosa es dijo un comentario ácido respecto a esta tal "Laurita", que está enfrente suyo.
Laura (puesto de dulces al lado de Geppeto) estaba sentada sobre un caballito de madera del señor. Más bien recostada, o haciendo una postura de yoga, que consistía en sentarse sobre el lomo, pierna izquierda cayendo del mismo lado del caballo llegando hasta el piso, pierna derecha reposando sobre la cabeza del equino, dejándola caer hacia adelante.
Comentario de la vecina: "mírenla a Laurita, siempre montada".
Después vino Gepetto, y le dijo a mi tocaya vecina, que debe tener casi su edad: "cuando termina Laurita te toca a vos la vuelta a caballito".
Por último quería mencionar el regateo más ridículo y gracioso que me hicieron:
Mujer de unos cuarenta y tantos años, pelo corto, campera en pleno enero. Después de mirar mucho las piezas y elegir las que llevaba, agarra una taza, estira el brazo hacia adelante y me dice: "Mirala... se quiere venir conmigo a la costa!". Haciendo pucherito y cara de simpática al mismo tiempo.
Y... ¡aguante el canje! Es muy usado en mi pueblito, como se imaginarán. Gracias a él (y a la generisodad de mi mamá) me pude traer dulces ricos (de Laurita, of course), y algunas cosas lindas.
A veces se exceden con el canje, o llega a lo absurdo, como cuando una psicóloga que conocía aceptó rollos de papel higiénico al por mayor como pago (¿sería algún mensaje en especial?), o también, a la mujer de mi papá, que también es psicóloga, una paciente le pagó algunas veces con un pan casero quemado que parece el pan con el que matan un pato de un golpe en la película "Un Gran Chico".
En fin...
domingo, 27 de febrero de 2005
Estudio
Yo sé que esto no es un fotoblog, y yo no soy una fotógrafa ni mucho menos, pero sí soy estudiante y esta es una muestra de mis elementos de estudio (además del material a estudiar, obviamente, and my tiny little brain). Para que se entretengan, además de conocer mi panorama diario de acá a unos días, y para que vean algo en el blog, porque no puedo pensar ni medio post.







Novedades
- Pérdida de la soledad, ganancia de una linda compañía, convivencia nueva: mañana llega mi hermana menor, que viene a vivir conmigo.
- Descubrimiento y placer: radio de tango.
- Realización, felicidad y gusto: entender cada vez más los textos de la facu.
- Descubrimiento y placer: radio de tango.
- Realización, felicidad y gusto: entender cada vez más los textos de la facu.
miércoles, 23 de febrero de 2005
Porn Star
Vengo del ginecólogo. Yo sé que es privado y no debería contar estas cosas, pero es muy gracioso!
Estoy ahí, en la camilla, espéculo puesto, luz apuntando a mis partes privadas, cuando la doctora me pregunta: “¿a vos te molestaría que te saque unas fotos?”. Yo: “no...”, con cara de sorprendida y preguntándome si tendría duendecitos azules bailando en mi interior.
“No tenés nada raro, pero las secreciones se ven re bien, es para mostrarle a mis alumnos y eso”.
Y ahí sacó de su cajón del escritorio una camarita digital y empezó el despliegue de flashes. Ella diciéndome “vas a ser famosa”; “no te preocupes, son todas iguales”. Yo, por mi parte, dando lo mejor de mí en las poses (osea: me la banqué lo mejor que pude mientras ella trataba de lograr una buena toma, moviendo el espéculo y la luz).
Y cuando me estoy yendo, parada en la puerta, me dice: “gracias por las fotos” y, más bajito: “sólo se ve la chucha”
Todo sea por la ciencia.
Estoy ahí, en la camilla, espéculo puesto, luz apuntando a mis partes privadas, cuando la doctora me pregunta: “¿a vos te molestaría que te saque unas fotos?”. Yo: “no...”, con cara de sorprendida y preguntándome si tendría duendecitos azules bailando en mi interior.
“No tenés nada raro, pero las secreciones se ven re bien, es para mostrarle a mis alumnos y eso”.
Y ahí sacó de su cajón del escritorio una camarita digital y empezó el despliegue de flashes. Ella diciéndome “vas a ser famosa”; “no te preocupes, son todas iguales”. Yo, por mi parte, dando lo mejor de mí en las poses (osea: me la banqué lo mejor que pude mientras ella trataba de lograr una buena toma, moviendo el espéculo y la luz).
Y cuando me estoy yendo, parada en la puerta, me dice: “gracias por las fotos” y, más bajito: “sólo se ve la chucha”
Todo sea por la ciencia.
martes, 15 de febrero de 2005
Si se enterase don Astor...
Ahora tengo celular.
Que me deja componer dos canciones en un pentagrama y, si quiero, programarlo para que suene con alguna de ellas.
Yo le puse "Muerte del Angel", de Piazzolla.
Situación imaginaria: Yo en un colectivo, suena el celular. Alguien me dice "la muerte del ángel".
Y ahí me enamoré.
Que me deja componer dos canciones en un pentagrama y, si quiero, programarlo para que suene con alguna de ellas.
Yo le puse "Muerte del Angel", de Piazzolla.
Situación imaginaria: Yo en un colectivo, suena el celular. Alguien me dice "la muerte del ángel".
Y ahí me enamoré.
sábado, 12 de febrero de 2005
Cecilia está acá!
Les puedo garantizar que no hay nada más insoportable que estar negociando el precio del alquiler con un tipo que se la pasa diciendo "porque si Cecilia va y mira departamentos, Cecilia me llama y me dice que encontró mucha diferencia con este precio; ahí yo arreglo con Cecilia".
Y lo más difícil es, después de haberlo gastado mucho a sus espaldas, hablar con él y aguantar la risa cada vez que se refiere a su interlocutor/a en tercera persona.
Pero lo bueno es haber logrado llegar al número pensado, y hacerle proponer a él algunas de las pautas necesitadas. ¡Vamos con la negociación! Tantas discusiones en la vida de algo tenían que servir.
Y lo más difícil es, después de haberlo gastado mucho a sus espaldas, hablar con él y aguantar la risa cada vez que se refiere a su interlocutor/a en tercera persona.
Pero lo bueno es haber logrado llegar al número pensado, y hacerle proponer a él algunas de las pautas necesitadas. ¡Vamos con la negociación! Tantas discusiones en la vida de algo tenían que servir.
domingo, 6 de febrero de 2005
Sólo acá
Acá en este pueblo, como en muchos otros:
- Podés tener (y VAS a tener) los brazos y las piernas llenos de cortes, moretones, picaduras, quemaduras, y a nadie le va a llamar la atención, y nadie te va a preguntar qué te pasó.
- Vivo escuchando "ah! sos la hija de Marina?"; "Sos igual a tu papá"; "no serás hermana de Clara, no?", y me hacen descuentos y me dan tratos especiales por eso.
- Hay demasiadas coincidencias. Es un entramado terrible de gente. Entre "exes" (novios, cuñados, parejas de los padres, hermanastros, amigovios, suegros), amigos, y familia, no queda nadie que no esté relacionado con una. Y se dan situaciones muy incómodas, y otras muy graciosas.
- Podés tomarte un remis, ir a un quiosco a comprar cerveza, y al quejarte de que no venden, que la remisera te diga "no, yo te llevo adonde venden, yo soy la inspectora a la mañana, el año pasado le pusimos una multa a este quiosco por vender alcohol". Y que nos lleve a un mercado, y se estacione lejos para que no la vea el que atiende.
Pero SÓLO en este pueblo:
- Llegan mensajes como los siguientes en las "notiferias" (comunicados para los feriantes):
15/1: "Nuevamente se recuerda que el armado es hasta las 11 hs. y el desarme debe ser a más tardar a las 18 hs. ya que la calle debe quedar libre para la limpieza y recogido de las mediasombras. Si esto no se cumple, se les complica toda la historia a la familia Reina"
29/1: "Luego de las 11 hs. la Municipalidad procederá al vallado de las calles para el libre acceso de las ambulancias. Esperemos con el tiempo mejorar este mecanismo. Tengamos en cuenta que esto es tirarle una onda al hospital del cual todos necesitamos".
Sí, porque sólo acá la calle que se usa para la feria es la del frente del hospital y la policía. Salís del hospital y vas a la feria. Estás internado y escuchás los tambores y los caireles, y olés los waffles. Habría que hacer un estudio, tal vez tenga un efecto positivo en los enfermos. Pero es cualquier cosa...
- Existió el siguiente diálogo en la radio:
Locutor: Bueno, tarde pero seguro, vino XX XX, parece que tuvo unos percances antes de venir, no?
Invitado: Eh? No, de colgado...
Sólo acá se dan esos argumentos, y sólo acá el receptor los toma como válidos. Seguramente diálogos como éste toman lugar:
Posible empleador: Por qué llega tarde?
Entrevistado: Porque tuve un flash... no sabés, estaba en mi casa y el amanecer estaba alucinante, me quedé mirádolo hasta que terminó, y ahí se me ocurrió una poesía, que escribí y después vine.
Posible empleador: Ah, buenísimo, después muéstremela.
O podría haber un aviso de radio así:
"Se solicita la presencia de Luna Azul Sanchez en el Juzgado de Paz. Favor de presentarse a la brevedad, o cuando pinte".
Tiene ventajas que sea así la cosa, como por ejemplo que haya tanta permisividad (aunque a veces juega en contra, especialmente a largo plazo), y que todo sea más personal y se ajuste a tu medida, como por ejemplo que el dueño de la casa donde vivís te baje el alquiler cuando sabe que tus ingresos bajan, "de onda".
