viernes, marzo 25

Esencialmente

Para hacer scones, como en muchas otras preparaciones, hay que mezclar primero los ingredientes secos. Me gusta mirar este punto del proceso porque los granos de azúcar brillan en la opaca harina, como si fueran diamantes en el lecho de un río que se ha secado por siglos de incomprensión. Sus destellos son espaciados pero constantes.
Esta imagen representa lo que siento en este mundo de gente. Para cada uno de nosotros hay determinadas personas que brillan más. No. No es que brillan más. Sólo brillan.
Cuando encontramos una de esas personas (si es que eso pasa alguna vez), la conexión es inmediata e imperturbable. No solamente se siente como si hubiésemos estado juntos en el azucarero, sino también como si en el pasado hubiéramos sido parte de la misma planta, y en el intercambio de palabras y gestos estemos recuperando la savia que nos unía.
Esta conexión no nace de la necesidad. Porque no nace; es parte de nosotros como lo es cada hueso y cada grito contenido. No necesariamente se adecua al conjunto de propiedades de cada uno para alguien supuestamente especial. Se quiera o no, sea en el momento justo o en el peor momento posible, existe esa conexión ineludible con alguien así. Es esencial; va más allá de actitudes, opiniones, posiciones.
Algunos quieren hacer todo más light poniéndole edulcorante en vez de azúcar, o más suave, con azúcar impalpable. Obviamente no es lo mismo, no está el brillo, es una farsa.
Generalmente, para que los gránulos de azúcar se unan, hay que poner huevo.
Pero las masas tienen vida propia, y salen bien sólo cuando quieren.

jueves, marzo 24

No hay química

Yo no sé si es porque cuando era chica mi papá me dijo que para él los gatos tenían una energía maléfica o siniestra, porque de verdad la tienen, o porque no me caen bien y listo, pero no los puedo tolerar.
La tía de "mi chico" se fue por Semana Santa, y estamos cuidando su casa y su gata. Por más que sea un buen lugar para estar solos (sí, relativamente solos en realidad), estoy considerando no ir más. No sólo me molesta la gata sino que me da miedo.
Especialmente cuando se me queda mirando, y no puedo hacer nada para ahuyentarla. Ahí le grito a él "¡sacame la gata!" (porque no la toco ni loca). Es algo químico, no puedo dominarlo.
Hasta tuve pesadillas.
Además, para mí que lo presiente (no hay que ser muy perspicaz), y se ensaña conmigo, durmiendo en la bolsa que tiene mi ropa interior (¡fetichista!), o tirando, de todos los elementos que había en el escritorio, el único que era mío, que era también el más difícil de tirar.
No sé que voy a hacer.

miércoles, marzo 23

Todo es interpretación

Tenemos la necesidad de clasificar todo. Algo totalmente terrenal despierta en nosotros un conjunto de sensaciones, sentimientos, o nos remite a algo no tan terrenal, y al escribirlo, al pensarlo, al encerrarlo con palabras, lo matamos, al mismo tiempo que cobra vida algo que llega más allá de nosotros. No como nuestra extensión sino como nuestro aliento, robado por el viento, cada vez más ajeno, cada vez más de nadie y de todos, disolviéndose en el terreno común que nos ancla.

Como por ejemplo, en este momento podría decir:

Anochece.
En aire se espesa. Estiro la mano y siento que se escurre entre mis dedos, lo refriego por mi cuerpo y me contagio de la nostalgia de este ocaso.
Las cosas aparecen bajo una perspectiva nueva, como si el mercader de la desdicha, que nos quería hacer pagar de más, entrecerrase los ojos, mostrando la verdadera materialidad de sus artículos.
Todo toma un aroma extraño. Hasta lo puedo saborear. Dulce. Dulce y viejo, como la soledad de los niños a la hora de la siesta.
No hay sonidos fuera de este cuarto que es el único testigo viviente del atardecer, que se brinda a nosotros dos confiándonos su secreto de la jornada. Se puede escuchar cómo rebota la luz en las paredes, en una guerra cromática con el cuadro de Van Gogh de la pared. El sol ya es tan sólo el recuerdo de una presencia en la ciudad, y el último rayo de luz rebota en mí, para terminar en el Campo de trigo con cuervos, haciendo bailar levemente a una brizna amarilla, en el momento en que cae el telón. Terminó la función.

martes, marzo 22

Soy un poco:

Nena: porque antes de cruzar la calle me quedo arriba del cordón, y para cruzarla le doy la mano a "mi chico".

