martes, 23 de marzo de 2010

Elián





jueves, 4 de marzo de 2010

Todavía panzona

Acá estoy, todavía no parí.

Casiel nació el día de ayer, si comparamos los dos embarazos. Así que ya estoy mentalizada que puede ser en cualquier momento. ¡Qué nervios!!!

¿Algún día sentiré que ya preparé todo como yo lo quiero? Terrible capricorniana. Necesitaría un embarazo de 22 meses como los elefantes, me parece. O mejor negociamos y me quedo con el de la yegua, que dura de 11 a 12 meses.

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Estoy contenta porque ayer María, que me acompaña como doula, en su programa de la radio Alas leyó este escrito mío, y el miércoles que viene lee el relato del parto de Casiel. Estuvo lindo y emocionante.

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Los collares de cerámica se venden (aunque no tanto porque pasó lo más fuerte de la temporada). Anoche me quedé hasta las 4 AM armando cinco collares para que Pablo lleve más a la feria.

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Jajaja, Casiel me pidió música -Piojos y Piojitos-, y recién cuando una canción decía "pisa, pisa, pisa mulata" me empezó a señalar la heladera y pedir "pizza, pizza pizza".
Le voy a cocinar. Igual no tengo mucho para escribir... no se me ocurre.

martes, 2 de febrero de 2010

Fracaso 1: Collares de lana

Tengo que juntar una suma importante de dinero en un mes (sin contar lo que debemos en el banco; Pablo irá al Veraz).

  • Proyecto comenzado y dado de baja hoy: hacer collares de lana.

4 horas, mucha paciencia y varios metros de mis lanas lindas dieron como resultado algo muy feo (que no puede llamarse collar), y mucha frustración.

Creo que me seguiré dedicando a la cocina por ahora.

Y ni hablar de cómo dejó la casa Casiel mientras yo estaba con las manos y el cerebro ocupados.

No es mi mejor día.

sábado, 16 de enero de 2010

Internet!

Nos tuvimos que mudar. Ahora vivimos en el pueblo. Conseguimos algo barato y donde entramos bien. Lo único malo es el baño, que es muy chiquito, y que el lugar es una especie de PH así que compartimos un par de paredes. El baño lo quise pintar para quizás tenerle más aprecio (aunque no creo parir a mi hijo en el baño esta vez), así que compré un litro de pintura de un color ocre anaranjado fuerte (como verán en mi blog, me gustan esos tonos). Mi artística madre me acompañó la segunda vez que fui a la pinturería (la primera no me decidí y Pablo no me ayudó en absoluto). Elegí un color algo fuerte dentro de lo que me recomendaba mi mamá. Pablo estuvo una noche pintando el baño así podíamos venir a la casita a instalarnos. No me dijo nada, es un santo. Cuando vengo a la casa, pareciera que en una esquina hay una puerta a otra dimensión, las puertas al infierno, o un antro resplandeciente. La pintura hacía un efecto con la luz que impresionaba. Entrabas al baño y eras naranja. Así que con mi baño naranja aleph ya estoy mudada acá. Lo que sí, le puse un foquito blanco y mejoró. Tenía uno de 25. Hay que ser miserable para dejar sólo 2 foquitos, cuando te vas de un departamento, y de 25 w. Y tapar los agujeros de las paredes con bollitos de papel ¿Nunca escucharon hablar del enduido?

Me traje mis amapolas en flor y se murieron. Las caléndulas y otras que no sé el nombre están re bien. Y las amapolas bebé que traje también.

Chicas: Cuando se vistan para salir no se preocupen por si tal remerita les marca el rollo o los salvavidas. Fui a un cumpleaños/fiesta de salsa con una remerita roja muy linda con volados, y la mayoría de la gente que me saludó no se dio cuenta que estaba embarazada. Nadie se fija!!! Después, cuando me ofrecían un trago y mi hermana los retaba, reaccionaban sorprendidos ante mi tremendo bombo.

Con Pablo tenemos un tema con la ropa, especialmente los joggings. Yo se los robo, más ahora con la panza. Las medias también. Y él me roba las remeras grandes, los buzos y una campera que me compré cuando usaba camperas gigantes de hombres (y guardé para el futuro padre de mis hijos). Hace unos meses me dice “encontré un pantalón con unos elásticos acá (agarrándose la cintura), negro, tuyo”. Yo: “¿sí?”. Él: “me lo probé arriba del short, y me iba bien, aunque no tenía bolsillos”. Yo: “¡Es de embarazada! ¡No me digas que te lo probaste! ¿Me lo ibas a pedir???”. Y tuve que hacer que se lo pruebe para reirme un rato. ¡Hasta es tipo bombilla! (de esos que se afinan hacia los tobillos) era muy gracioso.

Casiel ya tiene dos años. Su cumple estuvo muy lindo: simple, con gente linda, cosas ricas y mucho amor. Mi panza está muy grande y el bebé ya tiene hipo todos los días. Nombre no decidimos todavía. Hay uno dando vueltas pero no estamos seguros. Cuando tenga internet (en una semana) miraré las listas de nombres para seguir decidiendo junto a Pablo y Casiel.


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¡Ya tengo Internet! Y tengo 30 años.

Y tenemos cocina, ya que nuestros padres nos regalaron una (otra cosa que no tenía esta casita).

Estreno cocina e inodoro por primera vez en mi vida (cambiamos el inodoro del baño también). Como que cumplo un ciclo, ¿no? Del principio al fin de los alimentos.

No sé si le hará gracia a la víctima (Luna), pero tengo que contar que le pedí a esta amiga que me compre unos libros en inglés en Capital, y cometí un error. Fue, los compró, y cuando volvió a su casa vio que "Billy Elliot" no era una novela, era una cosa rara basada en la peli. Supuso que eso no me servía y fue de nuevo a la librería a cambiarlo por la supuesta novela (Yo le puse "Billy Elliot, de Charles Dickens"). Ahí me llamó y me dí cuenta: ¡puse Billy Elliot en vez de Oliver Twist! Soy una estúpida, pobre Luna.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Amapolas

Me pone triste no haber estado para ver florecer las amapolas que sembré hace unos meses. Todos los días yo chequeaba el avance de los pequeños pimpollos de las flores que fui plantando. Ansiaba mucho ver las amapolas, y ahora no estoy allá. ¡Y florecieron! Hasta soñé con eso. ¿No será mucho?

Nos vamos a mudar, medio "de prepo", cuando vuelvo en poquitos días. ¡Me llevo mis flores!!!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Buenos Aires

Estamos en Buenos Aires, vine a rendir con Casiel. ¡Una odisea!
(si leen esto: ¡gracias mis hermanas por bancarnos!)

Casiel ya sabe que a su mamá le gustan los jacarandás. Se lo mostré cuando salimos a pasear por un parque. Ahora cada vez que pasamos por una vereda con sus flores violetas junta una y me la da.

Me había olvidado cómo abunda la gente amargada y mala por acá. Es triste. Pero también hay gente linda, y quizás se nota más cuando pasan cosas lindas por ese sopor de mala onda casi constante.

El otro día en una esquina esperamos a que pase el subte (que guardan y arreglan acá atrás en los talleres "Polvorín", creo), y Casiel y el chofer se saludaban. El señor tocó bocina, y cuando arrancó prendió las luces de todos los vagones vacíos, para que Casiel pudiera ver el "tren" en su esplendor.