Y yo me estoy contagiando de este vivir colgada, porque el otro día ví un súper sticker en el vidrio trasero de un auto que decía "cuidado, BEBA a bordo!", y supuse por un momento que recomendaban la ingestión de bebidas alcohólicas dentro del vehículo. Pero no, no es del pueblo la culpa, yo soy siempre así.
- Podés tener (y VAS a tener) los brazos y las piernas llenos de cortes, moretones, picaduras, quemaduras, y a nadie le va a llamar la atención, y nadie te va a preguntar qué te pasó.
- Vivo escuchando "ah! sos la hija de Marina?"; "Sos igual a tu papá"; "no serás hermana de Clara, no?", y me hacen descuentos y me dan tratos especiales por eso.
- Hay demasiadas coincidencias. Es un entramado terrible de gente. Entre "exes" (novios, cuñados, parejas de los padres, hermanastros, amigovios, suegros), amigos, y familia, no queda nadie que no esté relacionado con una. Y se dan situaciones muy incómodas, y otras muy graciosas.
- Podés tomarte un remis, ir a un quiosco a comprar cerveza, y al quejarte de que no venden, que la remisera te diga "no, yo te llevo adonde venden, yo soy la inspectora a la mañana, el año pasado le pusimos una multa a este quiosco por vender alcohol". Y que nos lleve a un mercado, y se estacione lejos para que no la vea el que atiende.
Pero SÓLO en este pueblo:
- Llegan mensajes como los siguientes en las "notiferias" (comunicados para los feriantes):
15/1: "Nuevamente se recuerda que el armado es hasta las 11 hs. y el desarme debe ser a más tardar a las 18 hs. ya que la calle debe quedar libre para la limpieza y recogido de las mediasombras. Si esto no se cumple, se les complica toda la historia a la familia Reina"
29/1: "Luego de las 11 hs. la Municipalidad procederá al vallado de las calles para el libre acceso de las ambulancias. Esperemos con el tiempo mejorar este mecanismo. Tengamos en cuenta que esto es tirarle una onda al hospital del cual todos necesitamos".
Sí, porque sólo acá la calle que se usa para la feria es la del frente del hospital y la policía. Salís del hospital y vas a la feria. Estás internado y escuchás los tambores y los caireles, y olés los waffles. Habría que hacer un estudio, tal vez tenga un efecto positivo en los enfermos. Pero es cualquier cosa...
- Existió el siguiente diálogo en la radio:
Locutor: Bueno, tarde pero seguro, vino XX XX, parece que tuvo unos percances antes de venir, no?
Invitado: Eh? No, de colgado...
Sólo acá se dan esos argumentos, y sólo acá el receptor los toma como válidos. Seguramente diálogos como éste toman lugar:
Posible empleador: Por qué llega tarde?
Entrevistado: Porque tuve un flash... no sabés, estaba en mi casa y el amanecer estaba alucinante, me quedé mirádolo hasta que terminó, y ahí se me ocurrió una poesía, que escribí y después vine.
Posible empleador: Ah, buenísimo, después muéstremela.
O podría haber un aviso de radio así:
"Se solicita la presencia de Luna Azul Sanchez en el Juzgado de Paz. Favor de presentarse a la brevedad, o cuando pinte".
Tiene ventajas que sea así la cosa, como por ejemplo que haya tanta permisividad (aunque a veces juega en contra, especialmente a largo plazo), y que todo sea más personal y se ajuste a tu medida, como por ejemplo que el dueño de la casa donde vivís te baje el alquiler cuando sabe que tus ingresos bajan, "de onda".
Y yo me estoy contagiando de este vivir colgada, porque el otro día ví un súper sticker en el vidrio trasero de un auto que decía "cuidado, BEBA a bordo!", y supuse por un momento que recomendaban la ingestión de bebidas alcohólicas dentro del vehículo. Pero no, no es del pueblo la culpa, yo soy siempre así.
viernes, 4 de febrero de 2005
La sinceridad monstruosa corre en la familia
Cuando tenía 17 años había un amigo de mi tío que estaba atrás mío. Él tenía 38.
Una tarde estaba en el comedor de mi casa con mi mejor amigo, que después pasó a ser "mi chico" (cagando toda mi teoría de que sí existía la amistad entre el hombre y la mujer), y este tipo. Charlando.
En un momento pasa mi mamá y se queda a hablar un poquito con nosotros. Le preguntan una boludez y dice "no sé. Lo único que sé es que los dos están enamorados de la misma mujer". Y se va.
Quedó un silencio terrible en el comedor, yo luchando para no ponerme bordó. Después de un ratito fui y le pregunté qué quiso decir (es que sabía?! ...A mother knows...).
Se hizo la re-boluda.
¡Pero qué zarpada!
Una tarde estaba en el comedor de mi casa con mi mejor amigo, que después pasó a ser "mi chico" (cagando toda mi teoría de que sí existía la amistad entre el hombre y la mujer), y este tipo. Charlando.
En un momento pasa mi mamá y se queda a hablar un poquito con nosotros. Le preguntan una boludez y dice "no sé. Lo único que sé es que los dos están enamorados de la misma mujer". Y se va.
Quedó un silencio terrible en el comedor, yo luchando para no ponerme bordó. Después de un ratito fui y le pregunté qué quiso decir (es que sabía?! ...A mother knows...).
Se hizo la re-boluda.
¡Pero qué zarpada!
Resaltados de la noche
- El chico de los piropos
1) Hermosa (el simple pero efectivo)
2) Sólo quiero saber tu nombre (despues de recorrer medio bar)
3) Te estoy mirando tanto que se te cayó algo (un saquito).
4) Te quiero jugar un pool yo contra vos, que ganaste antes. Ah, te vas? Y adónde vas? (acá ya se puso pesada la cosa)
Pero era dulce, o no?
- El daikiri de limón que nos hicieron en un bar. Nunca probé uno tan rico. Y que al pedir otro, nos digan que cerraron la barra porque se estaba poniendo feo el ambiente (fiesta del lúpulo en el pueblo), y al quejarnos nos prometan otro gratis al día siguiente. Creo que también ayudó el hecho de que el chico de la barra había sido compañero de escuela de mi hermano; pero bueno, es imposible no conocer gente en este pueblo.
- Otro piropo, este grupal y motorizado) (y bien boludo).
Camioneta que pasa llena de chicos, para y uno pregunta: "Sabés dónde queda la calle te quiero?" Encima yo, sorda, no entendí y le pregunto de nuevo, y al tonto le da vergüencita y lo dice más bajo todavía.
Por dios!!!
- El chico de otro bar, que no sólo usaba la visera al revés en el sentido de "adelante/atrás" sino también en el de "arriba/abajo". Como si el sol le saliera del culo.
1) Hermosa (el simple pero efectivo)
2) Sólo quiero saber tu nombre (despues de recorrer medio bar)
3) Te estoy mirando tanto que se te cayó algo (un saquito).
4) Te quiero jugar un pool yo contra vos, que ganaste antes. Ah, te vas? Y adónde vas? (acá ya se puso pesada la cosa)
Pero era dulce, o no?
- El daikiri de limón que nos hicieron en un bar. Nunca probé uno tan rico. Y que al pedir otro, nos digan que cerraron la barra porque se estaba poniendo feo el ambiente (fiesta del lúpulo en el pueblo), y al quejarnos nos prometan otro gratis al día siguiente. Creo que también ayudó el hecho de que el chico de la barra había sido compañero de escuela de mi hermano; pero bueno, es imposible no conocer gente en este pueblo.
- Otro piropo, este grupal y motorizado) (y bien boludo).
Camioneta que pasa llena de chicos, para y uno pregunta: "Sabés dónde queda la calle te quiero?" Encima yo, sorda, no entendí y le pregunto de nuevo, y al tonto le da vergüencita y lo dice más bajo todavía.
Por dios!!!
- El chico de otro bar, que no sólo usaba la visera al revés en el sentido de "adelante/atrás" sino también en el de "arriba/abajo". Como si el sol le saliera del culo.
miércoles, 12 de enero de 2005
Cosas raras, cosas graciosas, cosas raras y graciosas.
- Las gallinas de la chacra de mi papá, en su organización delictiva. Las agarraron dos veces así: Una gallina trepada al cerezo, sacando cerezas con el pico y tirándolas al piso, donde el resto de las gallinas comían. Las sacaba con cabito y todo! Así es como el único cerezo de la casa quedó pelado y nosotros con antojo de cerezas de nuestro árbol para todo el año.
- Uno de los saxofonistas de la banda del esposo de mi mamá, que se prendió un cigarrillo antes de un tema y lo fumó en los momentos en que no tenía que estar soplando en el instrumento. Obviamente del público gritaban de todo, como por ejemplo "qué pulmones!"
- El mismo saxofonista, que está bastante excedido de peso, cuando propuso que los que bailen primero se ganen un strip tease suyo, o su "slip".
- El puesto de la feria que está al lado del nuestro, que vende plantas (empezó siendo el puesto de un vivero), pero también cuadros y libros de poesía de Antonia, la que lo atiende. No sólo cultivan plantas ahí.
- El viejo loco del puesto de madera de enfrente, que se la pasa hablando (casi siempre solo), y jugando con un trompo (...las piruetas que puede hacer!!!). Entre muchas cosas dice que conoce extraterrestres, que EEUU tiene satélites espiándonos (y ahí mira para arriba y le habla a los yanquis), y muchos chistes tontos.
- También en la feria, saber inglés y entender muy bien cuando los turistas que lo hablan dicen cosas como "pedile una rebaja", "esto no me gusta", "pedile que separe este juego, no puede hacer una excepción?", etc. etc. Lo mejor es cuando se pelean. Lo gracioso es ver sus caras cuando después de todo eso les hablo en inglés (pero pocas veces lo hago, tan mala no soy).
