sábado, 15 de septiembre de 2007
Atrapada
Tengo el interior rebosante de palabras, imágenes, poesía, conceptos, sensaciones que quieren salir para hacer brillar más a mi ser, enraizando y entrelazando un poco más sus hilos de salvia en la vida.
Pero no lo hago. No escribo, no pienso artísticamente como antes. Yo lo llamaba nostálgicamente, pero no era tanto dentro de un marco de nostalgia, sino como mirar todo bajo una luz levemente más tenue, que alentizaba las cosas y los hechos dejando ver sus cualidades un poco más profundas.
Esa luz que me hacía testigo enriquecido también a veces era veloz y enceguecedora, frenética, bailarina y energizante. Reveladora.
Mi cerebro bulle porque lo ponga en la sintonía de Letras, cuestionando, aprendiendo, observando, criticando, leyendo, dudando, admirando ...exigiéndose. Lo pide a gritos. Mi alma se estremece y aúlla por poder desarrollar esa rama creadora en la que ahora nada se posa a retoñar.
Los escucho. Me escucho.
¿De a poco? ¿Podré?
No quiero que esa parte sólo deje su ausencia en mí, pero la siento gangrenarse en cierta mundanidad frivolizante.
Hay tanto que quiero hacer...
Y no hago nada de eso.
De a poco. Me comprometo.
Pero no lo hago. No escribo, no pienso artísticamente como antes. Yo lo llamaba nostálgicamente, pero no era tanto dentro de un marco de nostalgia, sino como mirar todo bajo una luz levemente más tenue, que alentizaba las cosas y los hechos dejando ver sus cualidades un poco más profundas.
Esa luz que me hacía testigo enriquecido también a veces era veloz y enceguecedora, frenética, bailarina y energizante. Reveladora.
Mi cerebro bulle porque lo ponga en la sintonía de Letras, cuestionando, aprendiendo, observando, criticando, leyendo, dudando, admirando ...exigiéndose. Lo pide a gritos. Mi alma se estremece y aúlla por poder desarrollar esa rama creadora en la que ahora nada se posa a retoñar.
Los escucho. Me escucho.
¿De a poco? ¿Podré?
No quiero que esa parte sólo deje su ausencia en mí, pero la siento gangrenarse en cierta mundanidad frivolizante.
Hay tanto que quiero hacer...
Y no hago nada de eso.
De a poco. Me comprometo.
lunes, 27 de agosto de 2007
El Bolsón
Qué bueno que me criaron acá.
Hoy ví un último rayo de sol en la punta del Piltriquitrón.
Belleza pura. A veces me duele tanta belleza y poesía. Pero duele lindo, mezclado con un poco de esa melancolía amarilla.
Qué bueno que vamos a volver acá.
Hoy ví un último rayo de sol en la punta del Piltriquitrón.
Belleza pura. A veces me duele tanta belleza y poesía. Pero duele lindo, mezclado con un poco de esa melancolía amarilla.
Qué bueno que vamos a volver acá.
miércoles, 22 de agosto de 2007
Mi dentista, mi obstetra, anestesias y mangueos.
Mi dentista es un viejito muy tierno. No un anciano doblado y enclenque, sino un viejito alto y fornido. Un poquito sordo, nada más.
Lo odié un poco cuando me hizo doler la semana pasada, al resistirse lo más posible a usar anestesia por el embarazo (¡el obstetra me deja!), pero, más allá de eso, me da mucha ternura, como un abuelo.
Esa vez me dolió en serio. Yo soy de bancármela, pero sufrí mucho.
Hoy fui de nuevo y le pedí anestesia. Me dijo: "Te pongo de la mejor, de la francesa, que no tiene adrenalina, ¿ves? tiene envase de vidrio. La de acá es de plástico, y por eso a veces duele, no es nuestra culpa, no resbala bien el envase". Y me mostraba las distintas anestesias, aclarando que igual está tan caro, y le pagan tan mal las prepagas, que tiene que comprar las nacionales.
Le conté que me iba a El Bolsón, y nos pusimos a charlar de allá, y de su casa en Mar del Plata, y del stress, y de paso me mangueó un dulce.
El dentista me siguió contando, mientras se ponía los guantes, que no sabe en qué productos confiar, que vio en el noticiero que muchas cosas que vienen de China son tratadas con un producto tóxico, que se usa para embalsamar.
Y empezó a revisar. "A ver, mis guantes, ¿de dónde son? de Malasia. Mhmmm... quién sabe. Y ¿a ver éstos? También. Y lo nacional también es malo ahora, como te decía, hay una anestesia que mi hijo (aclaración: también es dentista y atiende ahí) le puso tres tubos a un paciente y no tomaba, le tuve que prestar de la francesa. Es una vergüenza, y quedamos mal nosotros".
Y mientras el bebé se movía y el doctor ponía pastitas en mi muela arreglada, se iba fijando de dónde eran "¿A ver... ésta? es de Alemania". Y yo me enternecía (en parte porque me puso anestesia de la buena, entonces lo perdoné).
Me dice que el bebé va a ser dentista, y que me porto tan bien que me daría un caramelo, pero no tiene.
Y ya quedé: le traigo un dulce de guindas de la chacra de mi papá, cuando vuelva.
Lo odié un poco cuando me hizo doler la semana pasada, al resistirse lo más posible a usar anestesia por el embarazo (¡el obstetra me deja!), pero, más allá de eso, me da mucha ternura, como un abuelo.
Esa vez me dolió en serio. Yo soy de bancármela, pero sufrí mucho.
Pablo estaba en el trabajo y se rió al leer mi mensaje post-dentista. El jefe, que justo estaba ahí, le preguntó de qué se reía. Pablo le dijo "¿viste que yo te dije que mi mujer es re dulce y delicada? bueno, fue al dentista, y le debe haber dolido en serio, porque me dice «Amor, transpiré hasta el culo, tengo el pantalón mojado»". Obviamente se rieron los dos de mí.
Hoy fui de nuevo y le pedí anestesia. Me dijo: "Te pongo de la mejor, de la francesa, que no tiene adrenalina, ¿ves? tiene envase de vidrio. La de acá es de plástico, y por eso a veces duele, no es nuestra culpa, no resbala bien el envase". Y me mostraba las distintas anestesias, aclarando que igual está tan caro, y le pagan tan mal las prepagas, que tiene que comprar las nacionales.
Le conté que me iba a El Bolsón, y nos pusimos a charlar de allá, y de su casa en Mar del Plata, y del stress, y de paso me mangueó un dulce.
Ayer el obstetra me comentaba que un colega le pasaba todos los clientes porque no quería atender más partos, porque la obra social no le paga bien... y al ratito me mangueó una torta (pero ahora no porque está a régimen).
El dentista me siguió contando, mientras se ponía los guantes, que no sabe en qué productos confiar, que vio en el noticiero que muchas cosas que vienen de China son tratadas con un producto tóxico, que se usa para embalsamar.
Y empezó a revisar. "A ver, mis guantes, ¿de dónde son? de Malasia. Mhmmm... quién sabe. Y ¿a ver éstos? También. Y lo nacional también es malo ahora, como te decía, hay una anestesia que mi hijo (aclaración: también es dentista y atiende ahí) le puso tres tubos a un paciente y no tomaba, le tuve que prestar de la francesa. Es una vergüenza, y quedamos mal nosotros".
Y mientras el bebé se movía y el doctor ponía pastitas en mi muela arreglada, se iba fijando de dónde eran "¿A ver... ésta? es de Alemania". Y yo me enternecía (en parte porque me puso anestesia de la buena, entonces lo perdoné).
Me dice que el bebé va a ser dentista, y que me porto tan bien que me daría un caramelo, pero no tiene.
Y ya quedé: le traigo un dulce de guindas de la chacra de mi papá, cuando vuelva.
martes, 21 de agosto de 2007
La mujer que sabe el devenir
Escuchando estas palabras entonadas por Spinetta, Pablo me dijo una noche que esa soy yo.
Se siente bien ese tema, me lleva en oleadas mágicas, melancólicas y dulces [Sin darme cuenta voy cayendo en cruz... (...) Las aguas tienen un recurso más, moviendo las olas ya no hay realidad; ondas en el aire...].
Se sintió bien que Pablo, apenas conociéndome, perciba eso de mí.
--
Desde el primer mes de embarazo que sueño (y siento, o sé) que el bebito es un nene (y hermoso, obviamente). Hubo muuuuchos sueños, y el bebé tenía pitito cuando lo cambiaba, y en muchos era un niño de ya dos años. En el segundo mes soñé dos o tres veces seguidas que era una nena. En uno tenía un equipito celeste que le quedaba precioso con sus ojos como el agua de deshielo, y me daba cuenta de que por más que yo haya sido siempre tan buena cuidando niños ajenos ("firme pero dulce"), como mamá era otra cosa. Ella lloraba y yo me desarmaba (malcriándola).
La excepción fueron esos sueños; el bebé volvió a ser varón en los siguientes.
Este último mes hasta me refería al bebé siempre usando el género masculino, de forma no inocente ni por costumbre generalizadora.
Todo esto para decir que es así: Le vimos el pitito recientemente en una ecografía.
--
Me escribió un mail desde Canadá mi cuñado, contándome que está "amigoviando" con una chica de allá. No me dijo el nombre, pensé.
Y empecé a hablar sola: ¿cómo será su nombre? mhmm... Kate.
Bueno, en el mail que le mandó a su mamá y leyó ella ayer en casa, le contaba que salía con una tal Katie.
--
El otro día me enteré que mi ex sale desde hace tiempo con una chica de su trabajo. Él trabaja en un séptimo piso, y hay otra empresa asociada a esa, que está en el segundo. Cuando estábamos saliendo y yo me enteraba que estaba o había estado en el segundo piso, me irritaba o me llenaba de inseguridades inexplicablemente (y no era precisamente celosa). Me molestaba que vaya al segundo piso; casualmente, es allí donde trabaja su actual pareja.
--
Los dos primeros ejemplos tienen que ver con percepciones, no necesariamente con el futuro o el pasado. El tercero, por otro lado, me hizo pensar que el tiempo de alguna forma es un todo, o se pliega sobre sí mismo, y de vez en cuando tenemos momentos de "iluminación"; o que, efectivamente, soy la mujer que sabe el devenir.
Y, ya que mencioné el pasado, para que no se olviden de que soy una colgada tontuela, especialmente si he bebido, les cuento que una vez, en un bar, charlando con el chico del chilco, le dije muy sorprendida (y pagada) de mí misma: ¡Ay, yo sabía que venía ese tema! ¿Ves que soy medio brujita? te juro que sabía...
Y él me dijo, muy diplomático: me parece que están pasando el CD entero...
Se siente bien ese tema, me lleva en oleadas mágicas, melancólicas y dulces [Sin darme cuenta voy cayendo en cruz... (...) Las aguas tienen un recurso más, moviendo las olas ya no hay realidad; ondas en el aire...].
Se sintió bien que Pablo, apenas conociéndome, perciba eso de mí.
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Desde el primer mes de embarazo que sueño (y siento, o sé) que el bebito es un nene (y hermoso, obviamente). Hubo muuuuchos sueños, y el bebé tenía pitito cuando lo cambiaba, y en muchos era un niño de ya dos años. En el segundo mes soñé dos o tres veces seguidas que era una nena. En uno tenía un equipito celeste que le quedaba precioso con sus ojos como el agua de deshielo, y me daba cuenta de que por más que yo haya sido siempre tan buena cuidando niños ajenos ("firme pero dulce"), como mamá era otra cosa. Ella lloraba y yo me desarmaba (malcriándola).
La excepción fueron esos sueños; el bebé volvió a ser varón en los siguientes.
Este último mes hasta me refería al bebé siempre usando el género masculino, de forma no inocente ni por costumbre generalizadora.
Todo esto para decir que es así: Le vimos el pitito recientemente en una ecografía.
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Me escribió un mail desde Canadá mi cuñado, contándome que está "amigoviando" con una chica de allá. No me dijo el nombre, pensé.
Y empecé a hablar sola: ¿cómo será su nombre? mhmm... Kate.
Bueno, en el mail que le mandó a su mamá y leyó ella ayer en casa, le contaba que salía con una tal Katie.
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El otro día me enteré que mi ex sale desde hace tiempo con una chica de su trabajo. Él trabaja en un séptimo piso, y hay otra empresa asociada a esa, que está en el segundo. Cuando estábamos saliendo y yo me enteraba que estaba o había estado en el segundo piso, me irritaba o me llenaba de inseguridades inexplicablemente (y no era precisamente celosa). Me molestaba que vaya al segundo piso; casualmente, es allí donde trabaja su actual pareja.
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Los dos primeros ejemplos tienen que ver con percepciones, no necesariamente con el futuro o el pasado. El tercero, por otro lado, me hizo pensar que el tiempo de alguna forma es un todo, o se pliega sobre sí mismo, y de vez en cuando tenemos momentos de "iluminación"; o que, efectivamente, soy la mujer que sabe el devenir.
Y, ya que mencioné el pasado, para que no se olviden de que soy una colgada tontuela, especialmente si he bebido, les cuento que una vez, en un bar, charlando con el chico del chilco, le dije muy sorprendida (y pagada) de mí misma: ¡Ay, yo sabía que venía ese tema! ¿Ves que soy medio brujita? te juro que sabía...
Y él me dijo, muy diplomático: me parece que están pasando el CD entero...
miércoles, 15 de agosto de 2007
Deshabilitenmeee (o cúrenme)
"Creo que parte de mi preferencia por la noche se debe a que odio que suene el teléfono, y saber que tengo que hacer cosas como ir al banco, y eso. Si a la mañana suena el teléfono generalmente es la inmobiliaria, o alguien molesto así", le decía al homeópata cuando sonó su celular -que estaba apoyado en la mesa- a un volumen que aturdía. "Justo. Y sí, entiendo que odies que suene el teléfono", me decía él con tono jocoso apagando rápidamente su celular.
Odio atender a la inmobiliaria, a los que llaman porque debo algo, a los vendedores, y hasta a mis amigos, especialmente a la mañana. Odio tener que hacer trámites (odio que impliquen medio día y que tenga que viajar en medios de transporte llenos) y la mitad de las llamadas me recuerdan que debo hacerlos.
Por eso, me encantó tener el teléfono cortado para recibir llamadas la última semana. ¡ES EL PARAíSO! Puedo hacer llamadas con tarjeta pero no me pueden llamar. Un poquito me puso nerviosa porque la inmobiliaria me puede decir algo al escuchar "la línea a la que está llamando no se encuentra habilitada para recibir esta llamada", pero que no rompan.
Hoy llamé para reclamar, ya que había pagado hace una semana, y mañana vuelve a estar todo como antes.
Fue bueno mientras duró.
Odio atender a la inmobiliaria, a los que llaman porque debo algo, a los vendedores, y hasta a mis amigos, especialmente a la mañana. Odio tener que hacer trámites (odio que impliquen medio día y que tenga que viajar en medios de transporte llenos) y la mitad de las llamadas me recuerdan que debo hacerlos.
Por eso, me encantó tener el teléfono cortado para recibir llamadas la última semana. ¡ES EL PARAíSO! Puedo hacer llamadas con tarjeta pero no me pueden llamar. Un poquito me puso nerviosa porque la inmobiliaria me puede decir algo al escuchar "la línea a la que está llamando no se encuentra habilitada para recibir esta llamada", pero que no rompan.
Hoy llamé para reclamar, ya que había pagado hace una semana, y mañana vuelve a estar todo como antes.
Fue bueno mientras duró.
Derecho de propiedad
No vale que el violeta esté de moda, por un par de razones:
1) Ahora que las vidrieras rebosan de él, ya no es como antes, que me derretía al encontrar algo violeta y me lo tenía que comprar. Esta temporada me quiero comprar todo.
2) Es mío.
1) Ahora que las vidrieras rebosan de él, ya no es como antes, que me derretía al encontrar algo violeta y me lo tenía que comprar. Esta temporada me quiero comprar todo.
2) Es mío.
domingo, 12 de agosto de 2007
Just a Little Respect...
Hoy ví una película con Juliette Lewis y noté que sigue haciendo el mismo papel de siempre.
A mi me gustaba, a mi hermano le encantaba. Le pregunté a Pablo y me dijo que sí, que es muy bonita. Y le dije "sí, además tiene mucho sex appeal, pero tiene que ser tarada para ser sexy?".
No creo que sea por celos de mi hermano (que estuvo siempre "enamorado" de ella); me doy cuenta de que eso sigue surtiendo efecto en los hombres y me molesta. Kalifornia, Asesinos por Naturaleza, Del Crepúsculo al Amanecer, Starsky & Hutch, y tal vez Cabo de Miedo. En todas estas pelis hace ese papel, y se supone que es sexy. ¿Para ser sexy tiene que hablar como retardada y hacerse la nenita? No tengo nada en contra de la nenita que podemos llevar dentro las mujeres, o el nenito que pueden llevar dentro los hombres (mi marido me dice que soy una nena de 27 años), pero ...también tiene que ser idiota? Además, por qué relacionar lo infantil con la sexualidad? (la nena de Francella es un buen ejemplo. ¡Y FUNCIONA!).
¿Para ser consideradas eróticamente tenemos que no haber desarrollado nuestro intelecto? Ni hablar de la típica, cuando los protagonistas se enamoran o se sienten atraídos por una mujer "subdesarrollada" pero que está re fuerte, como en El Planeta de los Simios.
Pensé por un momento que en realidad puede ser porque somos diferentes, y para los hombres (generalizando bestialmente) el sexo es algo independiente de otros factores como emoción, estimulación intelectual, etc. Y por eso mejor si no hablamos mucho pero somos lindas, o somos descerebradas pero dulces y atentas. Como Juliette Lewis.
Pero eso a lo sumo era antes, tal vez una generación antes a la mía, o dos. Eso cambió, y los hombres que conozco no tienen actitudes o gustos tan (intencionalmente o no) degradantes para la mujer.
