viernes, octubre 29

Modalidades de una caminante

Hecho callejero: la gente que lee los labios o tiene un oído muy agudo debe pensar que tengo síndrome de Tourette, porque cuando voy por la calle muchas veces voy puteando bajito. "Vieja de mierda", "pelotuda, correte un poco", "no ves que vengo caminando, retrasada?" o un simple "hijos de puta, córranse" acompañan mi camino.
¿No existo? ¿Por qué la gente no se corre cuando voy caminando? ¿Es que tengo cara de pelotuda? ¿Saben que me voy a correr? ¿Cómo? ¿Es que ya me ven haciendo zig-zag por ir más rápido que los que van en el mismo sentido que yo?. A veces pienso en ir estilo Terminator y no moverme ni un centímetro de mi camino. Es que también soy un poco pendenciera cuando estoy así. Miro las baldosas del piso y sigo recto, que se muevan los demás, que son tres y yo soy sólo una, unita.

A veces voy con la autoestima baja por la calle, que se podría relacionar directamente con lo que acabo de detallar, ya que seguramente me hago chiquitita y la gente ni me nota. Esas veces me desestructura un "que hermosa que sos!" dicho por otro transeúnte. Hoy me dí cuenta de que cuando me dicen un piropo, me miro en la primer vidriera que encuentro (y en la siguiente, y en la siguiente). Como queriendo comprobar si es verdad esta gansada que me dice el chabón. Como queriendo ver "tengo puesta mi cara?" o chequeando "se me escapó una teta?" y tratando de buscar lo que vio el piropeador.

Los días que voy enojada también suelen darme sorpresas, como cuando voy con la boca como haciendo pucherito, fruncida, pensando, seguramente haciéndome mala sangre. La cara es de enojada, pero me pasó un par de veces que me dijeron "qué boquita hermosa que tenés", y ahí fue inevitable reirme, porque lo que menos me esperaba con la cara de orto que tenía, es que me la halaguen y le encuentren un lado sexy oculto. Será verdad eso de "sos más linda cuando te enojás?". Lo dudo mucho, yo me asustaría si me viese enojada.

Pero también a veces estoy en modalidad tierna, como hoy cuando escuché a una viejita que le decía al perro "nos teníamos que traer el paraguas nosotros". La conclusión típica de que el animalito debe ser su compañero y soporte frente a la soledad no me despertó lástima ni un sentimiento de cotidianeidad aceptada, sino ternura.
También el viejito que el otro día me preguntó en la puerta del edificio "se puede entrar? porque no tengo la llave preparada", y mientras entrábamos me dice "voy al séptimo", y la señora que limpia, otra en la tercera edad, me dice "mirá la compañía con la que vas, eh, no sabés...!". Y el viejito sonreía y se erguía cada vez más. Todo era muy tierno, pero alcanzó su punto cúlmine cuando, ya en el ascensor, me dice "es que es raro que alguien quiera entrar atrás tuyo, no se sabe nunca, hoy en día..." y le dije "pero tiene cara de bueno", con cara de "abuelo, te adoro", y el señor se rió tímida pero orgullosamente, una carcajada hermosa, que parecía la de un pre-adolescente halagado.

Otras modalidades de mi andar no las detallaré porque están ausentes desde hace un tiempo, como la de caminante que conquista el mundo a cada paso, la de optimista, la jocosa, o la de observadora y creadora de historias.

miércoles, octubre 27

No me cuenten!!!

(Mejor dicho, como me alertó un lector: no lean que les cuento!)

Lo bueno de estudiar Letras es que tenés que leer literatura todo el tiempo, y puede ser muy interesante y entretenido. Lo malo con respecto a las novelas es cuando te atrasás en las lecturas. Porque vas al teórico y te cuentan el final. Yo odio eso, y cuando me falta terminar la novela no voy, o de última me tapo los oídos y hago "ommmmm", para no escuchar, cuando va a decir algún dato revelador. Esto lo hago sólo en las aulas grandes y cuando estoy atrás, tan loca no soy. Es como cuando me pellizco las piernas para no dormirme, sólo que esto lo tiendo a hacer en las aulas chicas, cuando se notan mucho mis cabeceadas o el hilo de baba colgando.
El tema es que no quiero faltar y tampoco hacerme la sorda, así que el viernes tuve que ir y escuchar el final de la novela que estábamos leyendo en Literatura Inglesa.
Me retorcía al son de las frases:

