domingo, agosto 15

Spinettalandia

Ayer pude cumplir mi sueño de estar en esas tierras.
A la música de Spinetta la conozco desde que nací. O antes, mejor dicho. Desde la panza. Me crié escuchando Ana no duerme, Todas las hojas son del viento, Contra todos los males de este mundo, Muchacha, Alma de diamante, Plegaria para un niño dormido, Será que la canción llegó hasta el sol, Maribel se durmió, Tema de Pototo... Su radiante música siempre fue parte de mi vida.
Ayer tocó en Floresta y fue la primera vez que lo pude ver en vivo. Y puedo decir que fue hermoso.
No voy a hacer una crítica musical o del espectáculo en sí. Lo mío es más personal, quiero escribir cómo me llegó.
Ya desde el comienzo fue muy emocionante para mí, porque tocó canciones viejas, entre ellas Barro tal vez y Plegaria para un niño dormido. Tales canciones son las que van asociadas a sentimientos y evocaciones, por eso sus primeros acordes van acompañados siempre por el uuuuuhh (no de apabullo) del público y efusivos aplausos. En mi caso, algunas canciones iban acompañadas de pequeñas lágrimas que se escapaban, porque lo que sentía superaba a mi cuerpo. No soy una fan histérica, simplemente Spinetta con su música es parte de mi vida y mis vivencias desde que no tengo memoria.
Por más que me hayan molestado un poco los gritos de "Te amo, Beto" (a lo que él respondió en un momento "Si, yo también, mi vida... pero de palabra") y "Grande Luigi", y un boludo que tenía atrás que cantaba las canciones (por suerte no sabía muchas letras) y aplaudía al ritmo de la música, todo el recital me pareció buenísimo. Su música me afectaba de una forma que nunca me había pasado... yo sentía que llegaba a todo mi ser.
En las primeras filas estaba Pedro Aznar, otro grande muy grande. Luis aparentemente no lo sabía, y cuando lo vio hablaron un poco de escenario a butaca y pidió un gran aplauso para él. Me hizo reir el flaco. No sabía que era gracioso. En un momento dice "Vamos a tocar una canción que se llama Amor sin abandono; porque... quién no quiso alguna vez un amor sin abandodo... eh?... (pausa) mi tía...". Fue muy cómico, especialmente porque yo no me lo esperaba.
Por momentos cerraba mis ojos y me dejaba envolver por los sonidos. Su música es poesía en todos los sentidos.
Cerró con Seguir viviendo sin tu amor, un tema simple y hermoso, que una vez el chico K. acusó de ser una copia de "Every breath you take". Dijo que tenía tres acordes básicos y que eran los mismos de Sting en una copia barata, para mi gran enojo.
No pude evitar, por ser el último tema y uno tan bello, y cantado tan profundamente (no como en un disco), derramar un par de tímidas lagrimitas más.
Por fin cumplí ese sueño, y debo decir que fue más de lo que esperaba en las sensaciones que me hizo experimentar. Es impresionante lo que la música puede generar en tu interior. Y encontrar algo así no tiene valor.
Voy a seguir yendo a sus recitales, aunque nunca va a ser como la primera vez.

1 comentario:

cel dijo...

Yo tambien creci con esas canciones...