lunes, agosto 27

El Bolsón

Qué bueno que me criaron acá.

Hoy ví un último rayo de sol en la punta del Piltriquitrón.

Belleza pura. A veces me duele tanta belleza y poesía. Pero duele lindo, mezclado con un poco de esa melancolía amarilla.

Qué bueno que vamos a volver acá.

miércoles, agosto 22

Mi dentista, mi obstetra, anestesias y mangueos.

Mi dentista es un viejito muy tierno. No un anciano doblado y enclenque, sino un viejito alto y fornido. Un poquito sordo, nada más.
Lo odié un poco cuando me hizo doler la semana pasada, al resistirse lo más posible a usar anestesia por el embarazo (¡el obstetra me deja!), pero, más allá de eso, me da mucha ternura, como un abuelo.
Esa vez me dolió en serio. Yo soy de bancármela, pero sufrí mucho.

Pablo estaba en el trabajo y se rió al leer mi mensaje post-dentista. El jefe, que justo estaba ahí, le preguntó de qué se reía. Pablo le dijo "¿viste que yo te dije que mi mujer es re dulce y delicada? bueno, fue al dentista, y le debe haber dolido en serio, porque me dice «Amor, transpiré hasta el culo, tengo el pantalón mojado»". Obviamente se rieron los dos de mí.


Hoy fui de nuevo y le pedí anestesia. Me dijo: "Te pongo de la mejor, de la francesa, que no tiene adrenalina, ¿ves? tiene envase de vidrio. La de acá es de plástico, y por eso a veces duele, no es nuestra culpa, no resbala bien el envase". Y me mostraba las distintas anestesias, aclarando que igual está tan caro, y le pagan tan mal las prepagas, que tiene que comprar las nacionales.
Le conté que me iba a El Bolsón, y nos pusimos a charlar de allá, y de su casa en Mar del Plata, y del stress, y de paso me mangueó un dulce.
Ayer el obstetra me comentaba que un colega le pasaba todos los clientes porque no quería atender más partos, porque la obra social no le paga bien... y al ratito me mangueó una torta (pero ahora no porque está a régimen).

El dentista me siguió contando, mientras se ponía los guantes, que no sabe en qué productos confiar, que vio en el noticiero que muchas cosas que vienen de China son tratadas con un producto tóxico, que se usa para embalsamar.
Y empezó a revisar. "A ver, mis guantes, ¿de dónde son? de Malasia. Mhmmm... quién sabe. Y ¿a ver éstos? También. Y lo nacional también es malo ahora, como te decía, hay una anestesia que mi hijo (aclaración: también es dentista y atiende ahí) le puso tres tubos a un paciente y no tomaba, le tuve que prestar de la francesa. Es una vergüenza, y quedamos mal nosotros".
Y mientras el bebé se movía y el doctor ponía pastitas en mi muela arreglada, se iba fijando de dónde eran "¿A ver... ésta? es de Alemania". Y yo me enternecía (en parte porque me puso anestesia de la buena, entonces lo perdoné).

Me dice que el bebé va a ser dentista, y que me porto tan bien que me daría un caramelo, pero no tiene.
Y ya quedé: le traigo un dulce de guindas de la chacra de mi papá, cuando vuelva.

martes, agosto 21

La mujer que sabe el devenir

Escuchando estas palabras entonadas por Spinetta, Pablo me dijo una noche que esa soy yo.
Se siente bien ese tema, me lleva en oleadas mágicas, melancólicas y dulces [Sin darme cuenta voy cayendo en cruz... (...) Las aguas tienen un recurso más, moviendo las olas ya no hay realidad; ondas en el aire...].
Se sintió bien que Pablo, apenas conociéndome, perciba eso de mí.

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Desde el primer mes de embarazo que sueño (y siento, o ) que el bebito es un nene (y hermoso, obviamente). Hubo muuuuchos sueños, y el bebé tenía pitito cuando lo cambiaba, y en muchos era un niño de ya dos años. En el segundo mes soñé dos o tres veces seguidas que era una nena. En uno tenía un equipito celeste que le quedaba precioso con sus ojos como el agua de deshielo, y me daba cuenta de que por más que yo haya sido siempre tan buena cuidando niños ajenos ("firme pero dulce"), como mamá era otra cosa. Ella lloraba y yo me desarmaba (malcriándola).
La excepción fueron esos sueños; el bebé volvió a ser varón en los siguientes.
Este último mes hasta me refería al bebé siempre usando el género masculino, de forma no inocente ni por costumbre generalizadora.

