lunes, marzo 20

Las aguas tienen un recurso más, moviendo las olas ya no hay realidad.

No tengo ganas de postear. Y menos la crónica que fui escribiendo. Me cansé (hasta yo me aburro).

Puedo decir, igual, que me mandaron algunos de mis CDs de Buenos Aires (me estaré mudando de a poco?) y estoy redescubriendo canciones, recuperando sensaciones que me provocaban y descubriendo algunas sensaciones nuevas. No tengo tele, y mi hermana no está viviendo en mi casa, entonces escucho mucha música. Me encanta.
Hay un tema de Spinetta, por ejemplo, que me había olvidado. Tiene una melodía que me provoca ganas de llorar, un movimiento que hace es hermoso (es el tema de donde saqué el título del post). Así que repeat con ese tema hasta el cansancio.
Un nuevo compañero de mis noches es Dolina. Cuando vuelva mi hermana a la casa no sé qué voy a hacer (el equipo está en su cuarto).

Al final no quise poner la crónica pero estoy hablando boludeces que son peores todavía.

Puedo decir que el hecho de que mi mayor preocupación sea "estar gorda" habla muy bien de mi presente o muy mal de mi salud mental.

Que una señal de que alguien está enganchado con vos es cuando le saca lo negro con un cuchillo a tu tostada a la mañana.

Que el otro día me puse el pantalón rojo que se cae, la bombacha negra con florcitas rojas, rosas y blancas (que se va viendo cada vez más a medida que pasan las horas), y el pullover negro, que aún tenía restos de Narcisse. Y que ese mismo día a las 16:27 manoteé algunos cassettes de mi mamá, porque en el local se rompió la lectora de CDs, y entre ellos estaban Artaud, y el de Tracy Chapman con The Police del otro lado. Y que estuve bien. Que estoy bien.

Que todos los días siento que es jueves o viernes. Y que pienso "ah, tal debe estar haciendo esto porque es jueves..." y así.

Que igual algún día pongo las cosas de la "crónica", porque había algunas divertidas.

Y que mejor la pongo ahora, dejando algunas cosas sin poner:

Martes:

Ahora que vivo en casa (y no departamento) no solo bailo y canto sino que canto a todo volumen (estás clavada en miiiiiii, te siento en el latiiir... abrasador de mis sieeenes...).
Los de la distrubuidora de cerveza de al lado se deben reir de mi (y de las peleas con mi perra: boluda! abajo! nooooo! abajo! me rompiste el pullover, loca de mierda! te voy a dar un calmante a vos). Ah, sí, porque al lado del departamento de Capital arreglaban los subtes. Pero al lado de mi casa actual está lleno de cerveza. Vamos mejorando, ¿no?
Lo que se me complica es mi manía exhibicionista. Tiene muchas ventanas la casa. Y se ve desde la ruta, que está un poquito más elevada y justo tiene una curva rodeando la distribuidora de cerveza. De noche, si tengo las cortinas abiertas, se ve todo.
Hace un par de semanas estaba cambiándome, toalla en la cabeza, y siento una voz. Voy en bombacha a la ventana y ¿qué veo? Un viejito con boina en el patio, a tres metros de la puerta. Mi perra, jugueteandole alrededor (boluda, te tengo para que me cuides). Hice cuerpo a tierra, y fui corriendo, tapándome el culo, a ponerme un pantalón. Era Don Walti, el gasista.


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Con mi hermano Tiago nos llevamos 20 meses. Es más chico, y siempre fuimos muy compinches (cuando no nos matábamos). En una época le decíamos a la gente que éramos mellizos. Vivimos mil cosas juntos. Cada aventura...
"Cómplices" es una palabra que describe bien nuestra relación.
Siempre está presente en mis cosas. Él me contó que siempre piensa "qué diría Ceci de esto", o "cuando le cuente a Ceci esto...". Y, aunque al final no me lo cuente, ya estoy acompañándolo.
Yo le conté que hasta en mis sueños está conmigo. Siempre está ahí (en los de aventuras, en los otros no... además en los "triple X" sería muy feo; una pesadilla), aunque no sea un personaje de la aventura su presencia está atrás mio mirando todo.

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El otro día llevamos a mi hermanito y a su primo a jugar al pool. Ana, Clari y yo. Faltaba Tiago nada más. La salida la auspiciaba mi mamá: nos dio $ 100. Así cualquiera saca a pasear a los hermanos.
En un momento me agarró el ataque goloso y me fui al kiosco de la otra cuadra a compar unos chocolates.
En la esquina me paro de golpe y empiezo a sacudir mi pantalón (tres talles más grande que lo necesario) y las piernas.
Pasa un paisano borracho y me mira.

Paisano borracho: Uh, ¿qué pasó? ¿Tijereta?
Yo: (riendome) Sí!

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¿Por qué me gustan los hombres con ojos como los míos, así, medio raros? Tienen verde, como miel (amarillo) y marrón. ¿Es algo totalmente egocéntrico? ¿Coincidencia? ¿Edipo hermanal? (mi hermano es re lindo [babosa] y tiene los mismos ojos que yo). ¿O se trata de algo Darwiniano, de preservar la especie, de no perder el rasgo?

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Estoy en una etapa muy... no sé: como boluda, un poco frívola, tal vez. Es algo por lo que nunca pasé, y está bueno hacerlo. Joder. Me está haciendo bien. Sé que es una etapa. Y por eso mis posts son así.
Me van a tener que bancar un poco.
Cuando me fui de acá, a los 18, me empecé a perder. Mi hermano me decía, así al pasar, que me había vuelto loca.
Y ahora estoy "redescubriendo" cosas que nunca pude hacer. Como joder un poco. En mi agenda puse I´m coming back. Después hago un Fast Forward.

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Un jueves del verano pasado estaba atendiendo el puesto de la feria, y cuando no venía gente leía una antología poética de Maiakovski. De pronto miro a la del puesto de al lado (la de las plantas) y ¿qué estaba leyendo? Un cuadernillo de Maiakovski. ¡Increíble!

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Y eso es todo.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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