"Y cuando él le proponía matrimonio..."
"La luna le dice «cuidado con la seducción», y es cuando ella decide huir...."
"Ella mientras ya se convirtió en rica y se puede dar el lujo de muchas actitudes que antes no tenía."
"Rochester ha quedado ciego e inválido..."
"Ella decide construirse una casa a su lado para llevar una camaradería intelectual, sin saber que él había enviudado"
"Lo confrontó a Rochester y le confesó que lo amaba (antes de que él lo haga)"
"Charlotte Brontë pone un «happy end»"

Tal vez no hubiera leído esas novelas si no era por las clases, pero una vez que las estoy leyendo, me engancho y quiero seguir, me gustan, me atrapan.
Así que el sábado, ví la peli, que la daban en Europa Europa, porque si alguien me va a contar el final, prefiero que sea una película que también me atrapa y me emociona.

Para el martes terminé la novela, alegre porque era mucho mejor que la película (como siempre). Pero hoy... me contaron de la novela siguiente! Que "Heathcliff y Catherine se suicidan", que "al final de la historia es él el que posee todo, es el dueño absoluto de todas las tierras de las 2 familias", cuando yo ni sé que hay 2 familias todavía!
Y así me contaron cosas como:

"En el momento en que besa a Isabella a la fuerza..." Ahora no puedo leer sin esperar ese beso!
"Después se escapan juntos..." No, no, no me cuentes más!!!
"El hijo de Heathcliff..." Ok, va a tener un hijo.
Cuando Isabella finalmente se escapa..." Se escapa también..?

Así me pasé la clase. Ahora me falta alquilarme Cumbres Borrascosas para que no me sigan arruinando todo. Claro, mientras tanto lo voy leyendo, pero no llego. Ya me alquilé Orlando.
El tipo del Video, contento.

lunes, octubre 25

Colmo

Comprarme un paquetito de sandwiches de miga para cenar el viernes, comer uno rápido, pero en el momento de degustar otro, notar que el jamón está feo (duro y con gusto raro). Escupirlo. Probar con otro mordisco (cómo si fuera a cambiar el jamón!), es que cuando hay hambre no hay lógica. Escupirlo de nuevo.
Que el lunes le dé el sandwich restante a "mi chico", porque es mucho menos delicado que yo en las comidas. Que al morderlo me diga "porque es jamón crudo, boluda!", y lo escupa entre risas.

Y que este año me reciba de chef.

Juego con libros

Ví un jueguito que me gustó. Está bueno, así que también lo hago.
Las instrucciones son:

1. Agarrá 5 libros.
2. Libro #1 -- primera oración del libro
3. Libro #2 -- última oración de la página 50
4. Libro #3 -- segunda oración de la página 100
5. Libro #4 -- anteúltima oración de la página 150
6. Libro #5 -- última oración del libro
7. Hacé un párrafo con las 5 oraciones.
8. Sentite libre de hacer un poco de trampa para que el párrafo quede mejor.
9. Citá tus fuentes
10. Postealo en tu blog


Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Los médicos, entonces, no eran mucho más sabios que ahora, y después de recetarle reposo y ejercicio, ayuno y superalimentación, compañía y soledad, régimen de cama y cabalgatas de cuarenta millas entre el almuerzo y la comida, sin perjuicio de los calmantes y excitantes acostumbrados, con adición ocasional de pócimas de baba de lagartija por la mañana y dosis de hiel de pavo real por la noche, lo abandonaron a su suerte y diagnosticaron que había dormido una semana. Le rogó a los sacerdotes que lo salvaran, se lo rogó a los dioses, pero ninguno tuvo piedad. Hasta que no se llora de veras no se sabe si se tiene o no alma. Sepamos, esta noche de invierno, cara a cara, desde el polo tumultoso hasta el castillo, desde la multitud hasta la playa, de miradas en miradas, fatigados los sentimientos y las fuerzas, llamarlo como en alta mar y verlo, y decirle adiós, y bajo las mareas y en lo alto de los desiertos de nieve, seguir sus miradas, sus soplos, su cuerpo, su luz.


