lunes, septiembre 8

Octubre

Una noche de octubre estaba con unos amigos y mi hermana en el refugio del Cerro Piltriquitrón y nos hicimos señas de luces con unos conocidos que estaban en la loma que nace en la Cordillera, del otro lado del pueblo. Hubo una época, a mis quince años, en la que tres amigos y yo nos hicimos cargo -extraoficialmente- de cuidar el refugio del Piltriquitrón, que estaba abandonado. Nos habíamos enterado de que no había refugieros y decidimos ir muy seguido; total la casa de mi papá quedaba en las rodillas del cerro. También cuidábamos a sus integrantes permanentes: dos gatos y varias plantas. A los gatos le habíamos puesto boludo y tarado. Se habían ganado esos nombres y respondían entusiasmados, pobres.

Desde el pueblo se puede ir en auto hasta la denominada plataforma, desde donde se tiran los parapentistas y donde está enterrado Venzano -personaje importante en la zona: médico, cartógrafo, aviador, geólogo, naturista, andinista, pintor, todavía se usan los mapas de la comarca que dibujó basado en sus observaciones desde las rocosas y heladas alturas. Son 13 kilómetros. Supongo que saliendo desde lo de mi papá nos ahorrábamos unos 4 km, ya que a veces lo hacíamos caminando y otras veces nos llevaban. Desde la plataforma hay que subir caminando por un sendero por momentos algo empinado pero nada peligroso, y en aproximadamente 30 minutos estábamos arriba. Bajar era más fácil y más rápido, lo hacíamos corriendo y/o rodando en menos de 10 minutos. Ya teníamos nombres para ciertas partes del recorrido, como la enorme roca que bautizamos morsa mirando al noroeste. Asimismo, cada uno de nosotros -especialmente el varón- tenía partes del terreno que le pertenecían, ganadas a puros porrazos. La vuelta a la civilización siempre era toda caminando, al menos hasta lo de mi papá. Pero era divertido y relajado, y nos dedicábamos a comer todo lo que habíamos cargado y no habíamos llegado a consumir. En un momento del camino de autos había un cartel que decía "disfrute el paisaje" (tal vez siga estando ahí). ¿Quién necesita esos recordatorios? Estaría bueno de vez en cuando que de la nada te caiga un cartelazo en la cabeza en el que se lea "disfrutá más la vida" o "disfrutá tus días", pero eso es otra historia.

Desde el refugio se ve el pueblo (guitarra por la noche, con luces de alumbrado municipal como diapasón y la caja hecha de lumbres hogareñas), la loma del medio y atrás la cordillera, luciendo en otoño su sombrero rojo de lengas. La loma del medio está entre los ríos Quemquemtreu y Azul. Este último divide la loma del medio y el nacimiento de la Cordillera de los Andes. Al menos eso entiendo yo: tal vez alguien de El Bolsón que sabe más (o alguien que sabe más de El Bolsón) lee esto y me corrige, tal vez todo es parte de la cordillera.
Desde ciertos sectores de la loma del medio se puede apreciar el pueblo retozando en el abrazo protector que le ofrece el incondicional Piltriquitrón. Un grupo de conocidos solía ir en esa época al mirador de esta loma a entretenerse a la noche. Eran los chicos un poco rebeldes pero lindos del momento, y uno de ellos tenía una combi que aprovechaban para boludear con calidad. Eso tiene el vivir en un lugar así: podés estar haciendo lo más tarado del mundo, pero tiene otro nivel si levantás la vista y ves semejante paisaje, o aguzás los sentidos y percibís tanta belleza, pureza y perfección. O tal vez eso me pasa a mí con El Bolsón, y a otra persona le pasa estando en Buenos Aires; quizás sea sólo un estado mental.

En esta foto -sacada años después cerca de la plataforma- se ve parte del pueblo, la loma del medio y la cordillera de fondo.



Esta otra fue sacada el mismo día que la anterior y se ve la parte sur del pueblo y el nacimiento de la loma del medio, bien a la derecha (recomiendo ampliarla para ver mejor).



Y, ya que estamos, una foto del piltri sacada por mi hermana hace cinco años.




Habíamos quedado con estos chicos (yo tenía onda con uno, que después fue mi primer noviecito, una de mis amigas tenía onda con otro, y mi amigo era amigo del dueño de la combi) en que si nos pasaba algo les avisábamos haciendo luces con la linterna. Lo que nos pasó fue que nos aburrimos, y queríamos verlos. Entonces salimos con la linterna y empezamos a hacer luces hacia donde adivinábamos estaba el mirador. No me gustaba demasiado ya que mucha gente del pueblo se podía preocupar al ver nuestras señales. Pero lo hicimos y al ratito vimos cómo dos conos formados por los focos de un vehículo iluminando la tierra levantada rotaban hacia nosotros, y al enfrentarse al Piltriquitrón y convertirse en dos círculos amarillos se apagaban y prendían varias veces.

