martes, octubre 5

That girl

Leyendo el diario, llegué al informe especial del domingo y no pude sacar los ojos de la foto que había en la página de la derecha. Era una foto mía. Por supuesto que no era yo, pero la chica que había era igual a mí.
Esa chica soy yo hace 7 años! La miré de cerca, la estudié. Pero mientras más detalladamente la miraba más me aseguraba de que era idéntica a mí. Los mismos ojos grandes, los mismos cachetes, la misma expresión.


Primero me sorprendí. Después me asusté. Después sentí una especie de orgullo, como cuando los padres ven un rasgo propio en sus hijos.
Una vez, allá por el ‘73, ‘74, mi mamá salió en una foto en el diario. Pelo lacio abajo de los hombros, pantalones oxford, muchos ideales. Así es como su mamá se enteró de que estaba en un grupo “medio raro” en el que hacían pintadas o murales en las calles. Casi la mata, dada la situación del país.
En este diario del domingo pasado, también había, en la sección de cartas de los lectores, una foto de una nena con su papá, de hace 16 años. La nena, de ahora 18 años, buscaba a su papá desde Italia, al que no ve desde hace una década. Las fotos públicas ayudan a buscar, a encontrar. Por eso se preocupó mi abuela cuando vio a mi mamá.
Al ver la foto de Ceci-a-los-17, me di cuenta de que también me ayudaba a buscar algo. O a acordarme de lo que estoy buscando. O a encontrarlo un poco.
Esa chica que cuando había problemas ponía manos a la obra. La chica que preservaba la sanidad mental frente a todo. La chica que no dejaba que la inercia o la pasividad la invadan. Esa chica que se respetaba y se cuidaba, y estaba orgullosa de ser quien era. La que no se paralizaba frente a caminos peligrosos, difíciles o detestables. La que si era necesario se animaba a dejar el camino para internarse en cualquier bosque, por más lúgubre y siniestro que sea. Todo este movimiento, frente al congelamiento actual, no era evasivo, no era para evitar pensar.
Esa chica, con sus ideales, su fuerza y su pureza, todavía está conmigo. Aunque esté apagada, por las razones que sean. Verla en el diario me ayudó a recordarla. Y la trajo de vuelta, aunque sea parcialmente.

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