lunes, octubre 20

Mierda, carajo (y otras cositas más)

Para irme a El Bolsón Pablo me prestó su celular, así yo podía filmar, sacar fotos (aunque sean de muy baja calidad), y tener Ruidos y Ruiditos disponible para el largo viaje en colectivo con nuestro bebé.
Yo le dejé el mío, que tiene muchos años, y cambiamos de tarjeta sim (la mía dice Unifon, así que imagínense los años que tiene).
No le gustó mucho la funda rosa de mi celu-vejestorio, y tampoco que lo gasten en el laburo, así que decidió no llevarla. En su lugar le puse una media de Casiel, porque a Pablo se le caen mucho las cosas de los bolsillos y el celular iba a vivir muy poco desnudito. Fue muy gracioso cuando a la mañana lo buscaba en la mesita de luz, con la luz del otro celular, y no lo veía porque su querida esposa lo había puesto adentro de una media. Ah, sí, porque yo hago muchas cosas una vez que él y Casiel están dormidos.
Supongo que por la media lo gastaron igual pero su hombría no se vio demasiado afectada.

Me di cuenta de algo usando su celular, al descubrir el nuevo mundo de teclear una sola vez por cada letra deseada y que desde un diccionario aparezca/n la/s palabra/s que encaja/n (parezco Yogurtu Nge hablando del tren). He descubierto que soy una mal hablada, porque lo que más agrego al diccionario son malas palabras.
Supongo que eso en este lugar no se nota.

Ah, ya volví, y ya me regaló su celular (que le había regalado yo), porque es un dulce.

2 comentarios:

Turca dijo...

Vos no tenés un hombre al lado... Tenés un bombonazo!
Beso grandote y bienvolvida!

Margot/Cecilia dijo...

Hola, Turca! Gracias!!!
Le voy a decir a Pablo :)

Beso!!!