Ridícula: Como cuando le dije a una vendedora de ropa: “te puedo hacer una pregunta «fashion»?”

Vengativa: Porque cuando mi amiga (la chorra) me perdió el DNI en un pub (de adentro de MI cartera), decidí regalar sus cosas por ahí (que las tenía yo).

Indecisa: Porque en realidad no estaba segura, y empecé a preguntar a desconocidos qué debería hacer.

Controlada: Porque sólo regalé sus cigarrillos, y dejé su celular.

Miedosa: Porque hago pis con la puerta abierta.

Asquerosa: Porque cuando hay gente me olvido de ese detalle.

Antisocial: Porque muchas veces screeneo mis llamadas.

Egoísta: Como cuando "mi chico" tiene fiebre y me gusta abrazarlo y dormir bien juntos, porque está calentito.

Freaky: Porque a veces me olvido que es intimidante y me quedo mirando a alguien fijamente por mucho tiempo.

Influenciable: Porque cuando escucho Hoy puede ser un gran día de Serrat comienzo a disfrutar cada cosa que hago, sea lo que sea.

Cambiante: Porque eso me dura dos horas máximo.

Loca I: Porque en la facu, cuando hay una chica con pelo muy largo y sedoso sentada adelante mío, me dan ganas de tocarlo. Y a veces me da miedo llegar a hacerlo.

Loca II: Como cuando, discutiendo con "mi chico", me enojé mucho y le tiré la ojota por la ventana del cuarto piso. Acto seguido: Él en pantuflas, yo aguantándome la risa, a hablar con los tipos de donde arreglan subtes para que nos la alcancen.

Loca III: Porque a veces pienso que a la gente me la imagino para no sentirme sola. Pienso que soy la loca del edificio que habla sola, ya que en realidad no estoy viviendo con mi hermana, o todavía no llegó.

Tímida: Porque me pongo colorada, nerviosa y muy insegura ante situaciones nuevas o en las que me siento expuesta.

Descarada: Porque al ser tímida, me cuesta lo mismo hablar en clase que decirle a alguien eso que nadie se anima, o gritar en la calle (si me voy a poner colorada igual… por qué no hacer lo que me parezca?).

Frontal: Porque no sólo le digo cualquier cosa a cualquiera, sino que a veces no dejo que me digan las cosas como no son. Como cuando, al darme una excusa, les digo "en realidad es que…xx, no?" (esto también califica para ser pushy e insoportable).

Maniática: Porque me lavo las manos cada vez que entro a alguna casa, tengo una tabla para verduras y quesos y otra para carnes, un trapo de piso para la cocina y otro para el baño, en los baños públicos tiro la cadena "protegiendo" mi mano con papel higiénico, y si puedo abro la puerta así también. Cosas que para mí son sentido común puro, pero se suponen anormales (al menos todas juntas).

Rara: Porque nunca miro atrás cuando me voy.

También soy un poco caprichosa, golosa, rencorosa, dramática, insegura, atrevida, dulce, enojona, observadora, admiradora. Pero si sigo no termino más.

sábado, marzo 19

Bagaje

Ella recolectó ladrillos toda su vida, con materiales que fue encontrando por el camino; ladrillos de sal, de decepción, de leche, de angustias, de recuerdos, de arena en los ojos, de nudo en la garganta. Les dio forma, les suavizó las aristas, los apretó contra sí y los encastró.
Así armó de a poco lo que la llevaría, como dos muletas, por el mundo. Conformando sus deseos, sus preguntas, sus debilidades, sus intolerancias, sus ideales, sus prejuicios, su temperamento. Especialmente su temperamento.

Ella se derrumba de vez en cuando. Sobre todo cuando abre los ojos y enfrente suyo encuentra al espejo que la acechaba desde hace tiempo, y en él se descubre, inmortal, intangible, inexistente.
Ahí es cuando ella toma un ladrillo y rompe el espejo. Los pedazos flotan en el aire unos instantes que parecen eternos, con un dejo de reproche, y luego caen al piso.
Y ella vuelve a su engaño.

jueves, marzo 17

Nuevo encabezado

Así me vio mi mamá.


