jueves, 15 de marzo de 2007

Me caso!

Estamos en El Bolsón, y mañana nos casamos con Pablo.
Muchos preparativos, muchas cosas lindas, mucha gente linda.
La fiesta estaba planeada muy tranqui e íntima, pero al final va bastante gente, y hay muchos detalles hermosos, como flores violetas, un "show" sorpresa que haremos con Pablo, souvenirs hechos en el taller de mi mamá, y muchas cosas más. No nos gustan muchas de las tradiciones, por lo que planeamos e hicimos casi todo como nos gusta, especialmente si de esa forma las cosas tienen un valor o un significado especial. Hasta la forma de la tarjeta tiene un significado especial.
Me dí cuenta de que soy bastante romántica. Bueno; si he de serlo, ¿qué mejor ocasión que mi propia boda?

Comentario colgado: Una frase más de esas que hago yo. Dije "La Novicia Ingalls", en vez de "La Novicia Rebelde". Podría ser un capítulo en el que Laura se va a un convento, no?

Che, nunca más voy a ser soltera.
Qué loco.

sábado, 3 de marzo de 2007

Citadina

Los colectivos me siguen beneficiando económicamente, aunque esta vez por acción humana.
Hoy subo al colectivo, después de correr media cuadra (adelante del mismo) para llegar a la parada, y le digo "hola, ochenta, por favor" al chofer. La máquina marca "0,75", entonces yo le digo "eh... no, ochenta". Y el tipo me hace que "sí" con la cabeza (y bué). Es la segunda vez que me pasa este mes.

Cabeza de novia
Antes de ayer caminaba comiendo un sanguchito de atún por las calles de Palermo bajo la lluvia, buscando aritos para la fiesta de mi casamiento, cuando entré a un local. Paraguas cerrado en una mano, sanguchito de atún siendo masticado, aros en la otra mano, no había mucho que hacer con respecto a mis cordones desatados. "Bueno, ahora me los ato", me dije a mí misma. Cuando salí del local pensé "me olvido algo", e hice un recuento de mis pertenencias. No, no me olvidaba nada. ¿Qué podía ser? "ah, sí: el sanguchito de jamón y queso que me queda en la mochila". Y me lo comí.
Tres cuadras más tarde, en otro local, ví mis cordones empapados y pisoteados. Para colmo en un momento, entre los dos locales, pensé: "No tengo que cruzar la calle así, mal. Porque me llego a tropezar por algo y me pisa ese auto".
Suerte que no me caí porque además de golpearme me iba a atragantar con el sanguchito.


Comentario pelotudo: Creo que si Neruda usara MSN me diría "estás como ausente".

viernes, 23 de febrero de 2007

Mezcla de hierbas naturales

Gastritis de nuevo. Estoy muy tensa, muy nerviosa. Mi amigo tilo vuelve a hacerme compañía. En realidad, estoy abriendo mi colección de té. En la secundaria empecé a coleccionar saquitos de té (ensobrados, mientras más lindos y raros mejor). Mi colección creo que andaba cerca de los 70 saquitos, cuando la olvidé. No es mucho esa cantidad, lo sé. No me dediqué tanto. Cuando un saquito se cruzaba por mi camino, lo añadía. Fue bueno vivir en Estados Unidos, porque allá conseguí muchos raros. Están en una lata de Caprice, y al abrirla salen vahos aromáticos de todo tipo. Hasta narcóticos, como decía un amigo mío. Ahora es re lindo probar un saquito de té de vez en cuando: elegir bien, y tratar de recordar de dónde lo saqué.

El cantante de Coldplay me regaló una caja de bombones. Bueno... en realidad, se la dio a mi futuro marido, porque se estuvo relacionando con ellos en su trabajo. Y, obviamente, ahora es mía (golosa universal). ¡Pero no puedo comerlos!!!

No quiero trabajar más de cajera. Mañana debería volver, y voy a contarles que me caso y que todavía no me siento bien, y probablemente me echen. Espero que quede todo bien, igual. Nunca se sabe. Lo que sí: ¡un nuevo oficio en mi atestado Curriculum! Pareciera que los coleccione, como al té.

jueves, 15 de febrero de 2007

¿Volverás?

Creo que mi cerebro (y con eso me refiero a mi parte racional) se fue de vacaciones hace tiempo.

No estoy segura de si eso es algo bueno o malo.

(Para colmo odio las dualidades, especialmente las morales, así que por suerte se fue también esa parte que clasifica en "bueno o malo").

martes, 13 de febrero de 2007

Números y aventuras recatadas

Insisto en que no es conveniente que una persona con leve dislexia sea cajera. Hoy le dije a una mina "doscientos diecinueve con veintitré..., no, no: doscientos noventa y uno con veintitrés". La cara de la mujer no fue de alegría.

Tampoco va a ser de alegría la cara de la viejita a la que le llegue en el envío la caja 219 en vez de la 912.
(Me acabo de dar cuenta de que fue con las mismas cifras, qué loco).

Hablando de plata, hoy en los colectivos gané un poco. Primero esperé el colectivo junto a una pareja muy melosa. Cuando llegó mi amigo el 26 los dejé subir primero a ellos porque estaban antes, pero cuando pasó la chica, el chico me dejó pasar. Entonces le dije al chofer "75" (no, no le dije "57"), y cuando puse las monedas, salió el boleto y también mis monedas. Las agarré, y con la palma hacia arriba miré para adelante, como no sabiendo qué hacer, lista para decirle al chofer. Y el meloso me dijo "BUENSIMOOOO...!", y la melosa lo cerró con un "ya fué" (seguramente vieron mi cara de desconcierto). Lo peor es que se los cagué a ellos por dejarme primero. Y me fui al fondo con mi pasaje gratis.
Después subí al 134 y cuando metí la mano en el "compartimiento" del vuelto había 10 centavos de más. Yo se que no es mucho, pero... es notable que pase, especialmente dos veces en un día.

Aventuras de una cajera:
Voy a contar lo que dijo un tarado. El tipo, de unos 45 años, cuando llega la hora de pagar, me tira la libretita de "tickets total" en la banda de la caja. Le pido si por favor los corta del talonario (porque me dijeron que lo tiene que hacer el cliente, que si yo los rompo cago yo, y no es mi responsabilidad), y me dice que no, que los corte yo. Y mal. Y yo sigo paz y amor y le digo que no puedo, que no me corresponde. Me dice que no se va a poner a cortar los tickets ahora (¿qué, y yo sí????), le digo, de nuevo, que yo no puedo. Y me dice "ustedes aceptan estos tickets, hagánse cargo" (!!!!). Me dieron ganas de decirle "usted lo acepta cuando cobra, y tiene SU NOMBRE y su número de documento, hágase cargo". Pero le dije que llamaba a una supervisora si quería. Y quiso. "Idiota total". Mientras venía la supervisora él me dijo que los tickets se rompen, que él no quiere pasar ese riesgo. Le dije que de última ese era un problemaa plantear con la empresa de los tickets y no con el supermercado. Y vino la supervisora. Ella le cortó los tickets (puteandolo por lo bajo), y él debería haberse metido el resto en el...
Me parecio gracioso pensar por qué sería así en la caja, y me dio un poco de risa pensar cómo la mujer lo cuernea o el jefe le hace la vida imposible y lo humilla día a día.
En los casos de esta gente idiota yo mantengo mi perfil sumiso y sincero "mire, me dijeron que no podía, yo soy nueva y hago las cosas como me dicen, además si los rompo es MI responsabilidad", mientras mi lado cínico se regodea en pensamientos de alguien que en realidad no aspira a ser la cajera del mes.

Tendría que haber estudiado más historia? No, tendría que haber sociabilizado más.

Estaba pensando... yo soy o muy colgada o muy inocente o pelotuda. Cuando tenía 9 años, en la feria de El Bolsón, compré mi tradicional alfajor de maicena de los sábados (mis hermanos se pedían un waffle de dulce de leche y crema en el puesto de los alemanes, y yo por rebelde pelotuda me auto-cagaba con un alfajorcito), y la viejita que los hacía me dijo "este billete estuvo en la guerra!". Y yo le dije "¿en serio?", y la miraba con los ojitos bien abiertos, esperando que me cuente una re historia mientras disfrutaba mi alfajor reseco. Pero por su cara rara me fui a la mierda.
Eso no es lo que origina mi planteo inicial, porque era una niña. Pero el otro día mi abuelo me prestó su paraguas para que volvamos a casa con mi Pablo, el día de la tormenta (5 posts más abajo), y me dijo que el paraguas había sobrevivido una guerra, y le hice la misma pregunta: "¿en serio?". Creo que no me escuchó. Para colmo... ¡mi abuelo no fue a ninguna guerra!!! Soy muy idiota.

sábado, 3 de febrero de 2007

Y acá estamos...

Escuchando la radio de tango en casa, ropa en remojo en la bañera, el ventilador que no me apunta a mí: apunta a la compu. ¡Se apaga sola! Y creemos que es porque tiene calor.
Planeando el casamiento, que va a ser en El Bolsón, en marzo (buenísimo porque ya lo extraño demasiado). Usando los tacos que me pondré en la fiesta, para acostumbrarme a la altura.

El otro día hablando con mis primitas me dí cuenta de que mi colectivo preferido y siempre usado en USA era el 26. ¡Igual que acá! Y cuando lo hablé con ellas, tenía 26 años. Ahora ya no. Empecé mi cumple, hace casi un mes, con mis tres primos que quiero mucho, el novio de mi prima mayor, y mi Pablo. Fuimos a un bar con juegos de mesa (si hubiéramos jugado bien al que elegimos, hubiera sido más divertido; pero nos dimos cuenta después cómo era). Es notable, pero en el aspecto musical empecé como el año pasado. Pasaron más de una hora de U2, y justo antes de las doce.

Ahora trabajo de cajera en un supermercado importante. Voy tres días y está bueno. Está bien organizado y pagan bien. No saben que me voy 20 días en marzo. Pero si está todo bien, tal vez hasta sea capaz de volver después del casamiento y la luna de miel.

Los trabajos en atención al público no son para mí. Lo raro es que de 21 trabajos que tengo listados en mi curriculum, casi la mitad poseen la atención al público como rasgo importantísimo. Cuando empiezo en un trabajo así sufro mucho (aunque no se nota: los clientes muchas veces me dicen que soy muy amable, eficiente, y siempre sonriendo), y me dedico -por ejemplo, cuando voy caminando por la calle- a comparar el resto de los trabajos de atención al público con el mío. Y todos siempre son mejores. Paso por un cyber o kiosco y digo "claro, acá tendría que trabajar yo, es menos complicado" (si ese no es mi trabajo actual). Y así.
Soy re Gata Flora.

Observación de la semana: No es conveniente que una persona con leve dislexia sea cajera.

martes, 9 de enero de 2007

Ultra novedad entreverada

Estoy muy, muy rayada. Anoche no pude dormir y ahora sigo sin dormir, a las 3 de la mañana. Muchas preocupaciones, especialmente económicas, y de "techo en la cabeza", como se dice. Yo no quiero tener un techo en mi cabeza.
Lo que quiero tener es un lugarcito que no me implique todo un sueldo.
Y se me junta todo: no tener garante para alquilar en Capital, no tener plata para mudarme, en caso que pueda por el tema garante... etc. Donde estoy van a aumentar demasiado y no va con mi proyecto de vida (próxima, obvio, no es que tengo un mapa de mi vida como Mafalda cuando la mamá le pisa el viaje a China).
Para colmo se me junta con el casamiento, que es en marzo, y mi contrato vence en febrero.
Ah, me caso.
(Y por eso soy feliz, es así, de loquitos de amor que somos).
Pero lo demás me vuelve loca.

Además de eso:
Seguimos con las señales.

Señal de que sos colgada, cuando tu prima te dice:
-Che, el viernes es tu cumple. Sabías, no?

Y Una señal de que pasás demasiado tiempo en la compu es cuando caés en que te estás casando cuando Google te llena de propagandas que dicen "vestidos novias - moda novios - moda novias - lista de casamientos".
Maldito Gmail.

lunes, 1 de enero de 2007

Felicidá pa' todos!