Bastante tengo al pasar por los revisteros y ver minas en pelotas, pasar por los canales nacionales y lo mismo (me acuerdo que cuando vivía en EEUU sabía que pasaba por un canal de televisión latino cuando había minas en bolas; vedettes, las típicas minas de los programas tipo Sofovich. Eso, por ejemplo, tenía de bueno vivir allá: estaban un poquito más "avanzados" en el tema del sexismo). Bueno, bastante tengo con eso, que ahora tengo que ver Catch and Release, y Juliette Lewis sigue siendo la misma "retardadita me traumaron de chiquita y estoy para complacerte sexualmente".
A mi me gustaba, a mi hermano le encantaba. Le pregunté a Pablo y me dijo que sí, que es muy bonita. Y le dije "sí, además tiene mucho sex appeal, pero tiene que ser tarada para ser sexy?".
No creo que sea por celos de mi hermano (que estuvo siempre "enamorado" de ella); me doy cuenta de que eso sigue surtiendo efecto en los hombres y me molesta. Kalifornia, Asesinos por Naturaleza, Del Crepúsculo al Amanecer, Starsky & Hutch, y tal vez Cabo de Miedo. En todas estas pelis hace ese papel, y se supone que es sexy. ¿Para ser sexy tiene que hablar como retardada y hacerse la nenita? No tengo nada en contra de la nenita que podemos llevar dentro las mujeres, o el nenito que pueden llevar dentro los hombres (mi marido me dice que soy una nena de 27 años), pero ...también tiene que ser idiota? Además, por qué relacionar lo infantil con la sexualidad? (la nena de Francella es un buen ejemplo. ¡Y FUNCIONA!).
¿Para ser consideradas eróticamente tenemos que no haber desarrollado nuestro intelecto? Ni hablar de la típica, cuando los protagonistas se enamoran o se sienten atraídos por una mujer "subdesarrollada" pero que está re fuerte, como en El Planeta de los Simios.
Pensé por un momento que en realidad puede ser porque somos diferentes, y para los hombres (generalizando bestialmente) el sexo es algo independiente de otros factores como emoción, estimulación intelectual, etc. Y por eso mejor si no hablamos mucho pero somos lindas, o somos descerebradas pero dulces y atentas. Como Juliette Lewis.
Pero eso a lo sumo era antes, tal vez una generación antes a la mía, o dos. Eso cambió, y los hombres que conozco no tienen actitudes o gustos tan (intencionalmente o no) degradantes para la mujer.
Bastante tengo al pasar por los revisteros y ver minas en pelotas, pasar por los canales nacionales y lo mismo (me acuerdo que cuando vivía en EEUU sabía que pasaba por un canal de televisión latino cuando había minas en bolas; vedettes, las típicas minas de los programas tipo Sofovich. Eso, por ejemplo, tenía de bueno vivir allá: estaban un poquito más "avanzados" en el tema del sexismo). Bueno, bastante tengo con eso, que ahora tengo que ver Catch and Release, y Juliette Lewis sigue siendo la misma "retardadita me traumaron de chiquita y estoy para complacerte sexualmente".
lunes, 6 de agosto de 2007
domingo, 5 de agosto de 2007
Panza (o cómo usar la palabra "ya" cuatro veces en tres párrafos).
Ya me dieron el primer asiento voluntariamente (o por motus propio), en el subte. Y eso que iba con pullover y saco (pero agarrada del caño). Se ve que ya está, mi panza es evidentemente de embarazada. Y cuando me dan el asiento yo -como boluda tímida que soy-, después de agradecer, me siento, colorada, mirando el piso.
El resto de los asientos de ese día me los dieron porque: 1) mi suegra se los pedía, o 2) lo hacía otra persona al escuchar a mi suegra decir "¿cómo va la panza?", y "mi nietito va apretado!".
Y muchas veces voy parada. Por ahora no pido el asiento. Lo que sí, como tengo bastante libertad de horarios, evito, dentro de lo posible, viajar en medios de transporte llenos.
¡Ya siento al bebé! El jueves a la noche lo sentí; como una patadita, una burbujita, pero no era mía. Y cada vez fue más evidente que era el bebito que se estaba haciendo notar. Mientras escribía esta oración lo hizo cuatro veces, está exaltado. A veces es como tener un pececito adentro, y otras veces son golpecitos bastantes notables. Sentirlo en mi interior es hermoso e indescriptible -ni yo termino de comprender todas las sensaciones y emociones que me genera.
Ahora que me recuerda constantemente que está ahí, es mucho más lindo.
Pablo tiene su momento a solas con la panza. Ya pasa "quality time", como dicen los yanquis, con su hijo/a. Desde que empieza a sonar su despertador, a las 6:30, hasta que efectivamente se levanta, a las 6:50, le hace mimitos a la panza, mientras yo duermo. Tengo el sueño liviano, y en realidad estoy semi-dormida, así que ya sé que usa esos momentos matinales para conectarse con el bebito y mi pancita.
Sé su secreto, y es un tierno.
El resto de los asientos de ese día me los dieron porque: 1) mi suegra se los pedía, o 2) lo hacía otra persona al escuchar a mi suegra decir "¿cómo va la panza?", y "mi nietito va apretado!".
Y muchas veces voy parada. Por ahora no pido el asiento. Lo que sí, como tengo bastante libertad de horarios, evito, dentro de lo posible, viajar en medios de transporte llenos.
¡Ya siento al bebé! El jueves a la noche lo sentí; como una patadita, una burbujita, pero no era mía. Y cada vez fue más evidente que era el bebito que se estaba haciendo notar. Mientras escribía esta oración lo hizo cuatro veces, está exaltado. A veces es como tener un pececito adentro, y otras veces son golpecitos bastantes notables. Sentirlo en mi interior es hermoso e indescriptible -ni yo termino de comprender todas las sensaciones y emociones que me genera.
Ahora que me recuerda constantemente que está ahí, es mucho más lindo.
Pablo tiene su momento a solas con la panza. Ya pasa "quality time", como dicen los yanquis, con su hijo/a. Desde que empieza a sonar su despertador, a las 6:30, hasta que efectivamente se levanta, a las 6:50, le hace mimitos a la panza, mientras yo duermo. Tengo el sueño liviano, y en realidad estoy semi-dormida, así que ya sé que usa esos momentos matinales para conectarse con el bebito y mi pancita.
Sé su secreto, y es un tierno.
miércoles, 25 de julio de 2007
Métodos de lavado y limpieza masculinos
En realidad no sé si será un rasgo estrictamente masculino, pero los dos hombres con los que me tocó convivir tenían (mi marido los sigue teniendo, porque sigo viviendo con él...) estos métodos característicos a la hora de lavar ropa o platos.
- El eterno remojo
Paso 1) Poner medias y calzoncillos (o las prendas deseadas) en un balde, con agua y jabón. Dejar en el baño; si es dentro de la bañera mejor, o al lado del bidet.
Paso 2) Olvidarse de que están ahí.
Paso 3) Disfrutar de la ropa lavada y seca, ya que su concubina o esposa probablemente necesitó el balde y no le quedó otra que lavar su ropa.
Este método se debe usar con moderación, o el resultado puede variar: tanto ropa interior como agua jabonosa semi podrida pueden terminar adentro de su mochila o arriba de su computadora, si se repite demasiado frecuentemente.
Es importante que haya un sólo balde en la casa.
- El eterno remojo, variante rejillas o trapitos amarillos.
El día en que el susodicho decide lavar los platos, se encuentra con que la "ballerina" no está en un estado que le agrade.
Paso 1) Llenar un bol y ponerle lavandina, agua y el trapito.
Paso 2) Jurar, frente a las quejas de su mujer de que lo va a tener que enjuagar ella metiendo la mano en lavandina, de que el trapito se va a desintegrar, y de que va a quedar el bol ese como un arma desteñidora en la cocina, que lo va a enjuagar antes de irse a dormir.
Paso 3) Olvidarse del trapito y del bol en la cocina o el lavadero.
Paso 4) Encontrar todo en perfecto estado al día siguiente, especialmente sus manos y su ropa.
Éste método se puede usar sin limitaciones, ya que de todas formas el hombre en sí no lavará los platos muy frecuentemente.
- La asadera sorpresa.
Paso 1) Sorprender a su concubina o esposa con un "yo lavo" muy amoroso y bien dispuesto.
Paso 2) Meter las asaderas grasosas y costrosas en el horno, y las ollas con puré o queso pegado arriba del centrifugador en el lavadero.
Paso 3) Olvidarse de estos elementos "que había distribuido en esos lugares porque no podía lavar con demasiadas cosas en la mesada".
Paso 4) Actuar sorprendido frente a las recriminaciones de su mujer al encontrar tantas sorpresas al día siguiente.
Éste método debe usarse moderadamente, y se puede combinar con un "eterno remojo", variante asadera u olla.
- El eterno remojo
Paso 1) Poner medias y calzoncillos (o las prendas deseadas) en un balde, con agua y jabón. Dejar en el baño; si es dentro de la bañera mejor, o al lado del bidet.
Paso 2) Olvidarse de que están ahí.
Paso 3) Disfrutar de la ropa lavada y seca, ya que su concubina o esposa probablemente necesitó el balde y no le quedó otra que lavar su ropa.
Este método se debe usar con moderación, o el resultado puede variar: tanto ropa interior como agua jabonosa semi podrida pueden terminar adentro de su mochila o arriba de su computadora, si se repite demasiado frecuentemente.
Es importante que haya un sólo balde en la casa.
- El eterno remojo, variante rejillas o trapitos amarillos.
El día en que el susodicho decide lavar los platos, se encuentra con que la "ballerina" no está en un estado que le agrade.
Paso 1) Llenar un bol y ponerle lavandina, agua y el trapito.
Paso 2) Jurar, frente a las quejas de su mujer de que lo va a tener que enjuagar ella metiendo la mano en lavandina, de que el trapito se va a desintegrar, y de que va a quedar el bol ese como un arma desteñidora en la cocina, que lo va a enjuagar antes de irse a dormir.
Paso 3) Olvidarse del trapito y del bol en la cocina o el lavadero.
Paso 4) Encontrar todo en perfecto estado al día siguiente, especialmente sus manos y su ropa.
Éste método se puede usar sin limitaciones, ya que de todas formas el hombre en sí no lavará los platos muy frecuentemente.
- La asadera sorpresa.
Paso 1) Sorprender a su concubina o esposa con un "yo lavo" muy amoroso y bien dispuesto.
Paso 2) Meter las asaderas grasosas y costrosas en el horno, y las ollas con puré o queso pegado arriba del centrifugador en el lavadero.
Paso 3) Olvidarse de estos elementos "que había distribuido en esos lugares porque no podía lavar con demasiadas cosas en la mesada".
Paso 4) Actuar sorprendido frente a las recriminaciones de su mujer al encontrar tantas sorpresas al día siguiente.
Éste método debe usarse moderadamente, y se puede combinar con un "eterno remojo", variante asadera u olla.
Toda la panza guardada
Mi tía me pasó tres pantalones de embarazada.
Últimamente se me está complicando mucho. No me entra ningún jean excepto uno tiro baaaajo que tampoco es una comodidad, los pantalones sueltitos de verano no me abrigan, y vivo a jogging, pero el elástico también molesta; además no queda bien jogging, botitas y tapadito, por ejemplo.
Creo que es la primera vez que voy a decir (y sentir) lo siguiente: ¡qué cómodos que son los pantalones tiro alto! La sensación es de un gran alivio en la panza, que se reparte a todo el cuerpo.
Así que ahora seguramente me empiezan a dar el asiento en los colectivos. Con esos pantalones se nota más la panza.
Lo que sí, en la parte de las botamangas son mucho más angostos que mis pantalones. No son bombilla, tipo The Ramones, pero tampoco son anchos, onda te tapo la zapatilla. Hoy le pedí un par de agujas a mi abuela: me voy a tejer unas polainas.
Últimamente se me está complicando mucho. No me entra ningún jean excepto uno tiro baaaajo que tampoco es una comodidad, los pantalones sueltitos de verano no me abrigan, y vivo a jogging, pero el elástico también molesta; además no queda bien jogging, botitas y tapadito, por ejemplo.
Creo que es la primera vez que voy a decir (y sentir) lo siguiente: ¡qué cómodos que son los pantalones tiro alto! La sensación es de un gran alivio en la panza, que se reparte a todo el cuerpo.
Así que ahora seguramente me empiezan a dar el asiento en los colectivos. Con esos pantalones se nota más la panza.
Lo que sí, en la parte de las botamangas son mucho más angostos que mis pantalones. No son bombilla, tipo The Ramones, pero tampoco son anchos, onda te tapo la zapatilla. Hoy le pedí un par de agujas a mi abuela: me voy a tejer unas polainas.
jueves, 19 de julio de 2007
Todavía no termino de caer
Pistas:
- Me hice las tetas, pero de forma natural.
- Desde hace tres meses que me asquea el pochoclo y el queso derretido (de sólo pensar en éste último... puaj).
- En diciembre/enero van a venir mi mamá, el esposo, mi hermanito, mi suegra, tal vez mi papá, mi hermano, mis cuñados, y en una de esas mi suegro, y no es por las fiestas. Además, mis hermanas no se van a El Bolsón.
- El total de cerveza que tomé desde abril es: 3 vasos y 14 traguitos robados.
- Por fin voy a poder usar o decidir no usar el vestido con florcitas blancas y detalles de encaje.
--------------------
¿Adivinaron?
¡Estoy embarazada!
Alegríalegríalegría. Y muchas cosas más que ya desplegaré por acá (ahora sería poner: ansias, sorpresa, nervios, goce, conciencia, espera, felicidad, caricias, cambios, paz, incredulidad, amor, crecimiento, infinitud, sentidos, y... aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh! mucho más.)
Nuestro bebé no está sólo. También hay mariposas en mi pancita.
(¿serán lilas y ocre?)
- Me hice las tetas, pero de forma natural.
- Desde hace tres meses que me asquea el pochoclo y el queso derretido (de sólo pensar en éste último... puaj).
- En diciembre/enero van a venir mi mamá, el esposo, mi hermanito, mi suegra, tal vez mi papá, mi hermano, mis cuñados, y en una de esas mi suegro, y no es por las fiestas. Además, mis hermanas no se van a El Bolsón.
- El total de cerveza que tomé desde abril es: 3 vasos y 14 traguitos robados.
- Por fin voy a poder usar o decidir no usar el vestido con florcitas blancas y detalles de encaje.
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¿Adivinaron?
¡Estoy embarazada!
Alegríalegríalegría. Y muchas cosas más que ya desplegaré por acá (ahora sería poner: ansias, sorpresa, nervios, goce, conciencia, espera, felicidad, caricias, cambios, paz, incredulidad, amor, crecimiento, infinitud, sentidos, y... aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh! mucho más.)
Nuestro bebé no está sólo. También hay mariposas en mi pancita.
(¿serán lilas y ocre?)
miércoles, 11 de julio de 2007
Simple como el blanco
Con Pablo estuvimos un poco enfermitos. El domingo a la noche nos quedamos viendo películas hasta tarde, y el lunes nos levantamos a las... 17! Y sólo porque mi hermana tocó el timbre. Cuando entró, al saludarla, le dije "tenés el cachete frío", y ella dijo "¡está nevando!". Y lo repitió un par de veces. Fue extraño ver la nieve a través de la ventana de nuestro cuarto piso. Era algo "surreal", como lo diría en inglés -según la traducción sería "surrealista", pero no sé si me gusta. Es más coloquial en inglés, es distinto.
Filmamos la nieve, y comprendimos por qué hacía tanto frío y por ende nos daba fiaca levantarnos de la cama.
Mi hermana nos contó que la gente estaba en la calle, riendo, sacando fotos, jugando.
Y ahí me imaginé y sentí que la alegría de la gente había subido unos grados. Que si hubiera un medidor de alegría y otro de preocupaciones de la población de la zona, el primero habría subido, y el segundo habría bajado drásticamente. Puede ser que esté acostumbrada a la nieve, o a ver la mayoría de lo que se me presenta como si fuera algo nuevo, único y fuera de lo normal, pero en vez de asombrarme me puse a pensar que sería bueno que la gente logre tener ese estado del lunes a la tarde en otros momentos, sin que suceda algo casi sobrenatural.
Es jodido no alienarse, no perderse, no olvidarse. El golpe de frío puede haber despertado muchas "almas" dormidas; eso seguro. Espero que sigan despiertas, o que hayan aprendido cómo despertarse y que es lindo hacerlo. Aunque sea un poquito, como logro yo a veces espiando a través de mis ojos aún lagañosos, al darme cuenta de que todo es tan simple... y tan lindo.
---
Vivo con las manos heladas. Me gusta cerrar los puños y sentir los extremos de mis dedos enfriando mis palmas. O mis palmas calentando mis dedos. Es que en el departamento hace bastante frío. No demasiado, pero tampoco es para estar sin mi saco de lana gigante y mi pantalón de polar amarillo patito. No me gusta usar la estufita eléctrica que tenemos, porque te calentás cuando estás cerca, pero después vas el otro extremo de la casa y te sentís en la Antártida.
El sábado hice masitas, y como hacía tanto frío y necesitaba que la manteca esté en punto "pomada", la puse, envuelta como viene en su papel metálico, arriba del CPU de la compu. Funcionó a la perfección; recomiendo el método. El calor es perfecto, ni muy excesivo ni muy leve (como sucede al ponerla arriba del DVD). Y no se escapó ni un poquito de manteca, así que no arruina aparatos electrónicos.
---
El otro día salí a comprar batatas y durante todo el camino entre casa y el almacén, de ida y de vuelta, el aire estuvo impregnado de un olor particular. No era olor a panadería, no era olor a hojas quemadas, no era olor a lluvia. Era olor a queso gruyère (ciertamente tampoco era muy agradable).
Los ratones de la zona se deben haber vuelto locos.
Filmamos la nieve, y comprendimos por qué hacía tanto frío y por ende nos daba fiaca levantarnos de la cama.
Mi hermana nos contó que la gente estaba en la calle, riendo, sacando fotos, jugando.
