sábado, enero 28

Visitando

Fui a visitar a mi amiga brujita. Lo dejé para el último momento porque cuando estoy mal no quiero ver a nadie, y porque soy una antisocial de mierda.
Me re gustó verla.
En un momento describió físicamente a una persona que ella nunca vio y yo vi sólo una vez. Es impresionante, porque acertó en todo lo que dijo.

Me acordé la razón por la que no me gusta usar vestidos. Me inhibe y me pone incómoda que me digan cosas por la calle. Para colmo los nervios aumentan mi torpeza y hago papelones con vestidito. De todas formas, cuando vivía en Estados Unidos extrañaba que me digan piropos (son muy buenos para la autoestima, obviamente).

Almorcé en su casa, y después me fui a merendar a lo de mis abuelos. Cumpleaños de mi tía. Estuve toda la tarde entre primos, tíos, tíos abuelos...
Y visité a las plantitas. Mi abuelo las regó con agua de lluvia y están re bien.
Cuando volvía, en el colectivo, pensaba: qué lindo que es ver gente, y miraba las calles que nacían en la avenida por la que iba. Si conociera a alguien por acá, me bajo y lo voy a visitar. Es más, podría estar días visitando gente. Sería una nómade.
Me gustaría saber por qué soy tan extremista.

No fui a visitar a mi amigo jacarandá, y de eso me arrepiento.

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