Empezamos el año con luna llena (y panzas llenas, y corazoncitos también), como debía ser.
Adiós año pasado, qué complicado que fuiste. Trajiste muchas cosas de esas que te cambian la vida, y por suerte hubo de las buenas, además de esas feas, muy feas.
Fue un año de mucho aprendizaje, de sentirme perdida, de sentirme encontrada, de sentirme desesperada -pero encontrarme con la montaña, los árboles, y la gente que quiero, que me guiaron en esos momentos hostigadores.
La primer mitad del año fue de melancolía por todo (sin razón aparente). La segunda, de mirar al futuro con una sonrisa, de la mano de mi Pablo.
Crecí mucho este año. Y el que viene se auguran cambios muy importantes.

Terminando con el resumen del año, quiero comentar que el 31 a la noche lo pasamos con mi familia de Ramos Mejía, y estuvo re lindo. Mucho baile, muchas risas, muchos abrazos, muchos tragos (igual yo soy una chica cerveza). Éramos 31 personas a las 12 (después más, y después menos).
Es una señal de que estás borracha cuando viene alguien a saludarte, y le decís "chau", sin darte cuenta de que en realidad acaba de llegar y no la habías visto en toda la noche (también puede ser una señal de que sos colgada, o de las dos cosas, lo cual creo que es el caso).
Siguiendo con los saludos, cuando llegué saludé a toooodos, y después me dirigí derecho hacia mi tío Ale para saludarlo, pensando que no lo había hecho. Y me dijo "¡ya me saludaste!". A las 12:15, después de la ronda de brindis, lo miro a 3 metros mío y le grito "¡Ale, feliz año!" y le hago la señal de brindar. Y me dice "ya brindaste conmigo". Por suerte se lo tomó como que me importa tanto que me aseguro de haberlo saludado, y no como que pasa muy desapercibido en la multitud; eso hubiera sido incómodo (no es el caso, de todas formas).
A las doce, las mujeres parecíamos renguitas. Mi prima dijo que había que empezar el año con una moneda en el zapato. Con sandalias, la cosa se complicaba. Rengueando, y con nuestras bombachas rosas, éramos una tradición andante.

jueves, 21 de diciembre de 2006

¿Por qué duele?

¿Vieron cómo se pone Marty McFly en Back to The Future, cuando le dicen "gallina"?

Bueno, así me pongo cuando me dicen estructurada.

Es raro.

Bah, es para pensar.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Tormenta

La tormenta de anoche nos agarró en la calle. Pablo y yo ya estabamos a cinco cuadras de casa cuando se largó fuerte fuerte. Fuerte. Nunca había visto algo así. Volaban los pedazos de árboles, y el ventarrón de verdad metía miedo. Esas cinco cuadras se hicieron eternas, y a mí me daba miedo avanzar pero también quedarme refugiada en alguna puerta (sentía que en cualquier momento se volaba algún cartel de un negocio y nos estampaba).
Entonces preparamos la caballería: Pablo con el paraguas adelante de su cuerpo, aferrado con las dos manos, y la mochila en su pecho, con mi bolso, y en su poder también las ramas de la planta de mi abuela en una bolsita (pobres ramas, pasaron de estar bajo el naranjo, en paz, a estar en el medio de una tormenta, envueltas en una bolsa. Ahora por suerte están tranquilas en agua, para que saquen raíz y las plante). Yo atrás de Pablo, aferrada de su camisa, y así los dos corriendo a luchar la tormenta (obviamente, el viento estaba en contra). En las bocacalles me hacía caballito, porque eran ríos y yo tenía ojotas. En un momento de la corrida perdí la ojota, pero la pude rescatar.
En realidad el agua, el miedo y la lucha nos revitalizó. Era una sensación linda.
Media cuadra antes de casa, le dije "pará", y nos dimos un beso romántico bajo la lluvia, que dolía en la cara, y el viento, que daba vuelta el paraguas de mi abuela. Empapados.

Pero empapados de verdad.

Fue como nadar contra las olas por cinco cuadras.
Así entramos al edificio, sintiéndonos por fin al resguardo del clima tan impresionante, y dejando un camino como de babosa acuática atrás nuestro.

Hoy salí y el panorama era un poco triste. Todo gris, todo dormido de domingo, pero también dormido como después de una tormenta devastadora. En el suelo: ramas de árboles, plásticos de todo tipo y tamaño, botellas, mucha tierra y arena, piedras, carteles...

La verdad, fue impresionante.

Conversaciones con el fumigador

Estaba en mi tercera o cuarta hora de sueño, un sábado a las 9 a.m., cuando me tocan el timbre. Era el fumigador. Me puse un pantalón y una remera, le abrí semi-dormida, y cuando el tipo ya estaba en la cocina, tuvo lugar este diálogo (esta es mi versión del diálogo):

Fumigador: ¿Tenés menos?
Margot: Sí
F: Que no se acerquen acá.
M: ...
F: ...
M: ¿Cómo?
F: Que si tenés nenes que no se acerquen acá.
M: Ah, no, yo entendí si tenés "menos"; como hace 2 meses tuve cucarachitas...
F: ...
M: ...
F: ¿Cómo?
M: Que hace dos meses tuve cucarachitas.
F: Ah, yo pensé que hace dos meses había tenido una nena.
M: No, no, cucarachas.
F: ¿Baño?
M: Por acá.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Ojos y cola

Ayer fui a una clase de baile con mi Pablo. En un momento yo estaba bailando adelante de él, y la profesora le dice "la vista al frente".
Él le dice "estaba mirando su postura...".
Y los tres nos reimos, y ella le dice "no, sabés que no. Pero dejame, yo con algo me tengo que reir!".

Yo estaba con pollera, y Pablo me bajó del colectivo como siempre: bajando él primero y después abrazándome en la parte superior de las piernas y llevándome hasta la vereda. Bueno, en este caso cuando me bajó, la pollera quedó toda levantada, y le mostró mi bombacha blanca con un signo de stop a toda Primera Junta.

Pablo se da cuenta cuando me miran por la calle. Casi todas las veces, y hasta más que yo en ocasiones. Es graciosa su actitud. A veces se calienta y los mira mal, pero a veces hace otras cosas, como abrazarme, agarrarme la cola, besarme. Yo le digo, cuando lo hace: "¡pero así el tipo si es un pajero se calienta más!", y me dice "bueno, pero sos mía".
Era territorial la cosa.

Chau mousses (y colectivos), hola teléfonos (y más tiempo)

Chau pastelería. Al final los tipos no cambiaron; me daban vueltas con los pagos, y cosas así que solían hacer, como hacerme nadar en la incertidumbre, lo que mata mis nervios. Hasta cuando preguntaba las cosas claramente (como mis funciones en determinado evento), después me las cambiaban.
Bueno, la cosa es que dejé ese proyecto aunque yo iba a estar a cargo e iba a ser muy interesante para mi carrera. Ahora tengo otras prioridades, como por ejemplo mi salud, tanto mental como física.

Ayer tuve una entrevista a cuatro cuadras de mi casa, en un lugar que ví cómo se fue costruyendo. Mandé mi CV por mail y me llamaron en seguida.
El tema es que el domingo me había salido algo en el ojo, una especie de granito cerca del lagrimal, que con los días se desarrolló en una marca roja e hinchada abajo del ojo, como si me hubieran pegado. La gente me miraba raro. El portero de nuestro edificio lo miraba raro a Pablo.
Estaba muy nerviosa por ir a esa entrevista con el ojo así, porque para colmo el lugar es una clínica estética, y el trabajo es para recepcionista, entonces desde la noche anterior me hice compresas con saquitos de té verde.
Para ir a la entrevista me hice unas compresas más y me maquillé. Pablo me decía que no me apure, que desayune, porque llegaba a tiempo. Yo insistía en que no. Cuando vio el proceso que era maquillarme ese ojo, entendió. Terrible revoque me hice.
El ojo quedó hinchado, pero sin el color del "golpe". Y fui con anteojos, para disimular más.
Estaba en la sala de espera de la clínica, y me miré las manos: tenía las uñas amarillas! me habían quedado así por agarrar los saquitos de té.
¡Me sentía un desastre! Pero me daba risa... la recepcionista de una clínica estética, toda deforme.
De todas formas el tipo me dijo que quería que quede yo, que probablemente me llamaban hoy, para que empiece el lunes.
Nunca fui recepcionista, veremos qué onda.

lunes, 27 de noviembre de 2006

El ente

Una noche del verano 2004/2005, volvíamos de un pub mi hermana, nuestra amiga Mexicana del Sur, y yo, y pasó algo extraño. Esa noche habíamos salido con una cámara de fotos. Eso es un peligro, no sólo por haber sacado fotos avergonzantes, y deprimentes (oh, esa es mi cara cuando tomo un poco de más... y yo que me creo tan diosa cuando estoy borracha), sino también porque sin querer sacamos fotos a lo sobrenatural (no, no es la foto del chico con la visera dada vuelta en los dos sentidos). <--- Ese post es de esa noche (y sí, tengo la foto de ese chico).

Cuando estábamos en la esquina de la despedida, se me ocurrió sacarle fotos a la luna. Primero salió "bien" (noten las comillas):

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Pero después, salió algo raro. No sólo salió así en la foto, sino que lo vimos. El flash hizo destellar un montón de cositas a un metro nuestro, distribuidas en forma más o menos esférica. Nos asustamos, porque no lloviznaba, no había viento, ni estaba helando, ni sentimos nada raro en el aire (y no son comunes las "bandadas" de moscas y mosquitos). Después de un ratito de seguir sacando fotos en la misma dirección tratando de ver qué era (sin éxito; volvió a salir la foto tan linda de la luna), y de descartar todas las hipótesis que se nos ocurrían menos la del ente, nos despedimos (pobre Mexicana del Sur que se tuvo que ir sola una cuadra), y guardé la foto del citado "ente":

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Pero el otro día me puse a investigarla, y en los acercamientos encontré imágenes que me desconcertaron/intrigaron/asustaron un poco más! Miren:

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No me digan que no ven algunas caritas por ahí.
Si alguien sabe qué puede llegar a ser eso, agradecería su colaboración.
(No son las estrellas, no había, y lo vimos adelante nuestro iluminado por el flash - No son gotitas de agua, no había humedad en el aire, no llovía ni lloviznaba ni había un regador cerca [estábamos alegres pero no para tanto, che]).

Pastelera insomne

Conseguí trabajo (la entrevista del día del lunar), en el mismo lugar que el año pasado, pero armando la pastelería desde cero y conmigo como encargada.
Está buena la propuesta, y me gusta mucho esa cocina.
Pero... ¡estoy nerviosísima! No sólo por las responsabilidades nuevas (y el hecho de estar planeando todo para la pastelería), sino también porque los dueños siguen siendo un poco colgados, delirantes, volados... ni que fueran de El Bolsón!
Así que volví a las desesperantes noches de insomnio. A veces cuando suena el despertador de mi Pablo, yo sigo con los ojos y la mente totalmente abiertos. Es horrible.
Igual, he cambiado en algo: si el trabajo me hace mal, no dudaré mucho en dejarlo. Aprendí que no vale la pena sufrir en un trabajo; ya bastante hay con otras cosas que no podemos manejar. Y también hay demasiadas cosas lindas, que no vale la pena arruinar por un trabajo que angustia.


Acá terminan las...
Reflexiones de Ceci.

(Ténganme paciencia, estoy con insomnio).

viernes, 3 de noviembre de 2006

Querido Diario:

A la mañana agarré la plancha al revés (!), y me planché las yemas de dos dedos. Quedaron como plastificadas.
Después fui a una entrevista a la otra punta de Capital Federal, pero "el entrevistador" no estaba y me la pasaron para la tarde, después de mi cita en la clínica.
Porque me fui a sacar un lunar sospechoso de mi rodilla, y me hicieron esperar dos horas con una bata finita, gorro y protectores de pies. NADA MÁS. Cuando fui al quirófano, y empezó a cortar, casi me muero. Le conté (avisé) que me había desmayado de impresión dos veces, una cuando me sacaron sangre de chica y otra durante un lavaje de oído, de adolescente. Con la charla zafé, pese a sentirme (y estar, casi) en pelotas. Pero cuando me hizo los puntos, empecé a respirar hondo, y tenía las manos húmedas, y cuando las miré estaban completamente blancas, de los dos lados! Debía estar toda blanca, porque cuando se lo dije al doctor me pellizcó las mejillas y se reía. Después no me podía levantar y la enfermera propuso sacarme en la camilla. ¡La bata estaba toda húmeda! Igual caminé erguida, con todo mi orgullo (del brazo de la enfermera, ejem).
Y después de eso volví a la entrevista, a la cual tuve que ir con las marcas de la gorra del quirófano en la frente, de tanto que me hicieron esperar con eso puesto. Aprendí algo: ponerse la gorra bien atrás (para la próxima).
Pero... ¡parece que tengo un trabajo copado!
En la misma pastelería del año pasado, esta vez ya de encargada.
¡Se avecina mucho trabajo!
Pero me gusta.

