jueves, 17 de septiembre de 2026

Algunas chucherías

Cosas (que (casi) no conté) (que no se saben) (que podría guardar acá)

- que, como a Ame se le cayó un diente en un negocio en el que comprábamos cosas para su cumple (la pasó raro, pobre), y después fuimos a casa, cuando antes de dormir me lo recordó me di cuenta de que no tenía nada. Me gusta dejarle algo (un trinket) y plata. Ah, y golosina. Re completo el tema. 


- Que en Córdoba cambié las alianzas de mi casamiento (ah, hoy fue el aniversario*) por plata para eso, para la movida de Casiel.

*lo decía tan casual, pero de todos los días del año elegía este. fa.


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Esto de arriba lo escribí hace bastante. Es un borrador, obvio.

Creo que lo de los dientes era que salí a la mañana a comprarle algo y le compré un cepillo de dientes con forma de oruga en la farmacia, lo único que estaba abierto. Le dejé eso, plata y una golosina, y me fui a trabajar. Ella, la noche anterior, me había dicho que iba a poder ver si era verdad o no lo del ratón/hada/lo que sea, porque sabía que yo no había podido comprarle nada.

Trato de conseguir juguetitos o bijouterie que no haya visto en los negocios. Lo mismo las golosinas: si no las conoce, mejor. Así resultan más exóticas y especiales (redundancia aparte, jaja).

Desde hace un mes que se le movía uno, premolar creo, así que me dije a mí misma que tenía que tener algo. Siempre pienso que es lindo hacerlo porque ya puede ser la última vez.
Cuando estuvimos en Buenos Aires le compré un mini gato de peluche dormido sobre un almohadoncito. También tenía ya preparada una golosina, por las dudas (decí que ya no soy tanto de lo dulce, porque, si no, no hubiera durado escondida (como cuando mi hermana me mandaba foto confesando cómo le comía los Rocklets a sus sobris)).

Antes de ayer vi que estaba revisando mi lata costurero, algunos cajones... y le pregunté qué hacía. Me dijo que no me quería decir. Mhmm, ahí ya empecé a pensar si se le habría caído el diente.
Más tarde comió un chupetín rojo y le dije "¿a ver si se te puso la lengua roja?", y ella trataba de mostrarme sin que se le vean los dientes. Confirmado.

A la noche fui a ponerle las cositas (que, por suerte, encontré), y cuando metí la mano bajo la almohada para acomodarlas, ahí estaba el diente.

Creo que sabe, pero es divertido, igual.

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Lo de las botas comunitarias amarillas es que, aprovechando una liquidación, compré un par de botas apto para todas las personas que viven en esta casa (o sea: número 43), para la incursión diaria al gallinero. Como no hay pasto ni yuyos porque se los comen y eso, y además hay caca (claro), el suelo del gallinero amerita ser recorrido con un calzado especial para eso. Solo tenían botas amarillas en ese talle, así que son bien peculiares, como del papá de Jorge el Curioso o de Lethal Company (juego que juega Cas).

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Jaja, releí y dice "cambié las alianzas por plata". ¡Vendí!
Me hace acordar a cuando, quizás culposa, decía que alguna ropa nueva era producto de un trueque. Lo que no aclaraba es que había sido por plata.

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5 veces digo plata. Que venga.

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