sábado, marzo 19

Bagaje

Ella recolectó ladrillos toda su vida, con materiales que fue encontrando por el camino; ladrillos de sal, de decepción, de leche, de angustias, de recuerdos, de arena en los ojos, de nudo en la garganta. Les dio forma, les suavizó las aristas, los apretó contra sí y los encastró.
Así armó de a poco lo que la llevaría, como dos muletas, por el mundo. Conformando sus deseos, sus preguntas, sus debilidades, sus intolerancias, sus ideales, sus prejuicios, su temperamento. Especialmente su temperamento.

Ella se derrumba de vez en cuando. Sobre todo cuando abre los ojos y enfrente suyo encuentra al espejo que la acechaba desde hace tiempo, y en él se descubre, inmortal, intangible, inexistente.
Ahí es cuando ella toma un ladrillo y rompe el espejo. Los pedazos flotan en el aire unos instantes que parecen eternos, con un dejo de reproche, y luego caen al piso.
Y ella vuelve a su engaño.

2 comentarios:

chizz dijo...

habría que ver qué ladrillo tomó. no debe ser lo mismo romper un espejo con ladrillo de recuerdos que con ladrillo de arena en los ojos.
(y por lo menos le fueron útiles. bien por ella:))

Margot/Cecilia dijo...

Sí, sí, ese es un detalle importante, lo pensé. Espero que sea inteligente y tire alguno pesado. Igualmente, otro lo reemplazaría pronto.