Me chocó un ciego. Fue mi culpa, porque estaba parada a metros de Acoyte y Rivadavia (aunque no paré en seco y además estaba parada desde hacía unos segundos ya). Había buscado algo en la mochila con mi hijito semidormido en brazos y panza a cuestas. Estaba hablando con Casiel a ver si se despertaba, riéndonos de las gotitas de lluvia que le caían en la cabeza, y de golpe alguien me chocó de atrás bastante notablemente (digamos que apoyó todo su cuerpo en la parte trasera del mío, que por suerte tenía la mochila). Miro y a centímetros de mi cara está la de un señor mayor, que me pide disculpas. Yo le pido a él, y veo que tiene un bastón blanco. Para mí que me metió el palo entre las piernas o algo así, porque... ¿cómo no se va a dar cuenta? Pobre.

Ah, una señora me dijo, refiriéndose a Casiel: "¿Cómo puede ser tan lindo??! ¿Vos sos la mamá?". Jajajaja, gracias, señora.

jueves, 5 de noviembre de 2009

El típico multipost

Cuando llueve me da la impresión de que las plantas que tengo adentro de la casa lo sienten y añoran sentir la lluvia, o de que les da mucha sed. Entonces las riego.

Estábamos en la cama haciendo fiaca los tres. Casiel comía tutucas (maíz inflado). Pablo le dice "¿el bebé querrá una?", y me pone una en el ombligo. Ahí Casiel me da una en la boca, y nos damos cuenta de que sabe más de lo que suponemos! jeje.
Más tarde, cuando le muestro a Pablo unas ropitas que mandó mi tía de regalo, le decimos a Casiel "este pantalón es para vos". Y cuando agarra el conjuntito de recién nacido, le explicamos "ese es para el bebé", y me lo pone en la boca! jajaja.

El otro día yo estaba estudiando sobre una esterilla, en el jardín, y Casiel jugaba libre por ahí. De pronto lo veo que viene y se sienta al lado mío. Y traía un librito!!! Había ido adentro de la casa, había agarrado uno de sus libros, y se vino a sentar conmigo a leer! Muy tierno, casi me lo como.

Me parece que la salsa (música) me narcotiza, me marea. No sé por qué. Desde que quedé embarazada es la primera vez que vuelvo a escucharla, porque me daba náuseas! Es rarísimo. Y ahora la puse y me siento mareada, pero sin náuseas. Debería ser eso lo que causaba las náuseas: ese estado en el que me pone.
Igual berenjenas (que me dieron muchas náuseas) todavía no puedo probar, casi ni puedo pensar en ellas! PUAJ!

Me cansaron los blogs. Me cansa la postura que tienen muchos bloggers. Y la mía también.
Ya no sé qué hacer. Me gustaba cuando contaba anécdotas graciosas; sirve para mi afán de recopiladora. Algún día imprimiré todo mi blog, probablemente para leerlo cuando esté más vieja y melancólica.

¡Hicimos una ecografía y el bebé es otro varón!

lunes, 19 de octubre de 2009

Feria, collares y día de la madre

Ahora hago la feria de nuevo (atiendo el puesto de cerámica de mi mamá en la feria regional de El Bolsón). Me gusta ese mundo. Observar a la gente, estar ahí al aire libre, ver y charlar con conocidos, comer comida de la feria, lidiar con idiotas y reirme de ellos también.
Ayer se me rompieron dos collares. Primero me puse uno que me había hecho mi hermana, de cerámica, muy lindo. Era un círculo esmaltado de azul, con un cuadrado calado en el medio. Ese cuadrado central estaba también en el collar, pero más arriba. Muy buena idea. Me lo puse mal abrochado para ver cómo me quedaba con la ropa, y acelerada fui a hacer otra cosa y se cayó al piso de la cocina. Se rompió.
Después, todavía apurada, agarré otros dos collares para después elegir cuál usaba, y los puse en mi bolsillo. Armando el puesto de la feria no sé qué saqué de mi bolsillo y ahí se cayó el otro collar. Era de unos chicos de centroamérica que me lo habían canjeado el verano pasado en la feria por un chopp de cerámica y caña. Era una mariposa hecha de nácar. También se quebró, contra el cemento de la calle.

Más tarde, fui a recorrer la feria mientras Pablo vendía todo a la poca gente que había (chamuyero tremendo), y encontré el puesto de la japonesa que hace bijouterie. Ella me hizo el anillo con la piedra "black star" en el 2006 -qué usé todo este tiempo-, a cambio de cerámica. Hace cosas hermosas. Cosas que son más bellas desde que se separó de Porro (sí, hay dos puesteros de apellido Porro); se ve que dejó fluir su creatividad mucho más.
Y ahí encontré un collar hermoso con mi piedra preferida (amatista). Y me lo tuve que comprar. Mi regalo del día de la madre.
Así que volví al puesto y le dije a Pablo que ese era mi regalo.
Él me había dicho que era una señal que se me hayan roto dos collares (¿señal de qué??). Yo lo tomé como señal de comprarme otro. Parece el chiste del elefante y el reloj.

Mi papá pasó a saludarnos por la feria temprano y me compró un regalito, también: una aljaba para interiores. Hoy le voy a buscar su lugar.
Fui a la panadería a comprar churros para el mate feriante y bay biscuits para Casiel, y me regalaron un clavel rojo.

Está buena la feria.

A la mañana Pablo inventó una canción del día de la madre con la melodía del feliz cumpleaños, y Casiel cantaba y decía "bravooo" aplaudiendo, y me daba besos al final. Muy tierno.

Bueno, querido diario, aquí termino mi relato del día de ayer. Esto es mejor que nada, supongo.

Puesteros

Comiendo en la trastienda


El Clavel

martes, 29 de septiembre de 2009

Primavera en casa





Diente de león, o la palabra más linda en inglés: dandelion.

Membrillo




Arce

Lluvia de pétalos del ciruelo.




Cómo se nota que no estoy muy bloggera, que pasé del invierno a la primavera en un post. Además notarán que pongo fotos; no escribo.

Ah, y otra cosa: ¡Estoy embarazada! Casiel va a tener un/a hermanito/a en marzo.

jueves, 20 de agosto de 2009

Blog malo y blog bueno

Resulta que me enojé un poco con mi blog, porque al tener problemas para que la imagen de cabecera se adapte a todas las pantallas, lo arreglé a lo bestia, cambiando el valor o atributo (si se dice así) de las imágenes de toda la página (porque no encuentro dónde cambiar sólo a la cabecera, por este nuevo blogger automatizado). Entonces todas se adaptaron al 100% de la pantalla. Fui cambiando una por una, para que queden bien, hasta que me cansé (y hasta que al poner un gadget de contador con una imagen me dí cuenta que no lo puedo cambiar).
Y no tenía ganas de lidiar con eso. Sigue roto.
Qué post aburrido, ¿no?

Y estuve haciéndole un blog a mi mamá, de su taller, para zafar hasta que esté lista la página oficial. Vean qué hermosas cosas que hace: Taller Cuarzo Libre.

martes, 21 de julio de 2009

Ha llegado el invierno






¡Nievaaa!

viernes, 17 de julio de 2009

De a poco...

Bueno, al final ganó blogger y cambié mi blog hecho tan artesanalmente por lo nuevo, que está todo automatizado y te complica la vida.
No, igual está bueno.