Igualmente: más razones para volver con el tilo.

Después de todo eso, y con la rodilla dolorida, tuve que hacer más de una hora de cola en Puán para votar y no perder la regularidad. Por más que no esté yendo a Letras, quiero tener las puertas abiertas por las dudas, al menos un año más.
Acepté un par de folletos pero al recordar que era interminable lo de los folletos y la gente contándote las propuestas, y sabiendo que no estaba como para eso, les decía un firme pero amable "no, gracias", y me dejaban en paz. Más cerca de las urnas, se ponía complicado. Mis razones eran simples: no me gusta que se malgaste el papel, no lo iba a leer. Y se lo dije a un par de personas.
Sólo uno me persuadió, y ahora tengo su folleto.
Se fue orgulloso.

Y yo me quedé con las ganas de seguir con Letras, y ya sin tanto miedo de los finales (¿después de casi 10 entrevistas de trabajo en 2 meses?) pero con más miedo de no tener tiempo de estudiar.

martes, 31 de octubre de 2006

Purple Rain

Fui a visitar a mi amigo jacarandá.
Ahí estaba, todo florido. Me encantó verlo. Cuando me paré frente a él, dejó caer una flor violeta a un metro y medio de la punta de mis pies; ahora ella está entre las hojas de un libro.

Parece que el gobierno está arreglando la plaza; tiene uno de esos carteles naranjas y negros en una de sus esquinas.
Este año rebosa de flores. Mi trono violeta fue usurpado por capullos blancos y de colores.

Me di cuenta de algo muy feo: faltaba el otro jacarandá, que el año pasado también contribuía a bañar el trono con flores violetas.
No está. Ahora queda sólo mi amigo.
¿Por qué lo habrán sacado?

Junté semillitas. Si tuviera un poco de patio no lo dudaría. En El Bolsón no creo que puedan vivir. Nunca ví un jacarandá allá.

¿Sufrirá un bonsai de jacarandá?

sábado, 23 de septiembre de 2006

La murciélaga se tiene que ir

Mi Pablo come bien y abundantemente en el trabajo. A mi me gusta malcriar a mis seres queridos con comidas que preparo con mucho amor y dedicación (mi hermano me dice que engordo a mis novios). Ahora no sé qué hacer. Le hago una re cena, pero cuando llega no tiene hambre. Lo bueno es que lo desayuna a la mañana. Sí, a las 5:30 AM. Y después viene a saludarme con gusto a tallarines con brócoli.


Me gusta: La gente que se saca los anteojos para saludar.
No me gusta: El color verde loro/bandera de Brasil en cualquier tipo de ropa.


Desde que mi hermana se mudó conmigo -hace casi dos años-, en casa hicimos algo práctico: Sólo una persona se encarga de regar las plantas, dado que las pobres sufrían etapas de ahogamiento masivo cuando asumíamos que la otra no había regado, y de sequedad desértica cuando las dos dábamos por hecho lo contrario.
Hoy la regadora oficial me pregunta:
Clari: ¿Riego tu planta también?
Yo: ¿Cuál? ¿La verde?

(tenemos un potus, y otras cuatro o cinco que son totalmente verdes, que no sé qué son).


No sé qué hacer de mi vida: ¿Trabajar de algo tranqui y lindo, así no me vuelvo loca, y me termino de poner bien, y veo qué onda con letras (preparando algún final, finalmente), y ver qué onda con escribir cosas?
¿Trabajar de algo estresante pero con más posibilidades de crecer en el tema de la pastelería (sabiendo que en unos años quiero abrir una), mejor sueldo y en blanco?
Tengo posibilidades, hay propuestas. Pero tengo que concretar y no sé qué camino seguir.


Mi Pablo ya sabe: Cuando lo llamo "Franco" es porque le voy a pedir que en su franco haga algo. Como, por ejemplo, que se vaya Marita la murciélaga! No la soporto más, no me deja dormir. Y, cuando se lo voy a pedir, no me doy cuenta y en vez de Pablo de digo "Franco...".


Hablando de ruidos molestos, el vecino le dijo a la portera que está enfermo y que acá cerramos la puerta muy fuerte y le molesta. Y que la otra chica no lo hacía, que debe ser esta chica que vino nueva (yo). ¡Me dan ganas de boxearlo! Ese es el vecino que tipo 23 o 24 empieza traka-traka con la mujer y escucho su cama, como 45 minutos, y me perturba mucho. Me tapo los oídos hasta que me duelen las orejas, canto, pongo la tele...
Así que... ¡Enfermo: las pelotas!!!
Me dan ganas de decírselo.

martes, 12 de septiembre de 2006

Casita

En el departamento tenemos:

- Un calefón que hace ruidos de OVNI.
- Una murciélaga (Marita) que hace ruidos a metal, a rasguños (¡odiados!), y a ratita.
- Luces que titilan.
- La compu que se apaga sola.
- El calefón que se prende cuando cerrás la canilla y cuando abrís la fría.
- Una video que sólo me da patadas a mí, esté calzada o no.

Por lo menos ya no tengo la heladera que hace ruido a afilador.

Tatoo

Mi hermana me hizo escuchar el nuevo CD de Red Hot.

Conclusión 1: Obviamente ya no sigo siendo tan fanática de Red Hot.

Sub-conclusión 1-a: Suerte que no me tatué el simbolito de la banda. Suerte que me tatué ese sol que está ahí arriba, a la izquierda, que dibujé yo. Y tiene mi "C".

Conclusión 2: Sigo con la teoría de que los segundos temas casi siempre son los mejores de los discos.

lunes, 11 de septiembre de 2006

El lado gracioso de las cosas

Just Ceci dice:
Estoy en el webmessenger, porque no sé qué borré en "agregar o quitar programas" y ahora no anda ningún MSN, ni el windows messenger.
Joaco dice:
q raro vos haciendo lios!
Just Ceci dice:
sí, me hago la hacker, pero ahora no tengo novio que me arregle las cosas
Joaco dice:
claro, jé
Joaco dice:
ni que te las revise!
Joaco dice:
eso es bueno
Just Ceci dice:
jajajajajajaja
Just Ceci dice:
es verdad

sábado, 9 de septiembre de 2006

Del trabajo y algo más

Mi Pablo ya empezó a trabajar. Está re contento y le regalé la primer corbata que regalé en mi vida.
Estuve mucho tiempo eligiendo. En el desempate de corbatas, pedí que les hagan el nudo, para tener una mejor idea, y las probé sobre una camisa que me prestó el vendedor. Hoy, en su primer día de trabajo, mi Pablo la usó.

...

Conversación de Pablo con su tío, la primera vez que le contó de nosotros:

Tío: ¿Hace cuánto se conocen?
Pablo: Hace tres meses y medio, más o menos.
Tío: ¿Y hace cuánto que salen?
Pablo: Tres meses y medio.
Tío: ¿Y desde hace cuánto viven juntos?
Pablo: Tres meses y medio.

...

El otro día con Pablo estábamos un poco rayados, y mientras discutíamos empezó a bajar y subir la luz en todos los foquitos. La compu se reseteaba una y otra vez.
Pero no: no fue por sus poderes.
Resulta que no es bueno enchufar cuatro cosas en una zapatilla, entre ellas otra zapatilla con cuatro cosas más.
O: Resulta que la fuente de mi compu anda mal.
Y, obviamente, necesito un estabilizador de tensión. Y más enchufes en el comedor.
Todo el mundo se burla de mí porque mi ex era capo con las compus y ahora estoy en bolas con ese tema.
Ahora, me hago la hacker yo y, aunque algo aprendí, me mando cagadas.
Como borrar algo de Windows, pensando que era algo raro del MSN, pero parece que era lo que lo hacía funcionar, porque no anda ni el MSN Messenger (y eso que bajé muchas versiones) ni el Windows Messenger.

...

De mis días de kiosquera, puedo comentar un par de cosas curiosas/graciosas.

Una de las observaciones que hacía era sobre las combinaciones de productos que se repetían sospechosamente.
- Por ejemplo, había muchos adolescentes que compraban paquetes chicos de cigarrillos, acompañados de pastillas de menta extra fuerte, supongo para no ser descubiertos en su nuevo hábito.
- O la combinación del día domingo con el Uvasal.
- La más graciosa era la de preservativos con el chocolate Dos Corazones. Deberían hacer un pack promocional con las dos cosas.

Y lo que me molestaba era la gente que no se limpiaba los pies en los días lluviosos.
De ahí dependía el nivel de mi simpatía, debo admitir.
Y más cuando solamente apoyaban un pie sobre el trapo de piso y pasaban el otro lentamente por al lado, como si el trapo de piso tuviera un dispositivo láser limpia-suelas.

Ya contaré cosas de mi nuevo trabajo, cuando consiga uno.

jueves, 17 de agosto de 2006

Ahora sí

Precaución

Nombres de perros que me tengo que acordar para que no me muerdan:
Tomy (qué originales): Perro del vecino de mi mamá. Mordió a mi hermanito y casi me muerde a mí, pero me salvó mi maridito.
Casi siempre que voy a lo de mi mamá, cuando voy llegando a la esquina llamo a Rocco, el Rottwailer de mi hermano, para que me cuide de Tomy. En realidad ese es el nombre que me conviene tener presente: Rocco.
Dilan: Perro que vive a una cuadra de mi casa.
Dana: Perra que vive con Dilan.
En realidad no sé cuál es cuál (y no me voy a detener a observar), así que cuando paso por ahí y sale uno a ladrarme, le grito "¡Dilan y Dana!".
Tampoco estoy segura de que esos sean sus nombres (me pasó la información mi hermana, que pasó un día y escuchó que los dueños los llamaban así).
Ya veo que para los que viven ahí soy la loca que pasa y grita "¡DILANIDANA!".
Blas: El de la esquina. Está tan viejo que ya no le temo, pero no viene mal saber su nombre, a veces se hace el malo.

Ya agregaré más.


Poderes

Volver a El Bolsón, volver a mí, hizo que empiecen a volver mis "poderes".
Yo creo que no se trata de adivinar cosas, sino de cierta percepción especial; una conexión con la gente, con los hechos. Algunas cosas se podrían tratar de explicar lógicamente (como el saber exactamente dónde se va a bajar cada pasajero del colectivo, lo que se puede explicar suponiendo que se deduce de acuerdo a las ropas, expresiones y elementos que llevan).
Pero, ¿cómo explico mi "detector de Ceferino" de la infancia? Ceferino era un chico "con problemas mentales", que a veces tiraba piedras o pegaba a los demás chicos, por ejemplo esperándolos a la salida de la escuela. Por años, me sucedió que, por ejemplo, yo iba caminando por el pueblo y de pronto se me venía a la cabeza la palabra "¡Ceferino!", y miraba, y siempre estaba a una o dos cuadras, lo que me daba tiempo para evadirlo. Era una alerta. De algún modo no visual ni auditivo, lo percibía.
También me resonó en la cabeza la palabra "Alejandra", en una plaza de un pueblito desconocido, después de que mi amiga Judith le pregunte a esa chica de la hamaca como se llamaba, y antes de que la chica diga "Alejandra". Casi me muero.
Mis "poderes" me permiten, a veces: saber algunas cosas antes de que pasen (o MUCHO antes o unos instantes; no hay intermedio), saber lo que se va a decir uno o dos segundos antes de que se diga, y percibir personas (cuando suena el teléfono, cuando voy por la calle, etc.) y sus emociones. Con respecto a "saber lo que se va a decir", es como que sé lo que la otra persona está pensando. Me llega un eco en la cabeza, con mi propia voz. Como si me estuviera soplando en una prueba: una frase o palabra rápida y furtiva.
Un ejemplo tonto: entra alguien al kiosco y me pide un encendedor. Le pregunto qué color mostrándole la variedad. Mi cabeza dice "verde". El hombre dice "verde".
Y no creo que se trate de influenciar a la gente. Creo que es "percibir".
El otro "poder" es percibir a las personas cercanas (emocionalmente). Lo que hacen, lo que sienten. Hay muchos ejemplos boludos, que no voy a poner (de espaldas, cocinando, con música, preguntarle a Pablo "¿querés whisky?, y que justo tenga la botella en la mano).
La semana pasada Pablo se estaba duchando mientras yo cocinaba y escuchaba música (mis tres mosqueteros: cocinar - música - cerveza). Escucho que me llama, por mi apodo. Bastante lejano, pero supuse que era por la música. Entro al baño y le pregunto si me llamó. Me mira raro y me dice: Sí, con la mente. Justo te estaba diciendo "(apodo), tengo un problema, no tengo toallón".

