martes, octubre 7

Huellas por la vida

Hace unos meses llevamos a nuestro bebé al jardín de mis abuelos en Ramos Mejía y jugó por primera vez descalzo en el pasto.
Después de un rato observé sus pies y manos manchados de tierra, y sentí mucha felicidad.
Y la sigo sintiendo cada vez que se ensucia con tierra, pasto y hojitas.

Me preguntó si eso cambiará, y cuándo.

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