Y ahí me imaginé y sentí que la alegría de la gente había subido unos grados. Que si hubiera un medidor de alegría y otro de preocupaciones de la población de la zona, el primero habría subido, y el segundo habría bajado drásticamente. Puede ser que esté acostumbrada a la nieve, o a ver la mayoría de lo que se me presenta como si fuera algo nuevo, único y fuera de lo normal, pero en vez de asombrarme me puse a pensar que sería bueno que la gente logre tener ese estado del lunes a la tarde en otros momentos, sin que suceda algo casi sobrenatural.
Es jodido no alienarse, no perderse, no olvidarse. El golpe de frío puede haber despertado muchas "almas" dormidas; eso seguro. Espero que sigan despiertas, o que hayan aprendido cómo despertarse y que es lindo hacerlo. Aunque sea un poquito, como logro yo a veces espiando a través de mis ojos aún lagañosos, al darme cuenta de que todo es tan simple... y tan lindo.
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Vivo con las manos heladas. Me gusta cerrar los puños y sentir los extremos de mis dedos enfriando mis palmas. O mis palmas calentando mis dedos. Es que en el departamento hace bastante frío. No demasiado, pero tampoco es para estar sin mi saco de lana gigante y mi pantalón de polar amarillo patito. No me gusta usar la estufita eléctrica que tenemos, porque te calentás cuando estás cerca, pero después vas el otro extremo de la casa y te sentís en la Antártida.
El sábado hice masitas, y como hacía tanto frío y necesitaba que la manteca esté en punto "pomada", la puse, envuelta como viene en su papel metálico, arriba del CPU de la compu. Funcionó a la perfección; recomiendo el método. El calor es perfecto, ni muy excesivo ni muy leve (como sucede al ponerla arriba del DVD). Y no se escapó ni un poquito de manteca, así que no arruina aparatos electrónicos.
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El otro día salí a comprar batatas y durante todo el camino entre casa y el almacén, de ida y de vuelta, el aire estuvo impregnado de un olor particular. No era olor a panadería, no era olor a hojas quemadas, no era olor a lluvia. Era olor a queso gruyère (ciertamente tampoco era muy agradable).
Los ratones de la zona se deben haber vuelto locos.
jueves, 10 de mayo de 2007
Desde siempre y en todos lados
Amo el otoño.
Amo el otoño.
Amo el otoño.
Amo el otoño.
Sol y frío. Y hojas de colores cálidos (al menos en mi gama de colores).
Amo el otoño.
Y estoy feliz.
Amo el otoño.
Amo el otoño.
Amo el otoño.
Sol y frío. Y hojas de colores cálidos (al menos en mi gama de colores).
Amo el otoño.
Y estoy feliz.
domingo, 6 de mayo de 2007
Influenciable
Hace un par de años mi papá me regaló el tercer libro de una trilogía de cuatro tomos (exactamente, y no es la primera así que leo). Después me regaló el primero, y conseguimos el segundo. El autor es Philip J. Farmer y son de Ciencia Ficción. Ya no me gusta tanto ese género, pero lo que plantea es muy interesante: "Millones de seres humanos, desde el hombre Neanderthal hasta el último habitante del siglo XXI, renacen a orillas de un inmenso Río, sobre un planeta desconocido". Lo mejor es que hay personas como Mark Twain, Ulises, Mozart, Cyrano de Bergerac, la mujer en la que se inspiró Lewis Carroll para escribir Alicia en el País de las Maravillas (que se llama Alice, of course)... Y que todos tienen más o menos 25 años.
Bueno, también está Juan I (Juan sin Tierra), hermano de Ricardo I (Ricardo Corazón de León).
Lo que quería contar son dos cosas: que me cuesta, mientras se va construyendo la personalidad de los personajes, imaginármelos como gente de 25 años. Mientras más estrategas, maduros, pacientes, y sabios se presentan, les van creciendo las barbas y las arrugas en mi imaginación. Y los veo como personas de 45 años más o menos.
La segunda, es que, por culpa de Disney, me imaginé siempre a Juan sin Tierra como... un león!
Lo peor es que no sólo lo imaginé como el personaje de Robin Hood:

sino como una mezcla de él y Scar, de El Rey León.

Y no puedo evitarlo.
Así que siempre que se da un diálogo, supongamos, entre Mark Twain y Juan sin Tierra, que están gobernando juntos un estado, con otras personas del consejo, uno de ellos es un león con cara de guacho. ¡Cuando me doy cuenta me quiero matar!
Sólo lo cuento acá porque ya saben cómo soy (de colgada, boluda y loca).
Bueno, también está Juan I (Juan sin Tierra), hermano de Ricardo I (Ricardo Corazón de León).
Lo que quería contar son dos cosas: que me cuesta, mientras se va construyendo la personalidad de los personajes, imaginármelos como gente de 25 años. Mientras más estrategas, maduros, pacientes, y sabios se presentan, les van creciendo las barbas y las arrugas en mi imaginación. Y los veo como personas de 45 años más o menos.
La segunda, es que, por culpa de Disney, me imaginé siempre a Juan sin Tierra como... un león!
Lo peor es que no sólo lo imaginé como el personaje de Robin Hood:

sino como una mezcla de él y Scar, de El Rey León.

Y no puedo evitarlo.
Así que siempre que se da un diálogo, supongamos, entre Mark Twain y Juan sin Tierra, que están gobernando juntos un estado, con otras personas del consejo, uno de ellos es un león con cara de guacho. ¡Cuando me doy cuenta me quiero matar!
Sólo lo cuento acá porque ya saben cómo soy (de colgada, boluda y loca).
miércoles, 18 de abril de 2007
Cuentos de insomnia:
Me encanta cómo tu camisa vuela entre jirones de aire frío mientras se seca frente al ventilador, con su trono que es un banco de metal pintado de azul.
Te extraño a la noche. Lo siento mucho, por este insomnio. Creo que es cobardía.
Sus gestos de jabón blanco, abotonados,
¿me saludan o me echan? Cualquiera de esas dos opciones me haría ir hacia vos ahora.
Y voy.
Yo no puedo dormir con el ruido del ventilador, tampoco cuando me hablás desde el comedor al levantarte y me desvelo por casi una hora. Tampoco con mis miedos y mi angustia existencial, y mi vulnerabilidad, y creo que eso es más grave.
Oreándose, esperando que te levantes y encuentres todo dispuesto: medias, mochila, monedas para el viaje.
Escuchando el sonido del teclado y de los huesos de mi columna, ansiosa de la paz que sólo le da estar guarecida entre montañas.Te extraño a la noche. Lo siento mucho, por este insomnio. Creo que es cobardía.
Sus gestos de jabón blanco, abotonados,
¿me saludan o me echan? Cualquiera de esas dos opciones me haría ir hacia vos ahora.
Y voy.
Feliz (es)
Todo estuvo hermoso.
Hermoso.
Creo que voy a linkear fotos de la boda y demás.
Pronto.
(cuando los fotógrafos (muchos, era muy intimidante pero a la vez flasheante, valga la redundancia) nos manden las fotos).
Hermoso.
Creo que voy a linkear fotos de la boda y demás.
Pronto.
(cuando los fotógrafos (muchos, era muy intimidante pero a la vez flasheante, valga la redundancia) nos manden las fotos).
jueves, 15 de marzo de 2007
Me caso!
Estamos en El Bolsón, y mañana nos casamos con Pablo.
Muchos preparativos, muchas cosas lindas, mucha gente linda.
La fiesta estaba planeada muy tranqui e íntima, pero al final va bastante gente, y hay muchos detalles hermosos, como flores violetas, un "show" sorpresa que haremos con Pablo, souvenirs hechos en el taller de mi mamá, y muchas cosas más. No nos gustan muchas de las tradiciones, por lo que planeamos e hicimos casi todo como nos gusta, especialmente si de esa forma las cosas tienen un valor o un significado especial. Hasta la forma de la tarjeta tiene un significado especial.
Me dí cuenta de que soy bastante romántica. Bueno; si he de serlo, ¿qué mejor ocasión que mi propia boda?
Comentario colgado: Una frase más de esas que hago yo. Dije "La Novicia Ingalls", en vez de "La Novicia Rebelde". Podría ser un capítulo en el que Laura se va a un convento, no?
Che, nunca más voy a ser soltera.
Qué loco.
Muchos preparativos, muchas cosas lindas, mucha gente linda.
La fiesta estaba planeada muy tranqui e íntima, pero al final va bastante gente, y hay muchos detalles hermosos, como flores violetas, un "show" sorpresa que haremos con Pablo, souvenirs hechos en el taller de mi mamá, y muchas cosas más. No nos gustan muchas de las tradiciones, por lo que planeamos e hicimos casi todo como nos gusta, especialmente si de esa forma las cosas tienen un valor o un significado especial. Hasta la forma de la tarjeta tiene un significado especial.
Me dí cuenta de que soy bastante romántica. Bueno; si he de serlo, ¿qué mejor ocasión que mi propia boda?
Comentario colgado: Una frase más de esas que hago yo. Dije "La Novicia Ingalls", en vez de "La Novicia Rebelde". Podría ser un capítulo en el que Laura se va a un convento, no?
Che, nunca más voy a ser soltera.
Qué loco.
sábado, 3 de marzo de 2007
Citadina
Los colectivos me siguen beneficiando económicamente, aunque esta vez por acción humana.
Hoy subo al colectivo, después de correr media cuadra (adelante del mismo) para llegar a la parada, y le digo "hola, ochenta, por favor" al chofer. La máquina marca "0,75", entonces yo le digo "eh... no, ochenta". Y el tipo me hace que "sí" con la cabeza (y bué). Es la segunda vez que me pasa este mes.
Cabeza de novia
Antes de ayer caminaba comiendo un sanguchito de atún por las calles de Palermo bajo la lluvia, buscando aritos para la fiesta de mi casamiento, cuando entré a un local. Paraguas cerrado en una mano, sanguchito de atún siendo masticado, aros en la otra mano, no había mucho que hacer con respecto a mis cordones desatados. "Bueno, ahora me los ato", me dije a mí misma. Cuando salí del local pensé "me olvido algo", e hice un recuento de mis pertenencias. No, no me olvidaba nada. ¿Qué podía ser? "ah, sí: el sanguchito de jamón y queso que me queda en la mochila". Y me lo comí.
Tres cuadras más tarde, en otro local, ví mis cordones empapados y pisoteados. Para colmo en un momento, entre los dos locales, pensé: "No tengo que cruzar la calle así, mal. Porque me llego a tropezar por algo y me pisa ese auto".
Suerte que no me caí porque además de golpearme me iba a atragantar con el sanguchito.
Comentario pelotudo: Creo que si Neruda usara MSN me diría "estás como ausente".
Hoy subo al colectivo, después de correr media cuadra (adelante del mismo) para llegar a la parada, y le digo "hola, ochenta, por favor" al chofer. La máquina marca "0,75", entonces yo le digo "eh... no, ochenta". Y el tipo me hace que "sí" con la cabeza (y bué). Es la segunda vez que me pasa este mes.
Cabeza de novia
Antes de ayer caminaba comiendo un sanguchito de atún por las calles de Palermo bajo la lluvia, buscando aritos para la fiesta de mi casamiento, cuando entré a un local. Paraguas cerrado en una mano, sanguchito de atún siendo masticado, aros en la otra mano, no había mucho que hacer con respecto a mis cordones desatados. "Bueno, ahora me los ato", me dije a mí misma. Cuando salí del local pensé "me olvido algo", e hice un recuento de mis pertenencias. No, no me olvidaba nada. ¿Qué podía ser? "ah, sí: el sanguchito de jamón y queso que me queda en la mochila". Y me lo comí.
Tres cuadras más tarde, en otro local, ví mis cordones empapados y pisoteados. Para colmo en un momento, entre los dos locales, pensé: "No tengo que cruzar la calle así, mal. Porque me llego a tropezar por algo y me pisa ese auto".
Suerte que no me caí porque además de golpearme me iba a atragantar con el sanguchito.
Comentario pelotudo: Creo que si Neruda usara MSN me diría "estás como ausente".
viernes, 23 de febrero de 2007
Mezcla de hierbas naturales
Gastritis de nuevo. Estoy muy tensa, muy nerviosa. Mi amigo tilo vuelve a hacerme compañía. En realidad, estoy abriendo mi colección de té. En la secundaria empecé a coleccionar saquitos de té (ensobrados, mientras más lindos y raros mejor). Mi colección creo que andaba cerca de los 70 saquitos, cuando la olvidé. No es mucho esa cantidad, lo sé. No me dediqué tanto. Cuando un saquito se cruzaba por mi camino, lo añadía. Fue bueno vivir en Estados Unidos, porque allá conseguí muchos raros. Están en una lata de Caprice, y al abrirla salen vahos aromáticos de todo tipo. Hasta narcóticos, como decía un amigo mío. Ahora es re lindo probar un saquito de té de vez en cuando: elegir bien, y tratar de recordar de dónde lo saqué.
El cantante de Coldplay me regaló una caja de bombones. Bueno... en realidad, se la dio a mi futuro marido, porque se estuvo relacionando con ellos en su trabajo. Y, obviamente, ahora es mía (golosa universal). ¡Pero no puedo comerlos!!!
No quiero trabajar más de cajera. Mañana debería volver, y voy a contarles que me caso y que todavía no me siento bien, y probablemente me echen. Espero que quede todo bien, igual. Nunca se sabe. Lo que sí: ¡un nuevo oficio en mi atestado Curriculum! Pareciera que los coleccione, como al té.
El cantante de Coldplay me regaló una caja de bombones. Bueno... en realidad, se la dio a mi futuro marido, porque se estuvo relacionando con ellos en su trabajo. Y, obviamente, ahora es mía (golosa universal). ¡Pero no puedo comerlos!!!
No quiero trabajar más de cajera. Mañana debería volver, y voy a contarles que me caso y que todavía no me siento bien, y probablemente me echen. Espero que quede todo bien, igual. Nunca se sabe. Lo que sí: ¡un nuevo oficio en mi atestado Curriculum! Pareciera que los coleccione, como al té.
jueves, 15 de febrero de 2007
¿Volverás?
Creo que mi cerebro (y con eso me refiero a mi parte racional) se fue de vacaciones hace tiempo.
No estoy segura de si eso es algo bueno o malo.
(Para colmo odio las dualidades, especialmente las morales, así que por suerte se fue también esa parte que clasifica en "bueno o malo").
No estoy segura de si eso es algo bueno o malo.
(Para colmo odio las dualidades, especialmente las morales, así que por suerte se fue también esa parte que clasifica en "bueno o malo").
martes, 13 de febrero de 2007
Números y aventuras recatadas
Insisto en que no es conveniente que una persona con leve dislexia sea cajera. Hoy le dije a una mina "doscientos diecinueve con veintitré..., no, no: doscientos noventa y uno con veintitrés". La cara de la mujer no fue de alegría.
Tampoco va a ser de alegría la cara de la viejita a la que le llegue en el envío la caja 219 en vez de la 912.
(Me acabo de dar cuenta de que fue con las mismas cifras, qué loco).
Hablando de plata, hoy en los colectivos gané un poco. Primero esperé el colectivo junto a una pareja muy melosa. Cuando llegó mi amigo el 26 los dejé subir primero a ellos porque estaban antes, pero cuando pasó la chica, el chico me dejó pasar. Entonces le dije al chofer "75" (no, no le dije "57"), y cuando puse las monedas, salió el boleto y también mis monedas. Las agarré, y con la palma hacia arriba miré para adelante, como no sabiendo qué hacer, lista para decirle al chofer. Y el meloso me dijo "BUENSIMOOOO...!", y la melosa lo cerró con un "ya fué" (seguramente vieron mi cara de desconcierto). Lo peor es que se los cagué a ellos por dejarme primero. Y me fui al fondo con mi pasaje gratis.
Después subí al 134 y cuando metí la mano en el "compartimiento" del vuelto había 10 centavos de más. Yo se que no es mucho, pero... es notable que pase, especialmente dos veces en un día.
Aventuras de una cajera:
Voy a contar lo que dijo un tarado. El tipo, de unos 45 años, cuando llega la hora de pagar, me tira la libretita de "tickets total" en la banda de la caja. Le pido si por favor los corta del talonario (porque me dijeron que lo tiene que hacer el cliente, que si yo los rompo cago yo, y no es mi responsabilidad), y me dice que no, que los corte yo. Y mal. Y yo sigo paz y amor y le digo que no puedo, que no me corresponde. Me dice que no se va a poner a cortar los tickets ahora (¿qué, y yo sí????), le digo, de nuevo, que yo no puedo. Y me dice "ustedes aceptan estos tickets, hagánse cargo" (!!!!). Me dieron ganas de decirle "usted lo acepta cuando cobra, y tiene SU NOMBRE y su número de documento, hágase cargo". Pero le dije que llamaba a una supervisora si quería. Y quiso. "Idiota total". Mientras venía la supervisora él me dijo que los tickets se rompen, que él no quiere pasar ese riesgo. Le dije que de última ese era un problemaa plantear con la empresa de los tickets y no con el supermercado. Y vino la supervisora. Ella le cortó los tickets (puteandolo por lo bajo), y él debería haberse metido el resto en el...
Me parecio gracioso pensar por qué sería así en la caja, y me dio un poco de risa pensar cómo la mujer lo cuernea o el jefe le hace la vida imposible y lo humilla día a día.
En los casos de esta gente idiota yo mantengo mi perfil sumiso y sincero "mire, me dijeron que no podía, yo soy nueva y hago las cosas como me dicen, además si los rompo es MI responsabilidad", mientras mi lado cínico se regodea en pensamientos de alguien que en realidad no aspira a ser la cajera del mes.
Tampoco va a ser de alegría la cara de la viejita a la que le llegue en el envío la caja 219 en vez de la 912.
(Me acabo de dar cuenta de que fue con las mismas cifras, qué loco).