Fuentes:
1) Fahrenheit 451, Ray Bradbury.
2) Orlando, Virginia Woolf
3) Como un mensajero tuyo, Mayra Montero
4) Niebla, Miguel de Unamuno
5) Iluminaciones, Arthur Rimbaud

Me gusta cómo quedó, pero igual yo me conozco y le encuentro sentido a TODO (el que quiero, obvio [o el que no quiero pero es inevitable que le encuentre, dependiendo de cómo estoy]).
Tuve que cancelar un par de libros. Uno porque en la página 50 tenía la hoja en blanco (era de cuentos), y otro porque no tenía página 150, y menos 200. El punto 8 lo llevé a cabo. Es decir, me sentí libre de hacerlo. Pero no cambié nada, porque en realidad decidí que quede como quiera quedar, sentido iba a tener igual (volviendo al tema del párrafo anterior). Pero, por ejemplo, en términos de género (femenino/masculino), tiempo, y demás, quedó coherente de todas formas.
Me encantan los juegos en general, y más si incluyen libros. Algún día les paso alguno de mi invención.

domingo, octubre 24

A new concern


Como no tengo ganas de pensar para postear, voy a comentar algo gracioso.

Me puse a ver cómo llegan a mi blog y encontré dos búsquedas diametralmente opuestas sobre el mismo tema, y de dos países diferentes.

Una venía de google.com.co y decía "cómo hago para engordar los cachetes". 
La otra de google.com.mx y decía "remedio casero para adelgazar los cachetes". 

Hay una nueva preocupación mundial concerniente a los cachetes? Es el nuevo boom estético?
Llegaron al blog de una cachetona, pero no creo que encuentren alguna solución acá.

ACEPTÁ TUS CACHETES!!!

lunes, octubre 18

Temblores, la causa

Mis fieles seguidores (bué) saben a que me refiero. He encontrado la causa de los temblores y es de lo más graciosa y, al menos para mí, inesperada.
"Mi chico" fue a hablar con el portero, y resulta que, a unas 17 cuadras de mi casa, estaba teniendo lugar este evento:



Que, si no me equivoco, todavía no terminó.
El portero contó que la primera vez que pasó agarró a sus chicos y se fue a la casa de su mamá, porque en el noveno, donde vive él, era terrible como se movía.
Calculando, el sábado retumbó todo cuando tocó Catupecu Machu, y el domingo vibramos al son de Los Auténticos Decadentes, Los Ratones Paranoicos y Bersuit Vergarabat.

Esto despertó una conversación con "mi chico" de la que transcribo a continuación una parte:

"- Ah, entonces debe ser verdad que si todos saltamos en occidente se produce un terremoto en oriente.
- Y el aleteo de una mariposa en oriente puede desatar un huracán en occidente
- No, boluda, pero lo que sí, si saltamos todos juntos, sacamos el planeta de órbita"

La cosa es que me impresionó mucho que nosecuántas personas saltando tan lejos (porque entiendo que al lado del estadio pase eso, pero acá...!) hagan ese efecto en mi depto. Y cada vez que tiembla todo, como me avisa siempre mi famosa luna tintineante, me fijo en internet quién está tocando.

Espero que el fin de semana que viene no se zarpen mucho.
Y si alguno de ustedes estuvo en el QR festival, sepa que cuando saltaba muy divertido, yo estaba muerta de miedo en mi departamento, buscando "sismo" en internet. Descocados...

Update: Después de que me hayan tratado, en los mejores casos de ingenua y en los peores de bruta, quiero decir que tienen razón, los movimientos no eran por los saltos, sino por el sonido. :(
Me gustaba más mi versión.

jueves, octubre 14

Pata(da) dura

Soñé que estaba jugando un partido de fútbol con los chicos del barrio (cosa que hice hasta hace unos años), y había uno que me estaba sobrando con la pelota, no se la podía sacar (cosa que me hacían los chicos de mi barrio, y cuando se las sacaba era ovación de toda la canchita).

Me desperté dándole una terrible patada a las cajas que hay al lado de mi cama (estaba durmiendo de costado).

Suerte que ya no estaba soñando más, porque sino le iba a doler mucho al chico.


(No, no soy de esas chicas que cuando juegan al fútbol con varones los cagan a patadas y ellos, pobres, las dejan. Aunque en este sueño, sí fui esa chica. Igual antes era re capa en el sueño!!! re Maradona. Así me dijo mi profesora de gimnasia un día que decidió que las chicas juguemos al fútbol. Las bailé a todas! It pays to be a tomboy girl).

miércoles, octubre 13

Peligro

Es un atentado a la seguridad peatonal poner a una promotora que te habla y te hace girar la cabeza enfrente de un poste.

