domingo, marzo 5

Pongámonos al día

Estos son proyectos de posts, algunos más aburridos que otros (pero todos aburridos), que tengo desde hace más de una semana.
Los pongo por fecha, más o menos.

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Miércoles.

Se fue mi hermanita y con ella las noches de descontrol (nota de la autora: o eso pensabas, ilusa). Al menos un poco. Además, ya inauguré la casa. Voy a contar de la última de esas noches. La despedida de Clari.
Empezamos con un comentario gracioso del chico ojotas Dire Straits:
"Siempre tenés una sonrisa ¿Eso lo sabés? Lo sabés, ¿no?"
Así, todo sorprendido y curioso, como diciéndome algo que yo no había notado. Sí, lo noté, y en el momento no me percato. Un día fui a la feria, pensando no sé qué, y Clari, que estaba atendiendo el puesto, me dice "ay, me asustás con esa sonrisa!". Y sí, parecía re-psicópata.
También lo notó Chizz en este post.
Y es re así. Tanto, que mis primeras líneas de expresión son rodeando las comisuras de la boca.

Otro comentario de este chico, de cuando de puso meloso: "no tenés perfume (duelo de Narcisse), pero tenés un olor riquísimo". Una semana después su amigo me decía "vos con tu olor a mujer..." ¿Tendré muchas feromonas? ¿Qué onda?

Este amigo hizo un comentario de confianza graciosa. Yo estaba en una mesita, acuclillada en la silla, poniéndole maní a mi cerveza (siempre tengo una bolsita de maní en mi cartera). Pasan ojotitas y su amigo y éste me dice "¿Qué hacés?? ¡Gordita golosa!". Sin que lo conozca.
Ese chico después quedó sorprendido cuando en un momento, hablando de las edades (tema que siempre viene a colación cuando estamos las tres hermanas juntas), me retó a adivinar la suya. La dije "a ver, mirame". Lo miré unos instantes: sus arrugas y sus líneas de expresión. Y le dije "tenés 23". Se quedó mudo y con cara de susto. El amigo, sorprendido: "tiene 23".
Más tarde le dije "vos cantás" (tenía linda voz) y me dijeron, asustados de nuevo, que cantaba en una banda (¿lo viste? ¿cómo sabías?). Y después me empezaron a pedir que adivine otras cosas. Pero no.
Este chico dijo, en un momento de la noche (que tuvo cervezas en la plaza, uso de baño en casa/fábrica de alfajores -con alfajor de frutilla incluído-, y coros), que tal vez mi hermana mayor y yo parecíamos tan pendejas porque de tanto sonreir y enojarnos ejercitábamos los músculos de la cara. Y por momentos me miraba y me decía "desenojate"; "cambiá la cara"; "no te enojes", porque yo no me daba cuenta y me re enchinchaba con un chabón, que era un imbécil y realmente me sacaba. En un momento le tiré un caramelo sugus en la frente (chica violenta), con eso digo todo. Este chico idiota en una de nuestras peleas me dijo "vos no hablés. Cuando tengas más de quince años me vas a poder venir a decir algo a mí". Y mi delicada respuesta: "soy más grande que vos, pelotudo".
Otro comentario gracioso fue el del amigo de ojotas Dire Straits, que en un momento cantó esa partecita de un tema de Full Monty que dice "we - are - fa - mi - ly", y dijo que eso teníamos que cantar nosotras. Es re lindo tener hermanas así, para joder un poco (con las edades como las tenemos, en este pueblo que fomenta la eterna adolescencia). No me voy a olvidar nunca esta etapa.

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Viernes.

Sueños
Anoche soñé que me mataba un dinosaurio. En realidad yo elegía que un velociraptor me coma la cabeza, frente a no sé qué otra muerte, menos rápida.
El otro día soñé que me ponía una ferretería. Y que cuando me daba cuenta de que no sabía nada de eso, pensaba: "bueno, los clientes me explicarán, a los hombres les parece simpático que una sea tonta con esas cosas". Muy machista mi sueño, me sentía Marilyn.

