jueves, abril 7

Post polirubro

Hoy fui a clases de salsa, después de tanto tiempo de querer ir. Es un proyecto que tengo desde el primer o segundo post de este blog (¿será la marca del cierre?). Estuvo muy muy bueno. Fui con mi hermana. Antes de ir, nos tomamos un par de chopps de cerveza, para juntar coraje y estar más desinhibidas. En el camino mi hermana me pidió que en la clase me fije si se le desabrochaba el corpiño, cuyas tiras se había cruzado "para que no se le escapen".
Al llegar había dos o tres principiantes y un par de nuevas como nosotras. Empezamos a bailar y llegaron dos chicos. Cuando tuvimos que bailar en parejas, el profesor decidió que yo era un varón. Ahí me marcó para siempre. Si la primera vez que bailo en pareja soy el varón, ¿cómo me voy a acostumbrar a ser mujer? Igual me gustó ser el hombre (ese va a ser el problema). Rotamos todos los varones con todas las mujeres, estuvo muy bueno. Lo malo fue que con mi hermana nos tentamos cuando nos tocó bailar juntas (¿la cerveza? ¿la boludez innata?).
Cuando terminó, camino a casa, conversamos sobre la clase:

Yo: Hay que aprenderse el 1,2,3, es lo básico.
Ella: Sí, el 1,2,3 es la solución a todo.

Ahí no sé si se refería a la salsa, al postre instantáneo, a algo más, o si es su filosofía de vida. No pregunté por las dudas.

Al llegar a casa practicamos, nos reímos mucho y creamos un esquema con todos los pasos aprendidos, que el que quiera dése una vuelta y se lo mostramos.

Hace un rato se estaba por ir a dormir, y me dice "tengo el corpiño desabrochado, andá a saber desde hace cuánto lo tengo así, ¿ves por qué te decía que te fijes? Capaz un chabón me agarraba la espalda y agarraba las tiritas...". Yo me reí tanto que no llegué a decirle que yo fui chabón y no noté nada, así que o no lo tenía desabrochado o no se notaba.

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Y ahora empieza la segunda sección, que es la laboral.

Estoy buscando trabajo de ayudante de cocina, en algún restaurante o panadería. Creo que es en este momento donde se nota lo inadaptada social que soy. Camino, entro a lugares, entrego curriculums. Me quedo muda, tartamudeo, me pongo colorada. Me choco mesas, me voy sin saludar, no me animo a entrar. Y así es mi búsqueda laboral.
De a poco me va saliendo mejor. Ojalá que consiga algo pronto, quiero trabajar YA. Si saben de algún lugar que necesite gente en la cocina, avisen.

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