Hablando de plata, hoy en los colectivos gané un poco. Primero esperé el colectivo junto a una pareja muy melosa. Cuando llegó mi amigo el 26 los dejé subir primero a ellos porque estaban antes, pero cuando pasó la chica, el chico me dejó pasar. Entonces le dije al chofer "75" (no, no le dije "57"), y cuando puse las monedas, salió el boleto y también mis monedas. Las agarré, y con la palma hacia arriba miré para adelante, como no sabiendo qué hacer, lista para decirle al chofer. Y el meloso me dijo "BUENSIMOOOO...!", y la melosa lo cerró con un "ya fué" (seguramente vieron mi cara de desconcierto). Lo peor es que se los cagué a ellos por dejarme primero. Y me fui al fondo con mi pasaje gratis.
Después subí al 134 y cuando metí la mano en el "compartimiento" del vuelto había 10 centavos de más. Yo se que no es mucho, pero... es notable que pase, especialmente dos veces en un día.
Aventuras de una cajera:
Voy a contar lo que dijo un tarado. El tipo, de unos 45 años, cuando llega la hora de pagar, me tira la libretita de "tickets total" en la banda de la caja. Le pido si por favor los corta del talonario (porque me dijeron que lo tiene que hacer el cliente, que si yo los rompo cago yo, y no es mi responsabilidad), y me dice que no, que los corte yo. Y mal. Y yo sigo paz y amor y le digo que no puedo, que no me corresponde. Me dice que no se va a poner a cortar los tickets ahora (¿qué, y yo sí????), le digo, de nuevo, que yo no puedo. Y me dice "ustedes aceptan estos tickets, hagánse cargo" (!!!!). Me dieron ganas de decirle "usted lo acepta cuando cobra, y tiene SU NOMBRE y su número de documento, hágase cargo". Pero le dije que llamaba a una supervisora si quería. Y quiso. "Idiota total". Mientras venía la supervisora él me dijo que los tickets se rompen, que él no quiere pasar ese riesgo. Le dije que de última ese era un problemaa plantear con la empresa de los tickets y no con el supermercado. Y vino la supervisora. Ella le cortó los tickets (puteandolo por lo bajo), y él debería haberse metido el resto en el...
Me parecio gracioso pensar por qué sería así en la caja, y me dio un poco de risa pensar cómo la mujer lo cuernea o el jefe le hace la vida imposible y lo humilla día a día.
En los casos de esta gente idiota yo mantengo mi perfil sumiso y sincero "mire, me dijeron que no podía, yo soy nueva y hago las cosas como me dicen, además si los rompo es MI responsabilidad", mientras mi lado cínico se regodea en pensamientos de alguien que en realidad no aspira a ser la cajera del mes.
Tendría que haber estudiado más historia? No, tendría que haber sociabilizado más.
Estaba pensando... yo soy o muy colgada o muy inocente o pelotuda. Cuando tenía 9 años, en la feria de El Bolsón, compré mi tradicional alfajor de maicena de los sábados (mis hermanos se pedían un waffle de dulce de leche y crema en el puesto de los alemanes, y yo por rebelde pelotuda me auto-cagaba con un alfajorcito), y la viejita que los hacía me dijo "este billete estuvo en la guerra!". Y yo le dije "¿en serio?", y la miraba con los ojitos bien abiertos, esperando que me cuente una re historia mientras disfrutaba mi alfajor reseco. Pero por su cara rara me fui a la mierda.
Eso no es lo que origina mi planteo inicial, porque era una niña. Pero el otro día mi abuelo me prestó su paraguas para que volvamos a casa con mi Pablo, el día de la tormenta (5 posts más abajo), y me dijo que el paraguas había sobrevivido una guerra, y le hice la misma pregunta: "¿en serio?". Creo que no me escuchó. Para colmo... ¡mi abuelo no fue a ninguna guerra!!! Soy muy idiota.
Eso no es lo que origina mi planteo inicial, porque era una niña. Pero el otro día mi abuelo me prestó su paraguas para que volvamos a casa con mi Pablo, el día de la tormenta (5 posts más abajo), y me dijo que el paraguas había sobrevivido una guerra, y le hice la misma pregunta: "¿en serio?". Creo que no me escuchó. Para colmo... ¡mi abuelo no fue a ninguna guerra!!! Soy muy idiota.
sábado, 3 de febrero de 2007
Y acá estamos...
Escuchando la radio de tango en casa, ropa en remojo en la bañera, el ventilador que no me apunta a mí: apunta a la compu. ¡Se apaga sola! Y creemos que es porque tiene calor.
Planeando el casamiento, que va a ser en El Bolsón, en marzo (buenísimo porque ya lo extraño demasiado). Usando los tacos que me pondré en la fiesta, para acostumbrarme a la altura.
El otro día hablando con mis primitas me dí cuenta de que mi colectivo preferido y siempre usado en USA era el 26. ¡Igual que acá! Y cuando lo hablé con ellas, tenía 26 años. Ahora ya no. Empecé mi cumple, hace casi un mes, con mis tres primos que quiero mucho, el novio de mi prima mayor, y mi Pablo. Fuimos a un bar con juegos de mesa (si hubiéramos jugado bien al que elegimos, hubiera sido más divertido; pero nos dimos cuenta después cómo era). Es notable, pero en el aspecto musical empecé como el año pasado. Pasaron más de una hora de U2, y justo antes de las doce.
Ahora trabajo de cajera en un supermercado importante. Voy tres días y está bueno. Está bien organizado y pagan bien. No saben que me voy 20 días en marzo. Pero si está todo bien, tal vez hasta sea capaz de volver después del casamiento y la luna de miel.
Los trabajos en atención al público no son para mí. Lo raro es que de 21 trabajos que tengo listados en mi curriculum, casi la mitad poseen la atención al público como rasgo importantísimo. Cuando empiezo en un trabajo así sufro mucho (aunque no se nota: los clientes muchas veces me dicen que soy muy amable, eficiente, y siempre sonriendo), y me dedico -por ejemplo, cuando voy caminando por la calle- a comparar el resto de los trabajos de atención al público con el mío. Y todos siempre son mejores. Paso por un cyber o kiosco y digo "claro, acá tendría que trabajar yo, es menos complicado" (si ese no es mi trabajo actual). Y así.
Soy re Gata Flora.
Observación de la semana: No es conveniente que una persona con leve dislexia sea cajera.
Planeando el casamiento, que va a ser en El Bolsón, en marzo (buenísimo porque ya lo extraño demasiado). Usando los tacos que me pondré en la fiesta, para acostumbrarme a la altura.
El otro día hablando con mis primitas me dí cuenta de que mi colectivo preferido y siempre usado en USA era el 26. ¡Igual que acá! Y cuando lo hablé con ellas, tenía 26 años. Ahora ya no. Empecé mi cumple, hace casi un mes, con mis tres primos que quiero mucho, el novio de mi prima mayor, y mi Pablo. Fuimos a un bar con juegos de mesa (si hubiéramos jugado bien al que elegimos, hubiera sido más divertido; pero nos dimos cuenta después cómo era). Es notable, pero en el aspecto musical empecé como el año pasado. Pasaron más de una hora de U2, y justo antes de las doce.
Ahora trabajo de cajera en un supermercado importante. Voy tres días y está bueno. Está bien organizado y pagan bien. No saben que me voy 20 días en marzo. Pero si está todo bien, tal vez hasta sea capaz de volver después del casamiento y la luna de miel.
Los trabajos en atención al público no son para mí. Lo raro es que de 21 trabajos que tengo listados en mi curriculum, casi la mitad poseen la atención al público como rasgo importantísimo. Cuando empiezo en un trabajo así sufro mucho (aunque no se nota: los clientes muchas veces me dicen que soy muy amable, eficiente, y siempre sonriendo), y me dedico -por ejemplo, cuando voy caminando por la calle- a comparar el resto de los trabajos de atención al público con el mío. Y todos siempre son mejores. Paso por un cyber o kiosco y digo "claro, acá tendría que trabajar yo, es menos complicado" (si ese no es mi trabajo actual). Y así.
Soy re Gata Flora.
Observación de la semana: No es conveniente que una persona con leve dislexia sea cajera.
martes, 9 de enero de 2007
Ultra novedad entreverada
Estoy muy, muy rayada. Anoche no pude dormir y ahora sigo sin dormir, a las 3 de la mañana. Muchas preocupaciones, especialmente económicas, y de "techo en la cabeza", como se dice. Yo no quiero tener un techo en mi cabeza.
Lo que quiero tener es un lugarcito que no me implique todo un sueldo.
Y se me junta todo: no tener garante para alquilar en Capital, no tener plata para mudarme, en caso que pueda por el tema garante... etc. Donde estoy van a aumentar demasiado y no va con mi proyecto de vida (próxima, obvio, no es que tengo un mapa de mi vida como Mafalda cuando la mamá le pisa el viaje a China).
Para colmo se me junta con el casamiento, que es en marzo, y mi contrato vence en febrero.
Ah, me caso.
(Y por eso soy feliz, es así, de loquitos de amor que somos).
Pero lo demás me vuelve loca.
Además de eso:
Seguimos con las señales.
Señal de que sos colgada, cuando tu prima te dice:
-Che, el viernes es tu cumple. Sabías, no?
Y Una señal de que pasás demasiado tiempo en la compu es cuando caés en que te estás casando cuando Google te llena de propagandas que dicen "vestidos novias - moda novios - moda novias - lista de casamientos".
Maldito Gmail.
Lo que quiero tener es un lugarcito que no me implique todo un sueldo.
Y se me junta todo: no tener garante para alquilar en Capital, no tener plata para mudarme, en caso que pueda por el tema garante... etc. Donde estoy van a aumentar demasiado y no va con mi proyecto de vida (próxima, obvio, no es que tengo un mapa de mi vida como Mafalda cuando la mamá le pisa el viaje a China).
Para colmo se me junta con el casamiento, que es en marzo, y mi contrato vence en febrero.
Ah, me caso.
(Y por eso soy feliz, es así, de loquitos de amor que somos).
Pero lo demás me vuelve loca.
Además de eso:
Seguimos con las señales.
Señal de que sos colgada, cuando tu prima te dice:
-Che, el viernes es tu cumple. Sabías, no?
Y Una señal de que pasás demasiado tiempo en la compu es cuando caés en que te estás casando cuando Google te llena de propagandas que dicen "vestidos novias - moda novios - moda novias - lista de casamientos".
Maldito Gmail.
lunes, 1 de enero de 2007
Felicidá pa' todos!
Empezamos el año con luna llena (y panzas llenas, y corazoncitos también), como debía ser.
Adiós año pasado, qué complicado que fuiste. Trajiste muchas cosas de esas que te cambian la vida, y por suerte hubo de las buenas, además de esas feas, muy feas.
Fue un año de mucho aprendizaje, de sentirme perdida, de sentirme encontrada, de sentirme desesperada -pero encontrarme con la montaña, los árboles, y la gente que quiero, que me guiaron en esos momentos hostigadores.
La primer mitad del año fue de melancolía por todo (sin razón aparente). La segunda, de mirar al futuro con una sonrisa, de la mano de mi Pablo.
Crecí mucho este año. Y el que viene se auguran cambios muy importantes.
Terminando con el resumen del año, quiero comentar que el 31 a la noche lo pasamos con mi familia de Ramos Mejía, y estuvo re lindo. Mucho baile, muchas risas, muchos abrazos, muchos tragos (igual yo soy una chica cerveza). Éramos 31 personas a las 12 (después más, y después menos).
Es una señal de que estás borracha cuando viene alguien a saludarte, y le decís "chau", sin darte cuenta de que en realidad acaba de llegar y no la habías visto en toda la noche (también puede ser una señal de que sos colgada, o de las dos cosas, lo cual creo que es el caso).
Siguiendo con los saludos, cuando llegué saludé a toooodos, y después me dirigí derecho hacia mi tío Ale para saludarlo, pensando que no lo había hecho. Y me dijo "¡ya me saludaste!". A las 12:15, después de la ronda de brindis, lo miro a 3 metros mío y le grito "¡Ale, feliz año!" y le hago la señal de brindar. Y me dice "ya brindaste conmigo". Por suerte se lo tomó como que me importa tanto que me aseguro de haberlo saludado, y no como que pasa muy desapercibido en la multitud; eso hubiera sido incómodo (no es el caso, de todas formas).
A las doce, las mujeres parecíamos renguitas. Mi prima dijo que había que empezar el año con una moneda en el zapato. Con sandalias, la cosa se complicaba. Rengueando, y con nuestras bombachas rosas, éramos una tradición andante.
Adiós año pasado, qué complicado que fuiste. Trajiste muchas cosas de esas que te cambian la vida, y por suerte hubo de las buenas, además de esas feas, muy feas.
Fue un año de mucho aprendizaje, de sentirme perdida, de sentirme encontrada, de sentirme desesperada -pero encontrarme con la montaña, los árboles, y la gente que quiero, que me guiaron en esos momentos hostigadores.
La primer mitad del año fue de melancolía por todo (sin razón aparente). La segunda, de mirar al futuro con una sonrisa, de la mano de mi Pablo.
Crecí mucho este año. Y el que viene se auguran cambios muy importantes.
Terminando con el resumen del año, quiero comentar que el 31 a la noche lo pasamos con mi familia de Ramos Mejía, y estuvo re lindo. Mucho baile, muchas risas, muchos abrazos, muchos tragos (igual yo soy una chica cerveza). Éramos 31 personas a las 12 (después más, y después menos).
Es una señal de que estás borracha cuando viene alguien a saludarte, y le decís "chau", sin darte cuenta de que en realidad acaba de llegar y no la habías visto en toda la noche (también puede ser una señal de que sos colgada, o de las dos cosas, lo cual creo que es el caso).
Siguiendo con los saludos, cuando llegué saludé a toooodos, y después me dirigí derecho hacia mi tío Ale para saludarlo, pensando que no lo había hecho. Y me dijo "¡ya me saludaste!". A las 12:15, después de la ronda de brindis, lo miro a 3 metros mío y le grito "¡Ale, feliz año!" y le hago la señal de brindar. Y me dice "ya brindaste conmigo". Por suerte se lo tomó como que me importa tanto que me aseguro de haberlo saludado, y no como que pasa muy desapercibido en la multitud; eso hubiera sido incómodo (no es el caso, de todas formas).
A las doce, las mujeres parecíamos renguitas. Mi prima dijo que había que empezar el año con una moneda en el zapato. Con sandalias, la cosa se complicaba. Rengueando, y con nuestras bombachas rosas, éramos una tradición andante.
jueves, 21 de diciembre de 2006
¿Por qué duele?
¿Vieron cómo se pone Marty McFly en Back to The Future, cuando le dicen "gallina"?
Bueno, así me pongo cuando me dicen estructurada.
Es raro.
Bah, es para pensar.
Bueno, así me pongo cuando me dicen estructurada.
Es raro.
Bah, es para pensar.
domingo, 17 de diciembre de 2006
Tormenta
La tormenta de anoche nos agarró en la calle. Pablo y yo ya estabamos a cinco cuadras de casa cuando se largó fuerte fuerte. Fuerte. Nunca había visto algo así. Volaban los pedazos de árboles, y el ventarrón de verdad metía miedo. Esas cinco cuadras se hicieron eternas, y a mí me daba miedo avanzar pero también quedarme refugiada en alguna puerta (sentía que en cualquier momento se volaba algún cartel de un negocio y nos estampaba).
Entonces preparamos la caballería: Pablo con el paraguas adelante de su cuerpo, aferrado con las dos manos, y la mochila en su pecho, con mi bolso, y en su poder también las ramas de la planta de mi abuela en una bolsita (pobres ramas, pasaron de estar bajo el naranjo, en paz, a estar en el medio de una tormenta, envueltas en una bolsa. Ahora por suerte están tranquilas en agua, para que saquen raíz y las plante). Yo atrás de Pablo, aferrada de su camisa, y así los dos corriendo a luchar la tormenta (obviamente, el viento estaba en contra). En las bocacalles me hacía caballito, porque eran ríos y yo tenía ojotas. En un momento de la corrida perdí la ojota, pero la pude rescatar.
En realidad el agua, el miedo y la lucha nos revitalizó. Era una sensación linda.
Media cuadra antes de casa, le dije "pará", y nos dimos un beso romántico bajo la lluvia, que dolía en la cara, y el viento, que daba vuelta el paraguas de mi abuela. Empapados.
Pero empapados de verdad.
Fue como nadar contra las olas por cinco cuadras.
Así entramos al edificio, sintiéndonos por fin al resguardo del clima tan impresionante, y dejando un camino como de babosa acuática atrás nuestro.
Hoy salí y el panorama era un poco triste. Todo gris, todo dormido de domingo, pero también dormido como después de una tormenta devastadora. En el suelo: ramas de árboles, plásticos de todo tipo y tamaño, botellas, mucha tierra y arena, piedras, carteles...
La verdad, fue impresionante.
Entonces preparamos la caballería: Pablo con el paraguas adelante de su cuerpo, aferrado con las dos manos, y la mochila en su pecho, con mi bolso, y en su poder también las ramas de la planta de mi abuela en una bolsita (pobres ramas, pasaron de estar bajo el naranjo, en paz, a estar en el medio de una tormenta, envueltas en una bolsa. Ahora por suerte están tranquilas en agua, para que saquen raíz y las plante). Yo atrás de Pablo, aferrada de su camisa, y así los dos corriendo a luchar la tormenta (obviamente, el viento estaba en contra). En las bocacalles me hacía caballito, porque eran ríos y yo tenía ojotas. En un momento de la corrida perdí la ojota, pero la pude rescatar.
En realidad el agua, el miedo y la lucha nos revitalizó. Era una sensación linda.
Media cuadra antes de casa, le dije "pará", y nos dimos un beso romántico bajo la lluvia, que dolía en la cara, y el viento, que daba vuelta el paraguas de mi abuela. Empapados.
Pero empapados de verdad.
Fue como nadar contra las olas por cinco cuadras.
Así entramos al edificio, sintiéndonos por fin al resguardo del clima tan impresionante, y dejando un camino como de babosa acuática atrás nuestro.