Temblores

Sábado a la noche, "mi chico" se está por ir al súper, cuando un adorno colgante de la pared empieza a tintinear. Es una luna de vidrio con más vidriecitos colgando, y los colgantitos chocaban el uno con el otro. Me asusto. Él, de las ciencias exactas, dice que entró viento y por eso tintinean. Yo, humanidades, le digo que nunca hicieron ruido antes, por más ventarrón que haya, y que igual las ventanas están cerradas, que tengo miedo y que encima me tengo que quedar sola (yo enseguida pienso en espíritus, energías, fantasmas, lo que sea).
Se va. Me olvido. Al rato, estando en la compu, empiezan de nuevo. Pero, esta vez, siento que la silla de la compu se mueve. Miro la lámpara de pie que estaba a mi lado y también se mueve. Supuse que el vecino estaría moviendo muebles o algo, que por eso se movía todo en esa esquina del departamento.
Después de un rato se mueve todo de nuevo, y es más intenso. Hasta las cortinas oscilan de un lado al otro.
Antes de que llegue "mi chico" mi departamento tembló tres veces. Cuando llega, le cuento. Me dice que debería ser el viento, nuevamente. El que entra por abajo de la puerta. Eso de dar cualquier explicación sólo para que tenga una... (a MI me va a mover el viento? además no había tanto viento).
Lo que se me ocurrió es que el viento mueva al EDIFICIO, y ahí sí que me parecía más factible. Pero estamos en el cuarto piso, eso no es posible, dijo él. Y por último dijo que si de verdad pasaba, nos íbamos. No sé qué parte de lo que le conté no entendió, porque de verdad pasaba. Tiré la idea de un sismo. Me dijo que me fije en internet. Así fue como estuve un rato buscando que salga algo sobre eso pero no, nada.
Después nos olvidamos.
Al día siguiente, estábamos hablando: yo en el cuarto, él en la puerta del mismo, y escucho el tintineo de nuevo. Enseguida me pongo alerta y, sentada en la cama, siento el temblor de nuevo. Tiemblan las ventanas, se mueve la bicicleta. Ahora está pasando, le digo.
Y él se sienta en la cama. Le digo que mire la bicicleta. Es impresionante cómo se fue todo lo exacto y lo simplificador a la mierda enseguida, cuando me dijo "vámonos de aca!".
Y a mí me divierte el hecho de que se mueva el edificio. Le conté que hace unos meses sentí lo mismo a la noche acostada en mi cama, y que pensé que eran los de arriba going at it. Me dijo "sí, dos elefantes tiene que haber para hacer esto".
Y así fue como nos divertimos toda la tarde sintiendo temblores y elaborando teorías sobre sus causas.
Hechos: Vivo en un cuarto piso, el edificio es de nueve.
No había tanto viento, y hubo días con mucho más viento en los que no se movió nada.
Atrás de mi edificio arreglan los subtes, pero vienen por arriba (por la calle, como el tranvía). No creo que pase el subte JUSTO por abajo de mi edificio. Además, si fuera por el subte, tendría que ser más seguido y a intervalos regulares el terremotito.
Sismo: No salió en ningún lado, además fue el sábado durante 2 horas y el domingo a al tarde/noche; no fue uno solo (y si hubiera habido tantos movimientos sísmicos, hubiera sido noticia).
Vecinos moviendo muebles, haciéndolo, etc.: lo veo complicado, por la regularidad de los temblores no era una mudanza, y lo segundo no creo que vaya a mover tanto todo, a menos que sean muy pasionales, pero lo veo difícil. Es bastante bueno el edificio donde vivo (paredes gruesas).

Esto me lleva a una anécdota, que me acordé gracias a los temblores. Cuando tenía 18 años, mis tíos me invitaron a una casa en la playa con ellos. Era de madera. Ellos dormían arriba, las nenas también, y yo abajo. Creo que es obvio cómo sigue la historia, pero igual la cuento, porque lo más insólito es mi reacción inocente.
A la noche, siento los famosos temblores. Regulares, movían mi cama. Me asusto. Me trato de convencer de que es mi imaginación pero es inconfundible: tiembla mi cuarto.
Por suerte una de mis primitas estaba durmiendo conmigo, sino me moría de miedo. Después de un rato para. Pero se reinicia cuando por fin lograba empezar a dormirme. Otra vez sopa.
A la mañana siguiente, se lo cuento a mis tíos, muy preocupada. Les digo cosas como "temblaba todo"; "lo hizo un rato, después paró, y empezó de nuevo"; "era como un lavarropas"; "no habrá un lavarropas en el sótano que se prendió a la noche e hizo dos ciclos?". No sé cómo mis tíos se aguantaban la risa.
Mi tío con cara de póker me dice "bueno, si sigue, voy a hablar con el dueño".
Más tarde, caí en cuenta de lo que era, y no podía creer cómo mis tíos no se habían reído. Nunca les dije que más tarde me había dado cuenta.
El famoso lavarropas nocturno. Y de doble ciclo!

