viernes, julio 4

Tres de mis verdes

Verde de verdad, verde puro, de El Bolsón.
Casiel mira asombrado el movimiento de los árboles a través de las ventanas.
Yo miro extasiada en mi interior cómo crecen los brotes y se llenan de savia curadora las heridas: es contagioso el verde de acá.

Verde de deja vu. Tejo unas pantuflas para regalarle a un niño que quiero mucho, y al hacer el eterno punto elástico me acuerdo cuando en mi adolescencia me tejí un pullover de ese mismo verde, todo en punto elástico. Dos para arriba, dos para abajo; dos del derecho, dos del revés. Y mi mamá lo terminó, porque tanto no sabía.

Verde de madre, porque lo confieso: guardé un pañal de mi hijo, con caca, para mostrarle a mi marido cómo había hecho con espinacas por primera vez.

A veces me gusta el verde.

2 comentarios:

Isabel dijo...

jaaaaaaaaa decime q no le habias hecho pascualina despues de mostrarle eso !!!

Margot/Cecilia dijo...

Jajajajaja, no, pero igual él no hubiera tenido ningún problema.

Che, pero eran una hojitas nada más... jajaja.