Hoy salí y el panorama era un poco triste. Todo gris, todo dormido de domingo, pero también dormido como después de una tormenta devastadora. En el suelo: ramas de árboles, plásticos de todo tipo y tamaño, botellas, mucha tierra y arena, piedras, carteles...
La verdad, fue impresionante.
Conversaciones con el fumigador
Estaba en mi tercera o cuarta hora de sueño, un sábado a las 9 a.m., cuando me tocan el timbre. Era el fumigador. Me puse un pantalón y una remera, le abrí semi-dormida, y cuando el tipo ya estaba en la cocina, tuvo lugar este diálogo (esta es mi versión del diálogo):
Fumigador: ¿Tenés menos?
Margot: Sí
F: Que no se acerquen acá.
M: ...
F: ...
M: ¿Cómo?
F: Que si tenés nenes que no se acerquen acá.
M: Ah, no, yo entendí si tenés "menos"; como hace 2 meses tuve cucarachitas...
F: ...
M: ...
F: ¿Cómo?
M: Que hace dos meses tuve cucarachitas.
F: Ah, yo pensé que hace dos meses había tenido una nena.
M: No, no, cucarachas.
F: ¿Baño?
M: Por acá.
Fumigador: ¿Tenés menos?
Margot: Sí
F: Que no se acerquen acá.
M: ...
F: ...
M: ¿Cómo?
F: Que si tenés nenes que no se acerquen acá.
M: Ah, no, yo entendí si tenés "menos"; como hace 2 meses tuve cucarachitas...
F: ...
M: ...
F: ¿Cómo?
M: Que hace dos meses tuve cucarachitas.
F: Ah, yo pensé que hace dos meses había tenido una nena.
M: No, no, cucarachas.
F: ¿Baño?
M: Por acá.
viernes, 15 de diciembre de 2006
Ojos y cola
Ayer fui a una clase de baile con mi Pablo. En un momento yo estaba bailando adelante de él, y la profesora le dice "la vista al frente".
Él le dice "estaba mirando su postura...".
Y los tres nos reimos, y ella le dice "no, sabés que no. Pero dejame, yo con algo me tengo que reir!".
Yo estaba con pollera, y Pablo me bajó del colectivo como siempre: bajando él primero y después abrazándome en la parte superior de las piernas y llevándome hasta la vereda. Bueno, en este caso cuando me bajó, la pollera quedó toda levantada, y le mostró mi bombacha blanca con un signo de stop a toda Primera Junta.
Pablo se da cuenta cuando me miran por la calle. Casi todas las veces, y hasta más que yo en ocasiones. Es graciosa su actitud. A veces se calienta y los mira mal, pero a veces hace otras cosas, como abrazarme, agarrarme la cola, besarme. Yo le digo, cuando lo hace: "¡pero así el tipo si es un pajero se calienta más!", y me dice "bueno, pero sos mía".
Era territorial la cosa.
Él le dice "estaba mirando su postura...".
Y los tres nos reimos, y ella le dice "no, sabés que no. Pero dejame, yo con algo me tengo que reir!".
Yo estaba con pollera, y Pablo me bajó del colectivo como siempre: bajando él primero y después abrazándome en la parte superior de las piernas y llevándome hasta la vereda. Bueno, en este caso cuando me bajó, la pollera quedó toda levantada, y le mostró mi bombacha blanca con un signo de stop a toda Primera Junta.
Pablo se da cuenta cuando me miran por la calle. Casi todas las veces, y hasta más que yo en ocasiones. Es graciosa su actitud. A veces se calienta y los mira mal, pero a veces hace otras cosas, como abrazarme, agarrarme la cola, besarme. Yo le digo, cuando lo hace: "¡pero así el tipo si es un pajero se calienta más!", y me dice "bueno, pero sos mía".
Era territorial la cosa.
Chau mousses (y colectivos), hola teléfonos (y más tiempo)
Chau pastelería. Al final los tipos no cambiaron; me daban vueltas con los pagos, y cosas así que solían hacer, como hacerme nadar en la incertidumbre, lo que mata mis nervios. Hasta cuando preguntaba las cosas claramente (como mis funciones en determinado evento), después me las cambiaban.
Bueno, la cosa es que dejé ese proyecto aunque yo iba a estar a cargo e iba a ser muy interesante para mi carrera. Ahora tengo otras prioridades, como por ejemplo mi salud, tanto mental como física.
Ayer tuve una entrevista a cuatro cuadras de mi casa, en un lugar que ví cómo se fue costruyendo. Mandé mi CV por mail y me llamaron en seguida.
El tema es que el domingo me había salido algo en el ojo, una especie de granito cerca del lagrimal, que con los días se desarrolló en una marca roja e hinchada abajo del ojo, como si me hubieran pegado. La gente me miraba raro. El portero de nuestro edificio lo miraba raro a Pablo.
Estaba muy nerviosa por ir a esa entrevista con el ojo así, porque para colmo el lugar es una clínica estética, y el trabajo es para recepcionista, entonces desde la noche anterior me hice compresas con saquitos de té verde.
Para ir a la entrevista me hice unas compresas más y me maquillé. Pablo me decía que no me apure, que desayune, porque llegaba a tiempo. Yo insistía en que no. Cuando vio el proceso que era maquillarme ese ojo, entendió. Terrible revoque me hice.
El ojo quedó hinchado, pero sin el color del "golpe". Y fui con anteojos, para disimular más.
Estaba en la sala de espera de la clínica, y me miré las manos: tenía las uñas amarillas! me habían quedado así por agarrar los saquitos de té.
¡Me sentía un desastre! Pero me daba risa... la recepcionista de una clínica estética, toda deforme.
De todas formas el tipo me dijo que quería que quede yo, que probablemente me llamaban hoy, para que empiece el lunes.
Nunca fui recepcionista, veremos qué onda.
Bueno, la cosa es que dejé ese proyecto aunque yo iba a estar a cargo e iba a ser muy interesante para mi carrera. Ahora tengo otras prioridades, como por ejemplo mi salud, tanto mental como física.
Ayer tuve una entrevista a cuatro cuadras de mi casa, en un lugar que ví cómo se fue costruyendo. Mandé mi CV por mail y me llamaron en seguida.
El tema es que el domingo me había salido algo en el ojo, una especie de granito cerca del lagrimal, que con los días se desarrolló en una marca roja e hinchada abajo del ojo, como si me hubieran pegado. La gente me miraba raro. El portero de nuestro edificio lo miraba raro a Pablo.
Estaba muy nerviosa por ir a esa entrevista con el ojo así, porque para colmo el lugar es una clínica estética, y el trabajo es para recepcionista, entonces desde la noche anterior me hice compresas con saquitos de té verde.
Para ir a la entrevista me hice unas compresas más y me maquillé. Pablo me decía que no me apure, que desayune, porque llegaba a tiempo. Yo insistía en que no. Cuando vio el proceso que era maquillarme ese ojo, entendió. Terrible revoque me hice.
El ojo quedó hinchado, pero sin el color del "golpe". Y fui con anteojos, para disimular más.
Estaba en la sala de espera de la clínica, y me miré las manos: tenía las uñas amarillas! me habían quedado así por agarrar los saquitos de té.
¡Me sentía un desastre! Pero me daba risa... la recepcionista de una clínica estética, toda deforme.
De todas formas el tipo me dijo que quería que quede yo, que probablemente me llamaban hoy, para que empiece el lunes.
Nunca fui recepcionista, veremos qué onda.
lunes, 27 de noviembre de 2006
El ente
Una noche del verano 2004/2005, volvíamos de un pub mi hermana, nuestra amiga Mexicana del Sur, y yo, y pasó algo extraño. Esa noche habíamos salido con una cámara de fotos. Eso es un peligro, no sólo por haber sacado fotos avergonzantes, y deprimentes (oh, esa es mi cara cuando tomo un poco de más... y yo que me creo tan diosa cuando estoy borracha), sino también porque sin querer sacamos fotos a lo sobrenatural (no, no es la foto del chico con la visera dada vuelta en los dos sentidos). <--- Ese post es de esa noche (y sí, tengo la foto de ese chico).
Cuando estábamos en la esquina de la despedida, se me ocurrió sacarle fotos a la luna. Primero salió "bien" (noten las comillas):

Pero después, salió algo raro. No sólo salió así en la foto, sino que lo vimos. El flash hizo destellar un montón de cositas a un metro nuestro, distribuidas en forma más o menos esférica. Nos asustamos, porque no lloviznaba, no había viento, ni estaba helando, ni sentimos nada raro en el aire (y no son comunes las "bandadas" de moscas y mosquitos). Después de un ratito de seguir sacando fotos en la misma dirección tratando de ver qué era (sin éxito; volvió a salir la foto tan linda de la luna), y de descartar todas las hipótesis que se nos ocurrían menos la del ente, nos despedimos (pobre Mexicana del Sur que se tuvo que ir sola una cuadra), y guardé la foto del citado "ente":

Pero el otro día me puse a investigarla, y en los acercamientos encontré imágenes que me desconcertaron/intrigaron/asustaron un poco más! Miren:













.................................................
No me digan que no ven algunas caritas por ahí.
Si alguien sabe qué puede llegar a ser eso, agradecería su colaboración.
(No son las estrellas, no había, y lo vimos adelante nuestro iluminado por el flash - No son gotitas de agua, no había humedad en el aire, no llovía ni lloviznaba ni había un regador cerca [estábamos alegres pero no para tanto, che]).
Cuando estábamos en la esquina de la despedida, se me ocurrió sacarle fotos a la luna. Primero salió "bien" (noten las comillas):
Pero después, salió algo raro. No sólo salió así en la foto, sino que lo vimos. El flash hizo destellar un montón de cositas a un metro nuestro, distribuidas en forma más o menos esférica. Nos asustamos, porque no lloviznaba, no había viento, ni estaba helando, ni sentimos nada raro en el aire (y no son comunes las "bandadas" de moscas y mosquitos). Después de un ratito de seguir sacando fotos en la misma dirección tratando de ver qué era (sin éxito; volvió a salir la foto tan linda de la luna), y de descartar todas las hipótesis que se nos ocurrían menos la del ente, nos despedimos (pobre Mexicana del Sur que se tuvo que ir sola una cuadra), y guardé la foto del citado "ente":
Pero el otro día me puse a investigarla, y en los acercamientos encontré imágenes que me desconcertaron/intrigaron/asustaron un poco más! Miren:
.................................................
No me digan que no ven algunas caritas por ahí.
Si alguien sabe qué puede llegar a ser eso, agradecería su colaboración.
(No son las estrellas, no había, y lo vimos adelante nuestro iluminado por el flash - No son gotitas de agua, no había humedad en el aire, no llovía ni lloviznaba ni había un regador cerca [estábamos alegres pero no para tanto, che]).
Pastelera insomne
Conseguí trabajo (la entrevista del día del lunar), en el mismo lugar que el año pasado, pero armando la pastelería desde cero y conmigo como encargada.
Está buena la propuesta, y me gusta mucho esa cocina.
Pero... ¡estoy nerviosísima! No sólo por las responsabilidades nuevas (y el hecho de estar planeando todo para la pastelería), sino también porque los dueños siguen siendo un poco colgados, delirantes, volados... ni que fueran de El Bolsón!
Así que volví a las desesperantes noches de insomnio. A veces cuando suena el despertador de mi Pablo, yo sigo con los ojos y la mente totalmente abiertos. Es horrible.
Igual, he cambiado en algo: si el trabajo me hace mal, no dudaré mucho en dejarlo. Aprendí que no vale la pena sufrir en un trabajo; ya bastante hay con otras cosas que no podemos manejar. Y también hay demasiadas cosas lindas, que no vale la pena arruinar por un trabajo que angustia.
Acá terminan las...
(Ténganme paciencia, estoy con insomnio).
Está buena la propuesta, y me gusta mucho esa cocina.
Pero... ¡estoy nerviosísima! No sólo por las responsabilidades nuevas (y el hecho de estar planeando todo para la pastelería), sino también porque los dueños siguen siendo un poco colgados, delirantes, volados... ni que fueran de El Bolsón!
Así que volví a las desesperantes noches de insomnio. A veces cuando suena el despertador de mi Pablo, yo sigo con los ojos y la mente totalmente abiertos. Es horrible.
Igual, he cambiado en algo: si el trabajo me hace mal, no dudaré mucho en dejarlo. Aprendí que no vale la pena sufrir en un trabajo; ya bastante hay con otras cosas que no podemos manejar. Y también hay demasiadas cosas lindas, que no vale la pena arruinar por un trabajo que angustia.
Acá terminan las...
Reflexiones de Ceci.
(Ténganme paciencia, estoy con insomnio).
viernes, 3 de noviembre de 2006
Querido Diario:
A la mañana agarré la plancha al revés (!), y me planché las yemas de dos dedos. Quedaron como plastificadas.
Después fui a una entrevista a la otra punta de Capital Federal, pero "el entrevistador" no estaba y me la pasaron para la tarde, después de mi cita en la clínica.
Porque me fui a sacar un lunar sospechoso de mi rodilla, y me hicieron esperar dos horas con una bata finita, gorro y protectores de pies. NADA MÁS. Cuando fui al quirófano, y empezó a cortar, casi me muero. Le conté (avisé) que me había desmayado de impresión dos veces, una cuando me sacaron sangre de chica y otra durante un lavaje de oído, de adolescente. Con la charla zafé, pese a sentirme (y estar, casi) en pelotas. Pero cuando me hizo los puntos, empecé a respirar hondo, y tenía las manos húmedas, y cuando las miré estaban completamente blancas, de los dos lados! Debía estar toda blanca, porque cuando se lo dije al doctor me pellizcó las mejillas y se reía. Después no me podía levantar y la enfermera propuso sacarme en la camilla. ¡La bata estaba toda húmeda! Igual caminé erguida, con todo mi orgullo (del brazo de la enfermera, ejem).
Y después de eso volví a la entrevista, a la cual tuve que ir con las marcas de la gorra del quirófano en la frente, de tanto que me hicieron esperar con eso puesto. Aprendí algo: ponerse la gorra bien atrás (para la próxima).
Pero... ¡parece que tengo un trabajo copado!
En la misma pastelería del año pasado, esta vez ya de encargada.
¡Se avecina mucho trabajo!
Pero me gusta.
Igualmente: más razones para volver con el tilo.
Después de todo eso, y con la rodilla dolorida, tuve que hacer más de una hora de cola en Puán para votar y no perder la regularidad. Por más que no esté yendo a Letras, quiero tener las puertas abiertas por las dudas, al menos un año más.
Acepté un par de folletos pero al recordar que era interminable lo de los folletos y la gente contándote las propuestas, y sabiendo que no estaba como para eso, les decía un firme pero amable "no, gracias", y me dejaban en paz. Más cerca de las urnas, se ponía complicado. Mis razones eran simples: no me gusta que se malgaste el papel, no lo iba a leer. Y se lo dije a un par de personas.
Sólo uno me persuadió, y ahora tengo su folleto.
Se fue orgulloso.
Y yo me quedé con las ganas de seguir con Letras, y ya sin tanto miedo de los finales (¿después de casi 10 entrevistas de trabajo en 2 meses?) pero con más miedo de no tener tiempo de estudiar.
Después fui a una entrevista a la otra punta de Capital Federal, pero "el entrevistador" no estaba y me la pasaron para la tarde, después de mi cita en la clínica.
Porque me fui a sacar un lunar sospechoso de mi rodilla, y me hicieron esperar dos horas con una bata finita, gorro y protectores de pies. NADA MÁS. Cuando fui al quirófano, y empezó a cortar, casi me muero. Le conté (avisé) que me había desmayado de impresión dos veces, una cuando me sacaron sangre de chica y otra durante un lavaje de oído, de adolescente. Con la charla zafé, pese a sentirme (y estar, casi) en pelotas. Pero cuando me hizo los puntos, empecé a respirar hondo, y tenía las manos húmedas, y cuando las miré estaban completamente blancas, de los dos lados! Debía estar toda blanca, porque cuando se lo dije al doctor me pellizcó las mejillas y se reía. Después no me podía levantar y la enfermera propuso sacarme en la camilla. ¡La bata estaba toda húmeda! Igual caminé erguida, con todo mi orgullo (del brazo de la enfermera, ejem).
Y después de eso volví a la entrevista, a la cual tuve que ir con las marcas de la gorra del quirófano en la frente, de tanto que me hicieron esperar con eso puesto. Aprendí algo: ponerse la gorra bien atrás (para la próxima).
Pero... ¡parece que tengo un trabajo copado!
En la misma pastelería del año pasado, esta vez ya de encargada.
¡Se avecina mucho trabajo!
Pero me gusta.
Igualmente: más razones para volver con el tilo.
Después de todo eso, y con la rodilla dolorida, tuve que hacer más de una hora de cola en Puán para votar y no perder la regularidad. Por más que no esté yendo a Letras, quiero tener las puertas abiertas por las dudas, al menos un año más.
Acepté un par de folletos pero al recordar que era interminable lo de los folletos y la gente contándote las propuestas, y sabiendo que no estaba como para eso, les decía un firme pero amable "no, gracias", y me dejaban en paz. Más cerca de las urnas, se ponía complicado. Mis razones eran simples: no me gusta que se malgaste el papel, no lo iba a leer. Y se lo dije a un par de personas.
Sólo uno me persuadió, y ahora tengo su folleto.
Se fue orgulloso.
Y yo me quedé con las ganas de seguir con Letras, y ya sin tanto miedo de los finales (¿después de casi 10 entrevistas de trabajo en 2 meses?) pero con más miedo de no tener tiempo de estudiar.
martes, 31 de octubre de 2006
Purple Rain
Fui a visitar a mi amigo jacarandá.
Ahí estaba, todo florido. Me encantó verlo. Cuando me paré frente a él, dejó caer una flor violeta a un metro y medio de la punta de mis pies; ahora ella está entre las hojas de un libro.
Parece que el gobierno está arreglando la plaza; tiene uno de esos carteles naranjas y negros en una de sus esquinas.
