viernes, enero 6

Extraño a mi jacarandá

Estoy muy mal. Sólo yo sé lo mal que estoy.Tirada en la cama, escuchando Spinetta, escribo esto. Y no lo quiero postear acá. Mi familia juega a las cartas, escucho sus risas. Estoy hecha mierda y lo único que me importa es no ser desagradecida al no darles bola.
Fui a una psicóloga. Me compré pañuelitos descartables, preparada para llorar, ya que cada vez que pensaba las cosas que le iba a decir se me llenaban los ojos de lágrimas.
Pero no lloré. Me dijo que mis palabras no iban con lo que mostraba. Que estaban como despojadas de sentimientos. Y así soy. Por eso digo que nadie sabe realmente cómo estoy. No se acercan a saberlo. Ni siquiera me creen. No me toman en serio, fría como me muestro.
Me preguntó si me angustiaba. Le dije que con temas puntuales (como peleas con algunas personas) mucho, pero que no soy de llorar en la cama pensando en mi vida. Me preguntó si escribiendo es como yo logro conectar mis sentimientos con mis palabras. Pensé en posts como éste y éste.
También me dijo si no me enroscaba mucho. Le conté que siento que mi vida es ficticia, que no soy yo. Que me levanto, voy por la calle, tomo el colectivo, pero no soy yo. No estoy ahí. No es real. Me preguntó dónde estaba, y le dije que en mi cabeza. Me preguntó qué hacía ahí, y le dije que me buscaba, porque estoy perdida.
Salí del consultorio, me compré un cuaderno, una birome azul de trazo grueso, un helado palito de chocolate, y me fui a la plaza.
No escribí nada, pero necesitaba tener el cuaderno.

2 comentarios:

b. dijo...

No se como serán las palabras que decís, o las que le decías a tu psicóloga. Porque al leer tu blog es deficil entender que lo que decís esté despojado de sentimientos.

Cecilia/Margot dijo...

Es cierto. Supongo que mis palabras están llenas de sentimientos, pero mi cara y mi voz no se muestran de la forma que la gente espera al escuchar esas palabras.
Por eso no me creen.
Es raro.
(¿Soy rara?)
Jé.

Besos.