sábado, octubre 9

Lo que se ve

En chef me conocen por mi mirada.
Cuando empecé, hace un año y medio, tuve que llamar a un compañero la tercer semana, y después de los saludos fue mas o menos así:

F: Ah, sos la de Entre Rios?
Yo: No, esa es Esmeralda, yo soy la bajita, de pelo castaño...
F: Ah, la de ojos grandes, la observadora.
Yo: Si, soy así, pero cómo sabías? Cómo te diste cuenta que era observadora?
F: Porque siempre estás re atenta mirando todo, yo me di cuenta.
Yo: Ah, entonces vos también sos observador.
F: Y sí, sobre todo de las chicas.

Y ahí aprendí que todo lo que diga este hombre era de ese tono que oscila entre amador y admirador de las mujeres, y baboso. Como cuando dijo "aguante la primavera", porque usábamos menos ropa, o una vez que lo saludé en la esquina, no me reconoció, y después lo contaba muy graciosamente en la clase, diciendo que no sabía que tenía tetas.

Pero bueno, para lo que más me sirvió la conversación fue para darme cuenta de que no pasaba tan desapercibida como pensaba, que no podía ir mirando todo como un fantasma que no está físicamente en el lugar, aunque me sienta de esa forma. El no quererte ayuda a eso: a percibir más a los demás. Porque como "no estás" en el lugar, podés ser el narrador casi omnisciente de los hechos. Pero no, la gente me percibe a mí también. Igualmente eso de no existir en el lugar fue sólo al principio, cuando medía y observaba el ambiente antes de lanzarme a él. Una vez lanzada, fue muy divertido también, aunque no abandoné la cuota de observación.

Hay veces que me zarpo con esto de la mirada que se cree invisible. Como cuando me colgué mirando fijamente, y hasta entornando los ojos, las orejas de una compañera que estaba enfrente mío en un pasillo (se había puesto dos aritos en un solo agujerito), y mi amiga Esmeralda me codeó mal porque ya estaba ojeando a la mina. No me doy cuenta.

Últimamente mi mirada no es conocida por su sagacidad sino por lo demacrada que está en las clases de cocina. Son los sábados, como hoy. Curso a las 14 y me levanto a las 13 casi siempre. Es cosa de entrar al instituto y que todos mis compañeros se rían de mi cara.
Es como un código tácito que hay, y yo me río con ellos. Vamos llevando cuenta de mi récord de levantamiento tarde.
Lo malo es que tener los ojos como cachimote es muy alevoso en las clases de cocina. Una cosa es tener pelo suelto para esconder un poco la mirada... pero con la gorra puesta? Todo lo que hay es la caripela y encima un marco blanco alrededor. Es un escrache a mi belleza (modestia aparte).
Esta vez decidí maquillarme. Me compré base, cubreojeras, rubor! nunca había usado casi ninguna de estas cosas. Me puse mis sombras, aunque las marrones me las afanaron, máscara, y un poco de labial.
Cuando llegué, todos se sorprendieron y me dijeron que hoy no estaba con cara de dormida, y no podían creer que me había levantado hacía una hora y cuarto. Yo les respondí "Y... la magia del maquillaje". Y ahí de nuevo mi compañera Esmeralda diciéndome bajito "nos les digas, no les digas!", lo que me causó mucha gracia. Será la voz de mi moral?