Todo esto para decir que es así: Le vimos el pitito recientemente en una ecografía.

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Me escribió un mail desde Canadá mi cuñado, contándome que está "amigoviando" con una chica de allá. No me dijo el nombre, pensé.
Y empecé a hablar sola: ¿cómo será su nombre? mhmm... Kate.
Bueno, en el mail que le mandó a su mamá y leyó ella ayer en casa, le contaba que salía con una tal Katie.

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El otro día me enteré que mi ex sale desde hace tiempo con una chica de su trabajo. Él trabaja en un séptimo piso, y hay otra empresa asociada a esa, que está en el segundo. Cuando estábamos saliendo y yo me enteraba que estaba o había estado en el segundo piso, me irritaba o me llenaba de inseguridades inexplicablemente (y no era precisamente celosa). Me molestaba que vaya al segundo piso; casualmente, es allí donde trabaja su actual pareja.

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Los dos primeros ejemplos tienen que ver con percepciones, no necesariamente con el futuro o el pasado. El tercero, por otro lado, me hizo pensar que el tiempo de alguna forma es un todo, o se pliega sobre sí mismo, y de vez en cuando tenemos momentos de "iluminación"; o que, efectivamente, soy la mujer que sabe el devenir.

Y, ya que mencioné el pasado, para que no se olviden de que soy una colgada tontuela, especialmente si he bebido, les cuento que una vez, en un bar, charlando con el chico del chilco, le dije muy sorprendida (y pagada) de mí misma: ¡Ay, yo sabía que venía ese tema! ¿Ves que soy medio brujita? te juro que sabía...
Y él me dijo, muy diplomático: me parece que están pasando el CD entero...

miércoles, agosto 15

Deshabilitenmeee (o cúrenme)

"Creo que parte de mi preferencia por la noche se debe a que odio que suene el teléfono, y saber que tengo que hacer cosas como ir al banco, y eso. Si a la mañana suena el teléfono generalmente es la inmobiliaria, o alguien molesto así", le decía al homeópata cuando sonó su celular -que estaba apoyado en la mesa- a un volumen que aturdía. "Justo. Y sí, entiendo que odies que suene el teléfono", me decía él con tono jocoso apagando rápidamente su celular.

Odio atender a la inmobiliaria, a los que llaman porque debo algo, a los vendedores, y hasta a mis amigos, especialmente a la mañana. Odio tener que hacer trámites (odio que impliquen medio día y que tenga que viajar en medios de transporte llenos) y la mitad de las llamadas me recuerdan que debo hacerlos.

Por eso, me encantó tener el teléfono cortado para recibir llamadas la última semana. ¡ES EL PARAíSO! Puedo hacer llamadas con tarjeta pero no me pueden llamar. Un poquito me puso nerviosa porque la inmobiliaria me puede decir algo al escuchar "la línea a la que está llamando no se encuentra habilitada para recibir esta llamada", pero que no rompan.
Hoy llamé para reclamar, ya que había pagado hace una semana, y mañana vuelve a estar todo como antes.

Fue bueno mientras duró.

Derecho de propiedad

No vale que el violeta esté de moda, por un par de razones:

1) Ahora que las vidrieras rebosan de él, ya no es como antes, que me derretía al encontrar algo violeta y me lo tenía que comprar. Esta temporada me quiero comprar todo.

2) Es mío.

domingo, agosto 12

Just a Little Respect...

