sábado, septiembre 15

Atrapada

Tengo el interior rebosante de palabras, imágenes, poesía, conceptos, sensaciones que quieren salir para hacer brillar más a mi ser, enraizando y entrelazando un poco más sus hilos de salvia en la vida.

Pero no lo hago. No escribo, no pienso artísticamente como antes. Yo lo llamaba nostálgicamente, pero no era tanto dentro de un marco de nostalgia, sino como mirar todo bajo una luz levemente más tenue, que alentizaba las cosas y los hechos dejando ver sus cualidades un poco más profundas.
Esa luz que me hacía testigo enriquecido también a veces era veloz y enceguecedora, frenética, bailarina y energizante. Reveladora.

Mi cerebro bulle porque lo ponga en la sintonía de Letras, cuestionando, aprendiendo, observando, criticando, leyendo, dudando, admirando ...exigiéndose. Lo pide a gritos. Mi alma se estremece y aúlla por poder desarrollar esa rama creadora en la que ahora nada se posa a retoñar.

Los escucho. Me escucho.
¿De a poco? ¿Podré?

No quiero que esa parte sólo deje su ausencia en mí, pero la siento gangrenarse en cierta mundanidad frivolizante.

Hay tanto que quiero hacer...
Y no hago nada de eso.


De a poco. Me comprometo.

4 comentarios:

flor dijo...

tranquila, nada se gangrena, menos las palabras.

Ya vendrá, ya vendrá. Todo tiene su momento para nacer, ¿o no?

;)

Cecilia/Margot dijo...

:) gracias, Flor.

Juan dijo...

Yo creo que la vida se separa en momentos. Hay momentos en que uno posee mayor inspiración para expresar o sentir ciertas cosas. También hay veces que somos más sensibles y eso influye en nuestra percepción de la realidad.
Yo estoy en un momento totalmente analítico, en el cual busco la profundidad de todas las cosas, desde las más simples o pequeñas hasta lo más complejo. Y eso es lo que me llena.
Y espero que nunca se me vaya esto.

Besos =)

Cecilia/Margot dijo...

:)