Entonces me empezaron a llamar "ojitos". En un momento viene el profesor, a ayudarnos con el strudel que estábamos haciendo, y todos me decían "ella, con sus ojitos...". El profesor gira y me mira. Momento incómodo de 5 a 7 segundos mirándonos cara a cara, a medio brazo mío de distancia (nunca fui muy buena con las medidas, no sé cuánto es eso en centímetros, puede ser de 20 a 50). Dice "son como los de mi hermana", con cara de tierno (es un poco tierno, en realidad). Típico comentario de cuando te metés en algo y no sabés de qué están hablando, para salir de un momento incómodo. Igual creo que el profe había perdido toda posibilidad de incomodez desde que hizo la famosa agachada plomero, de la que casi todos fuimos testigos.
Yo entonces me dí cuenta de que acababa de pasar el límite. El límite divide simplemente estar en un momento de vergüenza, y ponerme colorada. Yo ya sabía que estaba en el lado de la coloración facial. Pero tarda unos instantes en llegar. El profe me elije para estirar el strudel* con él y mostrarlo a la clase (y encima exhibicionista!!!). Es como estira un pizzero pero de a dos. Y claro, yo me puse nerviosa, la coloración llegaba... Se me rompió la masa. Yo bordó. Todos riéndose. El profe me empieza a gastar y me dice que me puse nerviosa porque pensé que me quería tocar las manos. Coloración. Sale la Ceci malcriada y gime "no se rían de miiiii....". Pero ella también se reía mucho.

Después en las clases teóricas, parece que, como con el tipo del principio, no eran mis ojitos los que llamaban la atención. El profesor de Marketing, que casualmente era el mismo que el de las clases de cocina prácticas, se sienta al lado mío para ver mi trabajo y me mira alternadamente: pechos - ojos - pechos - ojos, y hablamos más de mi pueblito y mi vida que de mi trabajo. Con él no me jode, por mi típico edipo profesoral. Pero que después de un rato venga a sentarse al lado mío esa compañera que nadie soporta, a la que le decimos la bonaerense (da miedo!!!), y me haya relojeado MAL mientras hablábamos, me sorprendió un poco. Fue raro que me esté mirando tanto las tetas. Lo más incómodo fue cuando hablábamos de E24, y me contaba que no era tan feo, que ella no se impresionaba, y que lo que más le gustaba eran los partos, las partes de la vagina.

*"para estirar el strudel". No sé si vengo con el cerebro así por venir de las clases de cocina, pero mis compañeros ya se estarían riendo. Como cuando hoy la profesora de francés dijo "esta regla funciona con todos los verbos que terminan en «GER»".

martes, octubre 5

That girl

Leyendo el diario, llegué al informe especial del domingo y no pude sacar los ojos de la foto que había en la página de la derecha. Era una foto mía. Por supuesto que no era yo, pero la chica que había era igual a mí.
Esa chica soy yo hace 7 años! La miré de cerca, la estudié. Pero mientras más detalladamente la miraba más me aseguraba de que era idéntica a mí. Los mismos ojos grandes, los mismos cachetes, la misma expresión.


Primero me sorprendí. Después me asusté. Después sentí una especie de orgullo, como cuando los padres ven un rasgo propio en sus hijos.
Una vez, allá por el ‘73, ‘74, mi mamá salió en una foto en el diario. Pelo lacio abajo de los hombros, pantalones oxford, muchos ideales. Así es como su mamá se enteró de que estaba en un grupo “medio raro” en el que hacían pintadas o murales en las calles. Casi la mata, dada la situación del país.
En este diario del domingo pasado, también había, en la sección de cartas de los lectores, una foto de una nena con su papá, de hace 16 años. La nena, de ahora 18 años, buscaba a su papá desde Italia, al que no ve desde hace una década. Las fotos públicas ayudan a buscar, a encontrar. Por eso se preocupó mi abuela cuando vio a mi mamá.
Al ver la foto de Ceci-a-los-17, me di cuenta de que también me ayudaba a buscar algo. O a acordarme de lo que estoy buscando. O a encontrarlo un poco.
Esa chica que cuando había problemas ponía manos a la obra. La chica que preservaba la sanidad mental frente a todo. La chica que no dejaba que la inercia o la pasividad la invadan. Esa chica que se respetaba y se cuidaba, y estaba orgullosa de ser quien era. La que no se paralizaba frente a caminos peligrosos, difíciles o detestables. La que si era necesario se animaba a dejar el camino para internarse en cualquier bosque, por más lúgubre y siniestro que sea. Todo este movimiento, frente al congelamiento actual, no era evasivo, no era para evitar pensar.
Esa chica, con sus ideales, su fuerza y su pureza, todavía está conmigo. Aunque esté apagada, por las razones que sean. Verla en el diario me ayudó a recordarla. Y la trajo de vuelta, aunque sea parcialmente.

sábado, octubre 2

Negocios fraudulentos

Al vivir en una chacra, y tener imaginación, herman@s y vecin@s cercanos a mi edad, cuando era chica tenía muchas formas de divertirme. Lo que no tenía era formas de ganar dinero, y no me daban mucho porque... qué iba a hacer ahí con plata? hacerle ofrendas al ciprés gigante que había? Igual yo quería tener plata. Así que nos organizamos con mis vecinitas y mi hermano y decidimos poner nuestro propio negocio de perfumes.
Consistía en:

1) Robar frascos viejos de perfumes de la mamá de ellas y frasquitos de jarabe de nuestro papá, que no tiraba nada y guardaba todo en el galpón.