Después de muchas horas de prueba y error y de chusmear foros (porque no sé de esto), logré que se parezca bastante a mi antiguo blog. Probablemente esté mejor que el anterior en algunas cosas.

Y después de tanto esperar tengo la dichosa lista de links. Es tarde, seguramente me faltan varios. ¡Nadie se me ofenda!

¿Alguien entró mientras hacía pruebas? debe haber sido gracioso.

lunes, 6 de julio de 2009

No me jodas

Llevé a Casiel a una guardia médica (ninguno de los pediatras del pueblo estaba disponible, excepto uno al que no pensaba ir a ver) para que lo escuchen, por las dudas, ya que estaba engripado desde el miércoles.
Estaba todo bien.
El tipo me empezó a dar recomendaciones (que era todo lo que venía haciendo, de todas formas).
Lo pesó y mirándome de costado como sospechosamente me preguntó, por segunda vez: "¿come?".
No sospechés de una madre a la que vas a ver por 10 minutos y probablamente no veas nunca más. No te pongas a hacer análisis críticos cual médico sexagenario con la tabla de peso y edad, que no se da cuenta de que mi nene es petisito y además no come bien desde el miércoles porque tiene fiebre.
...
Después me pregunta si toma líquidos, le digo que sí, y me pregunta si toma teta, a lo que le respondo afirmativamente; y de nuevo (cabecita hacia el costado, serio, como criticando y juzgando): "¿Todavía? está grande, eh, ya sería hora de ir dejando".
DIOS! En tu sello lo dice: sos un médico cirujano. NO SOS PEDIATRA. Te lo llevé por la gripe, no necesito consejos gratis de alguien que ni siquiera sabe mucho del tema. Me quedo más con el consejo de la kiosquera madre de cinco y abuela de siete que con el tuyo, médico de guardia. Nadie te pidió tu opinión.

martes, 30 de junio de 2009

MultiPost

Apuntes humorísticos
En el de informática dice: "Empiece a adoptar temprano las buenas costumbres de respaldar archivos y más adelante no deseará aplicarse puntapiés cuando sus archivos se pierdan o se corrompan."
(...¡aplicarse puntapies!)

Baile
Ahora que le encontré lo lindo y liberador a bailar, me encantó escuchar de nuevo la frase de Sabina "que el fin del mundo te pille bailando". Entendí.

Sinécdoque gastronómica

Antes era muy fan de la cebolla de verdeo; ahora me hice amiga del puerro.
Compro puerro y lo pongo en las comidas que preparo, pero ¡todo queda con gusto a sopa!
Y eso no está bueno.

Tontitas

Un viernes fui con mi amiga a una fiesta de salsa en un bar nuevo, pero medio tarde. Le dijimos al remisero que no sabíamos si nos quedábamos porque no sabíamos qué onda el lugar y la cantidad de gente.
Al llegar (es en un barrio alejado del centro), dijimos "ah, mirá, pero hay un montón de autos!".
Y el remisero dice "chicas, al lado hay un taller mecánico".

(por eso estaba lleno de autos, algunos con escarcha y tierra de centímetros de grosor).

jueves, 25 de junio de 2009

martes, 23 de junio de 2009

A mis 29 años...

Algo valioso que le debo a salsa es aprender a dejarme llevar (a dejarme llevar por otro, y a dejarme llevar y punto).

Y no se siente mal, eh!

lunes, 22 de junio de 2009

Blog ocre casero

Quiero poner de esos links (a otros blogs) que ponen arriba el posteo más reciente. Quiero poner gadgets.
Este blog lo hice a prueba y error con mucha paciencia desde una de las plantillas viejas (como notarán por su composición "lo atamos con alambre"). Me pide que atualice la plantilla, no sé cómo será, pero sé que pierdo la que hice. No quiero perder todo lo que hice. Ya sé, de última cambio la plantilla. Pero me da pena. Además ya me olvidé todo lo que tiene que ver con HTML menos cosas como < i >< /i > < b >< /b > < br/ >. Entonces, no sé.
Tengo miedo...

Update: Uy! ¿Y qué paso que hoy hay un montón de blogs igualitos, blancos? ¿Ven? eso pasa por hacer lo que te dice blogger.

domingo, 21 de junio de 2009

¡Feliz día!

¡¡¡Feliz día!!! A horas del nacimiento de nuestro hijo. ¡Casiel se reía! Me encanta la cara de Pablo de papá feliz.


Los tres.


¡Feliz día, pá!


Foto de hoy (¡cómo comimos!)


Mi papá ya es abuelo.


¡Feliz día, Marce! No encontré fotos de chica con él así que va Casiel.


Feliz día a mi abuelo también.

Tímidamente

Nieva en casa!!!

jueves, 11 de junio de 2009

Jo, Laurie, Molly, Jane... también claridad, amor, principios, fortaleza.

Estoy leyendo Good Wives, que vendría a ser la continuación de Little Women, de Luisa M Alcott. Mujercitas la leí por primera vez de chica, sacada de la biblioteca popular del pueblo. ¡Cómo me gustaban los libros de la biblioteca! Especialmente Papaíto Piernas Largas. Creo que al cerrar ese libro sentí el primer duelo literario.

Obsesionada con las novelas en las que las mujeres usan vestidos grandes y no pueden andar por la calle con un hombre sin que se comente y pierdan un poco el "honor", leí Little Women por segunda vez el mes pasado, y ahora estoy con Good Wives.

Ví cómo se fue dando la relación entre Laurie y Jo, y siempre pensé que estaban destinados a estar juntos. Que eran una hermosa pareja y algún día se iban a dar cuenta. Laurie sí se enamoró de Jo. Pero Jo sabe que juntos no funcionan. Y simplemente no lo ama. Yo no sabía. Yo pensaba que eran ideales para el otro. Y resulta que Jo se fue a Nueva York y conoció a un maestro más grande y que juega con chicos y es muy bueno, inteligente y dulce y también fuerte, y ahora sí sé que él es lo mejor para Jo (especialmente por lo que le hace sentir). Y que Jo y Laurie no tenían que estar juntos. Por suerte ella la tenía clara.
Hoy también leí en un blog muy lindo la referencia que hace una mujer a su ex: después de muchos años y luego de divorciarse el se juntó con una mujer muy copada y están mejor los dos.
Y sé que a veces pensamos, como encaprichados o enceguecidos, que una persona ES para nosotros. ¿Cuánto hay de la mente en eso? (Jo se podría haber convencido a sí misma de sentir más por Laurie) ¿Cuánto hay de capricho? (hace unos años me sentía enamoradísima de alguien pero a veces escribía "¿cómo sé que no es un capricho?") ¿Cuánto de desesperación? ¿Cuánto de miedo? ¿Cuánto de la famosa "baja autoestima"?
Y después viene otra clase de amor -real-, otra clase de persona -para vos. O quizás para este momento tuyo. Y te hace entender al mismo tiempo que te da vuelta todo. Y decís "ah, ahora sí". Y te creés al decirlo, que es lo mejor.