- Hoy cumplir 25 años.
- Ir al almacén de mi barrio con una piedrota en el bolsillo por los perros (en el bolsillo porque si ven la piedra se ponen más agresivos todavía).
- Tener frío a la noche.
- Ver tantas estrellas tan lindas en el cielo.
- Que me llamen la atención estas tres últimas cosas, como si no hubiera crecido acá. Me fui hace 7 años y ya soy una extraña.
- Estar acá pero querer estar en mi departamento en Capital Federal, con calor y todo.
- Uno de los saxofonistas de la banda del esposo de mi mamá, que se prendió un cigarrillo antes de un tema y lo fumó en los momentos en que no tenía que estar soplando en el instrumento. Obviamente del público gritaban de todo, como por ejemplo "qué pulmones!"
- El mismo saxofonista, que está bastante excedido de peso, cuando propuso que los que bailen primero se ganen un strip tease suyo, o su "slip".
- El puesto de la feria que está al lado del nuestro, que vende plantas (empezó siendo el puesto de un vivero), pero también cuadros y libros de poesía de Antonia, la que lo atiende. No sólo cultivan plantas ahí.
- El viejo loco del puesto de madera de enfrente, que se la pasa hablando (casi siempre solo), y jugando con un trompo (...las piruetas que puede hacer!!!). Entre muchas cosas dice que conoce extraterrestres, que EEUU tiene satélites espiándonos (y ahí mira para arriba y le habla a los yanquis), y muchos chistes tontos.
- También en la feria, saber inglés y entender muy bien cuando los turistas que lo hablan dicen cosas como "pedile una rebaja", "esto no me gusta", "pedile que separe este juego, no puede hacer una excepción?", etc. etc. Lo mejor es cuando se pelean. Lo gracioso es ver sus caras cuando después de todo eso les hablo en inglés (pero pocas veces lo hago, tan mala no soy).
- Hoy cumplir 25 años.
- Ir al almacén de mi barrio con una piedrota en el bolsillo por los perros (en el bolsillo porque si ven la piedra se ponen más agresivos todavía).
- Tener frío a la noche.
- Ver tantas estrellas tan lindas en el cielo.
- Que me llamen la atención estas tres últimas cosas, como si no hubiera crecido acá. Me fui hace 7 años y ya soy una extraña.
- Estar acá pero querer estar en mi departamento en Capital Federal, con calor y todo.
domingo, 9 de enero de 2005
Al vacío
No estoy bien acá. No estoy bien allá.
No estoy bien en mí?
O es en todo lo que sea OTRO?
Estoy caminando, ya que no puedo parar y disfrutar esa roca en el camino, ese viento frío que viene de pronto y me desnuda el cuello; esa voz, esa cara, ese momento.
Voy caminando bajo una lluvia de nylon, no sé donde voy, sólo sé que me angustia parar. Mi mente se asfixia: tal vez por eso camino, buscando un hueco donde pueda pertenecer y ser. Un espacio que me contenga, uno hecho para mí. Pero por quién?
Tengo que cavar mi propio hueco. Pero si termina siendo mi tumba?
No es una carrera conmigo misma, no es un escape, no es una búsqueda. Es inercia. Es el movimiento de un cuerpo en el vacío. Pero el vacío está adentro.
Trato de ordenar mis reflejos, mi mente me dice "¡viví!"; percibo, absorbo, actúo. Pero para qué me sirve el carpe diem si en el interior estoy muerta?
Tal vez mi cuerpo es el contenedor del vacío que soy yo.
.....................
Acaso cambió también mi tristeza,
como si yo no fuese mío,
por mí mismo olvidado.
(fragmento de "Huyen de mí también mis compañeros")
Salvatore Quasimodo.
No estoy bien en mí?
O es en todo lo que sea OTRO?
Estoy caminando, ya que no puedo parar y disfrutar esa roca en el camino, ese viento frío que viene de pronto y me desnuda el cuello; esa voz, esa cara, ese momento.
Voy caminando bajo una lluvia de nylon, no sé donde voy, sólo sé que me angustia parar. Mi mente se asfixia: tal vez por eso camino, buscando un hueco donde pueda pertenecer y ser. Un espacio que me contenga, uno hecho para mí. Pero por quién?
Tengo que cavar mi propio hueco. Pero si termina siendo mi tumba?
No es una carrera conmigo misma, no es un escape, no es una búsqueda. Es inercia. Es el movimiento de un cuerpo en el vacío. Pero el vacío está adentro.
Trato de ordenar mis reflejos, mi mente me dice "¡viví!"; percibo, absorbo, actúo. Pero para qué me sirve el carpe diem si en el interior estoy muerta?
Tal vez mi cuerpo es el contenedor del vacío que soy yo.
.....................
Acaso cambió también mi tristeza,
como si yo no fuese mío,
por mí mismo olvidado.
(fragmento de "Huyen de mí también mis compañeros")
Salvatore Quasimodo.
lunes, 27 de diciembre de 2004
Todo porque hice una tarta de cerezas
Cuando era chiquita le daba mucha importancia a la muerte. Mía, de mis familiares, de los animales, de las plantas. Era la típica nenita que, cuando el maestro le pregunta qué tienen en común todos esos animales que está señalando en un afiche, en vez de decir mamíferos dice "todos mueren".
Un día le dije a mi papá que si se llegaba a morir nos teníamos que reunir en el tilo, árbol maravilloso donde pasaba varias de mis tardes. Ese quedó como el lugar de encuentro. Lástima que vendimos esa chacra; se va a complicar decirle al nuevo dueño "mire, tengo que encontrarme con mi papá en el tilo". Pero para eso falta mucho.
La primera vez que pensé que me estaba muriendo fue horrible. Estábamos en lo de un amigo de la familia, era su cumpleaños. Había mucha gente. Era verano, era de noche. El hombre tenía guindos en la plenitud de su producción, a lo cual no pude resistirme. Estaba abajo del rebosante árbol, saboreando las futas, cuando mi mamá me dice, muy seria: "tienen veneno, no las comas". Ahí lo miro al dueño y estaba enojadísimo porque le estaba comiendo sus guindas. Después de eso, siguieron con su reunión.
Yo me sentía como el rey Hamlet, al borde de la muerte, envenenada por mi gula. Estaba siendo castigada con la ignorancia por mi irrverencia. Me estaba muriendo y a nadie le importaba. Miraba a mis pares jugar, correr, gritar, y quería ser como ellos, tener la oportunidad de desconocer que me estaba muriendo.
Miraba a mis padres, riéndose, y luego al guindo asesino, para después mirar al cumpleañero y odiarlo por contaminar un árbol tan perfecto con veneno, castigando a los osados pecadores.
No sé cuánto duró mi agonía, pero era como una pesadilla, donde los propios familiares son tus asesinos, o cómplices de las fuerzas malignas, como cuando, en uno de mis sueños, llegaban los encapuchados a mi casa (que ya habían encadenado a mi hermana mayor a un árbol), y cuando yo gritaba "¡maaaami!", el encapuchado principal me decía "yo soy tu mamá".
Me sentí sola en el mundo, las personas que quería me dejaban a merced de mis actos. Yo comí las guindas envenenadas, yo debo morir. Yo estaba sola ante mi vida y mi muerte.
Hay un antes y un después de ese día. Es una bisagra forzada que divide a ese mundo de la autocompasión y la seguridad de una realidad ficticia basada en los demás, y la certeza de estar sola. SOLA.
Eso no quiere decir que no me interese cómo sigue mi tilo amigo, o que no quiera estar cerca de mis seres queridos, creando esa conexión que hace que todo sea mejor y que nos contacta más con la vida, aún cuando tu mamá a veces sea un demonio encapuchado.
La historia del guindo terminó cuando, ya demasiado angustiada (aunque debo reconocer que abracé el sentimiendo de muerte, y aún en la certeza de estar yéndome seguía con mi espíritu observador y nostálgico), fui y le dije a mi mamá: "mami, ¿me voy a morir?, comí muchas guindas", con carita de "¿no te importa?" y ella me dijo que no, y sólo después de que me lo haya asegurado mucho le creí, y me fui a jugar a la escondida-mancha con los demás chicos.
Un día le dije a mi papá que si se llegaba a morir nos teníamos que reunir en el tilo, árbol maravilloso donde pasaba varias de mis tardes. Ese quedó como el lugar de encuentro. Lástima que vendimos esa chacra; se va a complicar decirle al nuevo dueño "mire, tengo que encontrarme con mi papá en el tilo". Pero para eso falta mucho.
La primera vez que pensé que me estaba muriendo fue horrible. Estábamos en lo de un amigo de la familia, era su cumpleaños. Había mucha gente. Era verano, era de noche. El hombre tenía guindos en la plenitud de su producción, a lo cual no pude resistirme. Estaba abajo del rebosante árbol, saboreando las futas, cuando mi mamá me dice, muy seria: "tienen veneno, no las comas". Ahí lo miro al dueño y estaba enojadísimo porque le estaba comiendo sus guindas. Después de eso, siguieron con su reunión.
Yo me sentía como el rey Hamlet, al borde de la muerte, envenenada por mi gula. Estaba siendo castigada con la ignorancia por mi irrverencia. Me estaba muriendo y a nadie le importaba. Miraba a mis pares jugar, correr, gritar, y quería ser como ellos, tener la oportunidad de desconocer que me estaba muriendo.
Miraba a mis padres, riéndose, y luego al guindo asesino, para después mirar al cumpleañero y odiarlo por contaminar un árbol tan perfecto con veneno, castigando a los osados pecadores.
