lunes, septiembre 6

De tormentas, ovnis y murciélagos

Me encantan la tormentas de verano, o las que lo anticipan, como la tormenta de Santa Rosa.
El sábado a la noche nos pusimos a mirarla con "mi chico" por la ventana. Por suerte no tengo muchos edificios cerca, porque se veía re bien.
Cuando era chiquita mi papá dijo durante una tormenta que eran los ovnis que lo venían a buscar (para mí que eran los de salud mental), y desde ahí les tuve un poco de miedo, y cuando había truenos y relámpagos de vez en cuando iba a ver si mi papá estaba. Padres: les recomiendo no hacer chistes boludos a sus hijos porque puede tener consecuencias negativas en sus vidas. Hasta los 7 años, creo, no se entiende el sarcasmo, las cosas se entienden tal como se dijeron.
Estábamos mirando, y de golpe escuchamos muchos ruiditos de esos que hacen los murciélagos. Como cuando se golpea algún tensor de acero de los postes de luz con una piedra y se pone la oreja sobre el "alambre" para escuchar el eco (sí, ser chica en un pueblito presenta actividades como ésta en el rubro entretenerse, así como hablar con los árboles o hacer maldades a los vecinos). Bueno, la cosa es que miramos para arriba, y había un desfile de murciélagos volando desde dos pisos arriba del mío hasta el techo del galpón de enfrente, ida y vuelta. Yo no sé si les gusta el agüita, si tienen un rito de despedida del invierno que toma lugar en la tormenta de Santa Rosa, o si la estática les altera su "radar", pero estaban como locos.
Puedo sacar tres conclusiones de esa experiencia:

1) Apoyar la espalda sobre el marco inferior de la ventana y mirar hacia arriba una tormenta asomando un tercio del cuerpo no es recomendable para miopes, porque la lluvia en los anteojos no deja ver bien, y sin los anteojos ocurre lo mismo.

2) Las tormentas me gustan, pero más si estoy acompañada. Especialmente si hay una bandada de murciélagos que se va acercando peligrosamente a mi ventana, y sabiendo que en mi edificio son conocidos por refugiarse en los departamentos, y no son exactamente condes sensuales. No digo que tenga una fantasía con Drácula (si es Brad Pitt en "Entrevista con el vampiro" sí, of course), pero suena más interesante una noche lasciva con camino a la inmortalidad que una rata con alas en mi comedor.
Si tengo que preocuparme de los murciélagos y de que no me lleven los extraterrestres, no puedo disfrutar de la tormenta.

3) Se viene la primavera. Maldita tormenta y su posterior ola de calor, para la cual no estaba lista. Claro, para los varones es más fácil, se ponen una remera amplia y listo. Pero si no quiero morirme de calor, tengo que usar una musculosa, no tengo algo sueltito. No estoy lista para eso! Ahora salgo a la calle y me ponen una multa por "ostentación alevosa de rollito abdominal". No entienden que es una reserva de calor y de alimento necesaria en el invierno? Y estamos en invierno todavía!

..............

Ah, y sabían que la tormenta de Santa Rosa no se llama así porque provenga de esa ciudad, sino porque es un fenómeno que ocurre todos los años cerca del día de Santa Rosa de Lima, patrona de las Américas?
Uy, esto ya se parece a la Billiken.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ahhh, la verdad es que es bellísimo ver a esos murciélagos volver a sus hogares cuando saben que se avecina una tormenta. Ocurrió hace unos minutos acá por donde vivo. Sumado al viento, las gotitas de lluvia que predicen un gran temporal. ES GENIAL!