miércoles, agosto 6

Marzo

Una noche de marzo fui con un grupo de nuevos amigos de mi curso, mi hermana y una amiga al Lago Puelo, tomamos bastante, y estuve nadando en ropa interior. Al principio de la noche, mi mejor amigo de la secundaria (que en ese momento no lo era), se me declaró con un jeep en el medio. Estábamos uno en cada puerta, yo buscaba algo. Le propuse ser amigos, cosa que fuimos por cinco años, para después convertirnos en novios por otros casi cinco años (él es "mi chico" de posts viejísimos). A mí me gustaba uno de los otros tres, al que esa noche encontré en una actitud sospechosa en la oscuridad del bosque, con la amiga de mi hermana (también era mi amiga en ese momento. O... hasta ese momento). Estaban sentaditos entre los árboles charlando muy cerquita. Yo los vi, me di media vuelta y me fui. Ahí los dos empezaron a gritarme "Ceci, pará...!". El tema es que era sabido que ese chico y yo teníamos onda. Entonces ya era como cagarme, la misma noche en que se suponía íbamos a tener un acercamiento. Ahí no iba a decirles nada, que se hagan cargo de sus actos, yo lo tomaba como era: si él hizo eso, listo, no es para mí y punto. Y a ella, bueno, después hablaríamos, o nunca más tal vez.
Un rato antes habíamos ido a la costa del lago estos dos chicos y yo, y nos metimos al agua en ropa interior (yo tenía justo una bombacha negra y un corpiño a cuadritos verdes que parecía de malla). Fuimos a secarnos al fogón y después, cuando quise recuperar mi ropa, no la encontrábamos entre las piedras de la orilla. Buscamos los tres un rato, hasta que uno dijo "¡una zapatilla!" y nos pusimos tan contentos que hicimos esa rondita saltando abrazados como festejando. Y así con cada prenda: "¡el pantalón!" "¡bieeeen!" y corríamos a abrazarnos saltando, como festejando un gol. Qué tarados...
Después, el chico me pidió perdón, pero no le di bola. Igual debe haber funcionado porque terminó siendo mi novio por unos meses, y, un año y medio más tarde, el chico con el que tuve mi primera vez.
La amiga de mi hermana se terminó tranzando a mi nuevo amigo. Al día siguiente empezamos a discutir en mi habitación, y la cagué a gritos. Le decía cosas como "si vos sabías que teníamos onda", o "encima te agarraste a mi amigo", no sé si no le dije "puta". Lo peculiar es que estaba el-chico-con-el-que-tenía-onda charlando con mi hermano, porque se estaba haciendo amigo de él y lo había ido a visitar. Según mi hermano, no sabía dónde meterse. En eso mi ex amiga sale a fumar un cigarrillo, y cierra la puerta con entusiasmo. Yo voy, atravieso el comedor (donde estaban mi hermano y mi futuro novio), abro la puerta, y le grito "y en mi casa no das portazos", y doy un portazo. Vuelvo a mi habitación, ignorando al chico (bah, mirándolos, pero sin cambiar la cara de orto que tenía).
Igual para mí que se enamoró todavía más de mis ovarios loquitos. Él era así. Como cuando me enteré por mi hermano que le gustó que una noche en el boliche le pegue un hombrazo al cruzar la pista en el trayecto al baño porque pensé que estaba bailando con una chica.

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