Adicta
Estoy comiendo un paquete de Rumbas por día. No sólo en alcohol y ropa se ahogan mis penas.
Ya sé dónde las venden más baratas, y lamentablemente también sé cuántas calorías tienen: ¡Como 500! Y por día se necesitan de 1500 a 2000. Así que es un poco exagerada mi ingesta de galletitas.
Y se va notando esa forma de ahogar las penas con cerveza con maní, chocolate, galletitas y sandwiches de milanesa de la feria. Se va notando en mi pancita. Ya seguirá a otros lados si no me empiezo a calmar.
Por este trauma con mi pancita es que hoy me estuve probando remeras en el local. Para salir a la noche (cualquier excusa es válida para mi alma consumista). No me dí cuenta de que los viernes viene mucha gente. Yo estaba probándome una celestita que se ataba atrás, y entraron dos grupos de chicas a revisar todo. Estuve quince minutos con la remerita puesta, etiqueta colgando del cuello (tapada por mis mechas largas).
Las remeras las vendemos con prueba de calidad y todo.
Era así cada vez que me probaba (fueron cuatro o cinco). La última fue la peor. Tenía una remerita toda escotada (otra forma de disimular la pancita) y entra un tipo. Yo salgo del vestidor, acomodandomela rápido como puedo, y era el que entrega los productos de limpieza (¡siguen mis aventuras de este tipo!). Vergüenza de atenderlo así, despechugada. Cuando se fue agarré una musculosa hindú, escotada y transparentosa. Pero me controlé y pensé "¿te pasó todas las veces, por qué no te va a pasar ésta?". Al final me compré un pantalón hermoso. Zarpadísima.

Mimada
Para aflojarle a las rumbas y a las Melita avena y miel (¿las probaron? ¡Son lo más! Estoy descubriendo las galletitas, antes no comía), anoche pasé por el súper y compré Casancrem y pan. No me quise comprar dulce, ya que mis papás hacen y son mucho más ricos y sanos.
Salí del súper y llamé a mi papá, pidiéndole que me regale un dulce. Que lo baje (vive en la ladera de la montaña), y yo lo pasaba a buscar en algún momento por su trabajo.
Esta mañana me desperté, triste (costó mucho), quemé dos tostadas, puse dos más, y cuando salí para ver si realmente hacía calor o el sol engañaba (¡maldito verano! ¡te fuiste sin avisar! ...yo me quedé con las ganas de ir un día al lago y nadar toda la tarde), vi en la tranquera tres frasquitos brillando con el sol. Primero pensé "quién puso mis guindas en la entrada?!", pero después caí y me puse muy contenta, y fui corriendo a buscarlos, feliz. Dos de guindas y uno de ciruelas.
Después mi papá me dijo "¡qué guardiana que es tu perra! metí la mano por la tranquera y me la lamía" (no lo conoce).

Sigo llena de rasguños de la perra. No se tranquiliza más. El otro día me tiró al piso. Saltó, y caí de espaldas al suelo. La perra arriba, mi bolso a un costado. Quedé toda llena de arena, hasta en la bombacha. Ella se revolcaba por el pasto para sacarse la arena. Y yo la retaba cagándome de risa.

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Sábado.

Con mi amiga del alma, de siempre, "de fierro", brindamos por mensajitos. Algunas noches conversamos por este medio (ella está en Bariloche y yo en El Bolsón), y cuando nos damos cuenta las dos estamos tomando una cerveza.
¡AGUANTE 1985! es el brindis.
Es el año en que nos conocimos. Y fue nuestro nombre en un taller de la secundaria, que era en equipos.

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Jueves.

Lo malo de leer un libro que no es tuyo es enamorarte de su olor, de su texura, de su tipografía, que sea un infaltable en tu bolso o mochila, que prácticamente sea parte tuya... y que después lo tengas que devolver.

