domingo, enero 29

Un domingo de enero

Hoy: día de lluvia.
No hice feria, pero igual me cuidaron a los chicos. Dormí hasta tarde. Me compré facturas y un termo para el mate y limpié un poco.
Me dí cuenta de que las lavandas se me están pasando y no terminé de cosecharlas. Pero ahora están mojadas...
Hoy escuché No Doubt después de muuuucho tiempo, ya van 3 discos. Mi papá me formateó la compu y falta instalar el driver de la placa de sonido (estoy en eso), así que escuché mis CDs viejos.
Creo que escuchar No Doubt me hizo recordar las épocas más Blogger y acá estoy.

Siempre pienso cosas para escribir acá pero seguramente ahora me olvide casi todas.
Fue mi cumple, tengo 32. También el de mi hijo mayor, tiene 4.

Estamos bien. Yo muy exigida, en plena temporada.

Con el chico del post anterior tuve un par más de vueltas y creo que queda todo en amistad (quizás, o quizás chau chau). Lo quiero mucho y es un ser re especial y él opina lo mismo de mí, así que probablemente sigamos compartiendo momentos. Si no me hubiera cambiado la onda no está bueno eso; por suerte lo quiero pero me di cuenta de que -en este momento al menos- lo quiero más como amigo.

Fue una experiencia linda (y como suelo hacer, la encaré con todo).

Ahí puse a Piazzolla.


Me encanta ir a la feria (siempre digo lo mismo). Comparto cosas con mis vecinos de puesto, y nos pasan cosas de todo tipo. Como...

* tratar de robarle el wi-fi a la heladería de al lado, instalarle el anti-virus a un compañero de puesto, y que me regale una torta galesa.

* Esperar al sanguchero gourmet todos los días y salir a buscarlo por la feria cuando tarda de más. Y que una amiga me confiese que sin la canasta de sanguchitos es menos sexy.

* Que mi cumple caiga un día de feria y me saluden, me visiten, me regalen muchas cosas, entre ellas un waffle de frambuesas con crema y chocolate que decía "feliz cumple".

* Llevarme tan bien con los vecinos de puesto, compartir mates, risas, historias tristes y felices.
Es cosa de llegar e ir a saludar: a la de maderas, a la de los dulces, a los de metal, los de cuero, el de instrumentos, la de ropa, la de cremas y aceites, el de los títeres, los de comida integral, la de paisajes en vidrio y la de tapices en cartapesta. Amo mi zona de puestos. A lo largo de los cientos de metros de feria existen zonas más ásperas, zonas con guerras frías, zonas con guerras campales, zonas descontrol... pero la nuestra es amistosa, de artesanos y productores grossos y comprometidos, antigua y unida.

* Arte por todos lados.

* Personajes interesantes

* Música, gente, calidez, creaciones, olores, sabores...

amo la feria!

Me pasan cosas con un feriante. No es tan habitual que me guste alguien, así que yo -como decía recién- encaro con todo. Sé lo que quiero (no a futuro sino en el presente; no es que tengo planeado lo que quiero que se desarrolle con él), y no tengo problema en actuar en consecuencia, exponiéndome, como siempre. Debo confesar que hasta me divierte más así. La adrenalina del amor. Chateando con mi hermano, contándole una secuencia, le dije "estoy re regalada, ¿no?" y me puso "no, regalada no, ni ahí, pero sí entregada que no es lo mismo... uno se entrega si sabe que es bien recibido." :)
Pero bueno, toda la feria ya sabe que tenemos onda. Veremos cómo sigue. Al menos me gustaría probar qué onda antes de seguir sumándole tensión al asunto. Tampoco soy una "pleasure delayer" como dicen en Vainilla Sky. O sea: ¡quiero un beso del feriante hermoso! Ya contaré cómo siguió la cosa.