No sé cuánto duró mi agonía, pero era como una pesadilla, donde los propios familiares son tus asesinos, o cómplices de las fuerzas malignas, como cuando, en uno de mis sueños, llegaban los encapuchados a mi casa (que ya habían encadenado a mi hermana mayor a un árbol), y cuando yo gritaba "¡maaaami!", el encapuchado principal me decía "yo soy tu mamá".
Me sentí sola en el mundo, las personas que quería me dejaban a merced de mis actos. Yo comí las guindas envenenadas, yo debo morir. Yo estaba sola ante mi vida y mi muerte.
Hay un antes y un después de ese día. Es una bisagra forzada que divide a ese mundo de la autocompasión y la seguridad de una realidad ficticia basada en los demás, y la certeza de estar sola. SOLA.
Eso no quiere decir que no me interese cómo sigue mi tilo amigo, o que no quiera estar cerca de mis seres queridos, creando esa conexión que hace que todo sea mejor y que nos contacta más con la vida, aún cuando tu mamá a veces sea un demonio encapuchado.
La historia del guindo terminó cuando, ya demasiado angustiada (aunque debo reconocer que abracé el sentimiendo de muerte, y aún en la certeza de estar yéndome seguía con mi espíritu observador y nostálgico), fui y le dije a mi mamá: "mami, ¿me voy a morir?, comí muchas guindas", con carita de "¿no te importa?" y ella me dijo que no, y sólo después de que me lo haya asegurado mucho le creí, y me fui a jugar a la escondida-mancha con los demás chicos.
miércoles, 15 de diciembre de 2004
Ex(in)ibición
LLueve mucho y tengo miedo de que me venga a visitar otra rata.
En el lavadero hay un agujero, al lado del calefón, que es por donde entró la otra rata. Hay un caño que empieza en el piso y llega a la terraza. Se le inunda la casa a la rata, viene subiendo por el caño y qué encuentra en el cuarto piso? un agujero cuadrado grande como una asadera. Este sí que es el portal de las mascotas, pensará.
Hoy fui a tapar el agujero. Me subí a un banquito, contra la ventana, y empecé a luchar con un pedazo de cartón para que entre justo en la abertura (no tengo cinta ni nada de eso). De golpe empiezo a escuchar chiflidos. Claro, estaba en bombacha y musculosa. Eran los que arreglan los subtes atrás del edificio. Me sentí muy desnuda, me agaché y me fui hacia el interior de la casa, lejos de las ventanas.
No sé si me preocupa más el hecho de que ví que hay otro agujero, por donde sale el caño del calefón, que no sé cómo tapar porque los bestias de los gasistas rompieron el vidrio directamente, o todas las veces que habré estado en pelotas en mi casa, y que calculé mal la perspectiva de la visión de los de abajo.
En el lavadero hay un agujero, al lado del calefón, que es por donde entró la otra rata. Hay un caño que empieza en el piso y llega a la terraza. Se le inunda la casa a la rata, viene subiendo por el caño y qué encuentra en el cuarto piso? un agujero cuadrado grande como una asadera. Este sí que es el portal de las mascotas, pensará.
Hoy fui a tapar el agujero. Me subí a un banquito, contra la ventana, y empecé a luchar con un pedazo de cartón para que entre justo en la abertura (no tengo cinta ni nada de eso). De golpe empiezo a escuchar chiflidos. Claro, estaba en bombacha y musculosa. Eran los que arreglan los subtes atrás del edificio. Me sentí muy desnuda, me agaché y me fui hacia el interior de la casa, lejos de las ventanas.
No sé si me preocupa más el hecho de que ví que hay otro agujero, por donde sale el caño del calefón, que no sé cómo tapar porque los bestias de los gasistas rompieron el vidrio directamente, o todas las veces que habré estado en pelotas en mi casa, y que calculé mal la perspectiva de la visión de los de abajo.
martes, 7 de diciembre de 2004
Susurros perdidos
Soy miedosa. No me gusta ver películas de terror porque después a la noche me da miedo. El miedo irracional se acrecienta si estoy mal emocionalmente.
Ví una película de terror el sábado. Mala, pero con efectos que daban miedo (me matan los efectos que juegan con los movimientos humanos, como haciéndolos más rápidos o extraños).
Él se queda a dormir desde el sábado por mi miedo nocturno.
Entonces pasa lo siguiente, anoche:
Yo en la cama, él en el baño. Cuando sale, escucho que habla bajito. Empieza con mi nombre y después sigue. En total tres oraciones, las dos últimas como cantando. No entiendo lo que dice exactamente. Me habla a mí? Está cantando?
Entonces le digo “Qué?” y él “Cómo?”; “Qué?”; “Cómo?”; “QUÉ?”; “Yo no hablé”. Pero sí cantaste. "No". Hablabas bajito. "No". Pensabas en voz alta. "No". No abriste la boca?. "No".
Y ahí empezó mi terror: Te escuché desde que saliste hasta que te pregunté "qué". Era tu voz, bajita. Además dijo mi nombre!!! No me estás jodiendo, no? Y él me dice “No, ojalá”.
Entonces empecé a preguntarme si estaría loca, si es posible que me esté haciendo una broma, si él está loco y habla solo, si tengo poderes telepáticos o de alguna otra índole, si sería un vecino, pero no, no puede ser. Es la única explicación lógica pero nunca los escucho. Aparte es raro que haya hablado justo en ese lapso de tiempo y en ningún otro momento. Él me dice que estoy súper sensible por la peli, yo me enojo porque no me cree. Y cada vez que le digo “pero escuché una voz, y era la tuya, y dijo mi nombre!” me asusto más.
Y así fue como me quedé como estatua en la cama, tratando de dormir, y pidiéndole que aguante un poco antes de dormirse.
Yo con calor pero toda tapada, con los ojos como dos platos playos, y encima el ruido que hay a la noche que parece que estuviéramos adentro de un microondas. Es un zumbido insoportable, dice él que es de una fábrica que muele café cerca, pero suena a equipo electrógeno también, posiblemente de donde arreglan los subtes.
Una vez que me estoy durmiendo, él ronca y me despierta. Así varias veces. Después empiezo a calmarme, me destapo porque ya lo del microondas se sentía no sólo auditivamente, y él habla dormido. Pero qué dice? Qué elige decir en voz alta de todos los sueños y de cada línea que pronuncia en esos sueños? “No me respondiste”.
ME ESTÁS JODIENDO??? Otra vez miedo, otra vez pensando que está poseído, y tratando de ver qué quiere que le diga.
Igual me dormí, no soñé pesadillas, y ahora de día no tengo tanto miedo... pero sigue el misterio de la voz. Anoche tenía miedo de escucharla de nuevo. Esta noche me espera lo mismo.
Y al escribir esto me dan escalofríos y piel de gallina.
Ví una película de terror el sábado. Mala, pero con efectos que daban miedo (me matan los efectos que juegan con los movimientos humanos, como haciéndolos más rápidos o extraños).
Él se queda a dormir desde el sábado por mi miedo nocturno.
Entonces pasa lo siguiente, anoche:
Yo en la cama, él en el baño. Cuando sale, escucho que habla bajito. Empieza con mi nombre y después sigue. En total tres oraciones, las dos últimas como cantando. No entiendo lo que dice exactamente. Me habla a mí? Está cantando?
Entonces le digo “Qué?” y él “Cómo?”; “Qué?”; “Cómo?”; “QUÉ?”; “Yo no hablé”. Pero sí cantaste. "No". Hablabas bajito. "No". Pensabas en voz alta. "No". No abriste la boca?. "No".
Y ahí empezó mi terror: Te escuché desde que saliste hasta que te pregunté "qué". Era tu voz, bajita. Además dijo mi nombre!!! No me estás jodiendo, no? Y él me dice “No, ojalá”.
Entonces empecé a preguntarme si estaría loca, si es posible que me esté haciendo una broma, si él está loco y habla solo, si tengo poderes telepáticos o de alguna otra índole, si sería un vecino, pero no, no puede ser. Es la única explicación lógica pero nunca los escucho. Aparte es raro que haya hablado justo en ese lapso de tiempo y en ningún otro momento. Él me dice que estoy súper sensible por la peli, yo me enojo porque no me cree. Y cada vez que le digo “pero escuché una voz, y era la tuya, y dijo mi nombre!” me asusto más.
Y así fue como me quedé como estatua en la cama, tratando de dormir, y pidiéndole que aguante un poco antes de dormirse.
Yo con calor pero toda tapada, con los ojos como dos platos playos, y encima el ruido que hay a la noche que parece que estuviéramos adentro de un microondas. Es un zumbido insoportable, dice él que es de una fábrica que muele café cerca, pero suena a equipo electrógeno también, posiblemente de donde arreglan los subtes.
Una vez que me estoy durmiendo, él ronca y me despierta. Así varias veces. Después empiezo a calmarme, me destapo porque ya lo del microondas se sentía no sólo auditivamente, y él habla dormido. Pero qué dice? Qué elige decir en voz alta de todos los sueños y de cada línea que pronuncia en esos sueños? “No me respondiste”.
ME ESTÁS JODIENDO??? Otra vez miedo, otra vez pensando que está poseído, y tratando de ver qué quiere que le diga.
Igual me dormí, no soñé pesadillas, y ahora de día no tengo tanto miedo... pero sigue el misterio de la voz. Anoche tenía miedo de escucharla de nuevo. Esta noche me espera lo mismo.
