miércoles, noviembre 7

Fluyendo

Y así fue

que la ciudad nuevamente se vistió de violeta
y yo me entrelazé con hebras de sol
y mi cuerpo y yo nos enamoramos sorpresivamente
para crear, para dar y para cuidar.

3 comentarios:

flor dijo...

sí, los jacarandás!!!!

Sobrevivieron a las heladas y al frio de este invierno.

Maravillosos.

Cecilia/Margot dijo...

:)

Sí, maravillosos!

Me gustaría tener una cámara de fotos siempre conmigo, en estos tiempos de jacaradás.
Especialmente para verlos cuando viva en El Bolsón.
Espero que alcance con mi memoria, jeje.

Lucio dijo...

Yo imagino como sería vivir en un lugar donde haya un monte de jacarandás y de tipas (ahora están llenas de florcitas amarillas), y con ceibos (el otro día una persona conocida me encontró mirando sus flores...) como en los que vivían los pueblos originarios antes de nuestra llegada. Y claro, ahí uno se da cuenta por qué no necesitaban nada más para vivir.
Beso a la panza. La nuestra sigue muy muy bien!!!