Yo pensaba que Jo tenía miedo o no tenía ganas de descubrir que amaba a Laurie y por eso se iba. En realidad era muy fuerte y muy valiente al irse. Y aunque nunca hubiera conocido al hombre ese que sí era para ella, hubiera seguido siendo firme. ¿Será por eso que es la heroína? ¿Será por eso que me gustan esas novelas? Aunque la pifien, siempre con una personalidad incorruptible, unos principios inquebrantables; mejorándose a sí mismas, firmes en lo que saben que está bien. Molly Gibson (de Wives and Daughters de Elizabeth Gaskell) es una de mis preferidas, y es la más fuerte moralmente (no porque le hayan inculcado morales sino porque sabe las cosas que están bien y las que están mal). Jane Eyre también. Yo era re Molly y re Jane. Ya no.
Yo sé que los ovarios los tengo. Lo que me falta muchas veces es la claridad.


No sólo se aplica al amor. Muchas veces pensamos que estamos bien y después, cuando cambia algo y nos sentimos bien, nos damos cuenta de que no estábamos tan bien como pensábamos (o ni pensábamos, bah). A veces, jugando, sólo me daba cuenta de que tenía frío cuando venía mi mamá y me acomodaba la ropa adentro del pantalón. Era re lindo y aliviante darme cuenta de que era mejor así. ¿Sólo nos damos cuenta de que hay algo mejor cuando lo tenemos adelante nuestro o ya lo estamos viviendo, y ahí miramos atrás y decimos "ah, no, eso no era para mí"? No sé. Además, supongo que siempre va a estar la posibilidad de que haya algo mejor, así que es preferible no vivir quejándose o deseando otras cosas. Tampoco es bueno vivir estancados en algo porque no se conoce algo mejor. Creo que lo bueno es ver todo sin prejuicios pero con espíritu crítico y observador, con ganas de dar lo mejor de nosotros y brillar lo más posible en cada cosa que hacemos. Quién tuviera la claridad de Jo...

martes, 9 de junio de 2009

Niebla tangible

Ayer en la casa de mi mamá estaba nublado, pero en la de mi papá había sol.
Una nube se estacionó sobre el pueblo y se quedó ahí descansando. Pero al subir por la ladera de la montaña se convertía en niebla (mientras estábamos adentro de la nube) y después, mágicamente, era un día hermoso. Mirando para abajo se veía la montaña enfrente, y una nube cubriendo todo el valle. Como si no estuviera el pueblo.
Adentro de la nube las cosas perdían color. No era más otoño, no era más la tarde. No había tiempo, no había colores, pero sí había espacio. El espacio cobró un protagonismo especial.
No era el espacio normal.
Las cosas no tenían matices, pero todo se bañó de perspectiva. Cada figura estaba en su lugar, diferenciada de las otras: las de al lado, las de atrás...
Porque las rodeaba el blanco.
Todo se llenó de una perspectiva impresionante que daba a cada árbol, cada cerco, cada roca, una individualidad purísima y a la vez misteriosa por el halo vaporoso. La vista no abarcaba grandes distancias, pero el paisaje era grandioso, especialmente en movimiento.

(Y así iba yo con cara de boluda mirando los arbolitos mientras el remisero luchaba por manejar bien adentro de la nube).

Mejor no pensar en ciertas cosas

Hace algunos años, cuando salía de mi departamento a pasear con mi hermana o con mi novio, si me decían "¿llevás la llave vos?" yo decía "llevemos los/as dos, por si nos peleamos".

Y ya después quedó.

viernes, 5 de junio de 2009

Mamá sensible

Hoy escuché bien este tema y me emocioné.



Contracciones de amor
van y vienen de ti
por dentro y por fuera
de repente los latidos se aceleran.
Empiezo a sentir que es algo especial
la bolsa parece parece papel celofán
se rompe a la vez que veo escapar
el mar que en tu vientre me hacía flotar.
No sé si será esta vez la última o la primera,
solo sé que hay olor a primavera...

Me acerco a la luz, me alejo de ti
te cambio por eso que llaman vivir.
Me acerco a la luz
tú abres la salida
que me lleva a eso a lo que llaman vida.

Una luz al final
¿Dónde voy a parar?
Hay ruido allí afuera
por momentos se te ensanchan las caderas.
Respiras y yo respiro por tí
empujas, no sé si deseo salir.
Me noto rodar despacio hasta el fin
más cerca, más ruido, más lejos de aquí.
No se si me voy de ti o eres tú quién me dejas
tu nerviosa y frágil, yo desnuda y dando vueltas

Me acerco a la luz, me alejo de ti
te cambio por eso que llaman vivir.
Me acerco a la luz
tu abres la salida
que me lleva a eso a lo que llaman vida.

Y después de salir, me dejan sobre ti
me hacen llorar, te veo sonreir
y sé que esto es algo
que nunca nunca jamás
nunca jamás volveré a repetir.

Me acerco a la luz, me alejo de ti
te cambio por eso que llaman vivir.
Me acerco a la luz
tu abres la salida
que me lleva a eso a lo que llaman vida


Obviamente la identificación no es lineal.
Después de escucharlo subí a abrazar a Casiel recién bañadito y estuve con ellos dos. Mientras yo lagrimeaba Pablo me decía palabras hermosas sobre el nacimiento que le pudimos dar a Casiel.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Letritas

La parte que más me gusta del Traductorado de Inglés (además de leer cuentos) es la que da un Licenciado en Letras. Y sí, Letras era (bueno, es) lo mío. Buenos Aires no era lo mío.
Vuelvo a leer a Borges, Derrida, Nietzsche y Benjamin. Cuento con dos versiones de Orlando (de Virginia Woolf), una de ellas en Inglés y la otra traducida por Borges, así que puedo acercarme a su traducción y yo también observarlo con ojo crítico, como él lo hizo con tantos literatos que realizaron traducciones.
Está bueno aprender así.

Como es a distancia muchos de los apuntes están en Word, y alguien se tomó el trabajo de pasarlos. Podría ofrecerme para hacerles correcciones o Data Entry y que me lo descuenten de la cuota. ¡Hay bastantes errores! Y no da (especialmente cuando se está aprendiendo a perfeccionar otro idioma).

El más gracioso es:
"La coherencia y cohesión textual son cualidades que deben presentar todo texto bien escrito."

No, no es un ejemplo puesto adrede.

martes, 26 de mayo de 2009

Post TOOONTO

Comentario con contenido insólito del día:
"Pará, ¿no ves que estoy cosiendo mis anteojos?"

Claro, lo que pasa es que se les salió un tornillito y se escapa uno de los cristales; como no quiero caminar cuatro kilómetros hasta la óptica, lo arreglo como puedo. Con aguja e hilo. ¡Quedaron bien!

Me gusta hacer que las acciones suenen extravagantes. Como cuando mi primita le reclamaba atención a mi tía, que subida a una silla cambiaba el foquito de la heladera, a lo que yo le dije: "Pará, Dani, ¿no ves que tu mamá está adentro de la heladera?". Y mi tía se rió por media hora.

domingo, 17 de mayo de 2009

El secreto de combinar la banana

El otro día comí unas milanesas que había mientras chateaba en la compu. Pablo no quería milanesas; se quería cocinar otra cosa.
Y así estuvo un rato en la cocina mientras miraba Matrix por enésima vez.
En un momento me fui a calentar la cola a la estufa, y vino muy contento con una cuchara: "probá esto"; "qué tiene?"; "ah, no sé, probá, vas a ver"; "mhmm, no sé..."; "confiá en mí".

Probé.

¡POR DIOS!

No podía describir cuál era el sabor más feo dentro de la combinación.
Creo que la banana. ¡BANANA!