Hoy ví una película con Juliette Lewis y noté que sigue haciendo el mismo papel de siempre.
A mi me gustaba, a mi hermano le encantaba. Le pregunté a Pablo y me dijo que sí, que es muy bonita. Y le dije "sí, además tiene mucho sex appeal, pero tiene que ser tarada para ser sexy?".
No creo que sea por celos de mi hermano (que estuvo siempre "enamorado" de ella); me doy cuenta de que eso sigue surtiendo efecto en los hombres y me molesta. Kalifornia, Asesinos por Naturaleza, Del Crepúsculo al Amanecer, Starsky & Hutch, y tal vez Cabo de Miedo. En todas estas pelis hace ese papel, y se supone que es sexy. ¿Para ser sexy tiene que hablar como retardada y hacerse la nenita? No tengo nada en contra de la nenita que podemos llevar dentro las mujeres, o el nenito que pueden llevar dentro los hombres (mi marido me dice que soy una nena de 27 años), pero ...también tiene que ser idiota? Además, por qué relacionar lo infantil con la sexualidad? (la nena de Francella es un buen ejemplo. ¡Y FUNCIONA!).
¿Para ser consideradas eróticamente tenemos que no haber desarrollado nuestro intelecto? Ni hablar de la típica, cuando los protagonistas se enamoran o se sienten atraídos por una mujer "subdesarrollada" pero que está re fuerte, como en El Planeta de los Simios.
Pensé por un momento que en realidad puede ser porque somos diferentes, y para los hombres (generalizando bestialmente) el sexo es algo independiente de otros factores como emoción, estimulación intelectual, etc. Y por eso mejor si no hablamos mucho pero somos lindas, o somos descerebradas pero dulces y atentas. Como Juliette Lewis.
Pero eso a lo sumo era antes, tal vez una generación antes a la mía, o dos. Eso cambió, y los hombres que conozco no tienen actitudes o gustos tan (intencionalmente o no) degradantes para la mujer.
Bastante tengo al pasar por los revisteros y ver minas en pelotas, pasar por los canales nacionales y lo mismo (me acuerdo que cuando vivía en EEUU sabía que pasaba por un canal de televisión latino cuando había minas en bolas; vedettes, las típicas minas de los programas tipo Sofovich. Eso, por ejemplo, tenía de bueno vivir allá: estaban un poquito más "avanzados" en el tema del sexismo). Bueno, bastante tengo con eso, que ahora tengo que ver Catch and Release, y Juliette Lewis sigue siendo la misma "retardadita me traumaron de chiquita y estoy para complacerte sexualmente".

lunes, agosto 6

Extasiada

Nunca pensé que iba a amar tanto que alguien me patee.

domingo, agosto 5

Panza (o cómo usar la palabra "ya" cuatro veces en tres párrafos).

Ya me dieron el primer asiento voluntariamente (o por motus propio), en el subte. Y eso que iba con pullover y saco (pero agarrada del caño). Se ve que ya está, mi panza es evidentemente de embarazada. Y cuando me dan el asiento yo -como boluda tímida que soy-, después de agradecer, me siento, colorada, mirando el piso.
El resto de los asientos de ese día me los dieron porque: 1) mi suegra se los pedía, o 2) lo hacía otra persona al escuchar a mi suegra decir "¿cómo va la panza?", y "mi nietito va apretado!".
Y muchas veces voy parada. Por ahora no pido el asiento. Lo que sí, como tengo bastante libertad de horarios, evito, dentro de lo posible, viajar en medios de transporte llenos.


¡Ya siento al bebé! El jueves a la noche lo sentí; como una patadita, una burbujita, pero no era mía. Y cada vez fue más evidente que era el bebito que se estaba haciendo notar. Mientras escribía esta oración lo hizo cuatro veces, está exaltado. A veces es como tener un pececito adentro, y otras veces son golpecitos bastantes notables. Sentirlo en mi interior es hermoso e indescriptible -ni yo termino de comprender todas las sensaciones y emociones que me genera.
Ahora que me recuerda constantemente que está ahí, es mucho más lindo.


Pablo tiene su momento a solas con la panza. Ya pasa "quality time", como dicen los yanquis, con su hijo/a. Desde que empieza a sonar su despertador, a las 6:30, hasta que efectivamente se levanta, a las 6:50, le hace mimitos a la panza, mientras yo duermo. Tengo el sueño liviano, y en realidad estoy semi-dormida, así que ya sé que usa esos momentos matinales para conectarse con el bebito y mi pancita.
Sé su secreto, y es un tierno.