miércoles, abril 27

Post panadero III, y trataré de que se acaben por ahora.

Me cambiaron de horario en la panadería. Ayer fue mi primer día a la mañana y como tengo compañeras nuevas, empezó el típico cuestionario. Pero esta vez, cuando una me preguntó la edad y me dijo que no parecía ni ahí, yo le dije "ah, por lo boluda?". Es que me tienen cansada.

Justo ahora me cambian de turno, cuando la encargada me tenía apadrinada y encima me daban los trabajos "para prolijas", que obviamente son mejores. Me tengo que ganar buena reputación de nuevo.

A la mañana hay un pastelero que trabaja con nosotras abajo. Me asusta todo el tiempo por ser la nueva. Cuando estoy haciendo algo me grita "¡NO!" sólo para que me asuste, o me dice "ya te mandaste una cagada", o "no te quiero ver poner eso ahí, eh". Ayer me dijo "¿vos estuviste cocinando con un panadero?", y cuando le digo que no, me dice "porque tenés toda la pierna blanca". No sé cómo, tenía el costado del muslo derecho lleno de harina. No sé qué quiso decir el pastelero.

Después les voy a contar los típicos chistes verdes de panadería, como por ejemplo los que surgen cuando una compañera le pregunta al cliente si se lleva puestos los cuernitos, o cuando un tipo le dice a otra compañera cuando ésta le da una baguette "¿a vos te gusta doblarla, no?". Uno fue adrede, el otro no.

Hoy vino un tipo a averiguar por el aviso que dice "se necesita empleado para delivery con carnet y moto, entregar CV". Cuando le dije los requisitos, dice "ah, es necesario saber conducir? yo no manejo". Para mí que sólo entró a charlar para mandarse todos los sanguchitos que teníamos para degustación (léase: los que están demasiado viejos para vender").

Un punto para mi percepción: La turrita-que-se-maneja-como-si-fuera-la-hija-del-dueño-pero-no-lo-es, resultó ser la novia del hijo del dueño. Con razón...

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