Y al escribir esto me dan escalofríos y piel de gallina.
jueves, 2 de diciembre de 2004
In memory
Sucumbió la rata. Pero no de sucundún-sucundún, sino que murió.
pereció – finiquitó – no vive más - expiró – entregó el alma – falleció – estiró la pata – feneció – se fue para siempre – sonó – la espichó- exhaló su último suspiro – finó - dejó de existir – palmó - se extinguió – pasó a mejor vida – caducó – se fini – se fue a otro mundo – despichó - fué – se apagó - cayó redonda - cayó
Sí, porque cayó, pobre.
Todas las ratas van al cielo? Ah, cierto que no creés en el cielo, Ceci.
Al final medía 18 cm. su cuerpo (no 11) y su cola más todavía.
Cayó en la trampa del queso para rallar (tenía para elegir diferentes quesos y hasta salamín). Por suerte le había sacado la canasta de alimentos que había en el piso de mi cocina porque era de ahí que se alimentaba. Me había abierto 3 bolsas de pan rallado. Debería estar re constipada, pobre: vivir a pan rallado! Igual el queso no la iba a ayudar.
Anoche limpié todo cual Mónica de Friends y hoy termino de desinfectar la canasta de comida, tirando la mitad de las cosas, y ya habilito la cocina y puedo practicar para el examen de cocina del sábado. Marquise de chocolate a la naranja con masa de pionono y de alfajor marplatense voy a hacer hoy. Pero no tengo a quien convidarle. La extraño!!! Con quién leo a Woolf ahora?
La puso (yo ni la ví, no me iba a poder sacar la imagen de la cabeza) en una caja de zapatos, de guillerminas. La encintamos por afuera y la pusimos en una bolsa blanca a la que le escribí con marcador negro “rata muerta”. Y murió en el anonimato nomás. Ahora me doy cuenta de que ni siquiera le puse su nombre. Spider-rat culta. Al menos en este blog sigue presente y existiendo de alguna forma.
Update: También comía coco rallado (debería ser el postre). Y cayó en la trampa del queso para rallar. Era una rallada. O capaz, pobre, estaba en la tercera edad roedora, y sólo podía comer cosas ralladitas.
pereció – finiquitó – no vive más - expiró – entregó el alma – falleció – estiró la pata – feneció – se fue para siempre – sonó – la espichó- exhaló su último suspiro – finó - dejó de existir – palmó - se extinguió – pasó a mejor vida – caducó – se fini – se fue a otro mundo – despichó - fué – se apagó - cayó redonda - cayó
Sí, porque cayó, pobre.
Todas las ratas van al cielo? Ah, cierto que no creés en el cielo, Ceci.
Al final medía 18 cm. su cuerpo (no 11) y su cola más todavía.
Cayó en la trampa del queso para rallar (tenía para elegir diferentes quesos y hasta salamín). Por suerte le había sacado la canasta de alimentos que había en el piso de mi cocina porque era de ahí que se alimentaba. Me había abierto 3 bolsas de pan rallado. Debería estar re constipada, pobre: vivir a pan rallado! Igual el queso no la iba a ayudar.
Anoche limpié todo cual Mónica de Friends y hoy termino de desinfectar la canasta de comida, tirando la mitad de las cosas, y ya habilito la cocina y puedo practicar para el examen de cocina del sábado. Marquise de chocolate a la naranja con masa de pionono y de alfajor marplatense voy a hacer hoy. Pero no tengo a quien convidarle. La extraño!!! Con quién leo a Woolf ahora?
La puso (yo ni la ví, no me iba a poder sacar la imagen de la cabeza) en una caja de zapatos, de guillerminas. La encintamos por afuera y la pusimos en una bolsa blanca a la que le escribí con marcador negro “rata muerta”. Y murió en el anonimato nomás. Ahora me doy cuenta de que ni siquiera le puse su nombre. Spider-rat culta. Al menos en este blog sigue presente y existiendo de alguna forma.
Update: También comía coco rallado (debería ser el postre). Y cayó en la trampa del queso para rallar. Era una rallada. O capaz, pobre, estaba en la tercera edad roedora, y sólo podía comer cosas ralladitas.
miércoles, 1 de diciembre de 2004
Roommate
La rata sigue en casa, cada vez con más confianza:
Lo hizo un amigo, el gran dibujante Cocoliso. Está genial.
Lo hizo un amigo, el gran dibujante Cocoliso. Está genial.
lunes, 29 de noviembre de 2004
Maldita tu seas
No sé qué poner. No estoy en creadora sino en recopiladora. Estoy leyendo cosas viejas, revisando mis papeles, mis valijas llenas de pasado.
Encontré algo que me hizo reir, que es un ejercicio de un taller de poesía que hice en el '97.
Teníamos que maldecir a alguien, creo que tomando la idea de un trabajo de ese estilo que había hecho Girondo.
Yo escribí:
"Que cada vez que menciones un sustantivo se te caiga un pelo y que tengas que alimentarte únicamente a base de jarabe para la tos.
Que seas amnésica seis horas de cada día y que seas histérica otras seis horas de tus días y que el tiempo restante te cambie la voz a la de un perro afónico.
Que donde vivas llueva meo de cabra y que cuando veas un bebé cantes el himno japonés.
Que aumentes un kilo cada vez que cambies de ropa interior y que cuando tragues saliva tus piernas no funcionen.
Que tus seis neuronas discutan entre sí y que hagan huelga la mitad de cada minuto.
Que las uñas te crezcan un milímetro por segundo y que se retuerzan hasta clavarse en tus venas y tendones.
Que pises todos los pies que tus ojos sepan mirar, los mismos que luego patearán tu culo.
Que tu único amigo sea el abuelo, embalsamado y pegado en la pared de la cocina.
Por último, que tu único amante sea el abuelo, embalsamado y pegado en la pared de la cocina."
No dan ganas de hacerme enojar, no? Fue muy divertido hacerlo, se los recomiendo. Veo que se lo dediqué a una mujer, y si mal no recuerdo, ya sé quién era, mi "enemiga del momento". Pero esa es otra historia.
Encontré algo que me hizo reir, que es un ejercicio de un taller de poesía que hice en el '97.
Teníamos que maldecir a alguien, creo que tomando la idea de un trabajo de ese estilo que había hecho Girondo.
Yo escribí:
"Que cada vez que menciones un sustantivo se te caiga un pelo y que tengas que alimentarte únicamente a base de jarabe para la tos.
Que seas amnésica seis horas de cada día y que seas histérica otras seis horas de tus días y que el tiempo restante te cambie la voz a la de un perro afónico.
Que donde vivas llueva meo de cabra y que cuando veas un bebé cantes el himno japonés.
Que aumentes un kilo cada vez que cambies de ropa interior y que cuando tragues saliva tus piernas no funcionen.
Que tus seis neuronas discutan entre sí y que hagan huelga la mitad de cada minuto.
Que las uñas te crezcan un milímetro por segundo y que se retuerzan hasta clavarse en tus venas y tendones.
Que pises todos los pies que tus ojos sepan mirar, los mismos que luego patearán tu culo.
Que tu único amigo sea el abuelo, embalsamado y pegado en la pared de la cocina.
Por último, que tu único amante sea el abuelo, embalsamado y pegado en la pared de la cocina."
No dan ganas de hacerme enojar, no? Fue muy divertido hacerlo, se los recomiendo. Veo que se lo dediqué a una mujer, y si mal no recuerdo, ya sé quién era, mi "enemiga del momento". Pero esa es otra historia.
jueves, 25 de noviembre de 2004
El atletismo tiene cara de roedor
Anoche fui a buscar agua a la cocina y qué ví? Una rata, para sumarle una aventura más a mi vida en este departamento. Rata, laucha, no sé. El cuerpo medía unos 11 centímetros (sigo sin ser buena con las medidas, pero se facilita midiendo con una regla la forma de mis manos que representa a la rata).
Corriendo de un extremo al otro, se fue abajo de la mesada. Yo también me fui corriendo al cuarto y desperté a “mi chico”, que no entendía nada. Y se me fue el feminismo a la mierda cuando me di cuenta que a él lo asustaba más que a mí. Oscilaba entre un “no, pero no tiene por qué no darte miedo a vos, eso es algo estúpido” y un (pero ojalá ya estuviera muerta en tus manos). Así fue como decidimos sacar la caja de comida del piso de la cocina, y cerrar la puerta.
Ahora está ahí adentro la rata, disfrutando de la pelopincho, y yo no sé si comprar una ratonera o decirle al portero ( no me quiere mucho el hombre). Y tengo hambre!!!
Está decidido, mi casa es demasiado hospitalaria. Para gasistas, plomeros, fumigadores... y ahora ratas! Porque... escuchame, ratita, qué necesidad había de subir hasta el cuarto piso? Tenés complejo de Spiderman? Maldito hueco que hay al lado del termotanque. Maldita lluvia que hace que las ratas salgan.
Ahora mi casa se convertirá en un invernadero, porque no abro más las ventanas.
Me voy a comprar la trampa y un poco de queso rallado (de paso un poco para mí también, estoy famélica).
Lo bueno es que nuestros miedos son compatibles. A mí me da miedo la rata porque me da cosa hacerle daño (porque si pasa al lado mío tengo miedo de darle una patada y sentir que le rompo algo, o lastimarla), y entonces me impresiona más una rata muerta o herida que una viva (mi hermano ha tenido ratones de todo tipo de mascota... estoy como acostumbrada). A él le da miedo siempre que esté viva. Entonces, yo voy, pongo la trampa, y cuando cae, va él, seguro de su muerte, y no tiene drama en deshacerse de ella. Tan mal no está, no?