Después lo supe.
Se hizo un guisito muy peculiar, combinando sin escrúpulos:
- Manteca
- Cebolla
- Mostaza
- Ajos
- Banana
- Masala (mezcla de ají, pimientas, mostazas, todo ahumado)
- Sal
- Roquefort
- Hongos de pino remojados
- Ajitos ahumados
- Páprika
- Arroz
- Huevo
- Queso mantecoso

Creo que el secreto de la cocina está en saber combinar. Especialmente en tratar de no mezclar demasiados sabores fuertes, como hongos, mostaza, ahumado, roquefort...
Y también creo que mi marido tiene un paladar muy, muy especial. Lo bueno es que siempre le gusta lo que cocino. Cuando hace un par de años le gustó un budín de zanahoria que hice que quedó básicamente engrudo bañado en más engrudo blanco (salsa blanca), me quedé tranquila: en la cocina no iba a ser criticada.
Igual, está buenísimo que experimente con la gastronomía. Creo que su papá le contó que cuando era marinero salteaban jamón con banana. Y también está la suprema a la Maryland. Pero, de ahí a mezclarla con hongos, roquefort, mostaza...

Digamos que me quedé con las milanesas recalentadas.

¡Salsa!

El viernes a la noche salí con mi amiga y me divertí muchísimo. Como dijo Pablo, hacía más de dos años que no salía de verdad.
Fuimos a una fiesta de salsa que nos mencionaron en las clases de los martes. En las que, by the way, nos pasaron de grado: ahora vamos, como siempre, al nivel inicial y nos quedamos la segunda hora en el nivel más avanzado. Y realmente está bueno, porque los hombres nos llevan re bien y ahí aprendemos más.
Pero donde realmente aprendimos es ¡en la fiesta de salsa!

No había mucha gente, y yo conocía a casi todos de las fiestas que organizaba mi hermana salsera. Eso estuvo buenísimo para mí: bailé con todos conocidos. Al principio pensé que no iba a bailar, pero me sacaron, bailé, me encantó, y seguí toda la noche. Quedamos tan cebadas que cuando nos echaron del lugar (luces prendidas y demás), fuimos a un boliche a seguir bailando. Ahí ya no conocía a tanta gente, y había muchos niños (estaba la hija de mi amiga, así que imagínense el cambio).

Descubrí lo lindo de bailar.

Y me sentí linda yo a través de la mirada externa, lo cual me hizo bien. Piropos, miradas, atenciones, ese tipo de cosas. Yo no fomenté nada, es más, me la pasé diciendo que estaba casada y que mi marido estaba en casa cuidando al babé (frente a eso a veces recibía reacciones típicas, según Pablo, que son agarrarse la cabeza y lamentarse, decirme que mi marido es un hombre afortunado, y la más desubicada: decirme que no parece que haya tenido un bebé, por mi cuerpo).

Conocí más a los compañeros de salsa, y, junto a los salseros viejos que ya conozco, forman un grupo muy lindo.

Me dieron ganas de que Pablo los conozca a todos también. Ya se dará, porque en un par de semanas hay una reunión dominguera en la que juntan a todos los grupos y podemos ir con quien querramos.

viernes, 15 de mayo de 2009

Mysterious Ways

En esta tarde otoñal el viento mueve los árboles de una forma misteriosa.

A primera vista parecería que hay alguien sacudiéndolos con mucho entusiasmo. Pero no hay nadie, están libres.

Tal vez no sea sólo el viento.
¿Es que están bailando?

viernes, 8 de mayo de 2009

Semana

Parece que mientras Pablo y yo discutíamos un día alguno tocó algo raro en el teléfono y se grabó el mensaje del contestador. Lo que escuchan todos los que llaman. ¡Estuvo como una semana! Para colmo no sé lo que decíamos porque Pablo, cuando su mamá le dijo muy consternada, le cortó y borró el mensaje de salida.
Y bueno. Como dijo mi mamá: si alguien escuchó algo que no le gustó, que se joda por no haber cortado. Mi amiga llamó pero al escuchar eso cortó (y por eso no me puede decir qué corno dijimos).

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Me encantan las novelas de Mary Webb. La conocí porque encontré de casualidad dos de sus libros y me enamoré instantáneamente. Fue en un local de libros usados que tienen dos viejitos en Bariloche. Son de la misma colección: tienen tapa verde dura y rugosa, y la representación de una pintura en la primer hoja, donde está escrito a mano en letra cursiva un nombre casi ilegible, el apellido Ford, y el año 1931. Cuando la leí me encantó, me envició, me inundé del mundo que ella creó en esas páginas.
Después encontré sus novelas en internet, pero como no leo en la compu le pedí a mi papá que me imprima una, y no solo la imprimió sino que la encuadernó él a mano! Y eso es lo que estoy leyendo ahora. Pero la voy a terminar, y eso es triste...

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En una semana me encontré con dos de mis exes grossos y con un ex alguito. Vida de pueblo...
Pero igual me gusta ver a mis exes (nada raro, eh), yo los elegí en su momento por ser personas especiales (y sí o sí buenas, si no no). Los quiero y me gusta verlos bien.

lunes, 27 de abril de 2009

Desde estos aires descongestivos...

He descubierto que las ganas de no tener razón son mucho más fuertes que las ganas de tenerla.

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Punto y aparte.
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Alguien está quemando hojas de eucaliptus y el aire está invadido de ese aroma tan liberador.

El otro día se cortó la luz un par de veces y cuando volvió lo hizo con todo, o se había desconectado el cable neutro... no sé. Estaba con Casiel y el microondas empezó a hacer chispas, muchas. No corté la luz, porque así de viva soy. Salí y llamé a Pablo, que tardó 40 pasos en llegar y lo desenchufó. A los cinco minutos llegaron mi cuñado y su novia, a despedirse ya que no los veríamos por varios meses. Entraron a la casa apestosa y humeada, jugaron con Casiel y comieron scones con dulce. El entrar Pablo nos dieron algunos regalitos, entre ellos: una cámara digital!!! El primer ítem en mi lista de deseos materiales. Después venía el lavarropas, y eso indica cuánto quería una cámara digital.
Así que el equilibrio cósmico fue muy obvio e inmediato en este caso.

Acá se pueden ver un par de fotos, y también un dulce, y un goloso picarón.

martes, 14 de abril de 2009

¿Dónde está mi peine? post con fotos

Frases que le digo a mi marido una y otra vez:

Eso no es un estante, es decorativo.
Eso no es un perchero, es una baranda.
No ofrezcas algo que no tenés (cuando le ofrece teta a Casiel).
El horno no es un estante.


Hay más, obviamente. Y también muchos quélindoquesos y cosas así.

Hoy cumplimos tres años de novios. ¡Y yo me voy a clases de salsa con una amiga!
Practicaré pasos para salir este fin de semana a bailar con él, cosa que queremos hacer desde hace... demasiado. Íbamos a ir a cenar pero al final preferimos bailar mucho.

Sigo haciendo dulces (me gusta hacer mezclas, por ejemplo de ciruelas con manzana y pera), ayer hice de mosqueta. Y el pan ya no me sale tanto como aglomerado.