Él también tiene "poderes". Uno de ellos tiene que ver con el movimiento de energía. No sé si le gustaría que lo cuente, así que no voy a dar ejemplos y detalles. Sólo puedo decir que si está muy rayado, no hay foquito que sobreviva.

Somos la pareja superpoderosa.


Psycho girl

Vengo de la peluquería. Hacía un montón que no iba y, como mi mamá me invitó, decidí cortarme las puntas. Pero quería que mi pelo siga largo y salvaje. Mi mamá alertó al tipo de que le iba a quemar la cabeza. Lo gracioso fue cuando ella me dijo, frente al peluquero: "mostrale la espalda", y le tuve que mostrar la marca que le había pedido a mi hermana que me haga con un fibrón, del largo original del pelo. Encima la pelotuda puso "hola". El pobre no sabía cómo cortarme.
Y cuando le dije que me gustaba el pelo salvaje, me dijo "si eso es salvaje, pobre la selva".
Bueno, a mí me gusta, y al resto de mi gente también.


¡Ahora sí!

En este post decía que no estaba lista para llegar a la misma conclusión a la que llegó Alejandra Pizarnik en Solamente:

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida.

Pero... ¡ahora sí! Y creo que vale la pena.



Bolufrases

De mi amiga, que tomó un poquito de más y no se sentía muy bien:

- El caramelo de durazno me cayó muy mal.

De mi Pablo, cuando le pregunté sobre algo que yo necesitaba:

- ¿Lo tiraste?
- No.
- Y, ¿dónde está?
- Apoyado en la basura.


Algo que voy a extrañar mucho:

El poder que tiene el Piltri de hacerme sonreir y olvidar cualquier problema o contrariedad cuando lo miro (y es difícil no mirarlo viviendo en este pueblo).

Piltri

domingo, 13 de agosto de 2006

No sé

No tengo ganas de postear.
Tengo un par de textos/anécdotas/comentarios escritos, pero no veo qué tienen de posteable.

Tal vez en Buenos Aires se pinten un poco las cosas de un color amarillo melancolía (color que a mí me agrada, de todas formas) y escriba de nuevo algo posteable, o sienta que cualquier basura lo es.

Ah, me voy a Buenos Aires de nuevo.

Con mi Pablo.

(¡Feliz!)

martes, 20 de junio de 2006

Deshidratado

Hubo varios pedidos de tortas para el día del padre, así que el fin de semana pasado dormí poco.
El sábado a la noche ví una peli con Pablo en un intermedio culinario, y después seguí con las tortas. A eso de las 5 AM él se quedó dormido en un sillón. Yo fui y tiernamente lo tapé.
Cuando llegó el momento de amasar el rogel, me di cuenta de que la masa había quedado demasiado dura, y no podía.
Entonces lo intenté despertar. Eran las 5:30.
Intenté una vez y no se mosqueó.
Entonces decidí insistir con el rogel. Pero era imposible.
Fui y lo destapé. Seguía sin inmutarse.
Esperé unos minutos; casi tiro la masa y me voy a dormir, pero sabía que él se iba a enojar cuando se enterase a la mañana, así que lo desperté.
Se levantó, rezongando por lo bajo porque estaba muerto de calor, transpirado. Fue derecho a la estufa y, a las puteadas, la puso en mínimo.
Cuando estaba amasando el rogel, le comenté que lo había tapado.
Me mira y me dice: "¿con la bolsa de dormir que estaba ahí?"
Yo: Sí.
Él: ¿La térmica, la de alta montaña?
Yo: Sí (glup).
Él: ¿La que hay que usar para dormir sobre la nieve?
Yo: Bueno, pero te tapé de tierna que soy.
Él: Tapame cuando esté tirado afuera bajo la helada...

Y ahí yo me tenté, mientras él amasaba, ofuscado por el calor, y me pedía agua.

miércoles, 14 de junio de 2006

Volví, con más boludeces

Casa nueva

Me mudé. Ya no vivo con mi hermana. Vivo con mi maridito en una casa que está cuidando hasta que se venda (¡que no se venda!). Casualmente mi papá vivió en esa casa unos años. Pero no me voy a poner a hablar de las "casualidades" y "coincidencias" y señales que hay entre nosotros, porque no termino más. Prácticamente nos casamos desde el principio. Desde que nos encontramos no nos separamos más. Es hermoso esto, y estoy feliz.
Él está cuidando un perro (que venía con la casa), que ahora es el novio de la Negra. No le cambié el nombre a mi perra, al final. Creo que ya es tarde.
El novio de la Negra es un pointer, muy ladino y boludo, y se llama Tomy. Le decimos Psycho Tomy, porque nos sigue a todos lados, o se aparece de pronto en donde estemos.
Psycho Tomy le roba la comida a la Negra, después de terminar con la suya (él es un atragantado, ella es delicada). Cuando nos damos cuenta de que se acaba de engullir el final de la comida de la Negra, lo retamos y le damos más comida a ella. El otro día Negrita, por costumbre, terminó de comer y vino con el plato entre los dientes, para que le demos su segundo plato. Casi me muero de ternura y de risa.

Puentes Amarillos

No trabajo más en el local de ropa, y en el kiosco sólo cubro los francos. Con Pablo (mi maridito), decidimos largarnos a full con la pastelería. Tuvimos un excelente comienzo. Hacemos cosas ricas, prolijas, de calidad, y con una presentación muy copada. Todo lo que hicimos hasta ahora se vendió (Pablo vende en locales y demás) y vamos siendo conocidos. ¡Vamos Puentes Amarillos! Somos la perfecta combinación: yo cocino rico (y muy higiénicamente), los dos somos creativos, y él es súper carismático y vende todo, además de promocionarnos constantemente.

Heladera

La casa que estamos cuidando no tiene muebles. Tiene una cocina copada y yo tengo un equipo muy bueno de pastelería. Pero no tenemos heladera.
Solución: Habilitamos una de las habitaciones como heladera. Tiene la puerta cerrada todo el tiempo, y a veces abrimos la ventana, tapando con la cortina, así entra mucho frío. ¡Las cosas salen de ahí como si hubieran estado en una heladera de verdad! Así que tenemos cámara de frío (no creo que pase la inspección de bromatología, de todas formas).

Al final, como siempre

Pensaba ir en julio a rendir alguna materia, con todo lo que implica (gasto en pasajes, etc.). Pero, como siempre, no llego, y lo paso para septiembre.
No puedo estar tan traumada con la facu.

Lo gracioso y levanta-autoestima de la semana pasada

El otro día me llamó la mujer de mi papá y me contó que, haciendo una actividad en una escuela, los chicos tenían que contestar "me gusta/no me gusta". En un grupo los chicos empezaron a boludear, y dijeron "me gusta... me gusta la chica que atiende en el kiosco X"; "Uh, sí, está re buena"; "etc". La mujer de mi papá se empezó a reir y los chicos decían "¡Eh! ¡la profe la conoce!", y se reían.
Una chica puso "me gusta... el Cajón. Mi hermano trabaja ahí, entonces la mujer de mi papá ubicó que esa chica era la hija del dueño del refugio. Y le dijo "yo soy la malvada madrastra de Tiago". Y ahí miró a los chicos y les dijo "y también de la chica que atiende en el kiosco X".
Se tentaron, y le empezaron a preguntar mi nombre, que ella, con mucha discreción, no entregó.

Fin de semana Pasado

El sábado, después de hacer masitas danesas de manteca para Puentes Amarillos, le hice un rico pollo al verdeo a mi amorcito. Cuando llegó me dijo que hacía mucho frío afuera, que estaba granizando. Después, nos pusimos lindos y salimos hacia un café donde había un espectáculo musical al cual nos había invitado la madre.
¡Nevaba! Íbamos dejando nuestras huellas por las calles de El Bolsón, en la nieve recién caída, donde nadie más había pisado.
Primer beso bajo la nieve. Primero para la pareja, y primero para cada uno de nosotros. Mirar para arriba y sentir toda la magia de ese momento.

Algo gracioso en ese café: Estábamos con la mamá y sus compañeras de canto en una mesa grande. En otra mesa había un grupo de mujeres treintañeras que aparentemente conocían a la mamá de Pablo. En el intermedio nos paramos, saludamos a conocidos, aprovechamos para ir al baño, etc. En un momento yo estaba charlando con la mamá de Pablo, mientras él estaba en el fondo saludando a alguien, y se acerca una de las de la mesa de las solteronas. Le dice a mi suegra: "Ay... ¿ese es tu hijo? ¡Es divino!", con tono absolutamente baboso. Yo no dije nada, y seguí sonriendo, mientras pensaba "cómo la estás embarrando...".
La mina siguió avanzando hacia donde estaba Pablo, diciendo a su paso a todos los conocidos lo precioso que era ese chico. Yo la seguía con los ojos. En un momento le dicen "pero... guarda que tiene novia, eh! ahí está" y me señalan (amigas de mi suegra). La solterona se me acerca rápidamente, me pide disculpas muerta de vergüenza, me da un beso y me abraza (!). Yo me cago de risa.
Tanto no me cagué de risa cuando, de todas formas, fue y le dio un beso a él, y tampoco cuando lo miraba alevosamente a lo largo de la noche.
La mamá de Pablo, orgullosa.

Después fuimos a ver a la banda donde toca el esposo de mi mamá, y fueron también mi suegra y sus amigas. Bailamos todos, estuvo muy divertido.

Mi mamá

Buscando algo en su ropero, mi mamá sacó una bolsa con pullóveres y me dijo que podía usar uno violeta que había tejido para Clara y no lo usó.
Ví uno rojo muy lindo y me dijo: "Ese no te va a pasar por la cabeza."
Yo: ¡Qué mala!
Ella: Y sí, sos cabezona, fui la primera en darme cuenta.

Al final me pasó, y se lo usurpé.


Ayer estaba en lo de mi mamá y con Tiago pusimos a calentar una pizza para comer.
Ella le dijo al esposo (Jote): "¿Querés un tostado?"
Jote: Bueno, si vos comés sí. Comemos uno vos y uno yo.
Ella: ¡Si yo quiero como dos!
Yo: Ya se a quién salí, así, peleadora al pedo.
Ella: Sí, vos saliste a mí, como me lo deseó mi mamá. Ella me decía "¡Ojalá que te salga una hija como vos!", y me salió.
Yo: Jaja ¡Qué mala!
Ella: Ella lo veía como un insulto, pero yo veo como un orgullo tener una hija como yo.

Y todos nos reímos.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Kiosco

Señora: ¿Tenés chicles de 5 centavos?
Yo (con Pablo esperando, en el teléfono): No, tengo de 2 por 10.
(Cara de poca paciencia de la mujer: entre "¿sos boluda?" y "¿me estás cargando?")
Yo: Perdón, de 2 por 15.