Corriendo de un extremo al otro, se fue abajo de la mesada. Yo también me fui corriendo al cuarto y desperté a “mi chico”, que no entendía nada. Y se me fue el feminismo a la mierda cuando me di cuenta que a él lo asustaba más que a mí. Oscilaba entre un “no, pero no tiene por qué no darte miedo a vos, eso es algo estúpido” y un (pero ojalá ya estuviera muerta en tus manos). Así fue como decidimos sacar la caja de comida del piso de la cocina, y cerrar la puerta.
Ahora está ahí adentro la rata, disfrutando de la pelopincho, y yo no sé si comprar una ratonera o decirle al portero ( no me quiere mucho el hombre). Y tengo hambre!!!
Está decidido, mi casa es demasiado hospitalaria. Para gasistas, plomeros, fumigadores... y ahora ratas! Porque... escuchame, ratita, qué necesidad había de subir hasta el cuarto piso? Tenés complejo de Spiderman? Maldito hueco que hay al lado del termotanque. Maldita lluvia que hace que las ratas salgan.
Ahora mi casa se convertirá en un invernadero, porque no abro más las ventanas.
Me voy a comprar la trampa y un poco de queso rallado (de paso un poco para mí también, estoy famélica).
Lo bueno es que nuestros miedos son compatibles. A mí me da miedo la rata porque me da cosa hacerle daño (porque si pasa al lado mío tengo miedo de darle una patada y sentir que le rompo algo, o lastimarla), y entonces me impresiona más una rata muerta o herida que una viva (mi hermano ha tenido ratones de todo tipo de mascota... estoy como acostumbrada). A él le da miedo siempre que esté viva. Entonces, yo voy, pongo la trampa, y cuando cae, va él, seguro de su muerte, y no tiene drama en deshacerse de ella. Tan mal no está, no?
miércoles, 24 de noviembre de 2004
Confusión
Así estaba una de las 10 novelas que llevé al examen del viernes
De más está decir que más que ayudar era totalmente incómodo
Tengo que buscarme un método más organizado, como por colores, por ejemplo, dependiendo de la clase de observación que hice, o la razón por la que marco una parte.
O tengo que dejar de ver tantas cosas relevantes?
Porque era imposible entender esto. Lo loco es que justo me tocó Orlando en una de las preguntas, así que quedé re contenta con mi respuesta, ya que tenía muy presente el texto. Y aunque los papelitos me molestaban y buscaba partes más de memoria que otra cosa, me ayudaron.
Y hasta cité a Orlando en la pregunta número 1, que no era sobre ninguno de los temas de esa novela, pero que me ayudó para sanatear un poco, para marcar mi idea con otra bibligrafía.
Aguante Orlando
De más está decir que más que ayudar era totalmente incómodo
Tengo que buscarme un método más organizado, como por colores, por ejemplo, dependiendo de la clase de observación que hice, o la razón por la que marco una parte.
O tengo que dejar de ver tantas cosas relevantes?
Porque era imposible entender esto. Lo loco es que justo me tocó Orlando en una de las preguntas, así que quedé re contenta con mi respuesta, ya que tenía muy presente el texto. Y aunque los papelitos me molestaban y buscaba partes más de memoria que otra cosa, me ayudaron.
Y hasta cité a Orlando en la pregunta número 1, que no era sobre ninguno de los temas de esa novela, pero que me ayudó para sanatear un poco, para marcar mi idea con otra bibligrafía.
Aguante Orlando
lunes, 22 de noviembre de 2004
Coincidencias en waterworld
Lista para ducharme antes de una entrega, imprescindible hacerlo debido a pelo sucio de 3 días (justamente por la monografía).
Pie derecho en la bañera. Luego el pie izquierdo. Estaba dando el paso definitivo abajo del agua cuando el chorro empieza a hacerse más chiquito, más chiquito, hasta que no sale más agua. Parecía una gastada.
No hay agua fría, no hay agua caliente. No podía ir con el pelo así! Por suerte faltaban dos horas. Me puse a leer y decidí chequear en una hora si había vuelto. Volvió la fría por un ratito, entonces decidí lavarme el pelo así. Pero cuando voy, decidida, de nuevo se acabó!
Son momentos como ese cuando te arrepentís de haber dejado la ducha corriendo antes de meterte tantas veces, aunque no afectase en nada esto. Toda la tarde fue una agonía, un tire y afloje con las dos aguas. Lo peor de lo peor fue que, cuando por fin decidí bañarme, el única agua que había era la caliente y salía demasiado caliente! (poco caudal). Después me avivé y fui a apagar el termotanque, mojando toda mi casa, y con el temor de que cuando vuelva al baño ya no habría agua. Me bañé rápidisimo, con miedo a quedar con la cabeza enjabonada por siempre, y me preparé para la facu.
Cuando abro la puerta, qué había? Un dispenser con un bidón de 13 litros de agua, con un papel que decía "le hacemos llegar una muestra sin cargo de agua Ivess, tenga la habilidad de hacer uso del botellón, que junto al dispenser retiraremos el día xx/xx/xx aproximadamente... bla bla bla".
Fue un complot para que valoremos el agua y nos demos cuenta de la importancia de tener un dispenser? (!) No son nada tontos los de marketing de Ivess entonces.
Ya me imagino que de última abría la puerta para ir a quejarme por lo del agua y al descubrirlo terminaba lavándome el pelo con el chorrito del bidón. Re Julia Roberts, que se lava el pelo con agua mineral (no me acuerdo como sacar el perímetro de algo pero sí me acuerdo eso de mi adolescencia. Mal, eh?).
La vida está llena de coincidencias. (y sí, alguna frase final tenía que poner).
Pie derecho en la bañera. Luego el pie izquierdo. Estaba dando el paso definitivo abajo del agua cuando el chorro empieza a hacerse más chiquito, más chiquito, hasta que no sale más agua. Parecía una gastada.
No hay agua fría, no hay agua caliente. No podía ir con el pelo así! Por suerte faltaban dos horas. Me puse a leer y decidí chequear en una hora si había vuelto. Volvió la fría por un ratito, entonces decidí lavarme el pelo así. Pero cuando voy, decidida, de nuevo se acabó!
Son momentos como ese cuando te arrepentís de haber dejado la ducha corriendo antes de meterte tantas veces, aunque no afectase en nada esto. Toda la tarde fue una agonía, un tire y afloje con las dos aguas. Lo peor de lo peor fue que, cuando por fin decidí bañarme, el única agua que había era la caliente y salía demasiado caliente! (poco caudal). Después me avivé y fui a apagar el termotanque, mojando toda mi casa, y con el temor de que cuando vuelva al baño ya no habría agua. Me bañé rápidisimo, con miedo a quedar con la cabeza enjabonada por siempre, y me preparé para la facu.
Cuando abro la puerta, qué había? Un dispenser con un bidón de 13 litros de agua, con un papel que decía "le hacemos llegar una muestra sin cargo de agua Ivess, tenga la habilidad de hacer uso del botellón, que junto al dispenser retiraremos el día xx/xx/xx aproximadamente... bla bla bla".
Fue un complot para que valoremos el agua y nos demos cuenta de la importancia de tener un dispenser? (!) No son nada tontos los de marketing de Ivess entonces.
Ya me imagino que de última abría la puerta para ir a quejarme por lo del agua y al descubrirlo terminaba lavándome el pelo con el chorrito del bidón. Re Julia Roberts, que se lava el pelo con agua mineral (no me acuerdo como sacar el perímetro de algo pero sí me acuerdo eso de mi adolescencia. Mal, eh?).
La vida está llena de coincidencias. (y sí, alguna frase final tenía que poner).
viernes, 19 de noviembre de 2004
Absurda
Vengo de rendir, destruida en demasía.
Pero quería comentar cómo me reí cuando leí en Orlando, de Virginia Woolf, la siguiente frase: (refiriéndose a Orlando y las cualidades femeninas que tenía)
"No era versada en geografía, juzgaba intolerables las matemáticas y defendía ciertos pareceres absurdos, que abundan más entre las mujeres que entre los hombres; por ejemplo, que viajar hacia el sur es ir cuesta abajo."
Me hizo acordar a un comentario de ese estilo que hice hace unos años, cuando leí en el diario sobre un argentino que estaba recorriendo América de punta a punta en bicicleta. Y pensé "ah, bueno, pero por lo menos la vuelta es más fácil, porque es en bajada". Ahora que me acuerdo, sólo lo pensé, por suerte no lo dije en voz alta.
Pero quería comentar cómo me reí cuando leí en Orlando, de Virginia Woolf, la siguiente frase: (refiriéndose a Orlando y las cualidades femeninas que tenía)
"No era versada en geografía, juzgaba intolerables las matemáticas y defendía ciertos pareceres absurdos, que abundan más entre las mujeres que entre los hombres; por ejemplo, que viajar hacia el sur es ir cuesta abajo."
Me hizo acordar a un comentario de ese estilo que hice hace unos años, cuando leí en el diario sobre un argentino que estaba recorriendo América de punta a punta en bicicleta. Y pensé "ah, bueno, pero por lo menos la vuelta es más fácil, porque es en bajada". Ahora que me acuerdo, sólo lo pensé, por suerte no lo dije en voz alta.
martes, 16 de noviembre de 2004
Fallas
También uso mis sueños para sacar líneas para mi blog. Anoche la voz en off (muchas veces mis sueños son como películas, o más bien como leer una novela, sólo que mi imaginación se puede ver y vivir), que era la de la protagonista, capitana de un velero en el que también había una pareja con un bebé (el hombre era Ralph Fiennes y a veces Kevin Costner), dijo en un momento:
“Desde el momento en que escuché que la bella de La Bella y la Bestia se estaba operando supe que algo andaba mal en la humanidad”
Cuando digo la bella, en “la pantalla” del sueño aparece la cara de Jessica Lange. Claro que Estaba pensando en Jessica Lange por King Kong, y no actuó en La Bella y La Bestia, pero igual se ve el punto. De verdad pensé algo así de chiquita, fue uno de mis primeros interrogantes o “darme cuenta de incongruencias” con respecto a la humanidad.