Agarramos un par de cosas y empezamos a bajar rápidamente por el sendero que tanto conocíamos hacia la plataforma, donde los esperaríamos. Al llegar ellos se enojaron un poco porque se habían preocupado, entonces les dijimos que una de las chicas se había torcido un pie. Era verdad: mi amiga se había torcido el tobillo bajando el escalón del refugio (vas a la montaña, pero ¿te esguinzás con un escalón? eso es ironía), y se había quedado arriba porque le costaba caminar. Entonces dos de ellos subieron con mi amigo a buscarla, pero ella no quiso bajar (ahora lo pienso y veo que hizo bien, no era una buena idea bajar al pueblo de noche por ese camino zigzagueante en el que el precipicio a veces está a tu derecha y a veces a tu izquierda en una combi llena de rebeldes alcoholizados). Ahí se enojaron otro poquito, pero después se alegraron de seguir la joda todos juntos. Por suerte tenían bebidas. Me acuerdo que un día escribí en uno de los cuadernos (que eran como libros de actas) del refugio: "quiero que vengan los chicos, y que traigan alcohol!!!", y unos meses más tarde Cele, mi amiga cuatro años más chica, me contó que había leído los cuadernos y se había muerto de risa con lo de boludo y tarado. Y yo pensaba "espero que haya pensado que lo del alcohol era para desinfectarnos", y me quedé preocupada porque su familia había visto esa faceta mía. Se me complicaba a veces combinar mi adolescencia y el comienzo de la joda con mi amistad con una nena de once años, y cuando se mezclaban los dos mundos era raro. Unos años después, cuando me la encontré en bar tomando algo, nos hallamos en una sintonía más similar y fue lindo.

Esa noche, después de un par de horas, los chicos se fueron y nosotros volvimos a nuestro momentáneo hogar donde nos esperaban boludo, tarado y la chica que se había torcido el pie con el escalón, quizás haciendo juego con ellos.
Bastante tiempo después el refugio se quemó y lamenté mucho que se hayan perdido todos esos cuadernos que guardaban años de instantes memorables en cientos de caligrafías distintas.

Hubo otra noche en la que hice señas de luces a la distancia, y fue con mi papá -él desde la chacra y yo desde la casa de mi mamá. Se habían separado hacía poco y no teníamos teléfono en ninguna de las dos casas, lo cual lo hacía todavía más difícil. Un día no sé cómo se nos ocurrió con mi papá hacernos señas de luces. La noche pactada a la hora determinada yo estaba en la casa del pueblo de mi mamá con ella y mi hermano, y mirábamos la parte inferior de la montaña por la ventana de la cocina. De pronto, una lucecita empezó a titilar, y lo supimos: ahí estaban mi papá, Ana y Clari con una linterna, desde la parte más alta de la chacra. Nosotros empezamos a apagar y prender la luz de la cocina, pero sentíamos que no nos veían así que directamente cortábamos la luz del departamento una y otra vez. Estuvieron un rato pero no nos vieron, me enteré al dia siguiente. Supongo que era difícil percibir nuestras señas provenientes desde el pueblo, más iluminado.

Me gustaría aprender código morse para la próxima vez que organice algo así.

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Como para que no quiera y necesite volver allá:


Foto robada de la web. A menos que los ángeles usen zapatillas, fue sacada por un parapentista.

4 comentarios:

Isabel dijo...

no lei todo, porque estoy mas muerta que viva, debo ser sincera, pero me impresiono sobre todo el curriculum de venzano. era un groso.

seguro que es el que saco la foto desde el cielo tambien

Margot/Cecilia dijo...

Siiiiii! Para mi que fue Venzano. :)

Fue un groso, y sabés que no hay mucho escrito sobre él, excepto un par de reportajes a su hija?
Alguien debería escribir algo. Si esto sigue así unos años más, voy a tener que hacerlo yo. :p (pobre Venzano).

Beso! Descansá.

Leonardo... desde Colombia dijo...

Que paisaje tan hermoso!!! Me da mucha envidia (de la buena) que hayas crecido en un lugar así... lleno de historias, lugares y momentos tan grandiosos!!!

Algún dia!!! Ya lo verás!!! ;-)

Margot/Cecilia dijo...

Jejeje, viste qué lindo?
Y quiero (necesito!) que Casiel crezca allá también.

Bueno, algún día veré :)

Saludos!!!!