Este año rebosa de flores. Mi trono violeta fue usurpado por capullos blancos y de colores.
Me di cuenta de algo muy feo: faltaba el otro jacarandá, que el año pasado también contribuía a bañar el trono con flores violetas.
No está. Ahora queda sólo mi amigo.
¿Por qué lo habrán sacado?
Junté semillitas. Si tuviera un poco de patio no lo dudaría. En El Bolsón no creo que puedan vivir. Nunca ví un jacarandá allá.
¿Sufrirá un bonsai de jacarandá?
Ahí estaba, todo florido. Me encantó verlo. Cuando me paré frente a él, dejó caer una flor violeta a un metro y medio de la punta de mis pies; ahora ella está entre las hojas de un libro.
Parece que el gobierno está arreglando la plaza; tiene uno de esos carteles naranjas y negros en una de sus esquinas.
Este año rebosa de flores. Mi trono violeta fue usurpado por capullos blancos y de colores.
Me di cuenta de algo muy feo: faltaba el otro jacarandá, que el año pasado también contribuía a bañar el trono con flores violetas.
No está. Ahora queda sólo mi amigo.
¿Por qué lo habrán sacado?
Junté semillitas. Si tuviera un poco de patio no lo dudaría. En El Bolsón no creo que puedan vivir. Nunca ví un jacarandá allá.
¿Sufrirá un bonsai de jacarandá?
sábado, 23 de septiembre de 2006
La murciélaga se tiene que ir
Mi Pablo come bien y abundantemente en el trabajo. A mi me gusta malcriar a mis seres queridos con comidas que preparo con mucho amor y dedicación (mi hermano me dice que engordo a mis novios). Ahora no sé qué hacer. Le hago una re cena, pero cuando llega no tiene hambre. Lo bueno es que lo desayuna a la mañana. Sí, a las 5:30 AM. Y después viene a saludarme con gusto a tallarines con brócoli.
Me gusta: La gente que se saca los anteojos para saludar.
No me gusta: El color verde loro/bandera de Brasil en cualquier tipo de ropa.
Desde que mi hermana se mudó conmigo -hace casi dos años-, en casa hicimos algo práctico: Sólo una persona se encarga de regar las plantas, dado que las pobres sufrían etapas de ahogamiento masivo cuando asumíamos que la otra no había regado, y de sequedad desértica cuando las dos dábamos por hecho lo contrario.
Hoy la regadora oficial me pregunta:
Clari: ¿Riego tu planta también?
Yo: ¿Cuál? ¿La verde?
(tenemos un potus, y otras cuatro o cinco que son totalmente verdes, que no sé qué son).
No sé qué hacer de mi vida: ¿Trabajar de algo tranqui y lindo, así no me vuelvo loca, y me termino de poner bien, y veo qué onda con letras (preparando algún final, finalmente), y ver qué onda con escribir cosas?
¿Trabajar de algo estresante pero con más posibilidades de crecer en el tema de la pastelería (sabiendo que en unos años quiero abrir una), mejor sueldo y en blanco?
Tengo posibilidades, hay propuestas. Pero tengo que concretar y no sé qué camino seguir.
Mi Pablo ya sabe: Cuando lo llamo "Franco" es porque le voy a pedir que en su franco haga algo. Como, por ejemplo, que se vaya Marita la murciélaga! No la soporto más, no me deja dormir. Y, cuando se lo voy a pedir, no me doy cuenta y en vez de Pablo de digo "Franco...".
Hablando de ruidos molestos, el vecino le dijo a la portera que está enfermo y que acá cerramos la puerta muy fuerte y le molesta. Y que la otra chica no lo hacía, que debe ser esta chica que vino nueva (yo). ¡Me dan ganas de boxearlo! Ese es el vecino que tipo 23 o 24 empieza traka-traka con la mujer y escucho su cama, como 45 minutos, y me perturba mucho. Me tapo los oídos hasta que me duelen las orejas, canto, pongo la tele...
Así que... ¡Enfermo: las pelotas!!!
Me dan ganas de decírselo.
Me gusta: La gente que se saca los anteojos para saludar.
No me gusta: El color verde loro/bandera de Brasil en cualquier tipo de ropa.
Desde que mi hermana se mudó conmigo -hace casi dos años-, en casa hicimos algo práctico: Sólo una persona se encarga de regar las plantas, dado que las pobres sufrían etapas de ahogamiento masivo cuando asumíamos que la otra no había regado, y de sequedad desértica cuando las dos dábamos por hecho lo contrario.
Hoy la regadora oficial me pregunta:
Clari: ¿Riego tu planta también?
Yo: ¿Cuál? ¿La verde?
(tenemos un potus, y otras cuatro o cinco que son totalmente verdes, que no sé qué son).
No sé qué hacer de mi vida: ¿Trabajar de algo tranqui y lindo, así no me vuelvo loca, y me termino de poner bien, y veo qué onda con letras (preparando algún final, finalmente), y ver qué onda con escribir cosas?
¿Trabajar de algo estresante pero con más posibilidades de crecer en el tema de la pastelería (sabiendo que en unos años quiero abrir una), mejor sueldo y en blanco?
Tengo posibilidades, hay propuestas. Pero tengo que concretar y no sé qué camino seguir.
Mi Pablo ya sabe: Cuando lo llamo "Franco" es porque le voy a pedir que en su franco haga algo. Como, por ejemplo, que se vaya Marita la murciélaga! No la soporto más, no me deja dormir. Y, cuando se lo voy a pedir, no me doy cuenta y en vez de Pablo de digo "Franco...".
Hablando de ruidos molestos, el vecino le dijo a la portera que está enfermo y que acá cerramos la puerta muy fuerte y le molesta. Y que la otra chica no lo hacía, que debe ser esta chica que vino nueva (yo). ¡Me dan ganas de boxearlo! Ese es el vecino que tipo 23 o 24 empieza traka-traka con la mujer y escucho su cama, como 45 minutos, y me perturba mucho. Me tapo los oídos hasta que me duelen las orejas, canto, pongo la tele...
Así que... ¡Enfermo: las pelotas!!!
Me dan ganas de decírselo.
martes, 12 de septiembre de 2006
Casita
En el departamento tenemos:
- Un calefón que hace ruidos de OVNI.
- Una murciélaga (Marita) que hace ruidos a metal, a rasguños (¡odiados!), y a ratita.
- Luces que titilan.
- La compu que se apaga sola.
- El calefón que se prende cuando cerrás la canilla y cuando abrís la fría.
- Una video que sólo me da patadas a mí, esté calzada o no.
Por lo menos ya no tengo la heladera que hace ruido a afilador.
- Un calefón que hace ruidos de OVNI.
- Una murciélaga (Marita) que hace ruidos a metal, a rasguños (¡odiados!), y a ratita.
- Luces que titilan.
- La compu que se apaga sola.
- El calefón que se prende cuando cerrás la canilla y cuando abrís la fría.
- Una video que sólo me da patadas a mí, esté calzada o no.
Por lo menos ya no tengo la heladera que hace ruido a afilador.
Tatoo
Mi hermana me hizo escuchar el nuevo CD de Red Hot.
Conclusión 1: Obviamente ya no sigo siendo tan fanática de Red Hot.
Sub-conclusión 1-a: Suerte que no me tatué el simbolito de la banda. Suerte que me tatué ese sol que está ahí arriba, a la izquierda, que dibujé yo. Y tiene mi "C".
Conclusión 2: Sigo con la teoría de que los segundos temas casi siempre son los mejores de los discos.
Conclusión 1: Obviamente ya no sigo siendo tan fanática de Red Hot.
Sub-conclusión 1-a: Suerte que no me tatué el simbolito de la banda. Suerte que me tatué ese sol que está ahí arriba, a la izquierda, que dibujé yo. Y tiene mi "C".
Conclusión 2: Sigo con la teoría de que los segundos temas casi siempre son los mejores de los discos.
lunes, 11 de septiembre de 2006
El lado gracioso de las cosas
Just Ceci dice:
Estoy en el webmessenger, porque no sé qué borré en "agregar o quitar programas" y ahora no anda ningún MSN, ni el windows messenger.
Joaco dice:
q raro vos haciendo lios!
Just Ceci dice:
sí, me hago la hacker, pero ahora no tengo novio que me arregle las cosas
Joaco dice:
claro, jé
Joaco dice:
ni que te las revise!
Joaco dice:
eso es bueno
Just Ceci dice:
jajajajajajaja
Just Ceci dice:
es verdad
Estoy en el webmessenger, porque no sé qué borré en "agregar o quitar programas" y ahora no anda ningún MSN, ni el windows messenger.
Joaco dice:
q raro vos haciendo lios!
Just Ceci dice:
sí, me hago la hacker, pero ahora no tengo novio que me arregle las cosas
Joaco dice:
claro, jé
Joaco dice:
ni que te las revise!
Joaco dice:
eso es bueno
Just Ceci dice:
jajajajajajaja
Just Ceci dice:
es verdad
sábado, 9 de septiembre de 2006
Del trabajo y algo más
Mi Pablo ya empezó a trabajar. Está re contento y le regalé la primer corbata que regalé en mi vida.
Estuve mucho tiempo eligiendo. En el desempate de corbatas, pedí que les hagan el nudo, para tener una mejor idea, y las probé sobre una camisa que me prestó el vendedor. Hoy, en su primer día de trabajo, mi Pablo la usó.
...
Conversación de Pablo con su tío, la primera vez que le contó de nosotros:
Tío: ¿Hace cuánto se conocen?
Pablo: Hace tres meses y medio, más o menos.
Tío: ¿Y hace cuánto que salen?
Pablo: Tres meses y medio.
Tío: ¿Y desde hace cuánto viven juntos?
Pablo: Tres meses y medio.
...
El otro día con Pablo estábamos un poco rayados, y mientras discutíamos empezó a bajar y subir la luz en todos los foquitos. La compu se reseteaba una y otra vez.
Pero no: no fue por sus poderes.
Resulta que no es bueno enchufar cuatro cosas en una zapatilla, entre ellas otra zapatilla con cuatro cosas más.
O: Resulta que la fuente de mi compu anda mal.
Y, obviamente, necesito un estabilizador de tensión. Y más enchufes en el comedor.
Todo el mundo se burla de mí porque mi ex era capo con las compus y ahora estoy en bolas con ese tema.
Ahora, me hago la hacker yo y, aunque algo aprendí, me mando cagadas.
Como borrar algo de Windows, pensando que era algo raro del MSN, pero parece que era lo que lo hacía funcionar, porque no anda ni el MSN Messenger (y eso que bajé muchas versiones) ni el Windows Messenger.
...
De mis días de kiosquera, puedo comentar un par de cosas curiosas/graciosas.
Una de las observaciones que hacía era sobre las combinaciones de productos que se repetían sospechosamente.
- Por ejemplo, había muchos adolescentes que compraban paquetes chicos de cigarrillos, acompañados de pastillas de menta extra fuerte, supongo para no ser descubiertos en su nuevo hábito.
- O la combinación del día domingo con el Uvasal.
- La más graciosa era la de preservativos con el chocolate Dos Corazones. Deberían hacer un pack promocional con las dos cosas.
Y lo que me molestaba era la gente que no se limpiaba los pies en los días lluviosos.
De ahí dependía el nivel de mi simpatía, debo admitir.
Y más cuando solamente apoyaban un pie sobre el trapo de piso y pasaban el otro lentamente por al lado, como si el trapo de piso tuviera un dispositivo láser limpia-suelas.
Ya contaré cosas de mi nuevo trabajo, cuando consiga uno.
Estuve mucho tiempo eligiendo. En el desempate de corbatas, pedí que les hagan el nudo, para tener una mejor idea, y las probé sobre una camisa que me prestó el vendedor. Hoy, en su primer día de trabajo, mi Pablo la usó.
...
Conversación de Pablo con su tío, la primera vez que le contó de nosotros:
Tío: ¿Hace cuánto se conocen?
Pablo: Hace tres meses y medio, más o menos.
Tío: ¿Y hace cuánto que salen?
Pablo: Tres meses y medio.
Tío: ¿Y desde hace cuánto viven juntos?
Pablo: Tres meses y medio.
...
El otro día con Pablo estábamos un poco rayados, y mientras discutíamos empezó a bajar y subir la luz en todos los foquitos. La compu se reseteaba una y otra vez.
Pero no: no fue por sus poderes.
Resulta que no es bueno enchufar cuatro cosas en una zapatilla, entre ellas otra zapatilla con cuatro cosas más.
O: Resulta que la fuente de mi compu anda mal.
Y, obviamente, necesito un estabilizador de tensión. Y más enchufes en el comedor.
Todo el mundo se burla de mí porque mi ex era capo con las compus y ahora estoy en bolas con ese tema.
Ahora, me hago la hacker yo y, aunque algo aprendí, me mando cagadas.
Como borrar algo de Windows, pensando que era algo raro del MSN, pero parece que era lo que lo hacía funcionar, porque no anda ni el MSN Messenger (y eso que bajé muchas versiones) ni el Windows Messenger.
...
De mis días de kiosquera, puedo comentar un par de cosas curiosas/graciosas.
Una de las observaciones que hacía era sobre las combinaciones de productos que se repetían sospechosamente.
- Por ejemplo, había muchos adolescentes que compraban paquetes chicos de cigarrillos, acompañados de pastillas de menta extra fuerte, supongo para no ser descubiertos en su nuevo hábito.
- O la combinación del día domingo con el Uvasal.
- La más graciosa era la de preservativos con el chocolate Dos Corazones. Deberían hacer un pack promocional con las dos cosas.
Y lo que me molestaba era la gente que no se limpiaba los pies en los días lluviosos.
De ahí dependía el nivel de mi simpatía, debo admitir.
Y más cuando solamente apoyaban un pie sobre el trapo de piso y pasaban el otro lentamente por al lado, como si el trapo de piso tuviera un dispositivo láser limpia-suelas.
Ya contaré cosas de mi nuevo trabajo, cuando consiga uno.
jueves, 17 de agosto de 2006
Ahora sí
Precaución
Nombres de perros que me tengo que acordar para que no me muerdan:
Tomy (qué originales): Perro del vecino de mi mamá. Mordió a mi hermanito y casi me muerde a mí, pero me salvó mi maridito.
Casi siempre que voy a lo de mi mamá, cuando voy llegando a la esquina llamo a Rocco, el Rottwailer de mi hermano, para que me cuide de Tomy. En realidad ese es el nombre que me conviene tener presente: Rocco.
Dilan: Perro que vive a una cuadra de mi casa.
Dana: Perra que vive con Dilan.
En realidad no sé cuál es cuál (y no me voy a detener a observar), así que cuando paso por ahí y sale uno a ladrarme, le grito "¡Dilan y Dana!".
Tampoco estoy segura de que esos sean sus nombres (me pasó la información mi hermana, que pasó un día y escuchó que los dueños los llamaban así).
Ya veo que para los que viven ahí soy la loca que pasa y grita "¡DILANIDANA!".
Blas: El de la esquina. Está tan viejo que ya no le temo, pero no viene mal saber su nombre, a veces se hace el malo.
Ya agregaré más.
Poderes
Volver a El Bolsón, volver a mí, hizo que empiecen a volver mis "poderes".
Yo creo que no se trata de adivinar cosas, sino de cierta percepción especial; una conexión con la gente, con los hechos. Algunas cosas se podrían tratar de explicar lógicamente (como el saber exactamente dónde se va a bajar cada pasajero del colectivo, lo que se puede explicar suponiendo que se deduce de acuerdo a las ropas, expresiones y elementos que llevan).
Pero, ¿cómo explico mi "detector de Ceferino" de la infancia? Ceferino era un chico "con problemas mentales", que a veces tiraba piedras o pegaba a los demás chicos, por ejemplo esperándolos a la salida de la escuela. Por años, me sucedió que, por ejemplo, yo iba caminando por el pueblo y de pronto se me venía a la cabeza la palabra "¡Ceferino!", y miraba, y siempre estaba a una o dos cuadras, lo que me daba tiempo para evadirlo. Era una alerta. De algún modo no visual ni auditivo, lo percibía.
También me resonó en la cabeza la palabra "Alejandra", en una plaza de un pueblito desconocido, después de que mi amiga Judith le pregunte a esa chica de la hamaca como se llamaba, y antes de que la chica diga "Alejandra". Casi me muero.
Mis "poderes" me permiten, a veces: saber algunas cosas antes de que pasen (o MUCHO antes o unos instantes; no hay intermedio), saber lo que se va a decir uno o dos segundos antes de que se diga, y percibir personas (cuando suena el teléfono, cuando voy por la calle, etc.) y sus emociones. Con respecto a "saber lo que se va a decir", es como que sé lo que la otra persona está pensando. Me llega un eco en la cabeza, con mi propia voz. Como si me estuviera soplando en una prueba: una frase o palabra rápida y furtiva.
Un ejemplo tonto: entra alguien al kiosco y me pide un encendedor. Le pregunto qué color mostrándole la variedad. Mi cabeza dice "verde". El hombre dice "verde".
Y no creo que se trate de influenciar a la gente. Creo que es "percibir".
El otro "poder" es percibir a las personas cercanas (emocionalmente). Lo que hacen, lo que sienten. Hay muchos ejemplos boludos, que no voy a poner (de espaldas, cocinando, con música, preguntarle a Pablo "¿querés whisky?, y que justo tenga la botella en la mano).
La semana pasada Pablo se estaba duchando mientras yo cocinaba y escuchaba música (mis tres mosqueteros: cocinar - música - cerveza). Escucho que me llama, por mi apodo. Bastante lejano, pero supuse que era por la música. Entro al baño y le pregunto si me llamó. Me mira raro y me dice: Sí, con la mente. Justo te estaba diciendo "(apodo), tengo un problema, no tengo toallón".
Él también tiene "poderes". Uno de ellos tiene que ver con el movimiento de energía. No sé si le gustaría que lo cuente, así que no voy a dar ejemplos y detalles. Sólo puedo decir que si está muy rayado, no hay foquito que sobreviva.
Somos la pareja superpoderosa.