Yéndome (de espaldas y cada vez más chiquita)
Ya pasé la mitad de Cartas a Théo y siento cómo me voy alejando cada vez más de él; agotando quizás lo último que vamos a hacer juntos.
Como siempre cuando se trata de mi cerebro, me salió todo al revés. En diciembre hice una lista de cosas "tontas y lindas" que no quería olvidarme de esos días hermosos (con ítems como: upa a lo Piazzolla - la estrella que se cayó antes de los cinco minutos - Artaud hasta dormirse - pasarelas - ¿el fuego es sedentario? - el pantalón rojo que se cae - "está hecho de... barro, tal vez" - la cruz del sur que guía - pullover de Narcisse [narcótico] - cerveza y panchos en el campito de las manzanas [y pasó el gaucho atlético]), y lo que terminó pasando es que no me puedo olvidar nada. No puedo comer un guiso de fideos, papas y arroz sin ponerme mal.

Perth
Mi hermana estaba haciendo limpieza de cosas viejas (es increíble la cantidad de boludeces que guarda. Cajitas, resortes, diez centímetros de alambre, otros diez centímetros de guirnalda de navidad...), y en un momento saca una bolsita de tela, la tira en el centro de la mesa y me dice "sacá una runa". Yo metí la mano, toqué las runas de cerámica, y una me llamó. Respetando la sensación que me dio (aunque se me hayan ido mis aptitudes de bruja, esa sigue: sentir la energía de algunas cosas o personas), que salió dada vuelta. Parece que era Perth. Y el libro decía: "Perth al revés te aconseja no esperar demasiado, o no esperarlo de un modo ordinario, ya que lo que hasta ahora creías y sabías ha llegado a su término.
Simplemente, no puedes continuar lo que hacías sin sufrir.
Concentra tu energía dispersa, concéntrate en tu vida, en este momento, en tu aquí y ahora, en lo que necesitas para crecer. Pero, más importante aún, Perth te aconseja que no te concentres en el resultado ni te ciegues con la memoria de tus logros anteriores, ya que al hacerlo estarás robándote de tu presente real, el único momento en el cual el cambio personal puede llevarse a cabo" (Y seguía un poco más). Mírenlo a Perth, eh. La tenía clara.

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Viernes.

Un secreto viejo: el invierno de 1999 volví por primera vez a mi pueblito después de mi partida post-secundaria. Y también volví, por ese par de meses, con una especie de novio que solía tener. El chico, ese invierno, tenía rastas por abajo de los hombros, que había cultivado con mucho trabajo.
Mi hermanito tenía piojos. Que pasaron a mi cabeza.
Un día voy a la casa de mi novio invernal, y tenía el pelo corto.
"Tenía piojos", me dijo. "Y me lo tuve que cortar".
...¡La culpa que me dio!
Yo le pasaba el peinecito como una buena novia (con cada pasada abnegada tratando de borrar un poco mi culpa), pero nunca dije nada de la causa de su pérdida.

Un secreto nuevo: el jueves fuimos en familia a ver la banda del esposo de mi mamá, y le convidé varios fondos de vaso de cerveza a mi hermanito de trece, cuando nadie miraba.

Algo que me gusta: reirme de mí misma. Y me hace bien.

Algo gracioso: el piropo autóctono (tendría que ir a mi clasificación). Pasan dos tipos y uno me dice "Ay... mami, qué linda que estás". Da dos pasos y grita "¿Cachai???".

Algo que me molesta de El Bolsón: me siento constantemente observada, es como que hay un gran hermano mirándolo todo.


Boludeando (metáforas)

Almuerzo en lo de mi mamá (mi hermana mayor, mi hermanito, el esposo de mi mamá, mi mamá y yo). Me estaban gastando por mi cantor de tangos.
Todo en tono de joda.

