miércoles, febrero 15

Leé y aburrite

Como siempre, llegó el post aburrido en el que hablo de mi trabajo.
Estoy contenta, la hice re bien. Estoy trabajando cuatro horas y media, a la tarde, en un local de ropa chiquitito y medio apartado.
Estoy sola la mayor parte del tiempo, y no entra mucha gente. Pongo la música que quiero (bueno, no tanto: para tango no da. Pero para tango remixado, sí). Me llevo mis lecturas y este cuadernito donde anoto futuros posts.
Cobro, por hora, casi lo mismo que cobraba en Buenos Aires como co-encargada de la pastelería. Claro que son menos horas.

Para la gente de los locales y casas vecinas yo soy la loca que limpia los vidrios bailando. Recién estaba en eso y empezó un tema de Morphine, así, todo sexy, y no pude evitar contornearme, moviendo el culo hacia un lado y hacia el otro, con flexión de rodillas, mientras rociaba los vidrios y les pasaba papel. Parecía los de Full Monty. ¡Descocada!

Ya me mandé una. El viernes, aburrida con una de las dueñas, nos estuvimos probando unas prendas nuevas que habían llegado. Lo gracioso era decir cosas como "bien! me va chica!". Es horrible estar encaprichada con alguna remerita y no poder comprártela, y ver que se la llevan bajo tus narices. Entonces es como un alivio que te quede fea.
Pero hubo una strapless arrugadita color violeta que me probé y me encantó. Normalmente se trae un solo talle y color -o a lo sumo dos- de cada modelo. Porque como es un pueblo chico, no da para que mucha gente tenga la misma ropa (parece que las clientas se quejan si es así).
De estas strapless había una rosa viejo talle small, y la que me gustó.
Sabía que el sábado iba a estar medio deprimida, así que planeé comprármela por despecho (aunque no podía). No es lo mejor consolarme con mi espíritu consumista (aunque solo sea para tener algo "lindo y nuevo"), alimentando a la dictadura capitalista, como diría Jan, de Los Educadores. Pero, por esta vez, me lo permití.
Cuando llegué, el sábado, después de hacer mi rutina de baile, entró una chica que es la diva de la clientela. Compra mucho, es la reina del local cuando entra, que es muy seguido. Me pidió la strapless violeta para probarse. Yo le dije: eh... esta ya está reservada, ... la tendría que haber sacado (mientras la guardaba).
Puso cara de acontecimiento y se negó a probarse la rosa.
Y después me dí cuenta: no pude ser tan pelotuda. Yo quería usarla también en el negocio! Cuando la diva me vea con su strapless voy a quedar mal. Y no le puedo mentir adelante de las dueñas ("no, la había reservado mi hermana/una amiga, y yo se la uso"; "había dos, yo me quedé con una"; "la que la reservó no vino más y me la terminé comprando yo"), porque van a saber que cagué una venta.
No sé qué haré (qué interesante que viene este post!).

Lo malo del trabajo es que me pagan por día. Y yo soy un poco descontrolada con la plata. El otro día perdí $ 20 del bolsillo de mi pantalón (que estaba tirado en el cuarto). No llegué a ponerlos en el lugar de la plata para el alquiler. Busqué por todo el cuarto, cuando mi hermanito y su primo (los dos de trece años) me preguntaron qué me pasaba, y les conté. Les expliqué mis números, y cómo me afectaba perder esa plata, especialmente si no había empezado con lo de las tortas. Me ayudaron a buscar un ratito (la pieza era un descontrol, obviamente). Yo desistí y me fui a esperar a mi papá. Cuando me vino a buscar, salí hacia su auto, y vinieron los chicos corriendo ¡Ceci, Ceci, esperá, los encontramos!. Y yo entré, desconfiada, y los empecé a interrogar. ¿Dónde los encontraron?; Abajo de la ruedita de la tele, la corrimos y ahí estaban. Y yo les insistí con que me digan la verdad, pero ellos me aseguraban que los habían encontrado. Yo sospechaba que no, pero igual los acepté: tan cortamambo no iba a ser.
Me alegraron el día. Son lo más dulce que hay.

Le estuve pidiendo a todo el mundo sugerencias de nombres para mi mini-emprendimiento de tortas (que irá creciendo de a poco, esperemos), incluídos estos dos muchachos, que propusieron "CecInc" (jeje). El otro día les conté que finalmente se va a llamar Puentes Amarillos. El nombre me lo propuso alguien que también está leyendo Cartas a Théo y conoce mi pasión por Spinetta (que hizo el tema Cantata de puentes amarillos inspirado en una descripción de Vincent Van Gogh en una carta).
El nombre es significativo y lindo. Pero los chicos se burlaron un poquito (¿y si el cliente no conoce a Spinetta ni a Van Gogh?), y, más tarde, me llamaron desde el cuarto (estaban en la compu), y me mostraron un afiche que habían hecho. Decía: Los Puentes Amarillos - Tortas de Calidad - de la loca de Ceci. Y una foto mía, con el traje de chef, y llena de masa de brownie (guerra de brownie).

Son divinos estos chicos!
En enero, cuando estaba muy mal, me obligaba -aunque no tenía fuerzas- a ir a patearle algunas pelotas a mi hermanito, que tiene un arco en el patio.
Me hace re bien.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero un hermanito asi! El mio es mas grande que el tuyo, tiene muy buena onda, pero no me levanta el ánimo como el tuyo. O tal vez si, pero no es tan dulce. O tal vez si, pero en esta época ando necesitada de muchos hermanitos levanta ánimos.
b.

Cecilia/Margot dijo...

¡Es lo más! Lo adoro.

(y Bienvenida)

Beso.

b. dijo...

A lo mejor nos los podemos prestar un rato. Ya que andamos con necesidades de hermanos, aprovechamos y compartimos un poco...El mío vale la pena, a pesar de lo que dije más arriba. Es solo que en algunos momentos, nada parece ser suficiente!

Anónimo dijo...

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