Estoy despeinada, casi rastosa por mi pelo laaargo y enredable, ya que Casiel me perdió el peine. Tengo pruebas:


Vivir con él es como vivir con un ratoncito de esos que hacen canje. Tiene determinados escondites en la casa, y va poniendo cositas. En realidad él es ordenado, yo no. Así es que abro la tapa del tacho de basura y hay siete pesos, o un celular; adentro de una olla encuentro el batidor, y las tapas de tuppers apiladas abajo de la escalera; su vasito de agua en un cajón de la cocina y una vaquita de madera adentro de la tapa de la impresora. Es como pascuas pero sin huevitos de chocolate.

Ya que no escribo, subo fotos (no muy buenas, pero...).


Verano verde.



Axl Rose: un poroto (le puse eso porque no se deja gorritos).

¡Qué linda el agua! (Le regalaron dos piletitas, pero las habíamos dejado en lo de
los abuelos que se las regalaron).

Comiendo, con la luz colorida del prisma sobre la carita (el mejor regalo de posts más abajo).

Jugando con cassetes en lo de mi papá.


El Piltri atrás.

Con la caja de herramientas.

Otoño y chilco.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Casiel y la fruta

Antes de la siesta fuimos a la esquina a comer murra (moras salvajes). Su boquita hermosa quedó violeta. Por suerte, esta vez mi remera no.

Recién le hice una papilla con una manzana de la chacra de mi papá, medio durazno de la chacra de unos amigos vecinos, dos ciruelitas del terreno de al lado de lo de mi mamá (que es de mi tía), y media pera (bueno, del supermercado... todo no se puede).

Desde hace semanas, a todo lo que sea comestible Casiel le dice "banana". Cuando ve que le estoy preparando algo, empieza "ba-na-na, na-na-na". La sílaba del medio es más aguda, es muy gracioso escucharlo "na-naaa-na".

Me pedía murras así, mientras yo trataba de no pincharme para rescatarle alguna bien madura. Cuando nos ve comiendo y tiene hambre, también repite varias veces "¡ba-naa-na!".

Lo más gracioso es a la noche cuando le doy teta semi-dormida: mientras nos acomodo dice, bajito y también semi-dormido, "na na na"; me muero de risa y de ternura.

El mejor regalo

Almuerzo dominguero en la casa de mi papá.
Yo les contaba sobre el prisma que colgamos en la ventana de la cocina de nuestra casa:

Yo: Me lo regaló mi amiga Halina. Es el mejor regalo, porque todos los días soleados te acordás de la persona que te lo regaló cuando se te llena la casa de colores.
Hermano: Ay, qué poética...
Padre: Nosotros tenemos uno en nuestro cuarto.
Mujer de mi padre: (a él) ¿Quién nos lo regaló?
Padre: Laura (la mejor amiga de ella)
Yo: Eh... bueno, parece que no es tan así.

Y jajajás.

martes, 17 de marzo de 2009

Morada

Ya tengo internet en casa.
Y hoy empecé una carrera a distancia.

No sé cuándo podré postear. Quería contar la mudanza de ciudad y de provincia pero es largo, al ritmo en el que vengo voy a tardar unos días.

Lo que sí sé es que estoy haciendo mermelada con moras salvajes que cosechamos en la esquina.

Eso lo dice todo.

Bueno, no dice que en esta nueva vida más natural y sana el pan integral me sale como si fuera aglomerado, pero eso es un detalle.

Ah, y feliz aniversario a mi marido, aunque no me lea (algún día lo leerá y se enterará que en las bodas de algodón lo saludé por acá).

Ah-bis, Casiel sigue despertándose con los queridísimos teros!!! Qué bronca... ¿se acostumbrará?

jueves, 5 de febrero de 2009

Desconectada

Sigo extrañando a los personajes de la novela que cerré por última vez hace unos días. Sufría tanto la abstinencia que metí la mano en una caja y saqué dos libros para empezar a leer y que gane el que gane, hasta encontrar el que realmente estoy esperando para leer, que es más como el que terminé (al cual extrañaba tanto que hasta pensé en abrir el libro en cualquier lado para ver qué hacía Margaret en ese momento, yo sabiendo ya lo que iba a pasarle después. Igual me dio fiaca, así que para taaanto no era).
Ya voy medio libro del que ganó y me estoy recuperando.

También extraño internet y mi compu. Por los blogs, por la música, por los mails, por el chat casi diario con dos o tres personas que quiero y extraño, por todo lo que se me ocurre googlear por día pero me quedo con las ganas.

Ya volveré.
Casa ya tengo.
Ya contaré.
Novela también tengo, por suerte. No me alcanzaba con los manuales de los electrodomésticos que iba desempacando (aunque estuvieran en varios idiomas).

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ruidosos y curioso

Teros, perros, bandurrias, y pequeñas aves del amanecer: ¿Pueden dejar de despertar a mi niño?
Gracias.

sábado, 24 de enero de 2009

I miss you!

Terminé la novela que estaba leyendo.
Estaba re adicta.
Y ahora me siento sola.

Margaret, Mr. Thornton, vuelvan!!!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Mudanza

Estoy en plena mudanza.
Es muy movilizador, y además estamos locos y nerviosos, no podemos hacer todo lo que tenemos que hacer en los pocos días que nos quedan.
Hace unas horas Pablo le llevó dos plantas a mis hermanas y me puse a llorar. Claro que en realidad busqué pelea por cualquier cosa a un Pablo-planta-en-mano, lloré, y recién ahí le dije que era por las plantas.

Acá viví seis años, ¡acá nació Casiel!
Por más que tal vez racionalmente no debería costarme, cuesta. Y me hace sentir un poco materialista, me parece. ¿Debería aferrarme tanto? ¿O no es tanto?. Igual creo que me aferro al ¿pasado? Algo así.

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Estoy teniendo sueños de lo más raros. Pero raros-graciosos.
En uno, estaba embarazada de un segundo hijo, y Jin -el coreano de LOST- nos recomendaba un nombre: Chori-pan. Ahí yo le decía que no podíamos ponerle a uno "Casiel" y al otro "Chori-pan". Además... ¡choripán!
Y Jin decía, cabizbajo: "era el nombre de mi abuelo...".

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Mañana embalamos la compu.
Es tarde, y tengo que hacer cajas. No sé si tiene sentido lo que escribí.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Arnold Schwarzenegger al rescate y una mamá no tan hot con pasado psicópata

Estamos en plena mudanza, y además tenemos que arreglar el departamento para devolverlo. Y ver a mucha gente. Para colmo en vez de aprovechar que estoy a mil y adelgazar (como cuando nos estábamos por casar), estoy ansiosa y me devoro todo (además de que me dan ganas de disfrutar cosas que allá no hay tanto, como facturas ricas o barcitos interesantes con menúes raros). Así que todavía no está determinado si este verano voy a ser una "hot mom" como quería o lo dejamos para más adelante.

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No comemos carne muy seguido. Anoche nos tocó, e hice carne al horno con papas, y terminamos comiendo a la una de la mañana. La vaca tuvo su pequeña venganza: dormí muy mal. En una de las pesadillas mi ex novio se empezaba a poner medio violento conmigo en una súper camioneta que era de Arnold Schwarzenegger, y yo lo llamaba a éste para que me defienda, pero como no me acordaba de su nombre empezaba a gritar "¡Terminator! ¡Terminator!". Lo mejor de todo es que me defendió y después lo quise abrazar porque estaba muy angustiada pero se fue (con Sarah Connor, seguramente), y me desperté mal pero pensando qué buen tipo que es.