Yo: Y bueno, no hay nada en este pueblo, quedan sólo nenes o viejos. Los nenes son inmaduros y los viejos están casados.
Jote (esposo de mi mamá): No generalices, hay pendejos maduros como viejos inmaduros.
Madre: No tenés por qué tener problemas.
Yo: Bueno, pero Ana (hermana mayor), por ejemplo, tiene un problema con la madurez. El suyo tiene 21. Hay etapas que hay que pasar, es así.
Madre: Y, quédense con los viejos.
Jote: Ojo con eso, que si es muy viejo, será muy maduro pero no es "más-duro".
Todas: DIOS!!!
Yo: Lo bueno es que así como no hay hombres de nuestra edad, tampoco hay mujeres. Entonces se pelean todos por nosotras.
Todos: ah, bueeeno, jajaja.
Madre: Estás como Felipe (de Mafalda): "hoy me levanté pedante".
Yo: No, en serio, es deprimente.
Madre: Bueno, pero el tuyo no es tan chico.
Yo: Y, tiene 17.
Madre: Ehhhhhh!
Yo: No, tiene 23, pero igual... NO.
Madre: Y, quédense con uno viejo y uno joven. Uno para el día y otro para la noche.
Yo: Sí, vamos a tener que hacer eso.
Madre: Como las toallitas: uno es el nocturno.
Yo: Sí, y tenés el ultrasuave, el extra-absorbente...
Jote: Ap...
...

No sé qué iba a decir, pero se debe haber contendo por estar entre mujeres (a esta altura mi hermanito ya había desaparecido, supongo que de vergüenza ajena).

Emocionada

Ésta fue la respuesta más hermosa a mis avisos por mail del nuevo blog. Es de Budka (que tiene un blog excelente, ahí, medio abandonado).

"Siempre que veo una mujer con harina en las manos;
O a esa horrible cerveza artesanal de El Bolsón;
O a esas hermosas chicas que escuchan en sus iPods cualquier cosa menos Piazzolla;
Que tienen onda pero comprada en Palermo.
Cada vez que alguien dice “chucha”
Con cada chica que camina cerca de la sede Puán, triste porque sus zapatitos no brillan como en la plaza de un pueblo.
Cada vez que cito algo de lo poco que sé de Pizarnik y la gente cree que soy un tipo triste...

Pienso en vos.

Menos que en la gente que quiero, pero mucho más que el resto de las personas que no conozco.

(...)

Algún día saldré del armario y volveré a sacar fotos, mientras tanto seguiré tu último rayo de sol.
Por suerte yo conservo el mío, ya que lo he visto varias veces (en Ohio, en Berlín, en Remedios de Escalada y en El Bolsón)."

(GRACIAS)

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Sábado.

Hoy hice mi segunda vidriera. Soy la armadora de vidrieras oficial. Según una de las dueñas, mi primer vidriera fue la mejor que tuvo el local hasta ahora (esssaaaa).

Anoche fue otra noche descontrol. Entre muchas cosas, hubo un encuentro con un antiguo amigo del barrio (no, no es el "E" de la lista, no es para tanto lo mío [aunque podría escrachar a mi hermana contando que sí pasó a formar parte de SU lista]), y se la pasó hablando de cómo yo jugaba al fútbol con ellos en la canchita, que era un pibe más con mis zapatillas Adidas, mis pantalones elastizados (¿eh? ni yo me acuerdo de eso), mi pelo largo con flequillo. Que después me hice heavy metal y no lo saludé más. Que en un momento me pelé. Que una vez vio un programa de tele y escuchó un mensaje mío (era Medios Locos, le pedía a Gillespie que se saque los anteojos y me haga ojitos, y no sé cómo supo que era yo. Hay muchas Cecilias de El Bolsón). Que tenía un perro que se llamaba Tomás. Y así, sin parar.
Mi hermana no sabía si ponerse celosa o preocuparse por una posible condición psicópata del chico.
Otra cosa que hubo en la noche fue una vuelta a los asaltos. En el medio de un bar, estábamos en ronda charlando (cinco chicas, siete chicos), y parece que a alguno se le ocurrió girar una botellita en el medio y jugar a la botella. Así que me encontré dándole un piquito a un chico cuya novia estaba a unos tres metros (nunca se enteró), y, como siempre, siendo la única lanzada que se prende en todo lo que sea lúdico.

