viernes, marzo 11

Más feria

Este post venía pensado desde mi pueblito, y es sobre la feria artesanal.

Las últimas ferias estuve recopilando frases de "el viejito del puesto de madera de enfrente", al que de ahora en más llamaremos Geppetto.

Frase 1: "hay un tango que dice «la que no sabe bailar que se vaya a limpiar la casa». Yo me buscaba las que limpiaban..."

Frase 2: "¡Qué rico para comer con la salsita del Vitel Toné!" (a una señora que pasaba con su perrito todo chiquito, blanquito y peinado).

Frase 3: No te voy a molestar más, Laurita. Falta poco. 40 años nada más, me dijeron que a los 104 (tiene 64 años Gepetto! está re bien!!!).

También le hace apuestas a los clientes. "Si emboco los dos baleros al mismo tiempo, me comprás uno". Y, un balero en cada mano, lo hace. La mayoría del tiempo el cliente ya está seis puestos más adelante, pero a veces le compran al perder la apuesta en la que nunca accedieron participar.

No sólo Gepetto dice frases dignas de remarcar. Recopilé una frase arpía de mi vecina de puesto, una señora que hace lámparas. Otra señora mayor que se mentiene re bien. Yo no sé cómo hacen. Hay que ir más seguido a la feria.
La cosa es dijo un comentario ácido respecto a esta tal "Laurita", que está enfrente suyo.
Laura (puesto de dulces al lado de Geppeto) estaba sentada sobre un caballito de madera del señor. Más bien recostada, o haciendo una postura de yoga, que consistía en sentarse sobre el lomo, pierna izquierda cayendo del mismo lado del caballo llegando hasta el piso, pierna derecha reposando sobre la cabeza del equino, dejándola caer hacia adelante.
Comentario de la vecina: "mírenla a Laurita, siempre montada".

Después vino Gepetto, y le dijo a mi tocaya vecina, que debe tener casi su edad: "cuando termina Laurita te toca a vos la vuelta a caballito".

Por último quería mencionar el regateo más ridículo y gracioso que me hicieron:
Mujer de unos cuarenta y tantos años, pelo corto, campera en pleno enero. Después de mirar mucho las piezas y elegir las que llevaba, agarra una taza, estira el brazo hacia adelante y me dice: "Mirala... se quiere venir conmigo a la costa!". Haciendo pucherito y cara de simpática al mismo tiempo.

Y... ¡aguante el canje! Es muy usado en mi pueblito, como se imaginarán. Gracias a él (y a la generisodad de mi mamá) me pude traer dulces ricos (de Laurita, of course), y algunas cosas lindas.
A veces se exceden con el canje, o llega a lo absurdo, como cuando una psicóloga que conocía aceptó rollos de papel higiénico al por mayor como pago (¿sería algún mensaje en especial?), o también, a la mujer de mi papá, que también es psicóloga, una paciente le pagó algunas veces con un pan casero quemado que parece el pan con el que matan un pato de un golpe en la película "Un Gran Chico".
En fin...

2 comentarios:

daniela dijo...

me encantó el viejito...qué genio! jajaja...muy buen blog...entro siempre...saludos....

Margot/Cecilia dijo...

Daniela: Muchas gracias!!! El viejito es gracioso pero a veces se pone molesto... :(
Igualmente es ideal para las mañanas con sueño. Distracción todo el tiempo.

besos.