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Diálogo con mi "brillante" noviecito yanqui de hace como una década (mierda!):
Kari: El sexo es como el bowling (pausa de segundos donde yo me imaginaba algunos paralelismos posibles), hay que practicar para ser mejor.
Yo: (para pelearlo) Ah, ¿entonces no te importaría que yo practique con otros?
Kari: Eeehhhh...

Como el tipo era un poco indiferente hacia mí, era más grande y yo estaba muy sola, me volví medio psicópata (pero haciéndome la dura y la que no me importaba nada a veces, para colmo, y no me salía tan bien). Cuando ya sabía que no debía juntarme más con él, porque no me hacía bien, y además como iba a volver a Argentina algún día, quería una foto suya. Nunca se dejaba filmar ni sacar fotos, excepto las horas en las que me hizo filmarlo haciendo piruetas en skate porque quería hacer un video (por dios, qué sola que estaba, consideraba eso diversión). Yo estaba acostumbrada, por vivir en un pueblo, a que mis hermanos conozcan a los chicos que me gustaban o con los que pasaba algo. ¡Quería que al menos conozcan la cara del yanqui/finlandés!
Kari una vez me había mostrado que tenía dos identificaciones tipo cédula: una de Maryland, que era donde vivíamos, y la otra de California, porque había vivido un año ahí tocando música en la calle. Esa ya no servía y la tenía en una lata, entonces una noche en la que estaba medio borracha y fuimos a su casa aproveché en un momento en el que fue al baño y me la puse en un bolsillo trasero del jean. Después de un rato de mirar tv se puso cariñoso, y cuando su mano bajó hacia mi cola, me dijo "¿qué tenés acá?". Me puse nerviosa y le dije "mi carnet del college". Entonces no podía llevármela, porque si el chico sumaba 2+2 se iba a dar cuenta de mi condición cleptómano-psicópata. Entonces en un momento posterior aproveché para revolear la cédula en la oscuridad del desordenadísimo cuarto. Después de dormir un par de horas llegó el momento de que me lleve a la casa donde yo vivía, y cuando se estaba poniendo el pantalón dijo "What the fuck?", y se quedó mirando su interior. Después de unos segundos sacudió una de las piernas y cayó la cédula. No sabía donde meterme, y me hice la boluda. El cuarto estaba tan desordenado que disminuyó un poco el grado de extrañeza de lo que acababa de pasar, pero igualmente se quedó muy pensativo.
Una semana después, aproximadamente, me mostró que tenía una foto tamaño A4 con sus compañeros de trabajo. Así que planeé el hurto: otra noche en la que seguramente iríamos a su casa usé la cartera más grande que tenía, bastante vacía. ¡Fue robo premeditado! El plan era sacársela, fotocopiarla, y después dejarla de nuevo en su cuarto. El primer paso lo hice de acuerdo a lo planeado: cuando fue al baño agarré la foto y la puse en mi cartera. Fotocopiarla se me complicó porque justo la fotocopiadora a color del local cerca de casa estaba rota, entonces me volví loca buscando otra. Cuando lo logré y, usando de nuevo la cartera grande, fui a la casa de Kari otra noche, me encontré una gran sorpresa. Había dejado su habitación inmaculada. Estaba todo prolijamente ordenado como nunca antes había estado. Mientras me decía -orgulloso- "estuve todo el día ordenando", yo no podía dejar de imaginármelo buscando desesperado la foto con los compañeros de trabajo, o el agujero a otra dimensión desde donde le robaban o cambiaban de lugar las cosas.
Así no podía devolverle la foto sin que sea evidente mi "préstamo psicópata", entonces me la volví a llevar en mi carterita tejida. Y todavía la tengo, en mi famosa valija negra de recuerdos.
Uy, la fui a buscar para scanearla y ponerla acá pero no está. No sé dónde estará.
Acá también hablo de Kari.
(hago esto porque todavía no etiqueto los posts)

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Cuando tenía 14 años no había salido nunca a bailar, ni iba a fiestas, ni a la plaza del pueblo a boludear, ni a los jueguitos. Tenía una amiga con la que salíamos a pasear en bici, y también íbamos a la montaña. Una vez fuimos al refugio del Cajón del Azul con su hermana mayor, que era conocida del dueño. A la noche nos quedamos charlando alrededor del fogón con otros conocidos del refugiero. Me empecé a perseguir porque veía que uno me guiñaba el ojo, me sentía desamparada en el medio de la montaña con ese tipo tan atrevido que quién sabe qué iría a hacer. Era horrible, cada vez que pasaba la mirada cerca de su cara, me guiñaba. Estaba muy incómoda y asustada.
Pero resulta que el tipo tenía un tic nervioso. Me sentí muy mal, era bueno el hombre.

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A Casiel le armo un corral con muebles, la puerta del ropero y una valija. A veces se logra escapar, empujando la practicuna o pasando por arriba de unos almohadones que tapan un hueco de su prisión didáctica. Cuando me acerco empieza a reirse a los gritos mientras va gateando rapidísimo hacia su meta, que es la puerta del comedor, donde se para y empieza a dar golpes, o se sienta y saca maderitas del piso de parquet (jenga gigante) para jugar. Yo me lo quiero comer al verlo así tan pícaro. Ya lo filmé como tres veces haciendo esa carrerita.

martes, 18 de noviembre de 2008

Los autos en mi vida

Tuvimos, que yo me acuerde: un par de Ford Falcon, un Valiant, un Polara, un par de Renaults (4, 6 y también muy poco tiempo un 12 rural) y un par de Citroëns, o Citronetas. Siempre usados y, por no tener plata para los arreglos, atados con alambre por mi papá, que sabe de mecánica. Vivimos muchas aventuras gracias a los autos, y pasamos muchos nervios, desencuentros y malhumores debido a ellos. Era común estar en alguna vereda del camino sentaditos en el auto o abajo esperando a que mi papá lo arregle (o mi mamá, que fue aprendiendo a la fuerza), o tener que seguir caminando porque ya no andaba más. Conocíamos bastante al gomero y a los mecánicos (jugábamos con las cubiertas, o en la fosa para autos).
No sé qué cosas insólitas hacíamos con cada auto, pero sé que:

- Por momentos mis papás tenían que subir la parte más empinada del camino a casa en marcha atrás, porque no andaba la primera.

- A veces no funcionaban los limpia-parabrisas y usábamos soguitas que iban desde éstos hacia sendas ventanas delanteras para hacer manualmente el movimiento que saca el agua de lluvia.

- Muchas veces andaban sin frenos, lo que se complicaba al vivir en la ladera de una montaña. Frenaban con los cambios, mordiendo la vereda, y a veces con una combinación de disminuir el cambio y que mi mamá se baje del auto en movimiento y le tire piedras grandes bajo las ruedas.

- En un viaje se quedaron sin frenos inesperadamente camino a Bariloche, precisamente en el peligroso y temible cañadón de la mosca (trecho zigzagueante y angosto del camino, con un precipicio en un costado y un paredón montañoso del otro), y mi mamá bajó del auto en movimiento y comenzó a caminar rápidamente a su lado mientras le tiraba piedras frente a las ruedas, esta vez embarazada de 8 meses. Justo en ese momento pasó una familia que se estaba por establecer en El Bolsón, con el trailer de mudanza atrás, y vieron esa escena increíble. Frenaron, los ayudaron a sellar la pérdida de líquido de frenos, y desde ese momento ambas familias nos guardamos un cariño especial. Es el día de hoy que me ven y me recuerdan cómo conocieron a mis padres.

