jueves, noviembre 25

El atletismo tiene cara de roedor

Anoche fui a buscar agua a la cocina y qué ví? Una rata, para sumarle una aventura más a mi vida en este departamento. Rata, laucha, no sé. El cuerpo medía unos 11 centímetros (sigo sin ser buena con las medidas, pero se facilita midiendo con una regla la forma de mis manos que representa a la rata).
Corriendo de un extremo al otro, se fue abajo de la mesada. Yo también me fui corriendo al cuarto y desperté a “mi chico”, que no entendía nada. Y se me fue el feminismo a la mierda cuando me di cuenta que a él lo asustaba más que a mí. Oscilaba entre un “no, pero no tiene por qué no darte miedo a vos, eso es algo estúpido” y un (pero ojalá ya estuviera muerta en tus manos). Así fue como decidimos sacar la caja de comida del piso de la cocina, y cerrar la puerta.
Ahora está ahí adentro la rata, disfrutando de la pelopincho, y yo no sé si comprar una ratonera o decirle al portero ( no me quiere mucho el hombre). Y tengo hambre!!!
Está decidido, mi casa es demasiado hospitalaria. Para gasistas, plomeros, fumigadores... y ahora ratas! Porque... escuchame, ratita, qué necesidad había de subir hasta el cuarto piso? Tenés complejo de Spiderman? Maldito hueco que hay al lado del termotanque. Maldita lluvia que hace que las ratas salgan.
Ahora mi casa se convertirá en un invernadero, porque no abro más las ventanas.
Me voy a comprar la trampa y un poco de queso rallado (de paso un poco para mí también, estoy famélica).
Lo bueno es que nuestros miedos son compatibles. A mí me da miedo la rata porque me da cosa hacerle daño (porque si pasa al lado mío tengo miedo de darle una patada y sentir que le rompo algo, o lastimarla), y entonces me impresiona más una rata muerta o herida que una viva (mi hermano ha tenido ratones de todo tipo de mascota... estoy como acostumbrada). A él le da miedo siempre que esté viva. Entonces, yo voy, pongo la trampa, y cuando cae, va él, seguro de su muerte, y no tiene drama en deshacerse de ella. Tan mal no está, no?

3 comentarios:

Balu dijo...

tu chico con las ratas... yo episodios como esos no tuve pero si los tuve con doñascucas.... uh.. las odio.... y encima ni mi hermano ni mi novio son valientes para aplastarlas y ser fuertes ante el clásico "chrrishhhh" q hacen cuando mueren debajo de un zapato....

he estado con mi cuñada y los hombres, y las hermosas criaturitas han aparecido de improviso y hemos tenido que salir con mi cuñada a matarla dado q los varones no se acercan....

se estan invirtiendo los roles.. no hay caso.. jajjaja

un saludo... y lo mejor.. dinamitá el lugar donde habita el roedor...

medusa dijo...

Yo ya tuve dos episodios este año... en uno pereció mi palo de hockey de mis epocas de niña deportista y en la segunbda nos civiizamos y compramos veneno... pero es un bajon...

GusGus dijo...

che, abri las ventanas que por ahi no van a entrar. Ademas las ratas son muy flexibles y los huesitos se les acomodan para entrar incluso por debajo de una puerta, o lugar que ni sospechas que puede pasar una ratita.