Desde las 12:50 hasta las 13:20 es el peor horario en el kiosco, porque salen los chicos de la mañana y entran los de la tarde (hay una escuela a media cuadra). Se llena, y compran mayormente caramelos, así que me vuelven loca.
Secuencia:
Llega el turno de atender un grupito de tres chicos de unos 14 años.
Uno me dice: "Yo quiero... un Grandote."
Los amigos se empiezan a reir, él también, y por consiguiente yo también.
Pero lo peor fue cuando le pregunté: "¿Negro o blanco?".
Carcajadas en todo el kiosco.

La peor experiencia fue la siguiente:
Entra una nenita de 5 o 6 años. La dueña del kiosco, que justo estaba, acomodaba unas cosas debajo del mostrador.
Yo: Hola.
Nena: Hola. ¿Tenés forros?
Yo (cara de traumada): Sí (pensando: "cómo la van a mandar a la nenaaa!").
Nena: ¿Y cuánto salen?
Yo (con voz de amarga): Hay de dos pesos y de tres pesos.
Dueña del kiosco, de abajo: ¡No, para el cuaderno! (y se empieza a reir).
Yo: Ah! Ya me estaba traumando! (Y me río, también) No, de esos no tenemos (mirando a la nena, que tenía una cara de no entender nada... que hubiera sido más grave si le mostraba los forros de dos pesos y los de tres pesos).

martes, 18 de abril de 2006

I´ve met someone

Me imaginaba que este año no iba a decir ni pensar la famosa frase "conocí a alguien". No es que la había dicho antes, pero suponía que no me iba a pasar algo así.
Planeaba boludear, disfrutar de no tener compromisos de ningún tipo (no tanto disfrutarlo sino en realidad tomarlo como una terapia imprescindible en este momento de mi vida): laborales y con la gente.

Pero conocí a alguien, y se dio algo muy especial, y es re lindo lo que nos está pasando, y estoy muy contenta.

Vamos a ver cómo sigue.

miércoles, 12 de abril de 2006

Cele

Es no poder creerlo. Es no poder llorar más. Es no entender. Es enojarse.

Es un vacío en el banquito de piedra que ocupaba al lado del mío desde siempre.

Con Cele crecimos juntas. Yo tenía unos años más, pero eso casi nunca importaba. Bueno, hasta que me hice adolescente y ella seguía siendo una nena; entonces nos distanciamos un poco. Lo que se pueden distanciar dos hermanos o primos cuando están en distintas etapas.

Travesuras, peleas, aventuras, pactos, sustos, escondites, celos, juegos, juegos, juegos.
No éramos tanto de las que corren, trepan, saltan, nadan. Éramos de las que se quedan apartadas y en voz baja planean juegos, bromas, mundos donde sí, después de haber establecido las reglas, jugar y correr toda la tarde. De las que, en cuclillas una enfrente de la otra, planean cómo convencer a los papás de que alguna se quede a dormir en la casa de la otra.

Una vez Cele estaba un poco enferma. Yo me quedé a dormir en su casa. Tomaba un jarabe -según ella- muy feo.
La mamá: Hablando con amigos abajo.
Nosotras: Supuestamente durmiendo hacía más de una hora. Pero estábamos charlando. En eso, le dije que se pase a mi cama, y pusimos adentro de la suya una almohada y una muñeca que tenía el pelo lacio y castaño como el de ella.
Y seguimos charlando juntitas.
Cuando escuchamos que subía Adriana -la mamá-, nos callamos y, con un poco de miedo, nos aguantamos la risa.
Pero cuando empezó a mover la muñeca diciendo en voz baja "Cele, Cele, el jarabe", no pudimos aguantar más. Por suerte la mamá también se rió.
Semanas después nos seguíamos riendo cuando nos acordábamos. Y yo me río ahora cuando lo escribo.

Se me vienen todos los recuerdos juntos. Pero quiero que vengan más.
Cuidar a nuestras hermanitas, escaparnos de nuestros hermanitos. Jugar a la escuela, pompas de detergente, contar historias de terror, escondidas entre los chochos, jugar a las cartas, la perra Estrella, cambiar las reglas de los juegos, tentarnos en la mesa, tentarnos cuando nos retaban. Crear, inventar. Siempre.

En el 2001 o 2002 iba por la vereda de Rivadavia tratando de pasar entre la gente, caminando con mi bici. Iba a comprar helado para llevarle a mi novio. De pronto pensé en Cele. Obviamente, con una sonrisa (mía al recordarla, de ella en mi recuerdo). Hacía mucho, mucho que no la veía ni sabía de ella. De todas formas no fue un "qué será de su vida", sino un sentirla, no tan racional.
Media cuadra después, la ví, parada en la puerta del Shopping Caballito. Fue increíble.
Un encuentro especial.

En realidad esa piedra al lado mío la va a ocupar siempre. Sólo que ahora de una forma distinta.

viernes, 7 de abril de 2006

La puta madre

¿Pueden dejar de pasar mierdas, cosas atroces, impensables?
Mierda.

jueves, 6 de abril de 2006

Letras

- Estudio Letras.
- ...
- ...
- ¿Y eso qué vendría a ser?


Yo me acuerdo, a veces, sólo las primeras letras de las palabras. Cuando las tengo en la punta de la lengua en realidad mi lengua ya empujó una letra por entre los dientes, y digo "no me sale, pero empieza con G".

Tengo una teoría. Según mi tía, que me hizo hacer algunos ejercicios de PNL (Programación Neurolingüística) -que vendría a ser un estudio de cómo la gente percibe las cosas distinto y por lo tanto actúa de forma diferente. Según tengo entendido en esta clasificación podés tener tendencia a ser auditivo, kinestésico (que es olfativo, táctil y gustativo), o visual, y el pertenecer a alguno de estos grupos influye de alguna forma en cómo actuás y sos-, yo soy visual (aunque no vea bien). Entonces, así como tengo recuerdos visuales de las cosas, a las palabras las veo.

Porque es así: yo veo las palabras en mi cabeza. Alguien me preguntó con qué tipografía las veía. Primero me reí, y después pensé "¡qué buena pregunta!". Y me dí cuenta: es con mi letra.
Es muy loco.

lunes, 3 de abril de 2006

Tragedias

Hace una semana pasó algo terrible en mi familia.
No quiero hablar de eso acá (eran dos extremos: o contaba todo con lujo de detalles o no contaba nada. Ganó la segunda opción).
Lo que sé es que desde que pasó no escribo. Nada. Y es mucho decir. Ahora es la primera vez que mi birome toca el papel (de esos dobladitos que llevo a todos lados).
Es por esa conexión tan profunda entre mi interior y las letras.
Algo se quebró adentro mío.
Desde hace meses que todo es una mierda, y pasan
cosas horribles

lunes, 20 de marzo de 2006

Las aguas tienen un recurso más, moviendo las olas ya no hay realidad.

No tengo ganas de postear. Y menos la crónica que fui escribiendo. Me cansé (hasta yo me aburro).

Puedo decir, igual, que me mandaron algunos de mis CDs de Buenos Aires (me estaré mudando de a poco?) y estoy redescubriendo canciones, recuperando sensaciones que me provocaban y descubriendo algunas sensaciones nuevas. No tengo tele, y mi hermana no está viviendo en mi casa, entonces escucho mucha música. Me encanta.
Hay un tema de Spinetta, por ejemplo, que me había olvidado. Tiene una melodía que me provoca ganas de llorar, un movimiento que hace es hermoso (es el tema de donde saqué el título del post). Así que repeat con ese tema hasta el cansancio.
Un nuevo compañero de mis noches es Dolina. Cuando vuelva mi hermana a la casa no sé qué voy a hacer (el equipo está en su cuarto).

Al final no quise poner la crónica pero estoy hablando boludeces que son peores todavía.

Puedo decir que el hecho de que mi mayor preocupación sea "estar gorda" habla muy bien de mi presente o muy mal de mi salud mental.

Que una señal de que alguien está enganchado con vos es cuando le saca lo negro con un cuchillo a tu tostada a la mañana.

Que el otro día me puse el pantalón rojo que se cae, la bombacha negra con florcitas rojas, rosas y blancas (que se va viendo cada vez más a medida que pasan las horas), y el pullover negro, que aún tenía restos de Narcisse. Y que ese mismo día a las 16:27 manoteé algunos cassettes de mi mamá, porque en el local se rompió la lectora de CDs, y entre ellos estaban Artaud, y el de Tracy Chapman con The Police del otro lado. Y que estuve bien. Que estoy bien.

Que todos los días siento que es jueves o viernes. Y que pienso "ah, tal debe estar haciendo esto porque es jueves..." y así.

Que igual algún día pongo las cosas de la "crónica", porque había algunas divertidas.

Y que mejor la pongo ahora, dejando algunas cosas sin poner:

Martes:

Ahora que vivo en casa (y no departamento) no solo bailo y canto sino que canto a todo volumen (estás clavada en miiiiiii, te siento en el latiiir... abrasador de mis sieeenes...).
Los de la distrubuidora de cerveza de al lado se deben reir de mi (y de las peleas con mi perra: boluda! abajo! nooooo! abajo! me rompiste el pullover, loca de mierda! te voy a dar un calmante a vos). Ah, sí, porque al lado del departamento de Capital arreglaban los subtes. Pero al lado de mi casa actual está lleno de cerveza. Vamos mejorando, ¿no?
Lo que se me complica es mi manía exhibicionista. Tiene muchas ventanas la casa. Y se ve desde la ruta, que está un poquito más elevada y justo tiene una curva rodeando la distribuidora de cerveza. De noche, si tengo las cortinas abiertas, se ve todo.
Hace un par de semanas estaba cambiándome, toalla en la cabeza, y siento una voz. Voy en bombacha a la ventana y ¿qué veo? Un viejito con boina en el patio, a tres metros de la puerta. Mi perra, jugueteandole alrededor (boluda, te tengo para que me cuides). Hice cuerpo a tierra, y fui corriendo, tapándome el culo, a ponerme un pantalón. Era Don Walti, el gasista.


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Con mi hermano Tiago nos llevamos 20 meses. Es más chico, y siempre fuimos muy compinches (cuando no nos matábamos). En una época le decíamos a la gente que éramos mellizos. Vivimos mil cosas juntos. Cada aventura...
"Cómplices" es una palabra que describe bien nuestra relación.
Siempre está presente en mis cosas. Él me contó que siempre piensa "qué diría Ceci de esto", o "cuando le cuente a Ceci esto...". Y, aunque al final no me lo cuente, ya estoy acompañándolo.
Yo le conté que hasta en mis sueños está conmigo. Siempre está ahí (en los de aventuras, en los otros no... además en los "triple X" sería muy feo; una pesadilla), aunque no sea un personaje de la aventura su presencia está atrás mio mirando todo.

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El otro día llevamos a mi hermanito y a su primo a jugar al pool. Ana, Clari y yo. Faltaba Tiago nada más. La salida la auspiciaba mi mamá: nos dio $ 100. Así cualquiera saca a pasear a los hermanos.
En un momento me agarró el ataque goloso y me fui al kiosco de la otra cuadra a compar unos chocolates.
En la esquina me paro de golpe y empiezo a sacudir mi pantalón (tres talles más grande que lo necesario) y las piernas.
Pasa un paisano borracho y me mira.

Paisano borracho: Uh, ¿qué pasó? ¿Tijereta?
Yo: (riendome) Sí!

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¿Por qué me gustan los hombres con ojos como los míos, así, medio raros? Tienen verde, como miel (amarillo) y marrón. ¿Es algo totalmente egocéntrico? ¿Coincidencia? ¿Edipo hermanal? (mi hermano es re lindo [babosa] y tiene los mismos ojos que yo). ¿O se trata de algo Darwiniano, de preservar la especie, de no perder el rasgo?

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Estoy en una etapa muy... no sé: como boluda, un poco frívola, tal vez. Es algo por lo que nunca pasé, y está bueno hacerlo. Joder. Me está haciendo bien. Sé que es una etapa. Y por eso mis posts son así.
Me van a tener que bancar un poco.
Cuando me fui de acá, a los 18, me empecé a perder. Mi hermano me decía, así al pasar, que me había vuelto loca.
Y ahora estoy "redescubriendo" cosas que nunca pude hacer. Como joder un poco. En mi agenda puse I´m coming back. Después hago un Fast Forward.

