lunes, octubre 19

Feria, collares y día de la madre

Ahora hago la feria de nuevo (atiendo el puesto de cerámica de mi mamá en la feria regional de El Bolsón). Me gusta ese mundo. Observar a la gente, estar ahí al aire libre, ver y charlar con conocidos, comer comida de la feria, lidiar con idiotas y reirme de ellos también.
Ayer se me rompieron dos collares. Primero me puse uno que me había hecho mi hermana, de cerámica, muy lindo. Era un círculo esmaltado de azul, con un cuadrado calado en el medio. Ese cuadrado central estaba también en el collar, pero más arriba. Muy buena idea. Me lo puse mal abrochado para ver cómo me quedaba con la ropa, y acelerada fui a hacer otra cosa y se cayó al piso de la cocina. Se rompió.
Después, todavía apurada, agarré otros dos collares para después elegir cuál usaba, y los puse en mi bolsillo. Armando el puesto de la feria no sé qué saqué de mi bolsillo y ahí se cayó el otro collar. Era de unos chicos de centroamérica que me lo habían canjeado el verano pasado en la feria por un chopp de cerámica y caña. Era una mariposa hecha de nácar. También se quebró, contra el cemento de la calle.

Más tarde, fui a recorrer la feria mientras Pablo vendía todo a la poca gente que había (chamuyero tremendo), y encontré el puesto de la japonesa que hace bijouterie. Ella me hizo el anillo con la piedra "black star" en el 2006 -qué usé todo este tiempo-, a cambio de cerámica. Hace cosas hermosas. Cosas que son más bellas desde que se separó de Porro (sí, hay dos puesteros de apellido Porro); se ve que dejó fluir su creatividad mucho más.
Y ahí encontré un collar hermoso con mi piedra preferida (amatista). Y me lo tuve que comprar. Mi regalo del día de la madre.
Así que volví al puesto y le dije a Pablo que ese era mi regalo.
Él me había dicho que era una señal que se me hayan roto dos collares (¿señal de qué??). Yo lo tomé como señal de comprarme otro. Parece el chiste del elefante y el reloj.

Mi papá pasó a saludarnos por la feria temprano y me compró un regalito, también: una aljaba para interiores. Hoy le voy a buscar su lugar.
Fui a la panadería a comprar churros para el mate feriante y bay biscuits para Casiel, y me regalaron un clavel rojo.

Está buena la feria.

A la mañana Pablo inventó una canción del día de la madre con la melodía del feliz cumpleaños, y Casiel cantaba y decía "bravooo" aplaudiendo, y me daba besos al final. Muy tierno.

Bueno, querido diario, aquí termino mi relato del día de ayer. Esto es mejor que nada, supongo.

Puesteros

Comiendo en la trastienda


El Clavel

7 comentarios:

La Garrapata Vegetariana dijo...

Hacía rato que no se te leía tan feliz.
Es lindo.
:D

L! dijo...

Todo muy divertido y muy lindas las fotos. Dan ganas de irse para allá. Evidentemente la primavera es mucho mejor en el Bolsón.
El día de la primera cita con la mamá de Ulises, a ella se le rompió un collar que tenía puesto, que le había regalado su novio anterior.
Besos

Ana dijo...

Muy linda la vida del puestero, che!
besos

Margot/Cecilia dijo...

LGV y Ana:
:)
Sí, gracias!

L!: Qué loco!!! Pero yo quiero saber señal de qué fue lo mío!!! (de torpeza? jaja).

BESOS

www.familianatural.org dijo...

"Querido diaro", jajaja! así le escribía yo al mío!

Qué buen día, Ceci Feriante!!

Contame, cuál es el chiste del elefante y el reloj?

Me encantó lo de Porro...No comments.

Y la señal...mmm..de que necesitabas un collar más fortachón?

Margot/Cecilia dijo...

jajaja, hola Lau!

El chiste es:

"¿Qué hora es cuando un elefante pisa tu reloj?
¡Es hora de comprar otro!!!!!"

Jajaja, es malísimo.

BESOS!

Turca dijo...

Yo quería saber el chiste también... =D

Che, nena, sería señal de que no necesitás adornos porque sos bessssssha sin ellos???

Cómo va la panzi?

Besossssssssss!