Psycho girl
Vengo de la peluquería. Hacía un montón que no iba y, como mi mamá me invitó, decidí cortarme las puntas. Pero quería que mi pelo siga largo y salvaje. Mi mamá alertó al tipo de que le iba a quemar la cabeza. Lo gracioso fue cuando ella me dijo, frente al peluquero: "mostrale la espalda", y le tuve que mostrar la marca que le había pedido a mi hermana que me haga con un fibrón, del largo original del pelo. Encima la pelotuda puso "hola". El pobre no sabía cómo cortarme.
Y cuando le dije que me gustaba el pelo salvaje, me dijo "si eso es salvaje, pobre la selva".
Bueno, a mí me gusta, y al resto de mi gente también.
¡Ahora sí!
En este post decía que no estaba lista para llegar a la misma conclusión a la que llegó Alejandra Pizarnik en Solamente:
Pero... ¡ahora sí! Y creo que vale la pena.
Bolufrases
De mi amiga, que tomó un poquito de más y no se sentía muy bien:
- El caramelo de durazno me cayó muy mal.
De mi Pablo, cuando le pregunté sobre algo que yo necesitaba:
- ¿Lo tiraste?
- No.
- Y, ¿dónde está?
- Apoyado en la basura.
Algo que voy a extrañar mucho:
El poder que tiene el Piltri de hacerme sonreir y olvidar cualquier problema o contrariedad cuando lo miro (y es difícil no mirarlo viviendo en este pueblo).
Nombres de perros que me tengo que acordar para que no me muerdan:
Tomy (qué originales): Perro del vecino de mi mamá. Mordió a mi hermanito y casi me muerde a mí, pero me salvó mi maridito.
Casi siempre que voy a lo de mi mamá, cuando voy llegando a la esquina llamo a Rocco, el Rottwailer de mi hermano, para que me cuide de Tomy. En realidad ese es el nombre que me conviene tener presente: Rocco.
Dilan: Perro que vive a una cuadra de mi casa.
Dana: Perra que vive con Dilan.
En realidad no sé cuál es cuál (y no me voy a detener a observar), así que cuando paso por ahí y sale uno a ladrarme, le grito "¡Dilan y Dana!".
Tampoco estoy segura de que esos sean sus nombres (me pasó la información mi hermana, que pasó un día y escuchó que los dueños los llamaban así).
Ya veo que para los que viven ahí soy la loca que pasa y grita "¡DILANIDANA!".
Blas: El de la esquina. Está tan viejo que ya no le temo, pero no viene mal saber su nombre, a veces se hace el malo.
Ya agregaré más.
Poderes
Volver a El Bolsón, volver a mí, hizo que empiecen a volver mis "poderes".
Yo creo que no se trata de adivinar cosas, sino de cierta percepción especial; una conexión con la gente, con los hechos. Algunas cosas se podrían tratar de explicar lógicamente (como el saber exactamente dónde se va a bajar cada pasajero del colectivo, lo que se puede explicar suponiendo que se deduce de acuerdo a las ropas, expresiones y elementos que llevan).
Pero, ¿cómo explico mi "detector de Ceferino" de la infancia? Ceferino era un chico "con problemas mentales", que a veces tiraba piedras o pegaba a los demás chicos, por ejemplo esperándolos a la salida de la escuela. Por años, me sucedió que, por ejemplo, yo iba caminando por el pueblo y de pronto se me venía a la cabeza la palabra "¡Ceferino!", y miraba, y siempre estaba a una o dos cuadras, lo que me daba tiempo para evadirlo. Era una alerta. De algún modo no visual ni auditivo, lo percibía.
También me resonó en la cabeza la palabra "Alejandra", en una plaza de un pueblito desconocido, después de que mi amiga Judith le pregunte a esa chica de la hamaca como se llamaba, y antes de que la chica diga "Alejandra". Casi me muero.
Mis "poderes" me permiten, a veces: saber algunas cosas antes de que pasen (o MUCHO antes o unos instantes; no hay intermedio), saber lo que se va a decir uno o dos segundos antes de que se diga, y percibir personas (cuando suena el teléfono, cuando voy por la calle, etc.) y sus emociones. Con respecto a "saber lo que se va a decir", es como que sé lo que la otra persona está pensando. Me llega un eco en la cabeza, con mi propia voz. Como si me estuviera soplando en una prueba: una frase o palabra rápida y furtiva.
Un ejemplo tonto: entra alguien al kiosco y me pide un encendedor. Le pregunto qué color mostrándole la variedad. Mi cabeza dice "verde". El hombre dice "verde".
Y no creo que se trate de influenciar a la gente. Creo que es "percibir".
El otro "poder" es percibir a las personas cercanas (emocionalmente). Lo que hacen, lo que sienten. Hay muchos ejemplos boludos, que no voy a poner (de espaldas, cocinando, con música, preguntarle a Pablo "¿querés whisky?, y que justo tenga la botella en la mano).
La semana pasada Pablo se estaba duchando mientras yo cocinaba y escuchaba música (mis tres mosqueteros: cocinar - música - cerveza). Escucho que me llama, por mi apodo. Bastante lejano, pero supuse que era por la música. Entro al baño y le pregunto si me llamó. Me mira raro y me dice: Sí, con la mente. Justo te estaba diciendo "(apodo), tengo un problema, no tengo toallón".
Él también tiene "poderes". Uno de ellos tiene que ver con el movimiento de energía. No sé si le gustaría que lo cuente, así que no voy a dar ejemplos y detalles. Sólo puedo decir que si está muy rayado, no hay foquito que sobreviva.
Somos la pareja superpoderosa.
Psycho girl
Vengo de la peluquería. Hacía un montón que no iba y, como mi mamá me invitó, decidí cortarme las puntas. Pero quería que mi pelo siga largo y salvaje. Mi mamá alertó al tipo de que le iba a quemar la cabeza. Lo gracioso fue cuando ella me dijo, frente al peluquero: "mostrale la espalda", y le tuve que mostrar la marca que le había pedido a mi hermana que me haga con un fibrón, del largo original del pelo. Encima la pelotuda puso "hola". El pobre no sabía cómo cortarme.
Y cuando le dije que me gustaba el pelo salvaje, me dijo "si eso es salvaje, pobre la selva".
Bueno, a mí me gusta, y al resto de mi gente también.
¡Ahora sí!
En este post decía que no estaba lista para llegar a la misma conclusión a la que llegó Alejandra Pizarnik en Solamente:
ya comprendo la verdad
estalla en mis deseos
y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios
ya comprendo la verdad
ahora
a buscar la vida.
Pero... ¡ahora sí! Y creo que vale la pena.
Bolufrases
De mi amiga, que tomó un poquito de más y no se sentía muy bien:
- El caramelo de durazno me cayó muy mal.
De mi Pablo, cuando le pregunté sobre algo que yo necesitaba:
- ¿Lo tiraste?
- No.
- Y, ¿dónde está?
- Apoyado en la basura.
Algo que voy a extrañar mucho:
El poder que tiene el Piltri de hacerme sonreir y olvidar cualquier problema o contrariedad cuando lo miro (y es difícil no mirarlo viviendo en este pueblo).
domingo, 13 de agosto de 2006
No sé
No tengo ganas de postear.
Tengo un par de textos/anécdotas/comentarios escritos, pero no veo qué tienen de posteable.
Tal vez en Buenos Aires se pinten un poco las cosas de un color amarillo melancolía (color que a mí me agrada, de todas formas) y escriba de nuevo algo posteable, o sienta que cualquier basura lo es.
Ah, me voy a Buenos Aires de nuevo.
Con mi Pablo.
(¡Feliz!)
Tengo un par de textos/anécdotas/comentarios escritos, pero no veo qué tienen de posteable.
Tal vez en Buenos Aires se pinten un poco las cosas de un color amarillo melancolía (color que a mí me agrada, de todas formas) y escriba de nuevo algo posteable, o sienta que cualquier basura lo es.
Ah, me voy a Buenos Aires de nuevo.
Con mi Pablo.
(¡Feliz!)
martes, 20 de junio de 2006
Deshidratado
Hubo varios pedidos de tortas para el día del padre, así que el fin de semana pasado dormí poco.
El sábado a la noche ví una peli con Pablo en un intermedio culinario, y después seguí con las tortas. A eso de las 5 AM él se quedó dormido en un sillón. Yo fui y tiernamente lo tapé.
Cuando llegó el momento de amasar el rogel, me di cuenta de que la masa había quedado demasiado dura, y no podía.
Entonces lo intenté despertar. Eran las 5:30.
Intenté una vez y no se mosqueó.
Entonces decidí insistir con el rogel. Pero era imposible.
Fui y lo destapé. Seguía sin inmutarse.
Esperé unos minutos; casi tiro la masa y me voy a dormir, pero sabía que él se iba a enojar cuando se enterase a la mañana, así que lo desperté.
Se levantó, rezongando por lo bajo porque estaba muerto de calor, transpirado. Fue derecho a la estufa y, a las puteadas, la puso en mínimo.
Cuando estaba amasando el rogel, le comenté que lo había tapado.
Me mira y me dice: "¿con la bolsa de dormir que estaba ahí?"
Yo: Sí.
Él: ¿La térmica, la de alta montaña?
Yo: Sí (glup).
Él: ¿La que hay que usar para dormir sobre la nieve?
Yo: Bueno, pero te tapé de tierna que soy.
Él: Tapame cuando esté tirado afuera bajo la helada...
Y ahí yo me tenté, mientras él amasaba, ofuscado por el calor, y me pedía agua.
El sábado a la noche ví una peli con Pablo en un intermedio culinario, y después seguí con las tortas. A eso de las 5 AM él se quedó dormido en un sillón. Yo fui y tiernamente lo tapé.
Cuando llegó el momento de amasar el rogel, me di cuenta de que la masa había quedado demasiado dura, y no podía.
Entonces lo intenté despertar. Eran las 5:30.
Intenté una vez y no se mosqueó.
Entonces decidí insistir con el rogel. Pero era imposible.
Fui y lo destapé. Seguía sin inmutarse.
Esperé unos minutos; casi tiro la masa y me voy a dormir, pero sabía que él se iba a enojar cuando se enterase a la mañana, así que lo desperté.
Se levantó, rezongando por lo bajo porque estaba muerto de calor, transpirado. Fue derecho a la estufa y, a las puteadas, la puso en mínimo.
Cuando estaba amasando el rogel, le comenté que lo había tapado.
Me mira y me dice: "¿con la bolsa de dormir que estaba ahí?"
Yo: Sí.
Él: ¿La térmica, la de alta montaña?
Yo: Sí (glup).
Él: ¿La que hay que usar para dormir sobre la nieve?
Yo: Bueno, pero te tapé de tierna que soy.
Él: Tapame cuando esté tirado afuera bajo la helada...
Y ahí yo me tenté, mientras él amasaba, ofuscado por el calor, y me pedía agua.
miércoles, 14 de junio de 2006
Volví, con más boludeces
Casa nueva
Me mudé. Ya no vivo con mi hermana. Vivo con mi maridito en una casa que está cuidando hasta que se venda (¡que no se venda!). Casualmente mi papá vivió en esa casa unos años. Pero no me voy a poner a hablar de las "casualidades" y "coincidencias" y señales que hay entre nosotros, porque no termino más. Prácticamente nos casamos desde el principio. Desde que nos encontramos no nos separamos más. Es hermoso esto, y estoy feliz.
Él está cuidando un perro (que venía con la casa), que ahora es el novio de la Negra. No le cambié el nombre a mi perra, al final. Creo que ya es tarde.
El novio de la Negra es un pointer, muy ladino y boludo, y se llama Tomy. Le decimos Psycho Tomy, porque nos sigue a todos lados, o se aparece de pronto en donde estemos.
Psycho Tomy le roba la comida a la Negra, después de terminar con la suya (él es un atragantado, ella es delicada). Cuando nos damos cuenta de que se acaba de engullir el final de la comida de la Negra, lo retamos y le damos más comida a ella. El otro día Negrita, por costumbre, terminó de comer y vino con el plato entre los dientes, para que le demos su segundo plato. Casi me muero de ternura y de risa.
Puentes Amarillos
No trabajo más en el local de ropa, y en el kiosco sólo cubro los francos. Con Pablo (mi maridito), decidimos largarnos a full con la pastelería. Tuvimos un excelente comienzo. Hacemos cosas ricas, prolijas, de calidad, y con una presentación muy copada. Todo lo que hicimos hasta ahora se vendió (Pablo vende en locales y demás) y vamos siendo conocidos. ¡Vamos Puentes Amarillos! Somos la perfecta combinación: yo cocino rico (y muy higiénicamente), los dos somos creativos, y él es súper carismático y vende todo, además de promocionarnos constantemente.
Heladera
La casa que estamos cuidando no tiene muebles. Tiene una cocina copada y yo tengo un equipo muy bueno de pastelería. Pero no tenemos heladera.
Solución: Habilitamos una de las habitaciones como heladera. Tiene la puerta cerrada todo el tiempo, y a veces abrimos la ventana, tapando con la cortina, así entra mucho frío. ¡Las cosas salen de ahí como si hubieran estado en una heladera de verdad! Así que tenemos cámara de frío (no creo que pase la inspección de bromatología, de todas formas).
Al final, como siempre
Pensaba ir en julio a rendir alguna materia, con todo lo que implica (gasto en pasajes, etc.). Pero, como siempre, no llego, y lo paso para septiembre.
No puedo estar tan traumada con la facu.
Lo gracioso y levanta-autoestima de la semana pasada
El otro día me llamó la mujer de mi papá y me contó que, haciendo una actividad en una escuela, los chicos tenían que contestar "me gusta/no me gusta". En un grupo los chicos empezaron a boludear, y dijeron "me gusta... me gusta la chica que atiende en el kiosco X"; "Uh, sí, está re buena"; "etc". La mujer de mi papá se empezó a reir y los chicos decían "¡Eh! ¡la profe la conoce!", y se reían.
Una chica puso "me gusta... el Cajón. Mi hermano trabaja ahí, entonces la mujer de mi papá ubicó que esa chica era la hija del dueño del refugio. Y le dijo "yo soy la malvada madrastra de Tiago". Y ahí miró a los chicos y les dijo "y también de la chica que atiende en el kiosco X".
Se tentaron, y le empezaron a preguntar mi nombre, que ella, con mucha discreción, no entregó.
Fin de semana Pasado
El sábado, después de hacer masitas danesas de manteca para Puentes Amarillos, le hice un rico pollo al verdeo a mi amorcito. Cuando llegó me dijo que hacía mucho frío afuera, que estaba granizando. Después, nos pusimos lindos y salimos hacia un café donde había un espectáculo musical al cual nos había invitado la madre.
¡Nevaba! Íbamos dejando nuestras huellas por las calles de El Bolsón, en la nieve recién caída, donde nadie más había pisado.
Primer beso bajo la nieve. Primero para la pareja, y primero para cada uno de nosotros. Mirar para arriba y sentir toda la magia de ese momento.
Algo gracioso en ese café: Estábamos con la mamá y sus compañeras de canto en una mesa grande. En otra mesa había un grupo de mujeres treintañeras que aparentemente conocían a la mamá de Pablo. En el intermedio nos paramos, saludamos a conocidos, aprovechamos para ir al baño, etc. En un momento yo estaba charlando con la mamá de Pablo, mientras él estaba en el fondo saludando a alguien, y se acerca una de las de la mesa de las solteronas. Le dice a mi suegra: "Ay... ¿ese es tu hijo? ¡Es divino!", con tono absolutamente baboso. Yo no dije nada, y seguí sonriendo, mientras pensaba "cómo la estás embarrando...".
La mina siguió avanzando hacia donde estaba Pablo, diciendo a su paso a todos los conocidos lo precioso que era ese chico. Yo la seguía con los ojos. En un momento le dicen "pero... guarda que tiene novia, eh! ahí está" y me señalan (amigas de mi suegra). La solterona se me acerca rápidamente, me pide disculpas muerta de vergüenza, me da un beso y me abraza (!). Yo me cago de risa.
Tanto no me cagué de risa cuando, de todas formas, fue y le dio un beso a él, y tampoco cuando lo miraba alevosamente a lo largo de la noche.
La mamá de Pablo, orgullosa.
Después fuimos a ver a la banda donde toca el esposo de mi mamá, y fueron también mi suegra y sus amigas. Bailamos todos, estuvo muy divertido.
Mi mamá
Buscando algo en su ropero, mi mamá sacó una bolsa con pullóveres y me dijo que podía usar uno violeta que había tejido para Clara y no lo usó.
Ví uno rojo muy lindo y me dijo: "Ese no te va a pasar por la cabeza."
Yo: ¡Qué mala!
Ella: Y sí, sos cabezona, fui la primera en darme cuenta.
Al final me pasó, y se lo usurpé.
Ayer estaba en lo de mi mamá y con Tiago pusimos a calentar una pizza para comer.
Ella le dijo al esposo (Jote): "¿Querés un tostado?"
Jote: Bueno, si vos comés sí. Comemos uno vos y uno yo.
Ella: ¡Si yo quiero como dos!
Yo: Ya se a quién salí, así, peleadora al pedo.
Ella: Sí, vos saliste a mí, como me lo deseó mi mamá. Ella me decía "¡Ojalá que te salga una hija como vos!", y me salió.
Yo: Jaja ¡Qué mala!
Ella: Ella lo veía como un insulto, pero yo veo como un orgullo tener una hija como yo.
Y todos nos reímos.
Me mudé. Ya no vivo con mi hermana. Vivo con mi maridito en una casa que está cuidando hasta que se venda (¡que no se venda!). Casualmente mi papá vivió en esa casa unos años. Pero no me voy a poner a hablar de las "casualidades" y "coincidencias" y señales que hay entre nosotros, porque no termino más. Prácticamente nos casamos desde el principio. Desde que nos encontramos no nos separamos más. Es hermoso esto, y estoy feliz.
Él está cuidando un perro (que venía con la casa), que ahora es el novio de la Negra. No le cambié el nombre a mi perra, al final. Creo que ya es tarde.