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Un jueves del verano pasado estaba atendiendo el puesto de la feria, y cuando no venía gente leía una antología poética de Maiakovski. De pronto miro a la del puesto de al lado (la de las plantas) y ¿qué estaba leyendo? Un cuadernillo de Maiakovski. ¡Increíble!

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Y eso es todo.

domingo, 12 de marzo de 2006

Más (y repito temas, para colmo)

¿Es normal sentir que tu psicóloga te está lavando el cerebro? En la última sesión sentí esto, y me cerré un poco. Ahora tengo miedo a abrirme porque me va a meter conceptos suyos, que no tienen por qué ser los correctos, y si tengo conceptos de alguien en la cabeza quiero tener los míos. A lo sumo los míos trabajados con ayuda de terapia, pero no los de ella. Se puede equivocar feo, además. Y yo soy re frágil. Me afecta mucho todo (
la escultura de arcilla condenada a estar eternamente fresca).

No dejo de sorprenderme (o de disfrutar sorprendiendo a la gente) con el tema de mi edad. El viernes un chico de 15 años me daba 18, 19. Después le dijimos 22. Y decía "no, no lo puedo creer". Si sólo hubiera sabido que en realidad son 26.
Hablando con un alemán en el boliche tampoco me creyó (él dijo 20, 21), y me llevó a la luz para ver bien. Y siguió sin creerme.
A mi papá, a veces, por la calle, sus conocidos le hacen el (ya típico) chiste: "¿dónde guardás el retrato?" (por Dorian).
Está bueno haber heredado eso.

El otro día fui a ver a mi papá al trabajo. Toqué el timbre de su oficina, en el primer piso, y le pedí que baje a abrirme. En eso, escucho Adios Nonino. En el patio del bar de la esquina había un guitarrista tocándolo, para mi alegría. Me quedé ahí mirando y escuchando. Al ratito me acuerdo de mi papá. Estaba a media cuadra, en la puerta de la oficina, con cara de preocupado: ¡Pensé que había sido una alucinación!

Estoy en su casa. Otra vez vine a purificarme un poco. En un rato voy a ir a juntar manzanas, y estoy haciendo una torta de mousse de chocolate, practicando un poco para un casamiento para el que me encargaron tortas.

Diálogo de ayer:
Yo: Si una torta me queda a $ 20 de costo, ¿a cuánto la cobro?
Padre: A $ 40.
Yo: Eso dijo R... eh, no, no hablo más con R... (con cara de pícara).
Mujer de mi papá: Jaja, tenés que decirnos "eso hubiera dicho R... si hablase con él".
Yo: Jajaja, sí. (y les conté lo del boxer/pijama).

Hoy a la mañana bajé a desayunar, y mi papá leyó el logo de mi buzo gigante naranja y gris con capucha. Yo le dije "era de...", y la mujer de mi papá me interrumpió "es de R...". Y se reían.

Después estaba haciendo el punto letra para el bizcochuelo (que, by the way, me quedó HERMOSO), y adivinen: ¿qué letra hice? (se logra el punto letra cuando, levantando la cuchara, batidor o lo que sea, hacés una letra y queda ahí en la superficie de la preparación, no se va en seguida). Bueno, hice la R. Es así, la hice todo el año en el trabajo, varias veces al día. Ya quedó automático. A lo sumo es la R de repostería, ¿no?
No sé, pero ahí me reía sola.

Hoy fui a ver y regar el chilco y en el camino ví una manzana ahí, en el árbol; separada de las demás, amarilla con reflejos rojos y verdes. Mientras me acordaba de mi infancia, de algún modo enmarcada por los manzanos y las manzanas de mi chacra, me dí cuenta de que quería recordar más. Volví los cinco pasos que había dado, y la agarré. Es increíble cómo estoy por comer algo que hacía un segundo estaba conectado con el árbol, siendo parte de él, con fluidos en común. Estoy comiendo vida. Si hubiera algo como esencia de la vida (si se vendiesen frasquitos, por ejemplo), no se compararía con comer una manzana, una frambuesa, una frutilla, cuando apenas están sacadas de la planta.
Y cuando la mordí fue impresionante. Los recuerdos me golpearon como si me hubiera envuelto un ventarrón cálido desde atrás.
Jugando con mis hermanos, el galpón es nuestra casa. Afuera llueve. Somos una familia pobre en época de guerra sufriendo las inclemencias del tiempo. Los valientes van, de a turnos, a buscar el alimento. Las manzanas. Los más atrevidos vamos al mejor manzano, que está más lejos. Manzanas cortadas puestas en recipientes con agua: sopa. Manzanas picadas: puré. Manzanas enteras: manzanas.
Y de vez en cuando se enfermaba alguno (nos gustaba jugar a sufrir, creo que justo había leído Mujercitas), y le poníamos paños fríos. Después se aburría de estar tanto tiempo quieto y mágicamente se curaba.

Ya junté manzanas (ésta es una especie de actualización), y fue más complicado de lo que pensaba. Primero hay que rastrillar el suelo, para sacar las manzanas que se cayeron solas y están todas agusanadas y con tijeretas. Después sí, sacudir el árbol. Hay cinco manzanos pegados (no sé cuántos serán en realidad, tal vez son dos, pero hay cinco troncos). Tuve que detectar, bajo instrucción de mi papá, el que tenía las manzanas rojas, y sacudir ese. Parada en el piso lo traté de mover, y el guacho apenas si temblaba. Entonces me trepé. Un pie en cada uno de otros dos troncos, a un metro y medio del suelo, colgada del de las manzanas rojas, sacudiendo con todas mis fuerzas. No caía mucha fruta, así que subí hasta los dos metros. Habré logrado tirar un kilo y medio de manzanas. Pero yo quería tres o cuatro. Volví decepcionada a avisarle a mi papá que lo haga él. Justo había visitas, así que no se pudo. Entonces fui al galpón, para agarrar una soga, lacear una parte alta del manzano y sacudir de esa forma. Pero el galpón tenía un candado (¡vándalos de la montaña!). ¿Qué había al lado de la puerta del galpón? Dos escaleras. Agarré una, y la llevé hasta el manzano. La puse en uno de los troncos, y subí como pude por entre las ramas. Estaba en el último escalón de la escalera. Sacudí mucho y, ahí sí, cayeron los tres kilos más que necesitaba. Lo malo era ver desde arriba cómo los perros comían mis manzanas! ¡Coman de las que se cayeron solas, finos! Quedé toda rasguñada. ¿Qué te pasó? No, estuve juntando manzanas. Peleando con un manzano, mas bien.
Lo peor de todo fue ir a buscar una manzana que estaba al lado de un árbol, olvidarme que en ese árbol estaba apoyado el rastrillo, pisar la parte de abajo y que me pegue de lleno en la cabeza, como en los dibujitos. Me hago la granjera pero me falta el detalle del rastrillo. Creo que uno es considerado un granjero de ley cuando por fin domina el tema de no pegarse con el rastrillo en la cara. Una vez, a los once o doce años, fui a preguntarle algo a mi papá, que estaba desyuyando la huerta, y me pasó algo terrible: pisé el rastrillo, pero no apoyadito en un árbol como hoy. El rastrillo estaba acostado en el piso. Así que imaginen la fuerza con la que me dio en la nariz. Quedé medio tonta. No sabía si llorar o ponerme a reir. Hice las dos cosas, y me fui calladita por donde había venido, de la vergüenza que tenía (mi papá, por suerte, estaba de espaldas).

Así que mañana se hace jalea de manzanas, gracias a mi pequeña aventura. Creo que me merezco un frasco.

jueves, 9 de marzo de 2006

Y dale con las boludeces

Mi cerebro está, desde hace algún tiempo, en modalidad post. Para desgracia de mis lectores, cada boludez que me pasa tiene alguna razón para entrar en el blog. Será que estoy en una etapa boluda.

Pero bueno, acá van algunos de esos "mini posts/comentarios/apuntes de vida/boludeces".

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Es de familia

No soy la única loca que cambia las palabras ridículamente como contaba en éste post (ej: digo algo como "Cartas al capitán" en vez de "El coronel no tiene quién le escriba").

Hermana Clari: (pasando frente a un video) Quiero ver una peli!!!
Hermana Ana: Me recomendaron una, podríamos verla.
Hermanas menores de Ana (Clari y yo): Cuál?
Hermana Ana: Esa... la del jurado ese que corre.

(se refería a Tribunal en Fuga. Lo loco es que la entendemos).


Pijamita

Seguí un poco en contacto con mi "ex chico". Cualquiera pensaría que, después de lo que pasó, no hablaríamos más. Pero nos hablamos, algo.
Ni siquiera lo que pasó con el blog logró un cierre, o un término de diálogo.
El otro día le dije a mi papá y su mujer:
Yo: Dice R... que bla bla bla.
Ella: ¿Cómo "dice R..."?
Yo: Sí, seguimos hablando.
(Cara de desaprobación de los dos).
Ella: No tienen que hablar más. Tienen que cortar como la gente normal, putearse un poco, y dentro de algunos años encontrarse por la calle y decir "ah, mirá, ese es...".
Yo: Es que como lo normal era putearnos, en realidad ahora para lograr un cierre nos tratamos bien.

Esa noche, cuando me fui a dormir (me quedé en su casa), me puse el "pijama" en el baño, pero para hacer el trecho del baño a mi cuarto me puse la ropa encima. Porque mi pantalón pijama es un boxer que le pertenecía a mi ex (lo usó una vez y se achicó, casi no fue suyo). Ellos me iban a hacer algún comentario burlón.
El que no sé si lo va a aprobar es mi "futuro chico" (tal vez el boxer va a estar desintegrado para ese entonces).

Me equivoqué (de torpe) demasiadas veces con la clave de mi caja de ahorros, en internet, y ahora tengo que ir al cajero a cambiarla. La que tenía era su cumpleaños. ¿Otra señal?


Lados

Tendría que hacer una encuesta (colaboren, por favor). Me dí cuenta de que todas las veces que dormí al lado de un hombre (que no fueron tantos, pero igual), quedé naturalmente a su izquierda (si está mirando para arriba). ¿Fue por casualidad, es la costumbre mía y se respetó, o es la posición standard? Las veces que dormí del otro lado fue porque tenía una cama de una plaza con una pared a la derecha, y no daba para quedar aplastada entre la pared y el muchacho. Pero, el resto de las veces, se dio así: él a mi derecha, yo a su izquierda (tengo una teoría, pero es muy tonta y falocéntrica).
Ahora tengo una cama de dos plazas, que está buenísima. Tengo la mesita, el placard, los Cds, libros, todo, del lado izquierdo de la cama (si te parás a los pies frente a ella). Así que duermo donde supuestamente iría "mi hombre". Y me siento incómoda del otro lado.
No sé si empezaré algo con alguien acá, pero, si es así, veremos si se la banca o tendré que ceder mi lugar.
Cuéntenme: ¿De qué lado duermen cuando están acompañados?


Can... y no

Ahora estoy cuidando un perrito que se llama Candombe y es de un chico que toca las congas en un grupo de salsa. Candombe tiene pocos meses, es una mole negra. El boludo se cruza cuando caminás, se hace casi imposible ir de la tranquera a la casa. Es como una constante zancadilla gordita y ladradora.
En realidad casi adopto a uno de sus hermanos. Se dio una de esas situaciones que sólo se dan en un pueblo.
Había un aviso en una revista de clasificados: "regalo un cachorro cruza mastin nap. y policía, 2 meses, vacunado y desparasitado. N... . Tel: xxxxx."
Llamo, y se da esta conversación:

Voz en el teléfono: INTA, buenos días.
Yo: Hola, se encuentra N...?
Voz: Sí, habla él.
Yo: Aguardame un segundito.
Yo (al esposo de mi mamá, tubo en el pecho): Che, N... D.A. trabaja en el INTA, no?
Jote: Sí.
Yo (al Tel): Hola, N...? Soy Cecilia C., te llamaba por el aviso del perro, no sabía que eras vos.
N...: Hola, Ceci! Jaja, no, pero ya lo regalé.
Etc.,etc.