Gracias a toda la gente que me ayudó a poner el dibujo!

Y puse hace días una foto abajo de todo, a ver quién la veía. Una sola persona me la mencionó.

Y sí, es mío el arco iris.

sábado, marzo 12

Adaptación

Mi hermana se está acostumbrando a la ciudad, al piso del departamento que se despega y hay que armarlo de nuevo, a la murciélaga que vive en la ventana del cuarto, a no ser tan colgada.
Porque si pensaban que yo soy colgada, no se imaginan lo que es ella.

Secuencia primeros días en el departamento:

Día 1: Se va. A los dos minutos, siento "toc toc". y una vocecita que me llama del otro lado de la puerta, y me dice "me olvidé las llaves...".

Día 2: Salimos, y tenemos que volver porque se olvidó el celular.

Día 3: Pierde la billetera camino al tren.

Día 4: Casi infarta a una viejita del quinto piso, tratando de entrar a su depto. en vez de al nuestro. Para colmo, de todos los departamentos que hay, eligió justo el de la señora paranóica que tiene ataques de pánico.

Y, más tarde ese día: Salimos, y cuando estamos en el pasillo me dice "ay, me olvidé los zapatos!".
ESTABA DESCALZA!

viernes, marzo 11

Más feria

Este post venía pensado desde mi pueblito, y es sobre la feria artesanal.

Las últimas ferias estuve recopilando frases de "el viejito del puesto de madera de enfrente", al que de ahora en más llamaremos Geppetto.

Frase 1: "hay un tango que dice «la que no sabe bailar que se vaya a limpiar la casa». Yo me buscaba las que limpiaban..."

Frase 2: "¡Qué rico para comer con la salsita del Vitel Toné!" (a una señora que pasaba con su perrito todo chiquito, blanquito y peinado).

Frase 3: No te voy a molestar más, Laurita. Falta poco. 40 años nada más, me dijeron que a los 104 (tiene 64 años Gepetto! está re bien!!!).

También le hace apuestas a los clientes. "Si emboco los dos baleros al mismo tiempo, me comprás uno". Y, un balero en cada mano, lo hace. La mayoría del tiempo el cliente ya está seis puestos más adelante, pero a veces le compran al perder la apuesta en la que nunca accedieron participar.

No sólo Gepetto dice frases dignas de remarcar. Recopilé una frase arpía de mi vecina de puesto, una señora que hace lámparas. Otra señora mayor que se mentiene re bien. Yo no sé cómo hacen. Hay que ir más seguido a la feria.
La cosa es dijo un comentario ácido respecto a esta tal "Laurita", que está enfrente suyo.
Laura (puesto de dulces al lado de Geppeto) estaba sentada sobre un caballito de madera del señor. Más bien recostada, o haciendo una postura de yoga, que consistía en sentarse sobre el lomo, pierna izquierda cayendo del mismo lado del caballo llegando hasta el piso, pierna derecha reposando sobre la cabeza del equino, dejándola caer hacia adelante.
Comentario de la vecina: "mírenla a Laurita, siempre montada".

Después vino Gepetto, y le dijo a mi tocaya vecina, que debe tener casi su edad: "cuando termina Laurita te toca a vos la vuelta a caballito".

Por último quería mencionar el regateo más ridículo y gracioso que me hicieron:
Mujer de unos cuarenta y tantos años, pelo corto, campera en pleno enero. Después de mirar mucho las piezas y elegir las que llevaba, agarra una taza, estira el brazo hacia adelante y me dice: "Mirala... se quiere venir conmigo a la costa!". Haciendo pucherito y cara de simpática al mismo tiempo.

Y... ¡aguante el canje! Es muy usado en mi pueblito, como se imaginarán. Gracias a él (y a la generisodad de mi mamá) me pude traer dulces ricos (de Laurita, of course), y algunas cosas lindas.
A veces se exceden con el canje, o llega a lo absurdo, como cuando una psicóloga que conocía aceptó rollos de papel higiénico al por mayor como pago (¿sería algún mensaje en especial?), o también, a la mujer de mi papá, que también es psicóloga, una paciente le pagó algunas veces con un pan casero quemado que parece el pan con el que matan un pato de un golpe en la película "Un Gran Chico".
En fin...