Después fui con mi hermana a un boliche. Cuando llegamos había chicas en la ventanilla discutiendo de esa forma mueveorto que se usa a veces para conseguir rebajas en los boliches. Me paro atrás con mi hermana. Las chicas dicen que pasemos, que tienen que seguir hablando con él, y se abren un toque para que yo hable. Él me dice de una el valor de la entrada. Seria, le digo que sí. Le doy un billete inferior al costo de nuestras entradas, le digo "dos", le hago un parpadeo leve con una sutil inclinación de la cabeza hacia adelante. Me dice "sí" y me da dos entradas.
Creo que las chicas me querían golpear. Soy una capa.

Después de tanta joda decidí venir el fin de semana a la casa de mi papá (desde su compu escribo) a purificarme un poco y visitar a mi plantita.
Me dí cuenta de que la movida de blog fue un poco al pedo. Basta poner Blogger "el bolsón" cecilia en google y ya aparece la página (y esa es una búsqueda posible de tantas).
Y bueno, que entre quien quiera; jódanse.
Pero no jodan.

Y la verdad es que en realidad estoy hecha mierda. Otra vez mi estado de ánimo vuelve a lo usual (y cito de mi agenda: "la depresión queda guardadita ahí, como un carozo negro con algo de carne, pudriéndose"). Tengo algunas razones, por ejemplo que tiene que ver con mi "mal de amores". Lo que contaba de vivir en un pueblo, y cómo la presencia tácita (y no tanto) de alguien me desmorona.
Porque en realidad su presencia está en mí. Mientras eso dure, va a ser así.

Pero estar acá es lo mejor. Sin dudas.

5 comentarios:

Jack dijo...

Oh, llegué finalmente al Último rayo de Sol...

Al principio me preocupé: ¿el último rayo de sol? ¿no habrá otros? Luego me comí un tubby 4 y comprendí que no importa si es el último, sino disfrutarlo mientras dura, que puede ser mucho y alumbrarnos por siempre de los siempres...

Otro tubby 4 y estaré listo para comprender las fases de la luna.

Éxitos.

PD: No sabía se la crónica era de atrás para adelante o al revés. Así que leí los bosquejos de posts en el orden en el que están y luego de abajo hacia arriba. Finalmente entendí que la cerveza con maní es lo mas y que mejor no tenerte cerca de los sugus.

Anónimo dijo...

Imprudencia

(mail a un amigo 28/02)

“Estoy leyendo Cartas a Theo, de Van Gogh. Me gusta tanto que lo leo de a una o dos cartas por día: me angustia que se termine. Además, no puedo leer mas porque me incita a dibujar y escribir reflexiones tontas que no puedo evacuar de otra manera, me sirven para fraguar algunas cosas. Dejo la lectura para agarrar lápices o carbonilla. Si, estoy dibujando de nuevo! Creo que el último dibujo que había hecho, lo hice en Bolsón, cuando la casa del gran hermano, te acordás?”


Lazarus

Intrínseco dijo...

¿Por qué será que de tantas palabras significativas, lo que más me llamó la atención fue la ingesta adictiva de Rumbas? ¿Será porque yo hago lo mismo, pero con Oreo, Pepitos, unas que tienen forma de panales de abejas y muchas otras? Ah, sí, era por eso.

Cecilia/Margot dijo...

Jack: Jajaja, tus comments son buenísimos. Como te dije, soy tu fan número uno.
Yo también quiero un Tubby 4!!!

Hola, Imprudente. Qué lindo el fragmento de mail. Qué lindo que Cartas a Théo te provoque eso. Es un libro hermoso, importante, y creo que es uno de esos libros bisagra: hay un antes y un después de esa obra, en la vida del lector.
La única diferencia en nuestros comentarios es que yo hablaba de lo que me generaba con respecto a otra persona (o a mi nexo con esa persona), y vos hablabas de vos.

Intrínseco: ¡Es terrible! ¡no puedo parar! Voy a probar las de los panales de abeja. Bah, sólo si son de chocolate. Si no, no creo que me gusten.

Besos!

Anónimo dijo...

Excellent, love it! film editing classes