El novio de la Negra es un pointer, muy ladino y boludo, y se llama Tomy. Le decimos Psycho Tomy, porque nos sigue a todos lados, o se aparece de pronto en donde estemos.
Psycho Tomy le roba la comida a la Negra, después de terminar con la suya (él es un atragantado, ella es delicada). Cuando nos damos cuenta de que se acaba de engullir el final de la comida de la Negra, lo retamos y le damos más comida a ella. El otro día Negrita, por costumbre, terminó de comer y vino con el plato entre los dientes, para que le demos su segundo plato. Casi me muero de ternura y de risa.
Puentes Amarillos
No trabajo más en el local de ropa, y en el kiosco sólo cubro los francos. Con Pablo (mi maridito), decidimos largarnos a full con la pastelería. Tuvimos un excelente comienzo. Hacemos cosas ricas, prolijas, de calidad, y con una presentación muy copada. Todo lo que hicimos hasta ahora se vendió (Pablo vende en locales y demás) y vamos siendo conocidos. ¡Vamos Puentes Amarillos! Somos la perfecta combinación: yo cocino rico (y muy higiénicamente), los dos somos creativos, y él es súper carismático y vende todo, además de promocionarnos constantemente.
Heladera
La casa que estamos cuidando no tiene muebles. Tiene una cocina copada y yo tengo un equipo muy bueno de pastelería. Pero no tenemos heladera.
Solución: Habilitamos una de las habitaciones como heladera. Tiene la puerta cerrada todo el tiempo, y a veces abrimos la ventana, tapando con la cortina, así entra mucho frío. ¡Las cosas salen de ahí como si hubieran estado en una heladera de verdad! Así que tenemos cámara de frío (no creo que pase la inspección de bromatología, de todas formas).
Al final, como siempre
Pensaba ir en julio a rendir alguna materia, con todo lo que implica (gasto en pasajes, etc.). Pero, como siempre, no llego, y lo paso para septiembre.
No puedo estar tan traumada con la facu.
Lo gracioso y levanta-autoestima de la semana pasada
El otro día me llamó la mujer de mi papá y me contó que, haciendo una actividad en una escuela, los chicos tenían que contestar "me gusta/no me gusta". En un grupo los chicos empezaron a boludear, y dijeron "me gusta... me gusta la chica que atiende en el kiosco X"; "Uh, sí, está re buena"; "etc". La mujer de mi papá se empezó a reir y los chicos decían "¡Eh! ¡la profe la conoce!", y se reían.
Una chica puso "me gusta... el Cajón. Mi hermano trabaja ahí, entonces la mujer de mi papá ubicó que esa chica era la hija del dueño del refugio. Y le dijo "yo soy la malvada madrastra de Tiago". Y ahí miró a los chicos y les dijo "y también de la chica que atiende en el kiosco X".
Se tentaron, y le empezaron a preguntar mi nombre, que ella, con mucha discreción, no entregó.
Fin de semana Pasado
El sábado, después de hacer masitas danesas de manteca para Puentes Amarillos, le hice un rico pollo al verdeo a mi amorcito. Cuando llegó me dijo que hacía mucho frío afuera, que estaba granizando. Después, nos pusimos lindos y salimos hacia un café donde había un espectáculo musical al cual nos había invitado la madre.
¡Nevaba! Íbamos dejando nuestras huellas por las calles de El Bolsón, en la nieve recién caída, donde nadie más había pisado.
Primer beso bajo la nieve. Primero para la pareja, y primero para cada uno de nosotros. Mirar para arriba y sentir toda la magia de ese momento.
Algo gracioso en ese café: Estábamos con la mamá y sus compañeras de canto en una mesa grande. En otra mesa había un grupo de mujeres treintañeras que aparentemente conocían a la mamá de Pablo. En el intermedio nos paramos, saludamos a conocidos, aprovechamos para ir al baño, etc. En un momento yo estaba charlando con la mamá de Pablo, mientras él estaba en el fondo saludando a alguien, y se acerca una de las de la mesa de las solteronas. Le dice a mi suegra: "Ay... ¿ese es tu hijo? ¡Es divino!", con tono absolutamente baboso. Yo no dije nada, y seguí sonriendo, mientras pensaba "cómo la estás embarrando...".
La mina siguió avanzando hacia donde estaba Pablo, diciendo a su paso a todos los conocidos lo precioso que era ese chico. Yo la seguía con los ojos. En un momento le dicen "pero... guarda que tiene novia, eh! ahí está" y me señalan (amigas de mi suegra). La solterona se me acerca rápidamente, me pide disculpas muerta de vergüenza, me da un beso y me abraza (!). Yo me cago de risa.
Tanto no me cagué de risa cuando, de todas formas, fue y le dio un beso a él, y tampoco cuando lo miraba alevosamente a lo largo de la noche.
La mamá de Pablo, orgullosa.
Después fuimos a ver a la banda donde toca el esposo de mi mamá, y fueron también mi suegra y sus amigas. Bailamos todos, estuvo muy divertido.
Mi mamá
Buscando algo en su ropero, mi mamá sacó una bolsa con pullóveres y me dijo que podía usar uno violeta que había tejido para Clara y no lo usó.
Ví uno rojo muy lindo y me dijo: "Ese no te va a pasar por la cabeza."
Yo: ¡Qué mala!
Ella: Y sí, sos cabezona, fui la primera en darme cuenta.
Al final me pasó, y se lo usurpé.
Ayer estaba en lo de mi mamá y con Tiago pusimos a calentar una pizza para comer.
Ella le dijo al esposo (Jote): "¿Querés un tostado?"
Jote: Bueno, si vos comés sí. Comemos uno vos y uno yo.
Ella: ¡Si yo quiero como dos!
Yo: Ya se a quién salí, así, peleadora al pedo.
Ella: Sí, vos saliste a mí, como me lo deseó mi mamá. Ella me decía "¡Ojalá que te salga una hija como vos!", y me salió.
Yo: Jaja ¡Qué mala!
Ella: Ella lo veía como un insulto, pero yo veo como un orgullo tener una hija como yo.
Y todos nos reímos.
miércoles, 24 de mayo de 2006
Kiosco
Señora: ¿Tenés chicles de 5 centavos?
Yo (con Pablo esperando, en el teléfono): No, tengo de 2 por 10.
(Cara de poca paciencia de la mujer: entre "¿sos boluda?" y "¿me estás cargando?")
Yo: Perdón, de 2 por 15.
Desde las 12:50 hasta las 13:20 es el peor horario en el kiosco, porque salen los chicos de la mañana y entran los de la tarde (hay una escuela a media cuadra). Se llena, y compran mayormente caramelos, así que me vuelven loca.
Secuencia:
Llega el turno de atender un grupito de tres chicos de unos 14 años.
Uno me dice: "Yo quiero... un Grandote."
Los amigos se empiezan a reir, él también, y por consiguiente yo también.
Pero lo peor fue cuando le pregunté: "¿Negro o blanco?".
Carcajadas en todo el kiosco.
La peor experiencia fue la siguiente:
Entra una nenita de 5 o 6 años. La dueña del kiosco, que justo estaba, acomodaba unas cosas debajo del mostrador.
Yo: Hola.
Nena: Hola. ¿Tenés forros?
Yo (cara de traumada): Sí (pensando: "cómo la van a mandar a la nenaaa!").
Nena: ¿Y cuánto salen?
Yo (con voz de amarga): Hay de dos pesos y de tres pesos.
Dueña del kiosco, de abajo: ¡No, para el cuaderno! (y se empieza a reir).
Yo: Ah! Ya me estaba traumando! (Y me río, también) No, de esos no tenemos (mirando a la nena, que tenía una cara de no entender nada... que hubiera sido más grave si le mostraba los forros de dos pesos y los de tres pesos).
Yo (con Pablo esperando, en el teléfono): No, tengo de 2 por 10.
(Cara de poca paciencia de la mujer: entre "¿sos boluda?" y "¿me estás cargando?")
Yo: Perdón, de 2 por 15.
Desde las 12:50 hasta las 13:20 es el peor horario en el kiosco, porque salen los chicos de la mañana y entran los de la tarde (hay una escuela a media cuadra). Se llena, y compran mayormente caramelos, así que me vuelven loca.
Secuencia:
Llega el turno de atender un grupito de tres chicos de unos 14 años.
Uno me dice: "Yo quiero... un Grandote."
Los amigos se empiezan a reir, él también, y por consiguiente yo también.
Pero lo peor fue cuando le pregunté: "¿Negro o blanco?".
Carcajadas en todo el kiosco.
La peor experiencia fue la siguiente:
Entra una nenita de 5 o 6 años. La dueña del kiosco, que justo estaba, acomodaba unas cosas debajo del mostrador.
Yo: Hola.
Nena: Hola. ¿Tenés forros?
Yo (cara de traumada): Sí (pensando: "cómo la van a mandar a la nenaaa!").
Nena: ¿Y cuánto salen?
Yo (con voz de amarga): Hay de dos pesos y de tres pesos.
Dueña del kiosco, de abajo: ¡No, para el cuaderno! (y se empieza a reir).
Yo: Ah! Ya me estaba traumando! (Y me río, también) No, de esos no tenemos (mirando a la nena, que tenía una cara de no entender nada... que hubiera sido más grave si le mostraba los forros de dos pesos y los de tres pesos).
martes, 18 de abril de 2006
I´ve met someone
Me imaginaba que este año no iba a decir ni pensar la famosa frase "conocí a alguien". No es que la había dicho antes, pero suponía que no me iba a pasar algo así.
Planeaba boludear, disfrutar de no tener compromisos de ningún tipo (no tanto disfrutarlo sino en realidad tomarlo como una terapia imprescindible en este momento de mi vida): laborales y con la gente.
Pero conocí a alguien, y se dio algo muy especial, y es re lindo lo que nos está pasando, y estoy muy contenta.
Vamos a ver cómo sigue.
Planeaba boludear, disfrutar de no tener compromisos de ningún tipo (no tanto disfrutarlo sino en realidad tomarlo como una terapia imprescindible en este momento de mi vida): laborales y con la gente.
Pero conocí a alguien, y se dio algo muy especial, y es re lindo lo que nos está pasando, y estoy muy contenta.
Vamos a ver cómo sigue.
miércoles, 12 de abril de 2006
Cele
Es no poder creerlo. Es no poder llorar más. Es no entender. Es enojarse.
Es un vacío en el banquito de piedra que ocupaba al lado del mío desde siempre.
Con Cele crecimos juntas. Yo tenía unos años más, pero eso casi nunca importaba. Bueno, hasta que me hice adolescente y ella seguía siendo una nena; entonces nos distanciamos un poco. Lo que se pueden distanciar dos hermanos o primos cuando están en distintas etapas.
Travesuras, peleas, aventuras, pactos, sustos, escondites, celos, juegos, juegos, juegos.
No éramos tanto de las que corren, trepan, saltan, nadan. Éramos de las que se quedan apartadas y en voz baja planean juegos, bromas, mundos donde sí, después de haber establecido las reglas, jugar y correr toda la tarde. De las que, en cuclillas una enfrente de la otra, planean cómo convencer a los papás de que alguna se quede a dormir en la casa de la otra.
Una vez Cele estaba un poco enferma. Yo me quedé a dormir en su casa. Tomaba un jarabe -según ella- muy feo.
La mamá: Hablando con amigos abajo.
Nosotras: Supuestamente durmiendo hacía más de una hora. Pero estábamos charlando. En eso, le dije que se pase a mi cama, y pusimos adentro de la suya una almohada y una muñeca que tenía el pelo lacio y castaño como el de ella.
Y seguimos charlando juntitas.
Cuando escuchamos que subía Adriana -la mamá-, nos callamos y, con un poco de miedo, nos aguantamos la risa.
Pero cuando empezó a mover la muñeca diciendo en voz baja "Cele, Cele, el jarabe", no pudimos aguantar más. Por suerte la mamá también se rió.
Semanas después nos seguíamos riendo cuando nos acordábamos. Y yo me río ahora cuando lo escribo.
Se me vienen todos los recuerdos juntos. Pero quiero que vengan más.
Cuidar a nuestras hermanitas, escaparnos de nuestros hermanitos. Jugar a la escuela, pompas de detergente, contar historias de terror, escondidas entre los chochos, jugar a las cartas, la perra Estrella, cambiar las reglas de los juegos, tentarnos en la mesa, tentarnos cuando nos retaban. Crear, inventar. Siempre.
En el 2001 o 2002 iba por la vereda de Rivadavia tratando de pasar entre la gente, caminando con mi bici. Iba a comprar helado para llevarle a mi novio. De pronto pensé en Cele. Obviamente, con una sonrisa (mía al recordarla, de ella en mi recuerdo). Hacía mucho, mucho que no la veía ni sabía de ella. De todas formas no fue un "qué será de su vida", sino un sentirla, no tan racional.
Media cuadra después, la ví, parada en la puerta del Shopping Caballito. Fue increíble.
Un encuentro especial.
En realidad esa piedra al lado mío la va a ocupar siempre. Sólo que ahora de una forma distinta.
Es un vacío en el banquito de piedra que ocupaba al lado del mío desde siempre.
Con Cele crecimos juntas. Yo tenía unos años más, pero eso casi nunca importaba. Bueno, hasta que me hice adolescente y ella seguía siendo una nena; entonces nos distanciamos un poco. Lo que se pueden distanciar dos hermanos o primos cuando están en distintas etapas.
Travesuras, peleas, aventuras, pactos, sustos, escondites, celos, juegos, juegos, juegos.
No éramos tanto de las que corren, trepan, saltan, nadan. Éramos de las que se quedan apartadas y en voz baja planean juegos, bromas, mundos donde sí, después de haber establecido las reglas, jugar y correr toda la tarde. De las que, en cuclillas una enfrente de la otra, planean cómo convencer a los papás de que alguna se quede a dormir en la casa de la otra.
Una vez Cele estaba un poco enferma. Yo me quedé a dormir en su casa. Tomaba un jarabe -según ella- muy feo.
La mamá: Hablando con amigos abajo.
Nosotras: Supuestamente durmiendo hacía más de una hora. Pero estábamos charlando. En eso, le dije que se pase a mi cama, y pusimos adentro de la suya una almohada y una muñeca que tenía el pelo lacio y castaño como el de ella.
Y seguimos charlando juntitas.
Cuando escuchamos que subía Adriana -la mamá-, nos callamos y, con un poco de miedo, nos aguantamos la risa.
Pero cuando empezó a mover la muñeca diciendo en voz baja "Cele, Cele, el jarabe", no pudimos aguantar más. Por suerte la mamá también se rió.
Semanas después nos seguíamos riendo cuando nos acordábamos. Y yo me río ahora cuando lo escribo.
Se me vienen todos los recuerdos juntos. Pero quiero que vengan más.
Cuidar a nuestras hermanitas, escaparnos de nuestros hermanitos. Jugar a la escuela, pompas de detergente, contar historias de terror, escondidas entre los chochos, jugar a las cartas, la perra Estrella, cambiar las reglas de los juegos, tentarnos en la mesa, tentarnos cuando nos retaban. Crear, inventar. Siempre.
En el 2001 o 2002 iba por la vereda de Rivadavia tratando de pasar entre la gente, caminando con mi bici. Iba a comprar helado para llevarle a mi novio. De pronto pensé en Cele. Obviamente, con una sonrisa (mía al recordarla, de ella en mi recuerdo). Hacía mucho, mucho que no la veía ni sabía de ella. De todas formas no fue un "qué será de su vida", sino un sentirla, no tan racional.
Media cuadra después, la ví, parada en la puerta del Shopping Caballito. Fue increíble.
Un encuentro especial.
En realidad esa piedra al lado mío la va a ocupar siempre. Sólo que ahora de una forma distinta.
viernes, 7 de abril de 2006
jueves, 6 de abril de 2006
Letras
- Estudio Letras.
- ...
- ...
- ¿Y eso qué vendría a ser?
Yo me acuerdo, a veces, sólo las primeras letras de las palabras. Cuando las tengo en la punta de la lengua en realidad mi lengua ya empujó una letra por entre los dientes, y digo "no me sale, pero empieza con G".
Tengo una teoría. Según mi tía, que me hizo hacer algunos ejercicios de PNL (Programación Neurolingüística) -que vendría a ser un estudio de cómo la gente percibe las cosas distinto y por lo tanto actúa de forma diferente. Según tengo entendido en esta clasificación podés tener tendencia a ser auditivo, kinestésico (que es olfativo, táctil y gustativo), o visual, y el pertenecer a alguno de estos grupos influye de alguna forma en cómo actuás y sos-, yo soy visual (aunque no vea bien). Entonces, así como tengo recuerdos visuales de las cosas, a las palabras las veo.
Porque es así: yo veo las palabras en mi cabeza. Alguien me preguntó con qué tipografía las veía. Primero me reí, y después pensé "¡qué buena pregunta!". Y me dí cuenta: es con mi letra.
Es muy loco.
lunes, 3 de abril de 2006
Tragedias
Hace una semana pasó algo terrible en mi familia.
No quiero hablar de eso acá (eran dos extremos: o contaba todo con lujo de detalles o no contaba nada. Ganó la segunda opción).
Lo que sé es que desde que pasó no escribo. Nada. Y es mucho decir. Ahora es la primera vez que mi birome toca el papel (de esos dobladitos que llevo a todos lados).
Es por esa conexión tan profunda entre mi interior y las letras.
Algo se quebró adentro mío.
Desde hace meses que todo es una mierda, y pasan
cosas horribles
No quiero hablar de eso acá (eran dos extremos: o contaba todo con lujo de detalles o no contaba nada. Ganó la segunda opción).
Lo que sé es que desde que pasó no escribo. Nada. Y es mucho decir. Ahora es la primera vez que mi birome toca el papel (de esos dobladitos que llevo a todos lados).
Es por esa conexión tan profunda entre mi interior y las letras.
Algo se quebró adentro mío.
Desde hace meses que todo es una mierda, y pasan
cosas horribles
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