“Desde el momento en que escuché que la bella de La Bella y la Bestia se estaba operando supe que algo andaba mal en la humanidad”
Cuando digo la bella, en “la pantalla” del sueño aparece la cara de Jessica Lange. Claro que Estaba pensando en Jessica Lange por King Kong, y no actuó en La Bella y La Bestia, pero igual se ve el punto. De verdad pensé algo así de chiquita, fue uno de mis primeros interrogantes o “darme cuenta de incongruencias” con respecto a la humanidad.
sábado, 13 de noviembre de 2004
En estado
Cuando pasan los recolectores de basura me asombro por el estado físico que deben tener, corriendo sin parar atrás del camión, juntando bolsas y tirándolas, por todos los kilómetros que recorren.
El otro día nos pasó uno y le dije a «mi chico»: "mirá que sanos, hasta se pasan una botella de agua".
Pero era una Quilmes lo que se estaban pasando.
Para tanto no daba el espíritu deportista.
El otro día nos pasó uno y le dije a «mi chico»: "mirá que sanos, hasta se pasan una botella de agua".
Pero era una Quilmes lo que se estaban pasando.
Para tanto no daba el espíritu deportista.
miércoles, 10 de noviembre de 2004
Piropos II
En este post, hice una descripción de los piropos por sus contenidos. Ahora, me toca dividirlos según su entorno.
Piropos en grupo
Piropo obrero: Este es uno de los más populares, es casi infaltable que de una obra en construcción se emanen gritos y silbidos al paso de alguna chica. Suelen ser bastante groseros. El largo de la obra es proporcional a la vergüenza que sufre la piropeada.
Piropo banda: Consiste en un grupo de amigos sentados en alguna vereda. Pareciera que el solo objetivo que tienen es mirar a las que pasan y que el portavoz del momento se desembuche con un "mhmm... que hermosa que sos". Pueden estar charlando a todo lo que da pero cuando pasa una chica: todos mirándola pasar.
Piropos solitarios
Piropo portero: Es similar al piropo obrero, pero solitario. Pueden estar causados por aburrimiento. Lo peor es cuando el portero es el tuyo.
Piropo profesor: Se aprovechan de su superioridad, tanto intelectual como de edad. Muy conocidos en la secundaria. Atacan solos, pero suelen hacerlo cuando las víctimas están de a dos o tres.
Piropo jefe: Es el peor, porque cree que le debemos algo, o se aprovecha. Las víctimas lo tienen que ver todos los días, y bancarse su mirada lasciva, o su saludo con un beso aunque vaya al baño (caso real).
Piropos en movimiento
Piropo ciclista: Son los más audaces. Será que les da valor ir sobre dos ruedas? O la facilidad de aminorar la velocidad, decirte algo cerca e irse rapidito?. El colmo de lo gracioso es cuando el que te ofrece llevarte tiene una bici con canastita adelante. Ahí te iba a llevar??
Piropo motorizado: Consiste en un bocinazo. Es odiado como el piropo chicharra, porque no se sabe si los conocés, están por pisarte o se te abrió la mochila y te están avisando que se te cae todo. También pueden ser gritos. Es incómodo que lo agarre el semáforo y tengas que pasar OTRA vez al lado suyo. Como está arriba del auto, puede proferir y gesticular cualquier sarta de obcenidades que nunca haría estando en sus pies.
Piropo conductor: Aquí el piropo motorizado toma un twist, que es que están piropeador y víctima en el mismo auto. Remiseros, taxistas, colectiveros, son casi las personas más insinuadoras. Es que se aburren de manejar todo el día? O estar manejando les alimenta el ego, los hacer sentir "en control"?
Piropo pasante: Este es un peatón que te pasa caminando, se cruza con vos o te pasa por al lado estando vos quieta. Si están caminando los dos, es más probable que te piropee uno que se cruza con vos, porque no hay posibilidad de que se vuelvan a cruzar en los siguientes momentos. El que te pasa, en cambio, corre riesgo de que los agarre un semáforo adelante y tengan que estar un momento incómodo al lado. Es raro, pero a veces siguen con miradas pervertidas en este caso, y es terriblemente incómodo para la víctima, ya que ni su peor cara de orto lo apacigua. Los que te pasan por al lado se acentúan si estás trabajando. Por ejemplo, si sos promotora, vas a tener interminables piropos pasantes por día.
En conclusión, diría que los piropeadores tienen más ánimos de hacerlo si están 1) acompañados y 2) en movimiento. Como si estando en grupo o con un posible escape rápido estuvieran más protegidos.
Piropos en grupo
Piropo obrero: Este es uno de los más populares, es casi infaltable que de una obra en construcción se emanen gritos y silbidos al paso de alguna chica. Suelen ser bastante groseros. El largo de la obra es proporcional a la vergüenza que sufre la piropeada.
Piropo banda: Consiste en un grupo de amigos sentados en alguna vereda. Pareciera que el solo objetivo que tienen es mirar a las que pasan y que el portavoz del momento se desembuche con un "mhmm... que hermosa que sos". Pueden estar charlando a todo lo que da pero cuando pasa una chica: todos mirándola pasar.
Piropos solitarios
Piropo portero: Es similar al piropo obrero, pero solitario. Pueden estar causados por aburrimiento. Lo peor es cuando el portero es el tuyo.
Piropo profesor: Se aprovechan de su superioridad, tanto intelectual como de edad. Muy conocidos en la secundaria. Atacan solos, pero suelen hacerlo cuando las víctimas están de a dos o tres.
Piropo jefe: Es el peor, porque cree que le debemos algo, o se aprovecha. Las víctimas lo tienen que ver todos los días, y bancarse su mirada lasciva, o su saludo con un beso aunque vaya al baño (caso real).
Piropos en movimiento
Piropo ciclista: Son los más audaces. Será que les da valor ir sobre dos ruedas? O la facilidad de aminorar la velocidad, decirte algo cerca e irse rapidito?. El colmo de lo gracioso es cuando el que te ofrece llevarte tiene una bici con canastita adelante. Ahí te iba a llevar??
Piropo motorizado: Consiste en un bocinazo. Es odiado como el piropo chicharra, porque no se sabe si los conocés, están por pisarte o se te abrió la mochila y te están avisando que se te cae todo. También pueden ser gritos. Es incómodo que lo agarre el semáforo y tengas que pasar OTRA vez al lado suyo. Como está arriba del auto, puede proferir y gesticular cualquier sarta de obcenidades que nunca haría estando en sus pies.
Piropo conductor: Aquí el piropo motorizado toma un twist, que es que están piropeador y víctima en el mismo auto. Remiseros, taxistas, colectiveros, son casi las personas más insinuadoras. Es que se aburren de manejar todo el día? O estar manejando les alimenta el ego, los hacer sentir "en control"?
Piropo pasante: Este es un peatón que te pasa caminando, se cruza con vos o te pasa por al lado estando vos quieta. Si están caminando los dos, es más probable que te piropee uno que se cruza con vos, porque no hay posibilidad de que se vuelvan a cruzar en los siguientes momentos. El que te pasa, en cambio, corre riesgo de que los agarre un semáforo adelante y tengan que estar un momento incómodo al lado. Es raro, pero a veces siguen con miradas pervertidas en este caso, y es terriblemente incómodo para la víctima, ya que ni su peor cara de orto lo apacigua. Los que te pasan por al lado se acentúan si estás trabajando. Por ejemplo, si sos promotora, vas a tener interminables piropos pasantes por día.
En conclusión, diría que los piropeadores tienen más ánimos de hacerlo si están 1) acompañados y 2) en movimiento. Como si estando en grupo o con un posible escape rápido estuvieran más protegidos.
domingo, 7 de noviembre de 2004
Inocencia permitida
Criada en un pueblo.
Poca tele, controlada por los padres.
Padres sin muchos amigos. Poca vida social.
Me pregunto si es por eso que digo cosas que la gente ve con doble sentido y yo ni me doy cuenta.
No puedo decir tranquila "dame la puntita" (y empeora al tratar de arreglarlo, al ver la risa del asador, aclarando "de la bondiola"), o "vas a soplar las velas?", o "cuando era chiquita me decían Cleopatra porque siempre abría la heladera y se me caía toda la leche encima".
Odio despertar risas cuando estoy diciendo algo totalmente inocente.
Y me estoy empezando a cuidar, y a gastar a otras personas cuando dicen cosas así.
Pero debo reconocer que aunque no pueda evitar este cambio simbiótico, prefiero lo inocente, lo que no parece una constante búsqueda por el sentido oculto "altamente sexual" de las palabras.
Poca tele, controlada por los padres.
Padres sin muchos amigos. Poca vida social.
Me pregunto si es por eso que digo cosas que la gente ve con doble sentido y yo ni me doy cuenta.
No puedo decir tranquila "dame la puntita" (y empeora al tratar de arreglarlo, al ver la risa del asador, aclarando "de la bondiola"), o "vas a soplar las velas?", o "cuando era chiquita me decían Cleopatra porque siempre abría la heladera y se me caía toda la leche encima".
Odio despertar risas cuando estoy diciendo algo totalmente inocente.
Y me estoy empezando a cuidar, y a gastar a otras personas cuando dicen cosas así.