Y el jueves pasado, cuando fui a ver a la banda de "El Jote", este chico me pidió que le cuide el perro. Y cayó al día siguiente a las 10 AM con Candombe. Yo con mi resaca, mi pantalón peludito amarillo patito, y un saco de lana largo con capucha, más dormida que despierta.
La cosa es que esa mole de 3 meses es más guardián que mi perra. Ojalá la boluda aprenda algo.
Mi perra se llama Negra. La queremos rebautizar, porque la perra de mi mamá también se llama así. Queremos un nombre bien de puta (pobrecita). Acepto propuestas.


Otra perra

Hoy vino una mujer al local que era todo un personaje. No sé quién se creía que era.
En un momento (del laaargo tiempo en que esta mina estuvo boludeando en el local) una chica se prueba una remerita. Sale del vestidor y me dice:

Chica: ¿Te puedo pedir tu opinión? Porque estoy sola y tengo que comprarme algo para una publicidad.
Yo: Sí (con una sonrisa, no hace falta aclarar)
Chica: ¿Cómo me queda esta remera?
Yo: (La miro bien unos instantes) Bien... (me interrumpen)
Señora: No me gusta. Te queda mal. Vos pediste una opinión, ¿no? Te queda muy apretada y atrás te marca todo.
Yo: A mí me gusta.
(Chica mira con cara de deprimida)
Señora: La sinceridad ante todo. Yo sé que hay que vender, pero por ejemplo, eso me gusta de M... (una de las dueñas). Si algo no te queda bien, te lo dice.
Yo: (bueno, pero no la voy a matar, pobre piba, con la espalda de heladera que tiene, probablemente nada del local le quede bien. Dentro de todo, esa era una de las que mejor le podía quedar) Sí, está bien, pero a mí me gusta.
Yo (a la chica, que está entrando de nuevo al vestidor): Me gusta. Aparte ese color te va re bien con tu piel.
Chica: Bueno, me pruebo la otra.
Sale, con una musculosa violeta.
Señora: Ah, ahora sí, ésta me gusta más.
Yo: Sí, te queda bien, pero me gustaba más la otra. No coincidimos (mirando a la señora).
(¡Tenía unas ganas de pegarle!)

Cuando se fue la señora, la chica dijo que la escuchaba desde el vestidor y "era una mala onda, tiraba un palo atrás del otro".


Lo gracioso del día: Me siguió un mimo con cara y disfraz de gato que emite sonidos agudos. Voy caminando por la feria, paso por atrás del gato sigilosamente, y dos feriantes me miran y le dicen "mirá qué linda" (esto siendo lo levanta-autoestima del día). Ahí el gato me sigue algunos metros, yo camino derechito riéndome, y, mientras, los dos feriantes lo animan desde su puesto a que me lleve de vuelta.


Gran hermano

Cualquiera de El Bolsón que lea blogs y caiga en éste me puede ubicar tranquilamente (mi nombre junto al de mis hermanos, mi ubicación en la feria, mis dibujos...). Tengo que controlarme y tratar de no hablar muy mal de la gente.


Take Care

Hoy en la feria (los días de feria almuerzo ahí) vino al puesto el chico de los asaltos que me ama (el puesto lo atiende el que trató de hacer de cupido esa noche). Cuando me despedí para ir al trabajo, me dio un beso con caricia en el brazo y me dijo "¿te cuidás?" (¿y ahí qué le respondo? "sí, ¿y vos?").
Una cuadra después paso por afuera de donde trabaja el cantor de tangos, me golpea el vidrio y entro. Hablo un poco, y cuando lo saludo me dice "cuidate, eh".
Los demás que me saludan no me dicen así. Sólo los que tienen onda conmigo. ¿Cómo es? ¿Se preocupan por mi bienestar, o es la nueva forma de tirar onda? Porque cuando me lo dicen me hacen una cara, como enfatizando eso. Es raro. Sea lo que sea, yo no entiendo ese nuevo código.


Miradas cómplices

En la feria, también, mientras almorzaba mi sandwich de milanesa de pollo, el muchacho de gorro de colores que toca la guitarra mientras se pisa un pie con el otro, tocó una melodía que me hizo hacer un escándalo a mis acompañantes de puesto: "¡mi tema preferido de Piazzolla, qué lindo, no es común que lo toquen, qué lindo, qué emoción!". El guitarrista estaba a dos puestos de distancia; la feria más bien vacía. Yo lo miraba emocionada. Al rato, suena mi celular. El chico me mira. Somos cómplices en la muerte del ángel (yo lo maté en serio, en realidad).


Un poco de Pizarnik:

Solamente

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida.


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No estoy lista para decir lo último. Pero sí estoy lista, al menos, para decir

... y que siga la melodía.

martes, 7 de marzo de 2006

Frío y calor

Estoy en el local. Dejándome envolver por la poesía que hay en la voz y la guitarra de Spinetta.
Tomando mate, sentada, leyendo un libro.
Afuera llueve. Cierro la puerta.
Veo a las viejitas salir del negocio de lanas de enfrente, acomodándose las chalinas o pañuelos sobre sus cabezas para protegerse del viento helado.
¿Qué harán con esa lana? ¿Una mantita para un futuro nieto? ¿Un pullover para algún hijo, que les cebará mates mientras tejen? ¿Una bufanda para una nieta adolescente?
¿Quién las ayudará a ovillar la lana? ¿O lo harán en el respaldo de una silla, que hace tiempo está vacía?
¿Dónde viven?
Siempre me dio curiosidad la vida de los viejitos. Los respeto mucho. Los valoro mucho. Me dan como nostalgia (de esa que es a futuro).
¿Seré viejita alguna vez? Si hablo de lo que pienso sobre eso, la gente que me quiere se enoja. Así que mejor me callo.
Igual, me tengo que callar ahora. Entró una viejita para ver si le quiero comprar sus pullóveres.

No te busques ya en el umbral

Le quería regalar ese tema a alguien, pero me contuve porque sentí que le daba con un palo.
Y ayer lo escuché dos veces, en dos versiones diferentes; para colmo una después de la otra, por casualidad. Es el último tema de "Elija y Gane" y el primero de "Obras en Vivo". Pensé: ¿y si me lo regalo a mí? (o me lo regala Spinetta). Cuando cambié el CD y puse play (tuve una mañana muy Spinetta), dije: no me jodas. Y ahí lo tomé como un regalo.
Sí. Ahora es mío.

... y que siga la melodía.

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Umbral (no te busques ya en el umbral)

Estás perdiendo el tiempo
pensando
pensando
y estás fuera de la vida
jugando y perdiendo

comes tu conciencia
manzano
en la nada
y qué dirán las sombras
de todo tu regreso?

tu ser sin querer
se abrirá de la luz
se irá
sin saber que lo amaban

deambulan los perros
en busca de agua
y cómo pasa el tiempo
(sin fuego, sin fuego)

ángel de los pobres
pequeña armonía
algo tiene un ensueño
en este insomnio

tu ser sin querer
se abrirá de la luz
se irá
sin saber que lo amaban

ya dejaste tu día
buscando las moras
hablando de los niños
que escriben en el cielo

apocalypse
(de aire, de aire)
termina todo ese oro
en tus bolsillos

perdido en el mundo
tu ser te dolerá al fin
ombligo de piedra marcado

No
te busques más
en el umbral
para que sepan
la forma de tu alma

y que siga la melodía.

domingo, 5 de marzo de 2006

Pongámonos al día

Estos son proyectos de posts, algunos más aburridos que otros (pero todos aburridos), que tengo desde hace más de una semana.
Los pongo por fecha, más o menos.

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Miércoles.

Se fue mi hermanita y con ella las noches de descontrol (nota de la autora: o eso pensabas, ilusa). Al menos un poco. Además, ya inauguré la casa. Voy a contar de la última de esas noches. La despedida de Clari.
Empezamos con un comentario gracioso del chico ojotas Dire Straits:
"Siempre tenés una sonrisa ¿Eso lo sabés? Lo sabés, ¿no?"
Así, todo sorprendido y curioso, como diciéndome algo que yo no había notado. Sí, lo noté, y en el momento no me percato. Un día fui a la feria, pensando no sé qué, y Clari, que estaba atendiendo el puesto, me dice "ay, me asustás con esa sonrisa!". Y sí, parecía re-psicópata.
También lo notó Chizz en este post.
Y es re así. Tanto, que mis primeras líneas de expresión son rodeando las comisuras de la boca.

Otro comentario de este chico, de cuando de puso meloso: "no tenés perfume (duelo de Narcisse), pero tenés un olor riquísimo". Una semana después su amigo me decía "vos con tu olor a mujer..." ¿Tendré muchas feromonas? ¿Qué onda?

Este amigo hizo un comentario de confianza graciosa. Yo estaba en una mesita, acuclillada en la silla, poniéndole maní a mi cerveza (siempre tengo una bolsita de maní en mi cartera). Pasan ojotitas y su amigo y éste me dice "¿Qué hacés?? ¡Gordita golosa!". Sin que lo conozca.
Ese chico después quedó sorprendido cuando en un momento, hablando de las edades (tema que siempre viene a colación cuando estamos las tres hermanas juntas), me retó a adivinar la suya. La dije "a ver, mirame". Lo miré unos instantes: sus arrugas y sus líneas de expresión. Y le dije "tenés 23". Se quedó mudo y con cara de susto. El amigo, sorprendido: "tiene 23".
Más tarde le dije "vos cantás" (tenía linda voz) y me dijeron, asustados de nuevo, que cantaba en una banda (¿lo viste? ¿cómo sabías?). Y después me empezaron a pedir que adivine otras cosas. Pero no.
Este chico dijo, en un momento de la noche (que tuvo cervezas en la plaza, uso de baño en casa/fábrica de alfajores -con alfajor de frutilla incluído-, y coros), que tal vez mi hermana mayor y yo parecíamos tan pendejas porque de tanto sonreir y enojarnos ejercitábamos los músculos de la cara. Y por momentos me miraba y me decía "desenojate"; "cambiá la cara"; "no te enojes", porque yo no me daba cuenta y me re enchinchaba con un chabón, que era un imbécil y realmente me sacaba. En un momento le tiré un caramelo sugus en la frente (chica violenta), con eso digo todo. Este chico idiota en una de nuestras peleas me dijo "vos no hablés. Cuando tengas más de quince años me vas a poder venir a decir algo a mí". Y mi delicada respuesta: "soy más grande que vos, pelotudo".
Otro comentario gracioso fue el del amigo de ojotas Dire Straits, que en un momento cantó esa partecita de un tema de Full Monty que dice "we - are - fa - mi - ly", y dijo que eso teníamos que cantar nosotras. Es re lindo tener hermanas así, para joder un poco (con las edades como las tenemos, en este pueblo que fomenta la eterna adolescencia). No me voy a olvidar nunca esta etapa.

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Viernes.

Sueños
Anoche soñé que me mataba un dinosaurio. En realidad yo elegía que un velociraptor me coma la cabeza, frente a no sé qué otra muerte, menos rápida.
El otro día soñé que me ponía una ferretería. Y que cuando me daba cuenta de que no sabía nada de eso, pensaba: "bueno, los clientes me explicarán, a los hombres les parece simpático que una sea tonta con esas cosas". Muy machista mi sueño, me sentía Marilyn.

Adicta
Estoy comiendo un paquete de Rumbas por día. No sólo en alcohol y ropa se ahogan mis penas.
Ya sé dónde las venden más baratas, y lamentablemente también sé cuántas calorías tienen: ¡Como 500! Y por día se necesitan de 1500 a 2000. Así que es un poco exagerada mi ingesta de galletitas.
Y se va notando esa forma de ahogar las penas con cerveza con maní, chocolate, galletitas y sandwiches de milanesa de la feria. Se va notando en mi pancita. Ya seguirá a otros lados si no me empiezo a calmar.
Por este trauma con mi pancita es que hoy me estuve probando remeras en el local. Para salir a la noche (cualquier excusa es válida para mi alma consumista). No me dí cuenta de que los viernes viene mucha gente. Yo estaba probándome una celestita que se ataba atrás, y entraron dos grupos de chicas a revisar todo. Estuve quince minutos con la remerita puesta, etiqueta colgando del cuello (tapada por mis mechas largas).
Las remeras las vendemos con prueba de calidad y todo.
Era así cada vez que me probaba (fueron cuatro o cinco). La última fue la peor. Tenía una remerita toda escotada (otra forma de disimular la pancita) y entra un tipo. Yo salgo del vestidor, acomodandomela rápido como puedo, y era el que entrega los productos de limpieza (¡siguen mis aventuras de este tipo!). Vergüenza de atenderlo así, despechugada. Cuando se fue agarré una musculosa hindú, escotada y transparentosa. Pero me controlé y pensé "¿te pasó todas las veces, por qué no te va a pasar ésta?". Al final me compré un pantalón hermoso. Zarpadísima.

