martes, noviembre 8

Colgada

Escena uno: un día de agosto, en la facu, en la fotocopiadora del centro de estudiantes.

Yo: Los horarios los tengo que pagar?
Cobrador de la fotocopiadora: No, sólo los programas. Sos ingresante?
Yo: No, colgada nomás.
Cobrador: Jajajajajajaja, nunca me hubiera esperado esa respuesta, me hiciste reír, eh.
Y siguió sonriendo y moviendo la cabeza hacia los lados a lo Stevie Wonder, mientras yo me alejaba. Podría no haberme cobrado nada, de onda.


Escena dos: un día de septiembre, en un Video Club.

Hombre uno del mostrador: Te acordás tu numerito?
Yo: No, me acuerdo mi apellido.
(Al darme cuenta de la boludez que dije, río bajito).
Hombre dos del mostrador: Eso es por él, no?
Hombre uno del mostrador: Sí, al principio decíamos así a veces.
Yo: Ah… cierto, sí, vos me preguntaste eso la primera vez que vine. Pero no fue por eso, fue de colgada (sin saber dónde meterme).
Hombre dos del mostrador: No, ya está, recibimos el mensaje.

La historia termina riendo los tres, yo colorada, y ellos sin cobrarme una deuda que tenía. Ellos sí tienen onda.

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