Pero debo reconocer que aunque no pueda evitar este cambio simbiótico, prefiero lo inocente, lo que no parece una constante búsqueda por el sentido oculto "altamente sexual" de las palabras.
viernes, 5 de noviembre de 2004
Por qué la timidez?
No hay razones para ser tímida.
Una persona tímida es una persona mental... una persona que piensa demasiado. Y se piensa a través del fantasma de los demás. Pero una persona mental también se puede dar cuenta que no hay razones para ser tímida. De ahí a que lo ponga en práctica... es otro tema.
Miedo a exponerse?
No importa lo que piensen los demás. Nunca vas a agradarle a todos. Además, lo que importa es agradarte a vos mismo, no? O aceptar que no te agradás del todo y por lo menos vivir de acuerdo a lo que sos. Y cambiando y mejorando lo que sos. Además, el típico discurso de autoayuda... Una persona que se valora a sí misma inspira respeto y genera ganas de valorarla de parte de los demás.
No es lo que me interesa, igual.
Lo único que logra la timidez es una autocensura. Una censura previa por miedo. No hay que tenerle miedo a los demás. Además... por qué medir a los demás con una vara más larga que a uno mismo? Por qué valorar más a los demás? No tiene sentido nada de eso.
Yo a veces pienso que NADA tiene sentido. Que lo que haga no importa porque igual me muero y fue. Y si me muero y dejo a muchas personas sufriendo... no importa porque ellas también se van a morir. Claro que esto no funciona si uno cree en alguna religión.
Por eso, me gustaría vivir esta vida siendo una "loca" a la que no le importe nada. Una loca buena, eh!. Una loca que vive a full y siguiendo sus instintos, y haciendo lo que quiera (sin afectar a los demás negativamente, claro, no más de lo normal). Sin miedos estúpidos, como el qué dirán. Pero aunque piense esto, yo no puedo dejar de ser un poco tímida. Porque me baso en MIS prejuicios de los prejuicios que imagino la gente va a tener conmigo. O YO misma saco conclusiones de las conclusiones que van a sacar de mí. Es un mundo de mierda el que me invento. Por qué le doy más valor a lo que piensen los demás de mí que a lo que yo pienso de mí misma? No tiene sentido, ya que nadie me conoce mejor que yo, y nadie nunca me va a conocer como yo. Estoy sola, como todos. Y baso mi vida en los otros? NO TIENE SENTIDO.
Un amigo con el que solía filosofar mucho y hablar de la vida me dijo que yo era muy inteligente pero que me faltaba inteligencia en algo muy importante: me dijo que si fuera inteligente de esa forma, no sería tímida. Y tiene razón. Porque la timidez es lo más estúpido que hay. Así que soy estúpida en el rubro relaciones humanas. (well, not really... I can be a really manipulative bitch too, which means I KNOW how to deal with people). No es bueno eso.
Pero bueno, si hablamos de mi timidez se puede decir que es un poco loca. Mis amigos se impresionan, porque por ejemplo en la secundaria me daba vergüenza hablar adelante de toda la clase, pero después, no tenía problema en cagarme a gritos con otra chica en el medio del patio. Hago muchas cosas muy locas. Es como que no me importa exponerme de formas que serían impensables para las personas normales, pero en otras cosas soy la típica tímida que se pone colorada. RARO! Creo que tiene que ver con que me cuesta tanto hacer algo chiquito como algo grande, y así como a veces hablo enfrente de toda el aula aunque me muera de vergüenza, a veces hago cosas que nadie más se animaría a hacer. Para mí es lo mismo.
Hice muchas de esas cosas locas. Es como que tengo más ovarios que los demás en esas cosas, por mi teoría de que no importa realmente, y también porque pienso que es mejor que las cosas se desarrollen, de una forma u otra, con la verdad (por eso a veces soy un poco salvaje). Pero... me falta el tema de timidez boluda! Encima es la que menos tiene sentido.
Bueno, pero nadie dijo que las cosas tenían que tener sentido.
Una persona tímida es una persona mental... una persona que piensa demasiado. Y se piensa a través del fantasma de los demás. Pero una persona mental también se puede dar cuenta que no hay razones para ser tímida. De ahí a que lo ponga en práctica... es otro tema.
Miedo a exponerse?
No importa lo que piensen los demás. Nunca vas a agradarle a todos. Además, lo que importa es agradarte a vos mismo, no? O aceptar que no te agradás del todo y por lo menos vivir de acuerdo a lo que sos. Y cambiando y mejorando lo que sos. Además, el típico discurso de autoayuda... Una persona que se valora a sí misma inspira respeto y genera ganas de valorarla de parte de los demás.
No es lo que me interesa, igual.
Lo único que logra la timidez es una autocensura. Una censura previa por miedo. No hay que tenerle miedo a los demás. Además... por qué medir a los demás con una vara más larga que a uno mismo? Por qué valorar más a los demás? No tiene sentido nada de eso.
Yo a veces pienso que NADA tiene sentido. Que lo que haga no importa porque igual me muero y fue. Y si me muero y dejo a muchas personas sufriendo... no importa porque ellas también se van a morir. Claro que esto no funciona si uno cree en alguna religión.
Por eso, me gustaría vivir esta vida siendo una "loca" a la que no le importe nada. Una loca buena, eh!. Una loca que vive a full y siguiendo sus instintos, y haciendo lo que quiera (sin afectar a los demás negativamente, claro, no más de lo normal). Sin miedos estúpidos, como el qué dirán. Pero aunque piense esto, yo no puedo dejar de ser un poco tímida. Porque me baso en MIS prejuicios de los prejuicios que imagino la gente va a tener conmigo. O YO misma saco conclusiones de las conclusiones que van a sacar de mí. Es un mundo de mierda el que me invento. Por qué le doy más valor a lo que piensen los demás de mí que a lo que yo pienso de mí misma? No tiene sentido, ya que nadie me conoce mejor que yo, y nadie nunca me va a conocer como yo. Estoy sola, como todos. Y baso mi vida en los otros? NO TIENE SENTIDO.
Un amigo con el que solía filosofar mucho y hablar de la vida me dijo que yo era muy inteligente pero que me faltaba inteligencia en algo muy importante: me dijo que si fuera inteligente de esa forma, no sería tímida. Y tiene razón. Porque la timidez es lo más estúpido que hay. Así que soy estúpida en el rubro relaciones humanas. (well, not really... I can be a really manipulative bitch too, which means I KNOW how to deal with people). No es bueno eso.
Pero bueno, si hablamos de mi timidez se puede decir que es un poco loca. Mis amigos se impresionan, porque por ejemplo en la secundaria me daba vergüenza hablar adelante de toda la clase, pero después, no tenía problema en cagarme a gritos con otra chica en el medio del patio. Hago muchas cosas muy locas. Es como que no me importa exponerme de formas que serían impensables para las personas normales, pero en otras cosas soy la típica tímida que se pone colorada. RARO! Creo que tiene que ver con que me cuesta tanto hacer algo chiquito como algo grande, y así como a veces hablo enfrente de toda el aula aunque me muera de vergüenza, a veces hago cosas que nadie más se animaría a hacer. Para mí es lo mismo.
Hice muchas de esas cosas locas. Es como que tengo más ovarios que los demás en esas cosas, por mi teoría de que no importa realmente, y también porque pienso que es mejor que las cosas se desarrollen, de una forma u otra, con la verdad (por eso a veces soy un poco salvaje). Pero... me falta el tema de timidez boluda! Encima es la que menos tiene sentido.
Bueno, pero nadie dijo que las cosas tenían que tener sentido.
lunes, 1 de noviembre de 2004
Activa
Hice clases (o fui a grupos donde se aprendía):
En orden cronológico, mas o menos, y con éste código cromático:
Rojo: Sólo la primer clase
Naranja: Menos de 5 clases
Rosa: Más de 10 clases
Azul: Más de un año
Violeta: Más de 2 años
Verde: El curso completo
Coro - Montañismo - Patín - Basquet-ball - Gimnasia acrobática - Cerámica - Esmalte sobre metal - Batik - Piano - Tenis - Dibujo - Tae-kwon-do - Yoga - Grabado sobre metal - Pintura - Volley-ball - Guitarra - Soft-ball - Piano - Repostería - Matemáticas (para las olimpíadas) - Alfarería - Programación - Aviación - Volley-ball - "Cómo dibujar con el lado derecho del cerebro" - Bridge - Autocad - Esperanto - Poesía - Coro - Teatro - Primeros Auxilios - Volley-ball - Bartender - Chef (todavía cursando)
Y seguro me olvido de algunas.
O creía mucho en el conocimiento que se puede transmitir de una persona a otra, o era (soy) una hiperkinética de mierda.
En orden cronológico, mas o menos, y con éste código cromático:
Rojo: Sólo la primer clase
Naranja: Menos de 5 clases
Rosa: Más de 10 clases
Azul: Más de un año
Violeta: Más de 2 años
Verde: El curso completo
Coro - Montañismo - Patín - Basquet-ball - Gimnasia acrobática - Cerámica - Esmalte sobre metal - Batik - Piano - Tenis - Dibujo - Tae-kwon-do - Yoga - Grabado sobre metal - Pintura - Volley-ball - Guitarra - Soft-ball - Piano - Repostería - Matemáticas (para las olimpíadas) - Alfarería - Programación - Aviación - Volley-ball - "Cómo dibujar con el lado derecho del cerebro" - Bridge - Autocad - Esperanto - Poesía - Coro - Teatro - Primeros Auxilios - Volley-ball - Bartender - Chef (todavía cursando)
Y seguro me olvido de algunas.
O creía mucho en el conocimiento que se puede transmitir de una persona a otra, o era (soy) una hiperkinética de mierda.
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