2) Llenar los frasquitos con flores juntadas en el campo (lavanda, mosqueta), y luego con alcohol.

3) Dejarlos reposar unos días (en los que moríamos de ansiedad).

4) Colarlos.

5) Olerlos. No eran muy agradables, a decir verdad.

6) Salir a vender por el barrio.

Esto se complicaba porque, obviamente, nadie los quería. Además los vendíamos carísimos!
El colmo fue cuando empezamos a decirle a las vecinas que era un perfume importado que había traído la mamá de las chicas de un viaje. Pensábamos que eran tontos? Eran horribles!!! Además... en un frasquito de jarabe! Por lo menos nos divertíamos, no?

Decidimos hacer otra cosa. Un día, juntamos muchas flores silvestres para hacer ramos y venderlos. Como no eran suficientemente llamativas, fuimos al jardín de Doña Olga, muy sigilosamente, y le robamos algunas de sus flores. Había un vivero a media cuadra, pero era más seguro robarle a la viejita. Así que nos dirigimos, con los pensamientos de Doña Olga y nuestras flores silvestres, a vender los ramos por el barrio. Tampoco nos compró nadie. Lo patético fue cuando decidimos ir a vendérselas a Doña Olga. No podíamos ser más hijos de puta? Realmente pensábamos que nuestras caritas de ángel nos daban impunidad? La señora se rió muy tiernamente y nos dijo "no, eso lo tienen que ir a vender al pueblo, para los turistas". Y ahí nos fuimos, caminando cabizbajos, a quedar bien con nuestrás mamás y papás regalándoles todo nuestro stock.

Al ver que los negocios con flores no funcionaban cambiamos de rubro drásticamente. Instalamos un puesto de peaje. Atamos un alambre en el cerco de las chicas y, sosteniéndolo del otro lado de la calle, formamos un peaje casero. Lo que más ganamos fueron puteadas, especialmente porque el alambre no se veía, y nos decían que era un peligro y que no podíamos hacer eso. Tenían toda la razón. Éramos salvajes, lo confirmo cada vez que me acuerdo de las cosas que hacíamos. Pero lo cierto es que algo de plata ganamos entremezclada con las puteadas. Mi hermano y yo, de turros que éramos, nunca agarrábamos el alambre.
Un día, viene Marisol, la chica mayor, y nos cuenta que su hermanita estaba sosteniendo el alambre y bajó una moto (vivíamos en la montaña) y se tragó el alambre, y Mariajo (hermanita) salió volando y se marcó toda la mano. Desde ese día no lo hicimos más.

De esa anécdota me translado a unos años después, ya a principios del secundario, y viviendo en el pueblo. Con una vecina decidimos vender tortas. Yo ya experimentaba con el tema de la cocina, porque como quería darle un gusto especial le metí lo que había en la heladera: yogur, dulce. Cuando la torta salió, comenzamos a tocar puertas para venderla. No nos compraba nadie. Entonces decidimos decir que era para juntar plata para la escuela y que la había hecho la mamá de Laurita. La compraron enseguida. Después, ya en lo de Laurita, suena el teléfono. Viene la mamá y dice "le vendieron una torta a X que estaba cruda, y encima mintieron". Lo peor es que cuando vuelvo a casa, después de ir a devolverle la plata a X, me entero que ese X era un grosso del tema educación del pueblo, no me acuerdo el título.
Mi mamá y la mamá de Laurita eran maestras, así que se rieron mucho todos con lo que hicimos (y el guacho del chabón igual se comió la torta y gratis).

Y si sigo moviéndome en el tiempo ya estoy muy cerca de la actualidad, y debo decir que se hace más jodido salir impune por portación de inocencia, así que más o menos en el último año de la secundaria dejé de hacer esas cosas.
Plata no ganábamos. Pero cómo nos entreteníamos...!!!