Mimada
Para aflojarle a las rumbas y a las Melita avena y miel (¿las probaron? ¡Son lo más! Estoy descubriendo las galletitas, antes no comía), anoche pasé por el súper y compré Casancrem y pan. No me quise comprar dulce, ya que mis papás hacen y son mucho más ricos y sanos.
Salí del súper y llamé a mi papá, pidiéndole que me regale un dulce. Que lo baje (vive en la ladera de la montaña), y yo lo pasaba a buscar en algún momento por su trabajo.
Esta mañana me desperté, triste (costó mucho), quemé dos tostadas, puse dos más, y cuando salí para ver si realmente hacía calor o el sol engañaba (¡maldito verano! ¡te fuiste sin avisar! ...yo me quedé con las ganas de ir un día al lago y nadar toda la tarde), vi en la tranquera tres frasquitos brillando con el sol. Primero pensé "quién puso mis guindas en la entrada?!", pero después caí y me puse muy contenta, y fui corriendo a buscarlos, feliz. Dos de guindas y uno de ciruelas.
Después mi papá me dijo "¡qué guardiana que es tu perra! metí la mano por la tranquera y me la lamía" (no lo conoce).

Sigo llena de rasguños de la perra. No se tranquiliza más. El otro día me tiró al piso. Saltó, y caí de espaldas al suelo. La perra arriba, mi bolso a un costado. Quedé toda llena de arena, hasta en la bombacha. Ella se revolcaba por el pasto para sacarse la arena. Y yo la retaba cagándome de risa.

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Sábado.

Con mi amiga del alma, de siempre, "de fierro", brindamos por mensajitos. Algunas noches conversamos por este medio (ella está en Bariloche y yo en El Bolsón), y cuando nos damos cuenta las dos estamos tomando una cerveza.
¡AGUANTE 1985! es el brindis.
Es el año en que nos conocimos. Y fue nuestro nombre en un taller de la secundaria, que era en equipos.

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Jueves.

Lo malo de leer un libro que no es tuyo es enamorarte de su olor, de su texura, de su tipografía, que sea un infaltable en tu bolso o mochila, que prácticamente sea parte tuya... y que después lo tengas que devolver.

Yéndome (de espaldas y cada vez más chiquita)
Ya pasé la mitad de Cartas a Théo y siento cómo me voy alejando cada vez más de él; agotando quizás lo último que vamos a hacer juntos.
Como siempre cuando se trata de mi cerebro, me salió todo al revés. En diciembre hice una lista de cosas "tontas y lindas" que no quería olvidarme de esos días hermosos (con ítems como: upa a lo Piazzolla - la estrella que se cayó antes de los cinco minutos - Artaud hasta dormirse - pasarelas - ¿el fuego es sedentario? - el pantalón rojo que se cae - "está hecho de... barro, tal vez" - la cruz del sur que guía - pullover de Narcisse [narcótico] - cerveza y panchos en el campito de las manzanas [y pasó el gaucho atlético]), y lo que terminó pasando es que no me puedo olvidar nada. No puedo comer un guiso de fideos, papas y arroz sin ponerme mal.

Perth
Mi hermana estaba haciendo limpieza de cosas viejas (es increíble la cantidad de boludeces que guarda. Cajitas, resortes, diez centímetros de alambre, otros diez centímetros de guirnalda de navidad...), y en un momento saca una bolsita de tela, la tira en el centro de la mesa y me dice "sacá una runa". Yo metí la mano, toqué las runas de cerámica, y una me llamó. Respetando la sensación que me dio (aunque se me hayan ido mis aptitudes de bruja, esa sigue: sentir la energía de algunas cosas o personas), que salió dada vuelta. Parece que era Perth. Y el libro decía: "Perth al revés te aconseja no esperar demasiado, o no esperarlo de un modo ordinario, ya que lo que hasta ahora creías y sabías ha llegado a su término.
Simplemente, no puedes continuar lo que hacías sin sufrir.
Concentra tu energía dispersa, concéntrate en tu vida, en este momento, en tu aquí y ahora, en lo que necesitas para crecer. Pero, más importante aún, Perth te aconseja que no te concentres en el resultado ni te ciegues con la memoria de tus logros anteriores, ya que al hacerlo estarás robándote de tu presente real, el único momento en el cual el cambio personal puede llevarse a cabo" (Y seguía un poco más). Mírenlo a Perth, eh. La tenía clara.

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Viernes.

Un secreto viejo: el invierno de 1999 volví por primera vez a mi pueblito después de mi partida post-secundaria. Y también volví, por ese par de meses, con una especie de novio que solía tener. El chico, ese invierno, tenía rastas por abajo de los hombros, que había cultivado con mucho trabajo.
Mi hermanito tenía piojos. Que pasaron a mi cabeza.
Un día voy a la casa de mi novio invernal, y tenía el pelo corto.
"Tenía piojos", me dijo. "Y me lo tuve que cortar".
...¡La culpa que me dio!
Yo le pasaba el peinecito como una buena novia (con cada pasada abnegada tratando de borrar un poco mi culpa), pero nunca dije nada de la causa de su pérdida.

Un secreto nuevo: el jueves fuimos en familia a ver la banda del esposo de mi mamá, y le convidé varios fondos de vaso de cerveza a mi hermanito de trece, cuando nadie miraba.

Algo que me gusta: reirme de mí misma. Y me hace bien.

Algo gracioso: el piropo autóctono (tendría que ir a mi clasificación). Pasan dos tipos y uno me dice "Ay... mami, qué linda que estás". Da dos pasos y grita "¿Cachai???".

Algo que me molesta de El Bolsón: me siento constantemente observada, es como que hay un gran hermano mirándolo todo.


Boludeando (metáforas)

Almuerzo en lo de mi mamá (mi hermana mayor, mi hermanito, el esposo de mi mamá, mi mamá y yo). Me estaban gastando por mi cantor de tangos.
Todo en tono de joda.

Yo: Y bueno, no hay nada en este pueblo, quedan sólo nenes o viejos. Los nenes son inmaduros y los viejos están casados.
Jote (esposo de mi mamá): No generalices, hay pendejos maduros como viejos inmaduros.
Madre: No tenés por qué tener problemas.
Yo: Bueno, pero Ana (hermana mayor), por ejemplo, tiene un problema con la madurez. El suyo tiene 21. Hay etapas que hay que pasar, es así.
Madre: Y, quédense con los viejos.
Jote: Ojo con eso, que si es muy viejo, será muy maduro pero no es "más-duro".
Todas: DIOS!!!
Yo: Lo bueno es que así como no hay hombres de nuestra edad, tampoco hay mujeres. Entonces se pelean todos por nosotras.
Todos: ah, bueeeno, jajaja.
Madre: Estás como Felipe (de Mafalda): "hoy me levanté pedante".
Yo: No, en serio, es deprimente.
Madre: Bueno, pero el tuyo no es tan chico.
Yo: Y, tiene 17.
Madre: Ehhhhhh!
Yo: No, tiene 23, pero igual... NO.
Madre: Y, quédense con uno viejo y uno joven. Uno para el día y otro para la noche.
Yo: Sí, vamos a tener que hacer eso.
Madre: Como las toallitas: uno es el nocturno.
Yo: Sí, y tenés el ultrasuave, el extra-absorbente...
Jote: Ap...
...

No sé qué iba a decir, pero se debe haber contendo por estar entre mujeres (a esta altura mi hermanito ya había desaparecido, supongo que de vergüenza ajena).

Emocionada

Ésta fue la respuesta más hermosa a mis avisos por mail del nuevo blog. Es de Budka (que tiene un blog excelente, ahí, medio abandonado).

"Siempre que veo una mujer con harina en las manos;
O a esa horrible cerveza artesanal de El Bolsón;
O a esas hermosas chicas que escuchan en sus iPods cualquier cosa menos Piazzolla;
Que tienen onda pero comprada en Palermo.
Cada vez que alguien dice “chucha”
Con cada chica que camina cerca de la sede Puán, triste porque sus zapatitos no brillan como en la plaza de un pueblo.
Cada vez que cito algo de lo poco que sé de Pizarnik y la gente cree que soy un tipo triste...

Pienso en vos.

Menos que en la gente que quiero, pero mucho más que el resto de las personas que no conozco.

(...)

Algún día saldré del armario y volveré a sacar fotos, mientras tanto seguiré tu último rayo de sol.
Por suerte yo conservo el mío, ya que lo he visto varias veces (en Ohio, en Berlín, en Remedios de Escalada y en El Bolsón)."

(GRACIAS)

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Sábado.

Hoy hice mi segunda vidriera. Soy la armadora de vidrieras oficial. Según una de las dueñas, mi primer vidriera fue la mejor que tuvo el local hasta ahora (esssaaaa).

Anoche fue otra noche descontrol. Entre muchas cosas, hubo un encuentro con un antiguo amigo del barrio (no, no es el "E" de la lista, no es para tanto lo mío [aunque podría escrachar a mi hermana contando que sí pasó a formar parte de SU lista]), y se la pasó hablando de cómo yo jugaba al fútbol con ellos en la canchita, que era un pibe más con mis zapatillas Adidas, mis pantalones elastizados (¿eh? ni yo me acuerdo de eso), mi pelo largo con flequillo. Que después me hice heavy metal y no lo saludé más. Que en un momento me pelé. Que una vez vio un programa de tele y escuchó un mensaje mío (era Medios Locos, le pedía a Gillespie que se saque los anteojos y me haga ojitos, y no sé cómo supo que era yo. Hay muchas Cecilias de El Bolsón). Que tenía un perro que se llamaba Tomás. Y así, sin parar.
Mi hermana no sabía si ponerse celosa o preocuparse por una posible condición psicópata del chico.
Otra cosa que hubo en la noche fue una vuelta a los asaltos. En el medio de un bar, estábamos en ronda charlando (cinco chicas, siete chicos), y parece que a alguno se le ocurrió girar una botellita en el medio y jugar a la botella. Así que me encontré dándole un piquito a un chico cuya novia estaba a unos tres metros (nunca se enteró), y, como siempre, siendo la única lanzada que se prende en todo lo que sea lúdico.

Después fui con mi hermana a un boliche. Cuando llegamos había chicas en la ventanilla discutiendo de esa forma mueveorto que se usa a veces para conseguir rebajas en los boliches. Me paro atrás con mi hermana. Las chicas dicen que pasemos, que tienen que seguir hablando con él, y se abren un toque para que yo hable. Él me dice de una el valor de la entrada. Seria, le digo que sí. Le doy un billete inferior al costo de nuestras entradas, le digo "dos", le hago un parpadeo leve con una sutil inclinación de la cabeza hacia adelante. Me dice "sí" y me da dos entradas.
Creo que las chicas me querían golpear. Soy una capa.

Después de tanta joda decidí venir el fin de semana a la casa de mi papá (desde su compu escribo) a purificarme un poco y visitar a mi plantita.
Me dí cuenta de que la movida de blog fue un poco al pedo. Basta poner Blogger "el bolsón" cecilia en google y ya aparece la página (y esa es una búsqueda posible de tantas).
Y bueno, que entre quien quiera; jódanse.
Pero no jodan.

Y la verdad es que en realidad estoy hecha mierda. Otra vez mi estado de ánimo vuelve a lo usual (y cito de mi agenda: "la depresión queda guardadita ahí, como un carozo negro con algo de carne, pudriéndose"). Tengo algunas razones, por ejemplo que tiene que ver con mi "mal de amores". Lo que contaba de vivir en un pueblo, y cómo la presencia tácita (y no tanto) de alguien me desmorona.
Porque en realidad su presencia está en mí. Mientras eso dure, va a ser así.

Pero estar acá es lo mejor. Sin dudas.