- Una vez mi mamá bajaba de casa sin frenos y un vecino de más abajo que casualmente andaba a pata al vernos bajar se hizo el gracioso, se paró en el medio del camino e hizo señas con los brazos. Mi mamá se desesperó y le gritaba "¡correte, pelotudo!", mientras le hacía un gesto ahuyentador con el brazo. El tipo no entendía por qué mi mamá era tan violenta y maleducada y se quedó paradito al costado del camino mirando.

- A veces, para que arranque uno de los autos, había que pegarle con un palo al burro. El palo (o barra de metal, no me acuerdo) se guardaba en el baúl. Yo ya sabía cuál era el burro (que estaba medio escondido por abajo de las demás partes, era terco y a veces no quería andar, parece), y lo golpeaba al mismo tiempo que mi papá arrancaba el auto, ya que tenía que ser simultáneo.

- En muchas ocasiones andaban sin luces e iluminaban el camino nocturno con una linterna desde la ventana del conductor (manejando con una mano) o, a veces, con mucha confianza, desde la del acompañante. No era muy agradable en invierno.

- Mi mamá, en un Renault 4 que sólo tenía los asientos delanteros, llevó a un conocido que se encontró por el camino y el asiento en el que iba el señor -al no estar amurado al piso del vehículo- cuando mi mamá aceleró un poco se reclinó brusca y totalmente hacia atrás, dejándolo con las patas para arriba. El hombre era muy alto y era psicólogo, y lo mejor de todo es que mi mamá le dijo "cuénteme lo que le pasa", como si estuvieran en una sesión con sofá.

- Una vez que fuimos con mis abuelos maternos al Lago Epuyén, que queda a 46 Km de El Bolsón, por momentos el auto se recalentaba y nos teníamos que bajar todos del vehículo -menos el conductor- para que pueda pasar las partes más empinadas del pedregoso camino.

- Un verano hicimos el viaje desde El Bolsón a Buenos Aires con un Valiant medio fundido y la máxima velocidad que podía alcanzar era 60 Km. por hora, teniendo que parar constantemente para que se enfríe. Son aproximadamente 1800 Km., así que calculen. Creo que fue el viaje más largo de mi vida. ¡Todos nos pasaban! ¡Hasta los camiones! Si no fuera porque paramos en Río Colorado a refrescarnos y me dí una panzada de helados Sin Parar, me moría.

- Tenían un Citroën al que se le zafaban las estrías del volante, y a veces cuando levantaban gente en el camino hacían como que giraba a lo loco en falso, o se quedaban con el volante en la mano, para asustarlos.

- Se había pinchado el radiador de uno de los autos-bote que tuvimos (Valiant o Polara), y había que ponerle agua a cada ratito. A veces cuando mi papá lo destapaba era como una olla a presión que se destapa de golpe todavía en el fuego. Lo hacía con un trapo en la mano, y había que estar lejos porque saltaba agua hirviendo. Él lo destapaba y se alejaba lo más rápido que podía. A veces había que buscar la tapa por los alrededores del auto, ya que no la llegaba a retener y salía disparada.

- Una vez se les había quedado el auto (se escuchaba muuuuucho en casa la frase "se quedó el auto") en una de las subidas a casa y justo estaban mis tíos abuelos. Mi mamá bajó al pueblo con los vecinos en su auto, compró dos pollos en una rotisería para cenar, y cuando subían no vio nuestro auto donde estaba antes varado. Fueron los tres a la comisaría, generaron toda una movilización, hasta involucraron a gendarmería, y cuando subieron a casa con los pollos ya fríos estaba mi papá, que les dijo que un amigo lo había ayudado a llevar el auto al mecánico. Entonces mi papá tuvo que bajar de nuevo a la policía para explicar y que dejen de buscarlo, y parece que para que no los maten alegó que mi mamá estaba medio loquita.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Empanadas especiales

A mis once o doce años, después de que mis papás se separaron no sé de dónde saqué (de algun residuo machista adoptado por ahí) que era bueno que le cocine a mi papá.
Obviamente él no se quejó.
Una de las primeras veces que incursioné en el mundo de la cocina salada busqué en los libros de cocina y me convenció una receta para hacer empanadas de verdura. Compramos todos los ingredientes y, esa tarde, cuando releí la receta para prepararme mentalmente para la tarea me dí cuenta de que faltaba un ingrediente.
Quería que todo sea perfecto, entonces le conté a mi papá y le insistí hasta que accedió a bajar al pueblo. Era algo muy, muy insólito ir al pueblo sólo por la falta de un componente culinario. Había mil cosas más importantes que dejábamos de hacer o comprar para evitar el viaje y el desgaste que implicaba bajar (especialmente con los autos que solíamos tener. Muy pronto escribiré sobre ellos), así que fue grosso que haya dicho que sí. Seguramente veía mi esfuerzo o mi necesidad de que la cena salga perfecta.
Bajamos, y compré las nueces que tanto quería.
Al subir, después de cortar la cebolla, rehogarla, lavar y hervir las espinacas, le pregunté a mi papá a qué se referían exactamente con moscar la nuez. ¿Cómo? me dijo. Y miró el libro abierto sobre la mesa. No, nuez moscada es un condimento, mirá: y me mostró el paquetito de nuez moscada con el mini rallador que tenía en la alacena. Yo estaba en una etapa en la cual leía mucho pero todavía no tenía buen vocabulario, entonces estaba acostumbrada a adivinar el significado de las palabras. Supongo que leyendo una novela no importaba pensar que "moscar" era un sinónimo de "picar". Pero era relevante para llevar a cabo una preparación leyendo una receta. Entonces me puse peor, ya que no era todo perfecto, y por haber tenido que bajar y gastar plata en nueces al pedo. Él me dijo que con nueces quedaba bien igual, y después de que le pregunté un par de veces más (me costaba salirme de la receta), le creí e hice el relleno de las empanadas con nuez moscada y nueces picadas. El repulgue lo hice con un tenedor porque no sabía hacer el tadicional. Hasta las pinté con clara de huevo batida. La tarea continuaba igual de ardua una vez dispuestas en la asadera y metidas en el horno: había que alimentar la cocina económica a leña de una forma en la que el calor sea intermedio y constante.
Quedaron buenísimas las empanadas; no sé si no son las mejores que comí en mi vida. Supongo que es cierto que tiene mucho que ver la onda o el amor con que se hacen (y el humor, porque después de lo trágico del asunto me rei bastante).
Tal vez por eso después me incliné por las carreras de Letras y de Chef: para que no me pase algo así de nuevo.

Avioletándonos

No es en las fiestas. No es en mi cumpleaños ni en cualquier otro tipo de aniversario. Me doy cuenta de que pasó un año más cuando los jacarandás me saludan violetas por las calles porteñas.

No sé cómo voy a hacer en El Bolsón. ¿Allá no pasará el tiempo?
Claro que allá están las cerezas, o las lengas que se colorean desplegando sobre la montaña un permanente rubor otoñal, o los amancays, o el arbusto chin-chin que inunda sus alrededores con aroma a chocolate.

Ya les contaré. Por ahora, disfruto de los jacarandás. Tal vez sea la última vez; no creo, pero quién sabe.